Saber, tener, poder, ¿Y Ser?
La
cultura actual nos compele a saber, tener y poder, en modo alguno a Ser.
La sociedad occidental, culta y
desarrollada, porta tres estandartes principales:
Adquirir conocimientos
escolares, académicos, universitarios..., cuantos más mejor.
Adquirir posesiones
materiales, de todas clases, cuantas más mejor.
Implícitamente el
saber y el tener confieren poder, cuanto más mejor.
Saber
para tener. Tener para poder.
Saber, tener y poder
es loable, mas no incluye Ser.
¿Qué entendemos por Ser?
(Breve comparación
entre quien “no desarrolló su Ser” y quien lo posee)
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Estado evolutivo |
Ser sin desarrollar
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Ser |
Para quien desarrolló su Ser, felicidad, satisfacción,
armonía, dicha..., son patrimonio inexpugnable, las circunstancias exteriores
no le afectan. No vive en estado de ánimo resultante del mundo que le rodea,
sino en el que voluntaria y conscientemente quiere y determina. Es dueño de
sí mismo.
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Felicidad,
satisfacción, armonía, dicha..., sujetos a personas, circunstancias y sucesos
favorables externos |
Felicidad,
satisfacción, armonía, dicha..., no dependen de personas circunstancias y
sucesos favorables externos sino de sí mismo |
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Es marioneta de
circunstancias externas, esclavo de ellas |
Creador de su propio
bienestar. Libre, dueño de sí
mismo |
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Busca cambios en el
exterior para armonizar su interior |
Es dueño de su
propia armonía interna e independiente de lo externo |
Estado evolutivo |
Ser sin desarrollar
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Ser |
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Mientras no habites en el Ser pierde
toda esperanza de dejar de sufrir. El sufrimiento, inicialmente fiel
guardián que avisa de algo que va mal, se convierte en vampiro que consume tu
energía, en verdugo que te apalea. ¡Cuánto sufrimiento autoproducido! |
En frecuente
desequilibrio psicológico, más o menos agudo |
Tiene la capacidad
de vivir en equilibrio psicológico continuo |
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Padece la enfermedad
del conflicto y sufrimiento inútil e innecesario |
Tiene remedios para
el ocasional sufrimiento psicológico |
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Sufre, sin
distinguir entre el sufrimiento útil o necesario y el inútil o innecesario.
Sufrir le resulta normal |
Diferencia el
sufrimiento útil del inútil. Escapó de la sujeción al sufrir vano |
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Habitual asedio de
emociones dañinas y perjudiciales |
Incidencia nula de
emociones dañinas y perjudiciales |
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Estado evolutivo |
Ser sin desarrollar
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Ser |
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Quien habita en el Ser, pensamiento, emoción,
deseos..., los dirige voluntaria, conscientemente, como quiere y determina.
Es director activo y no experimentador pasivo de cuanto acaece en su mente.
Quien vive en el Ser no está sujeto al movimiento aleatorio de sus
instrumentos. |
Psicológicamente
analfabeto |
Psicológicamente
culto |
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Cree que se conoce y
vive, ilusoriamente, como si se conociera |
Conoce toda la
maquinaria que mueve su Ser |
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Vive en el sueño de
su pensamiento instintivo, de su indisciplinado diálogo mental |
Tiene la capacidad
de la percepción consciente. sabe y puede parar su pensamiento |
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Carece de voluntad,
es movido por una falsa voluntad sujeta a necesidad, preferencia, deseo,
interés... instintivos, automáticos, condicionados |
Poseedor de voluntad
(no condicionada), consciencia y deleite (dicha, alegría, amor...) |
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Depende del
movimiento aleatorio e instintivo de sus instrumentos interiores:
pensamientos, emociones, deseos, ego.... |
Posee la sabiduría,
capacidad y poder de ser el dueño integral de su Ser |
Consideramos el saber, el tener y el poder del exterior como nobles aspiraciones humanas. Dirigir estas inmensas fuerzas hacia el interior proporcionará nuevo equilibrio y gozoso salto cualitativo en el camino evolutivo. Tal reforma no puede partir de lo colectivo, de lo social, sino de lo particular, del propio individuo, de la persona que se da cuenta de su trascendente significado.
Entendemos que el ser humano
actual está en proceso de evolución, de crecimiento, desarrollo. No es un ser
acabado, aun es pequeño, aun es, psicológicamente, infantil, indesarrollado,
primitivo. Su inmadurez le impide acceder a la Consciencia, que es de otro
orden, de categoría superior a la mente, de grado mayor que lo psicológico.
Allí reside el Ser.