| CAPÍTULO UNO |
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| EL COMIENZO DE UN DIA INCREÍBLE |
nunca quieren perder la magia que tiene ser niño. Poco a poco su presencia invadió todos los hogares en donde había niños, les hizo soñar, y les recordó que la infancia es la época más maravillosa de nuestra existencia, especialmente si pueden realizar algún viaje al País de Nunca Jamás, esa estrella que es la segunda a la derecha.
chó desde los primeros minutos su tiempo libre, el primero desde que nació, y se puso a repasar su enorme colección de cromos y
cómics, entre los que se encontraban todos los que se habían editado en los tres últimos años y muchos más que su padre le había regalado. Allí se podían ver revueltos a Bola de Dragón junto al Guerrero del Antifaz, a El Hombre Enmascarado con Las Tortugas
Ninja, a Superman con los cuentos de Walt Disney, y hasta a unas reliquias de El Príncipe Valiente compartiendo carpeta con los Powers Rangers y
Pokémon. Todos constituían para Miguel su más preciado tesoro, su mundo particular que no cambiaba por nada ni nadie.
Tal era de intensa su imaginación que se podía pasar horas enteras viviendo aventuras increíbles, peleando contra guerreros interestelares portando la espada de Luke Skywalker o pegando impresionantes patadas voladoras en busca del malvado mutante. Pero, no obstante, de entre todos estos personajes había uno que era su héroe preferido: Peter Pan.
iluminaba sus sueños y le permitía aceptar de buen grado toda la rutina de su vida cotidiana. Poco amante de compartir las travesuras de sus compañeros de colegio, y deseoso de viajar en su mente por mundos más apasionantes, se refugiaba cada tarde en su cuarto y allí era inmensamente feliz, con su mundo creado especialmente por él y para él