Pandillas de El Salvador


  El Salvador es uno de los paises más pobres de America Latina. Entre los años 1980 y 1993, sufrió una guerra civil devastadora. Después de la guerra, el país está inmerso en una postguerra en la que los índices de violencia son aun mayores que durante la propia guerra.
    La miseria y la marginación en la que vive la mayor parte de la población, lleva a muchos jóvenes a optar por la delincuencia. Esta siempre está muy organizada, y se pueden distinguir dos tipos de asociaciones: la banda y la pandilla.

   Típica calle en un barrio pobre salvadoreño.
 

    Mientras  que la banda se acerca más a la delincuencia común en cambio, en la pandilla predominan otras características como la solidaridad entre todos sus miembros, y la defensa de un territorio y señas de idéntidad.
 

                                                        Grafitti pandillero en un barrio salvadoreño. 
 

    Todas las pandillas salvadoreñas proceden de los EEUU, la mayoría de la zona de Los Angeles. Llegaron al país traidas por salvadoreños que emigraron a los EEUU durante la guerra, y posteriormente fueron deportados de regreso a El Salvador.
 

    Pandillero de la Mara Salvatrucha.
 
 

        En El Salvador hay dos grandes pandillas; la Mara Salvatrucha 13 ( MS 13 ) y la Calle 18. Además hay numerosas pequeñas pandillas. La MS 13 y la 18 están enfrentados entre si. Todas las pandillas pequeñas son aliadas de la 18.
    El pandillero se inicia muy joven en las pandillas, algunos incluso con 13 o 14 años. La vida dentro de la pandilla lleva al joven al consumo de drogas, la violencia y la delincuencia. Muchos de ellos, menores de edad, acaban en centros de internamiento.
 

Centro de reclusión de menores en El Salvador.
 

    La legislación salvadoreña protege al menor infractor. Las condenas son mucho más cortas que las de los mayores de edad. Después de cumplir una parte, y si la conducta del menor ha sido buena, tiene opción de entrar en un programa de reeducación.
 
 
 

                                                   Menores trabajando en un centro de reeducación. 
 
 
 
 

Dos de estos programas de reeducación está instalado en El Polígono Don Bosco, de la capital salvadoreña. El programa Miguel Magone, para chicos, y el Laura Vicuña, para chicas.
En estos programas ingresan jovenes pandilleros, delincuentes comunes,  y en general jovenes marginales. El objetivo de los programas es sacar a los jóvenes del ambiente marginal al que pertenecen, y devolverlos a la sociedad como ciudadanos honrados.
    Algunos voluntarios españoles han actuado desde el año 1997 como educadores de los programas Miguel Magone, y Laura Vicuña.
 
 

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