| SANTUZZA,
novia de Turiddu TURIDDU,
joven soldado
ALFIO,
carretero
LOLA, mujer de
Alfio
MAMMA LUCIA,
madre de Turiddu
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Soprano
Dramática Tenor Lírico
Barítono
Mezzosoprano Ligera
Contralto
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La acción se desarrolla en un
pueblo de Sicilia durante el día de Pascua, a finales del siglo
XIX.
El título de la ópera alude al
código del honor en una comunidad aldeana, así como otras óperas
anteriores nos habían mostrado cómo operaban los
correspondientes códigos de honor en sociedades aristocráticas.
El momento culminante es violento, con un duelo fuera del
escenario; los protagonistas, soprano, tenor y barítono,
expresan en poderosos "solos" el fiero orgullo que
origina la violencia, y unos coros muy sólidos realzan la fuerza
colectiva de la vida aldeana.
En la primeras horas de la mañana
del día de Pascua, las campanas repican llamando a los fieles,
que acuden a la iglesia. Se escuchan sus cánticos saludando a la
primavera. Santuzza, profundamente apenada por el abandono de su
amante, Turiddu, va a la taberna de la madre de aquél a
preguntar por él. Lucia, la madre de Turiddu, dice que ha ido
fuera de la aldea a comprar vino, pero Santuzza dice que le
vieron en la aldea la pasada noche.
Entra Alfio, el carretero, con sus caballos, cantando alegremente,
y la plaza se llena de gente, que corea su canción antes de
entrar en el templo. Alfio pide vino a Lucia, a lo que ella
responde que no tiene y que Turiddu ha ido a traer. Alfio se
sorprende, ya que vio a Turiddu cerca de su cabaña aquella misma
mañana. Lucia va a decir algo, pero Santuzza, rápidamente, la
hace callar. Se marcha Alfio. De la iglesia llegan los sones del
órgano y las plegarias de los fieles, acompañadas por la gente
que hay en la plaza, que, dirigidos por Santuzza y Lucia cantan
el himno de la Resurrección del Señor.
Cuando todos los demás han entrado en la iglesia, Lucia pregunta
a Santuzza por qué la hizo callar. Santuzza le dice: "Voi
lo sapete" ("Usted lo sabe"): Turiddu tuvo
relaciones con Lola antes de marchar a la guerra; después Lola
se casó con Alfio, y Santuzza fue la amante de Turiddu; pero
ahora Lola, celosa, a pesar de estar casada, trata de separar a
Turiddu de Santuzza.
Lucia se marcha a la iglesia y entra Turiddu en escena. Santuzza
le reprocha su conducta con Lola; al principio él lo niega, pero
después dice que no le conmueven sus súplicas. Se acerca Lola
cantando "Fior di giaggiolo" ("Flor de gladiolo"),
conversa brevemente con los dos, burlándose de Santuzza, y se
marcha a la iglesia, invitando a Turiddu a seguirla. Él va a
hacerlo así, pero Santuzza le pide que la escuche ("Turiddu,
ascolta"). Y apasionadamente le pide que vuelva a ella
("No, no, Turiddu"), pero él dice que todo ha
terminado entre ellos. Y lleno de furor la arroja al suelo; después
se marcha a la iglesia.
Alfio entra, y Santuzza, despechada, le cuenta la infidelidad de
su esposa. Alfio promete vengar con sangre su honor y los dos
salen.
Mientras la orquesta interpreta el intermedio, la escena aparece
vacía. Después, acabada la misa, los aldeanos, alegres, van
saliendo de la iglesia para dirigirse a sus casas. Turiddu pide a
Lola que se una al grupo que se congrega frente a la taberna de
su madre y entona un vibrante brindis: "Viva ll vino
spumeggiante" ("Viva el vino espumeante"). Después
llega Alfio. Con aire desafiante rechaza el vaso que le ofrece
Turiddu. Las mujeres, presintiendo la tragedia, se llevan de allí
a Lola. Alfio y Turiddu cambian unas pocas palabras y después
Turiddu muerde la oreja a Alfio, el modo tradicional siciliano de
aceptar un duelo. Turiddu dice a Alfio que no culpe a Lola por lo
que ha ocurrido, y expresa su preocupación por Santuzza si él
muere en el duelo.
Cuando todos se han marchado y queda solo Turiddu, entra su madre,
Lucia. Turiddu le pide su bendición y la encarga que cuide a
Santuzza si él no regresase. La mujer, aterrorizada, adivina lo
que está ocurriendo, y al ver que se va, lo llama
desesperadamente. Entra Santuzza, y las dos mujeres se abrazan.
La plaza se llena con una multitud en estado de agitación. A lo
lejos se oye la voz de una mujer que grita: "¡Han matado a
Turiddu!". Santuzza, Lucia y la gente congregada en torno
suyo, gritan y sollozan y las dos mujeres, desmayadas, caen al
suelo.
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