Universal/Eros

1958

Gran Bretaña

85 minutos

BLOOD OF THE VAMPIRE

LA SANGRE DEL VAMPIRO

 

 

Director :

Henry Cass

Interpretes :

Donald Wolfit

Vincent Ball

Barbara Shelley

Victor Maddern

John Le Mesurier

Milton Reid

Guión :

Jimmy Sangster

Fotografía :

Geoffrey Seaholme

Música:

Stanley Black

 

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Es ésta una extraña película producida por una pequeña compañía inglesa que se rodó simultáneamente al DRÁCULA de la Hammer y que contó también con el mismo guionista de ésta, Jimmy Sangster.

Tras una impactante escena inicial en un cementerio donde un grupo de personas observa la destrucción de un vampiro con el tradicional método de la estaca clavada en su corazón y de un par de escenas más ubicadas en una taberna y en un laboratorio, comienza realmente la película. John Pierre, el protagonista, es injustamente recluido en una lóbrega prisión para locos peligrosos donde los prisioneros son golpeados con enorme sevicia por los guardianes, cuyos altos muros están protegidos por perros asesinos con collares llenos de pinchos y que está rodeada por el cementerio donde se entierra a los reclusos fallecidos y en el que el número de tumbas no deja de aumentar.
sangre1.jpg (5065 bytes) La máxima autoridad del establecimiento es el misterioso doctor Callistratus, un hombre corpulento (con un cierto parecido a Bela Lugosi) que se desplaza por su laboratorio con un mandil de cuero lleno de manchas de sustancias cuyo origen intuimos que es mejor no conocer). Como es de rigor, el doctor tiene un ayudante deforme (caracterizado de forma parecida al Charles Laughton de THE HUNCHBACK OF NÔTRE DAME), quien le asiste en lo que parece ser su obsesión: clasificar los diferentes tipos de sangre existentes.
Esta obsesión tiene su explicación: el doctor Callistratus es un vampiro, pero no un vampiro clásico ni folclórico, sino un vampiro-médico que consiguió sobrevivir a su ejecución en el cadalso gracias a un cultivo de su invención. Todo iba bien hasta que descubrió que el cultivo había provocado una infección en su cuerpo que le obligaba a someterse a constantes transfusiones para mantenerse vivo. Los reclusos de la prisión le sirven, pues, como un banco de sangre permanente hasta dar con el grupo sanguíneo que le proporcione la curación.

Aunque la acción transcurre en Transilvania, en 1814, la película podría haber sido situada en cualquier época y en cualquier lugar; parece más un guiño al folclore clásico y a la tradición cinematográfica sobre el mismo que un elemento derivado del guión del filme; además, la historia de amor entre los dos protagonistas también tiene el aspecto de un añadido con fines comerciales -los generosos escotes de Barbara Shelley- más que una necesidad proveniente del desarrollo argumental.

El tiempo transcurrido desde mi único visionado de la cinta -hace más de diez años- me impide prolongar esta crítica, pues muchos detalles de la misma ya han sido olvidados, pero el recuerdo que tengo de ella es el de una película muy interesante, original y con unos componentes de violencia y sadismo infrecuentes en el cine de la época. Si tienen ocasión de verla, no pierdan la oportunidad. No es un título que se prodigue mucho ni en filmotecas ni en la televisión.

DRACULA Y  EL CINE  DE VAMPIROS - http://www.teleline.es/personal/prometeo/dracul.htm