Ramsay Films Combine

1990

INDIA

145 minutos

BANDH DARWAZA

 

 

Directores :

Tulsi Ramsay

Shyam Ramsay

Interpretes :

Hasmat Khan

Manjeet Kular

Kunika

Satish Kaul

Guión :

Dev Kisan

Shyam Ramsay

Música:

Bappi Lahiri

Fotografía :

Gangu Ramsay

 

veerana.jpg (23216 bytes)

 

El único filme que los prolíficos hermanos Ramsay realizaron en 1990 fue BANDH DARWAZA, una versión sui generis de la historia de Drácula. El malvado conde está interpretado por Anirudh Agarwal, un villano habitual en el cine indio en general y en el cine de los Ramsay en particular, quien parece encontrarse a sus anchas merodeando por la tenebrosa mansión, con sus botas brillantes de cuero y con ese rictus facial de perversidad que permite apreciar sus largos colmillos de vampiro.

Aunque la publicidad de la película decía que ésta estaba influida por DRACULA, PRINCE OF DARKNESS, realmente es difícil ver ningún tipo de relación entre ambas. La historia de BANDH DARWAZA es la de dos chicas; una buena (Arpna) y otra perversa (Tamia), que están enamoradas del mismo hombre, Kumar. Por un cúmulo de casualidades, Tamia entrará en posesión de un libro de hechizos mágicos, que utilizará para intentar hechizar a Kumar, pero acabará convertida en esclava del malvado rey de los vampiros. Las habituales escenas de comedia -que tanto chocan al público occidental- están reducidas al mínimo, y los números musicales (obligados en toda película hindú, sea del género que sea) están relativamente bien integrados en la trama argumental.
Hemos de destacar la dirección artística del filme (obra de Tulsi Ramsay), que quizá es lo que más lo emparenta con el cine europeo, tanto de la Hammer como con el cine italiano de los 60: esas habitaciones decoradas con muebles tallados, los ricos cortinajes de terciopelo rojo y, sobre todo, la enorme escultura con forma de murciélago de brillantes ojos rojos ante la que Drácula y sus acólitos ejecutan sus sangrientos rituales.

FILMS DE VAMPIROS EN ASIA Y OCEANÍA

PELÍCULAS COMENTADAS

VOLVER AL MENÚ PRINCIPAL

DRÁCULA Y EL CINE DE VAMPIROS