HISTORIA



Las Navas del Marqués es una villa privilegiada por su situación geográfica. A 35 kilómetros de Ávila, por la C-505 y a 72 de la capital de España, en plena Sierra de Malagón, se encuentra una localidad dedicada a la industria y la ganadería, volcada con el turismo. Es uno de los pueblos con mayor peso en el sector industrial de la provincia.

Con 4500 habitantes durante el invierno, en los veranos triplica su población, gracias al clima agradable que posee, a sus pinares, robledales y paisajes. La villa cuenta con una tradición histórica muy rica, así como un gran número de costumbres y leyendas. Asentada en lo que en otro tiempo fue una rica majada de pastores, (Magalia Quondam, lugar de buenos pastos). Las Navas tiene su origen en la etapa de la repoblación de la Ciudad de Ávila. Sin embargo, la historia mas conocida y los monumentos de la localidad datan del siglo XVI.

Como su propio nombre indica, Las Navas dio origen a un marquesado, el de los Dávila. El primero de los marqueses fue Pedro Dávila y Zúñiga y el título nobiliario le fue concedido por Carlos I en 1533, de quien fue contador. Además, fue alférez mayor del Ayuntamiento de Ávila y un personaje muy culto que construyó la casa de los Dávila, la de la famosa inscripción: "Donde una puerta se cierra, otra se abre" y el Castillo de Magalia en su señorío de Las Navas. Casado con María de Córdoba, construyó también el convento de Santo Domingo y San Pablo, en cuyo interior permanecieron mucho tiempo enterrados. Del matrimonio nació Pedro Dávila y Córdoba. alférez mayor, como su padre, y embajador de Felipe II, de quien era buen amigo. El siguiente en la línea sucesoria, Pedro Esteban Dávila y Enríquez, tercer Marqués de Las Navas tuvo como secretario a Lope de Vega, el que le dedicó la famosa comedia "El Marqués de Las Navas".

El castillo de Magalia fue construido por Pedro Dávila en 1540. Se trata de una bonita construcción renacentista construida en piedra y pizarra, que cuenta en su interior con bóvedas planas similares a las del monasterio de El Escorial. En la parte Norte del castillo se encuentra una torre cilíndrica almenada que pudo ser anterior al resto del palacio. Otros dos cubos de menores proporciones rematan el castillo. La torre de la izquierda se separa de la otra por un cuerpo de edificio que consta de un arco rebajado y un bonito balcón corrido. A lo largo de todo el monumento, se puede ver el escudo de los Dávila: trece roeles de oro sobre campo azul, junto a las bandas de los Córdoba. El escudo, según cuenta la leyenda, viene de un estandarte de trece lunas arrebatado a los musulmanes en la ciudad de Ronda, cuyas murallas tenían trece puertas.

El Convento de Santo Domingo y San Pablo fue fundado también en el siglo XVI a instancias del primer marqués de Las Navas. De arte herreriana, sobrio, austero, cuenta con una fachada con frontones triangulares y un amplio rosetón circular. Además, cuenta con los escudos de la orden de Santo Domingo y de los heráldicos del linaje de los Dávila. El interior del convento, se encuentra la cripta que conservaba la sepultura de los marqueses de las Navas. Esta sepultura estuvo cubierta por una hermosa lauda de bronce, que ahora está en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

La iglesia Parroquial de San Juan Bautista data de principios del siglo XVI. Con varias bóvedas góticas, el cuerpo del templo se distribuye en tres naves separadas por arcos ojivales, sobre columnas dóricas. En las enjutas se pueden apreciar, también las armas de Pedro Dávila.

Hay que destacar, a su vez, la ermita que guarda la imagen del Patrón de la Villa, EL CRISTO DE GRACIA. Una histórica cofradía, ha continuado la tradición y el fervor por este Cristo. En su honor, se celebran las fiestas patronales el segundo domingo de julio, una buena ocasión para conocer las Navas en Fiestas.

Avanzando en el tiempo, otra época de esplendor relacionada con el marquesado, le llega a Las Navas con los duques de Medinaceli. Estos realizaron un sueño propio, lo que hoy es Ciudad Ducal, sin dejar de pensar en los habitantes de la Villa. Ángela Pérez de Barradas, la marquesa de Las Navas, levantó el empleo y las comunicaciones. Gracias a la llegada del ferrocarril, se pudo hacer famosa la preciada "Leche de Las Navas".La construcción del entrono de la Ciudad Ducal ha dejado perenne, como la hoja del pino, un ambiente de descanso y de paz que es digno de experimentar. Es más que recomendable un paseo por este entorno: por el lago, el embalse, subirse a la atalaya construida por Eiffel para contemplar el paisaje de pinos y montañas que se abre desde ese gran balcón.




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