Brimstone Productions 1998 U.S.A. 78 minutos |
ADDICTED TO MURDER 2 : TAINTED BLOOD
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Director : Kevin J. Lindemuth Interpretes : Sasha Graham Guión : Kevin J. Lindemuth Fotografía :
Música:
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Las primeras imágenes de ADDICTED TO MURDER 2 enlazan con su predecesora: nuevamente estamos en el bosque de Michigan en que daba comienzo aquélla y vemos cómo Joel rememora su último encuentro con la vampira Rachel. Obsesionado por su recuerdo, Joel va a iniciar un largo periplo en su busca, encontrándose en el camino a una jovencita charlatana que se sube a su vehículo y a la que liquida poco después y cuyo cadáver abandona en un contenedor. |
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Pero Joel no es aquí el protagonista de la película (de hecho, sus intervenciones en la misma son escasas), sino una serie de personajes (vampiros, aspirantes a vampiros, víctimas de vampiros) que pululan por las noches de Nueva York. Angie deberá encontrar a su hermana para poner fin a algo terrible que está sucediendo: se están convirtiendo en vampiros personas que no son dignas de acceder a la inmortalidad. Aparte de Angie, dos son los personajes principales del filme: Jonathan, un vampiro rebelde (se convirtió en no-muerto en plena época contestaria, en los años 70) que en una sorprendente escena va a sufrir la extirpación de sus colmillos, y Tricia, una mujer fracasada que sale con desconocidos mediante "citas a ciegas" y cuya nueva situación de vampira parece haber eliminado las frustraciones de su existencia. |
| Junto a estos
personajes otros muchos pueblan el (breve) metraje de la cinta, incluyendo una doble
aparición de Ted V. Mikels como un experto vampirólogo. Lo que hace interesante el cine de Kevin Lindenmuth (autor total: escribe, fotografía y dirige) es que sus obras, a pesar de contar con un presupuesto muy bajo, están hechas con una enorme dignidad y con una voluntad de ofrecer un producto final de buena factura y cuidado en su forma. De hecho, sus películas se parecen muy poco a otras cintas rodadas también directamente en vídeo y destinadas a un público poco exigente que tan sólo valora los filmes por la violencia de sus imágenes y los litros de sangre que decoran las escenas (aunque estos elementos no están ausentes en el cine de Lindenmuth). La estructura de esta película (y de su predecesora) es enormemente compleja. Se trata de un entramado de escenas a menudo breves y a primera vista inconexas que poco a poco se van relacionando entre sí hasta encajar como en un rompecabezas; si a ello añadimos los saltos en el tiempo y en el espacio, los numerosos flashbacks y flashforwards, la mezcla de color y banco y negro y la narración fragmentada vemos que se trata de un tipo de cine inteligente y elaborado que merece la atención del público interesado en el género. Por otro lado, hay un intento bastante conseguido de lo que quizá siempre ha resultado más difícil de lograr: actualizar el mito, crear una iconografía nueva de lo que debe ser el vampiro moderno, alejado de elementos folclóricos y arcaicos como ataúdes, capas, crucifijos, ajos y demás parafernalia anacrónica en el mundo actual. En conclusión, una película muy interesante para los aficionados al cine de vampiros. |
DRACULA Y EL CINE DE VAMPIROS - http://www.teleline.es/personal/prometeo/dracul.htm