¿¿eres dueño de tu vida??

La evolucion consiste en ir viviendo en el exterior lo que se despierta en el interior y que eso proporciona plenitud y salud. Y para evolucionar es condicion indispensable conocerse a uno mismo, objetivo primordial de todo buscador. El verdadero buscador de sí mismo, aunque empieza buscando respuestas fuera, termina mirando siempre hacia el interior.

Hay multiples aminos para cubrir ese objetivo.Los métodos pueden variar, aunque el destino sea el mismo. El Oriente nos habla de convertirnos en observadores de nuestra mente,de mirar cómo circulan nuestros pensamientos y emociones que son los que parecen controlar nuestra vida sin que aparentemente tengamos participacion en la pelicula que la de meros actores pero sin la oportunidad de escribir el guion...Claro, que deberíamos preguntarnos si no sería conveniente empezar dando un paso previo: observar en el terreno de la vida diaria nuestro comportamiento.

Es necesario ir abriendo ventanas para observar qué es lo que se mueve por dentro, pero también sería conveniente abrir la ventana al mundo exterior y observarnos como si fuésemos espectadores que asisten a una representación. Intentar reparar en esos pequeños detalles en los que nunca caemos, descubrir las motivaciones o automatismos que rigen nuestros actos, averiguar qué influencia tiene en nosotros la educación recibida, experiencias de la infancia, qué habitos son innatos y cuáles adquiridos,etc.Es decir...ser conscientes de lo que hacemos sin analizar los porqués, analizar nuestra escala de valores y nuestras prioridades en la vida.

Para ello hay un sencillo ejercicio: Se trata que durante todo un día te observes como si estuvieras viendo una pelicula en la que tienes el papel protagonista; obsérvate con atención, pero sin enjuiciar.Esto es muy importante pues cuando llega el juicio se adultera el proceso y se condicionan los hechos. Conviértete en simple espectador de tu propia experiencia.

Es difícil mantener esta actitud las 24 hs., pero aunque sólo sea de modo intermitente, merece la pena intentarlo....

Suena el despertador, antes incluso de abrir los ojos, párese un momento y perciba cómo se siente. ¿Qué pensamientos, sentimientos..le abordan apenas sale del sueño?.¿Te fastidia tener que levantarte o te pones en marcha con alegría?¿Qué haces a continuación?¿Saltas rapidamente de la cama o te tomas tu tiempo?.¿Que piensas mientras te duchas?¿Empiezas ya a preocuparte desde este primer instante?..Intenta que ese día tus actos no se modifiquen, pero obsérvalos.¿Hasta qué punto hay mecanicismo en ellos?¿Haces todo en un orden?¿Es consciente de lo que haces o sigues un ritual mecanicamente?.Sales de casa y vas al trabajo o donde sea .¿En qué medio vas?.¿Qué piensas durante el recorrido?¿Piensas en el pasado, presente o futuro?.¿Piensa en lo que tú deseaso en lo que desean los demás?.¿Haces lo que piensas o cambias en función de lo que demanden los otros?. Llegas a tu lugar cotidiano.¿Qué es lo primero que haces?¿Hablas?¿Desayunas?. Observa lo que haces.¿Qué estado de ánimo prevalecen durante la jornada?¿Tomas decisiones o las que te marcan?¿Qué cosas haces para sentirte bien?¿Qué cosas para que se sienten bien los otros?¿Qué relaciones mantienes con los ¿Qué cosas te gusta hacer y qué cosas no?¿Miras al reloj continuamente o te olvidas del tiempo?.Llega la hora de comer.¿Lo haces solo o en compañía?.¿Cuál es el ambiente?. Terminada la jornada ¿Qué haces habitualmente?¿Practicas deporte?¿Te reunes con amigos?¿Vas de compras?¿Vuelves a casa?.Y en este caso qué haces cuando llegas?¿Saludas a tu familia?¿Vas al contestador a escuchar los mensajes?¿Lees?¿Te cambias de ropa para estar más cómodo?¿Vas al frigorifico y picas algo?¿Ves la tele y ves todo lo que ponen o solo lo que te interesa?..Y ahora cuando ya has acabado la jornada y estás a punto de meterte en la cama, tómate unos minutos y fomúlate algunas preguntas en base a lo observado: pero hazlo intentando buscar los porqués de tu comportamiento. Eso sí, sin enjuiciar, sólo buscando el origen de esos hábitos automatizados que se han convertido en el 90% de tu existencia.

Por ejemplo, ¿haces deporte para estar en buena forma o sentirse activo o por miedo a envejecer o quemar el stress?¿Obtienes de las relaciones interpoersonales la nutrición afectiva que deseas?.¿Es tu relación con los demás satisfactoria?.¿Mantienes buenos niveles de comunicación con los amigos?¿Das importancia a las relaciones sociales?¿Necesites evadirte frente al televisor o interneto quieres mantenerte informado de lo que pasa en el mundo?.¿Te relacionas correctamente con la comida o la utilizas para compensar alguna carencia?.

