No existen, a priori los límites; los debemos marcar. Se marcan para facilitar la convivencia, pero son puramente límites teóricos. Todo en el universo esta equilibrado: las estrellas, los planetas y las galaxias tienen un recorrido para no interferirse con los demás. Unos tardan más queotros en su recorrido alrededor del sol. Digamos que son libres de ir mas o menos deprisa, pero van a la velocidad justa y equilibrada para no interferir y estar en pleno equilibrio con los demás planetas

Cada vez que el hombre mira dentro de sí, descubre nuevas facetas que antes ignoraba. Incluso para utilizar estas nuevas facetas debe marcarse unos límites de actuación; porque no sería quizás comprendido por los demás o podría ser rechazado si utilizase estas facetas. Debemos buscar siempre el perfecto equilibrio en todas nuestras acciones. Los extremos agotan; el equilibrio tranquiliza, relaja y descansa. El andar en perfecto equilibrio te permite andar muchos más kilómetros, porque estarás más descansado y debe detenerse a descansar cuando el equilibrio se deshaga. Cuando estas en un problema, en un callejón sin salida, tratas de encontrar una luz que te permita situarte para ver más claro y estar más cómodo para, desde una situación de tranquilidad psíquica, poder observar todo el problema y encontrar la solución idónea. Ese lugar de descanso sólo se puede obtener con equilibrio.

Hay que encontrar el equilibrio en todo, no podemos inprovisar, todo debe ser estructurado con lógica para que surja la luz que nos enseñe dónde está la solución a cualquier problema presentado.

Andar a galope sobre un caballo es más armonioso que ir a trote, debemos ir a caballo de nuestras propias circunstancias y fundirnos con ellas para, de esta forma, aceptándolas, ir más rápido, encontrar soluciones más rápidas, armonizar con el entorno y encontrarnos en equilibrio perfecto con todo lo que nos rodea. Utilicemos la lógica para hallar el equilibrio.