La mente,reguladora del cosmos. El libre albedrio. La energía astral.

La mente es el puente o nudo de comunicaciones entre la parte espiritual y la manifestación más física del ser humano. El grado de evolución del hombre está centrado fundamentalmente en la utilización que haga de su mente. El cosmos ha provisto al hombre de una herramienta que ordena, dirige y controla, gracias a la cual, puede alcanzar niveles más elevados de evolución.

La mente, a su vez, utiliza otras herramientas como el cuerpo físico y, dentro de éste, el cerebro, como conexión. En función de los actos que realice con su físico, su espíritu será o no beneficiado.

La mente es el gran regulador, pero entre la mente y el físico hay un vehículo sin el cual nuestro cuerpo no viviría: es la energía etérica. Todo ser vivo necesita una energía; no solamente de combustión, a través de los alimentos o aire que respira, sino de vitalización para que todo ese proceso se pueda realizar. Un organismo muerto, aunque se le alimente, aunque se le insufle aire, no funcionará. Necesita una energía que haga que todo eso funcione, que todas las funciones del organismo se realicen coordinadamente.

Así pues, la energía que sirve de enlace entre la mente y el cuerpo, es una energía vivificante y organizadora. Es la fuerza de cohesión entre los átomos y, a su vez, entre los electrones y los protones. Está interpretando todos los tejidos, todas las células de los organismos vivos. Por tanto, cualquiera alteración en esta energía se manifiesta como una alteración en su zona de influencia.

También el uso de nuestro libre albedrío puede hacer que nuestro cuerpo físico tenga problemas, una mala alimentación, hábitos perniciosos... Los hombres tenemos muy poco respeto por nuestro cuerpo físico, lo agredemos constantemente y cuando está enfermo, se queja, pide ayuda y se sigue envenenando con medicamentos que, corrigen los efectos pero no las causas, porque las causas están en nuestra mente.

La energía etérica no evoluciona por sí misma, necesita una ayuda de nosotros mismos.La no agresión a nuestro organismo provoca que nuestro cuerpo astral esté cada vez más potente, porque tiene un menos desgaste, y el Cosmos nos provee constantemente de la energía que está bien utilizada. La energía que mal utilizamos se repone más difícilmente por el Cosmos.

Hay una estrecha relacion entre nuestro cuerpo físico, energía y mente y como gran regulador de todo, el espíritu. Nuestro libre albedrío es la llaveque utiliza el espíritu para evolucionar como ser humano:la tendencia de ir hacia un lado u otro.

Si somos conscientes que tenemos hábitos incorrectos que perjudican nuestro organismo, el no darles inmportancia, el no intentar corregirlos, el no darles importancia, significa que no consideramos que nuestro cuerpo físico sea de utilidad para nuestra evolución, le estaremos faltando el respeto que se merece.

La evolución consiste en interrelacionar estos tres aspectos de la vida, para que fluya la energía mental a través de la energía astral y ésta a través de la energía física, para que exista una perfecta interrelación entre todas ellas y así conseguir que el nivel de evolución sea potente, brillante y rápida.

Utilicemos nuestra mente y cuerpo físico correctamente y tendremos un astral brillante y potente. Un astral que influirá en las personas que nos rodean, en los animales y las plantas; en definitiva en el mundo en que vivamos.

Un cuerpo astral, con un libre albedrío utilizado correctamente y un cuerpo físico en armonía, hará evolucionar al hombre a una velocidad que, hoy por hoy, el hombre de la Tierra desconoce.