Incluso se pueden tomar notas para despues acordarte del complejo puzzle que representa tu imagen.Pues se trata de ser consciente de la imagen que proyectamos al exterior,de nuestro comportamiento, algo de lo que apenas somos conscientes, pero que sin embargo los que nos rodean lo perciben con toda claridad.Es más, nuestro mensaje verbal representa apenas entre un 7 y un 10%, el tono empleado entre el 38-40%.Y la mayor carga en la comunicacion son los gestos, el lenguaje corporal: aquello de lo que hacemos y que casi siempre somos inconscientes llega a alcanzar del 50 al 55%..

La mayoria de las personas creemos que somos como pensamos, es decir, que tenemos una imagen de nosotros mismos y estamos realmente convencidos de que realmente es así. Esta imagen es el "ego" que está completamente condicionada por la educación recibida, modelos imperantes, modas, arquetipos, experiencias vividas,etc.Y cada uno de estos aspectos aparecen cuando se dan las circunstancias idóneas.

En muchas ocasiones las personas no respondemos a una situación como nuestro interior querría hacerlo, sino que se amolda al patrón, a los demás, a la imagen que tenemos de nosotros mismos...También nos afecta lo que se debe y lo que no se debe hacer.Incluso adoptamos posturaspara asegurarnos de que los demás nos quieran, nos acepten y nos valoren.

Es tan complejo el entramado de nuestra personalidad que normalmente desarrollamos comportamientos neuróticos que son aceptados por la mayoría como "llevar una vida normal".Pero Y ¿nuestro verdadero yo?¿Donde queda nuestra personalidad interna?.¿Dónde nuestros deseos y expectativas?¿Atendemos los impulsos internos o los ahogamos bajo responsabilidades y compromisos?.

Es importante ser conscientes de nuestras necesidades, del momento que estamos viviendo, de lo que estamos reclamando y de lo que estamos dando. Por eso es necesario observar nuestras actitudes y comportamientos y más adelante entrar en los porqués y en las intenciones que nos guian.

Para ello es fundamental que al final del día nos quedemos durante unos minutos a solas, en un espacio y un tiempo que sólo nos pertenezca a nosotros y revisar lo que hemos observado. Es decir, volver a pasar la pelìcula haciendo una especie de balance que nos permita darnos cuenta en qué momento del día hemos dejado de ser fieles a nosotros mismos,porque este sentimiento de negación, cuando se va acumulando, produce insatisfacción y frustración que a la larga desemboca en conflictos psicológicos o incluso en enfermedades físicas.

Luego, una vez tengamos el cuadro completo y nuestra mente racional haya visto las imágenes es aconsejable cerrar nuestras ventanas al mundo exterio -los ojos- y sin el objetivo e encontrar soluciones, sin ideas prefijadas de lo que debemos encontrar, sin ni siquiera plantearnos buscar, permitir que lo observado llegue a otras áreas de nuestro cerebro de un modo natural. Esto significa practicar la meditación, el silencio interior, la introspección o aquélla técnica en la que uno se sienta más afín y que vaya encaminada a mirar hacia adentro con unos órganos de percepción distintos de los ojos físicos.

La psicología de vanguardia nos habla de la necesidad de producir cada día en nuestra mente una serie de intervalos(momentos de parada del razonamiento y de la lógica), para incursionar en otras áreas cerebrales que nos permitan realizar una labor de depuración de todo aquéllo que nos resulta inútil para nuestra evolución y poder confeccionar una visión global e integradora de todos los aspectos que componen nuestra personalidad. El final del día es un tiempo adecuado para hacerlo.

Como al despertar por la mañana es el momento idóneo para plantearse la importancia de tomar durante la jornada decisiones que obedezcan a los impulsos que marca nuestra parte más profunda y transcendente como seres en evolución espiritual.Porque con esta actitud de tomar decisiones iremos corrigiendo las disonancias de personalidad, reconociéndolas para integrarlas en una sóla: nuestro verdadero Yo.

En recientes estudios sobre psicoinmunología se observó que aquellas personas a las que se ofrecía la posibilidad de elegir (aunque fuese algo tan simple como lo que quería en el menú de ese día o la película que deseaba ver, tenían un aumento considerable en la producción de linfocitos T(responsable entre otras sustancias, del fortalecimiento del sistema inmunológico) y de la producción de una serie de hormonas como la serotonina, considerada la responsable de los estados de felicidad

Es fundamental,pues, recobrar la capacidad de elegir tanto en las pequeñas cosas como en las grandes.

Así, que da un paso hacia adelante, sé valiente para romper con la comodidad de cada día y pregúntate:¿Y yo, qué quiero yo?