La humanidad en general y el individuo en particular viven,
psicológicamente, en el primitivismo, incultura interior.
El vivir psicológico humano (mente, emociones, pensamientos...) es primitivo, inculto, indesarrollado.
Sin verificar, tomar conciencia de que psicológicamente vivimos en las cavernas no saldremos de tan precario y lamentable estado. Preciso alcanzar un mínimo grado de comprensión del actual estado de barbarie personal.
Incultura psicológica
Ser
“cultos” respecto al conocimiento, dominio y utilización de la Ciencia,
Técnica, Literatura, Matemáticas, Economía... no supone ser psicológicamente cultos.
Somos analfabetos respecto a la cultura
psicológica individual, personal.
No conocemos, ni dominamos, ni sabemos
utilizar nuestra psicología personal (cuerpo, vida y mundo psicológico).
La vida de todo ser humano depende del mundo exterior,
material, físico, esto es,
del frío o
el calor,
de la
economía y medios materiales que tengamos,
de la
actividad y relaciones familiares, laborales, sociales, culturales,
del medio
rural o urbano, del País o Estado,
de la salud
o enfermedad de nuestro propio cuerpo físico.
Pero nuestra vida también y principalmente depende del
mundo interior, inmaterial, psicológico, esto es,
de las
emociones y deseos que surgen,
de mi interés, preferencia o gusto,
de “lo que
pienso” y “cómo lo pienso”
de mis
sentimientos, afectividad, pasiones, penas, alegrías,
de la
cadena de estados de ánimo que acaecen en mí a lo largo del día
de la salud
o enfermedad de nuestro propio cuerpo psicológico.
¿Somos dueños de nuestras emociones y deseos, o por el
contrario nos manejan, dirigen, condicionan?
¿Pensamos voluntariamente, o el pensamiento surge, acaece, se
reproduce queramos o no queramos?
¿Estoy (estado de ánimo) alegre, dichoso, feliz, optimista,
triste, preocupado, apenado cuando “quiero”?
¿Conozco la importancia y repercusión que emociones y
pensamientos tienen sobre mis estados de ánimo?
El pensamiento está condicionado a la memoria, a lo que hemos
conocido y experimentado a lo largo de nuestra vida, pero también y aun más
importante está condicionado a las rutinas, patrones, plantillas o fórmulas
insertados en nosotros que actúan automática, instintivamente, haciéndonos
hacer con nuestra ingenua, inocente e ignorante permisividad.
El primitivismo psicológico tiene como base, entre
otras, las siguientes causas,
Ignorancia:
Ignoramos que
somos ignorantes.
Desconocemos nuestro
Organismo Psicológico, ¿qué es, cómo funciona, cómo manejarlo...?
No sabemos que
además del mundo exterior, físico, material, vivimos en un mundo interior,
psicológico, personal.
Ignoramos los
contenidos de nuestro subconsciente que nos manejan y dirigen, nos hacen hacer.
Ignoramos la
verdadera dimensión de nuestro Ser, la Consciencia luminosa, la Voluntad
creadora, la Dicha incondicionada.
Ignoramos cómo
vivir en armonía, paz..., privándonos de una vida rica, densa, confortable.
...
Vivir instintivo:
La emociones
surgen, acaecen, no las producimos o creamos, ni las dirigimos y gobernamos,
nos sometemos ciega y obedientemente a sus dictados, leyes o decretos.
Sabemos y podemos
pensar, mas somos incapaces de parar el pensamiento o conducirlo.
Ingenuamente
creemos actuar por “propia voluntad”, no nos damos cuenta que nuestro hacer
está condicionado a la necesidad condicional, el deseo compulsivo, el interés
egoísta, la preferencia inconsciente.
Emociones, pensamientos,
deseos..., nos mueven como a servil marioneta, nos zarandean caprichosamente.
Sueño (o parcialidad) psicológico:
...
Conflicto:
...