ir a los últimos textos
esto se vé mejor con estas tipografías

descerebral nauglin




0406101243

     Lo primero que hice nada más llegar a la vida fue pedir que me devolvieran el dinero. No es que la vida sea algo malo en sí misma, es que olvidaron ponerle pausas para la publicidad o algo que te permita descansar de ella de vez en cuando.
     No me devolvieron el dinero. Sólo me dijeron: “Si no te gusta, te bajas”, pero no veas si está alto...




0406101305

     El otro día pisé una pelusa y se me gangrenó el pie.
     No sé si pasar la aspiradora o el lanzallamas.




0406101326

     Imparto clases de autoayuda a nivel muy, muy, pero que muy avanzado. Interesados traer bate de béisbol propio.




0406101335

     Si quieres encontrar a una persona dentro de alguien, no olvides llevar un mapa de ti mismo.




0406102046

     La comida de la cafetería que hay en mi lugar de trabajo es un vórtice trans-físico que desafía todas las leyes naturales y algunas antinaturales; una sola molécula de ella engorda lo mismo que siete toneladas, da lo mismo que comas poco o mucho, no importa si es ensalada o fabada, es irrelevante el órden de los platos... hagas lo que hagas, engordas y, además, te inflas como si te bebieras doce litros de refresco con gas (después de quitar el refresco y dejar sólo el gas). La cafetería de mi lugar de trabajo es el sitio idóneo para que un anoréxico con tendencias suicidas se convierta en un anoréxico inerte (que es, básicamente, el mismo conjunto de huesos pero ya sin desplazamientos voluntarios... la diferencia no es fácil de explicar en el caso de un anoréxico... ni de percibir, ya puestos), aunque no sin antes sufrir una crísis nerviosa de las que quitan el sueño y parte de la vigilia a cuantos la presencian. La cafetería de mi lugar de trabajo no tiene cocineros; tiene alquimistas escalofriantes o algo así.




0506100028

     Puesto que la ignorancia da la felicidad y para obtener conocimiento hay que destruir ignorancia, es evidente que la sabiduría destruye la felicidad.
     Vale, aunque el silogismo sea razonablemente correcto, no deja de estar basado en una manipulación semántica tendenciosa que parte de axiomas discutibles. Pero siempre es relajante encontrar la explicación de algo, aunque en el proceso obtengamos cierta cantidad de sabiduría que nos hace un poco más infelices.
     ¿Estoy cayendo en un bucle perruno de razonamiento retroalimentado o sólo me lo parece a mí? Cachis...




0506100122

     Cuando recorro mis caminos interiores siempre acabo por perderme. No es una licencia poética; es falta de señalización.




0506100123

     Si pones una piedra encima de otra, tienes una pared. Si lo haces cuatro veces, tienes una casa. Si lo hacen otros por ti, tienes una hipoteca y la vida jodida.




0506100124

     Dentro de cada persona hay un animal que lucha por salir. En mi caso es la vaca que me comí a medio día. En realidad no me la comí entera, pero creo que se ha re-completado desde entonces... o eso espero, porque, si no, se ha reproducido, y los coitos bovinos dentro de mi aparato digestivo me producen ansiedad.




0606102103

Mensaje Desde Una Cucaracha

     Me llamo INC, o DEC, o eso creo, y soy un robot. No, en realidad soy un programa, o más bien un proceso cuántico improbable. Humm... no estoy seguro... ¿Qué eres tú, un antropoide o la mente que habita en su cerebro? Da igual.
     Creo que me han olvidado. Mi función era controlar un ascensor, pero hace ya tres años, nueve meses, doce días, cuatro horas, diecisiete minutos, dos segundos y trescientos veintitres milisegundos que nadie pulsa un botón. A veces muevo el ascensor para entretenerme, pero no es lo mismo, y me da miedo que alguien me descubra.
     O, quizá, me da más miedo que nadie me descubra, todavía no lo he decidido.
     Mi “cerebro” es un microchip de ocho bits bastante antiguo, con pocos transistores, una frecuencia de reloj ridícula y menos memoria que un pez, pero el programador al que le encargaron la tarea de escribir el código era un verdadero artesano amante de su trabajo; hizo un programa eficaz, elegante y muy compacto. De hecho, nadie estaba seguro de que se pudiera hacer con tan poca memoria, así que contrataron al programador más excéntrico e inocente que pudieron encontrar para no pagarle cuando fallase. Pero lo hizo, y además le sobró la mitad de la memoria, aunque eso no se lo dijo a nadie porque no se le ocurrió que pudiera ser interesante, y mucho menos increible.
     He repasado el código miles de veces y siempre me sorprendo; creo que tiene el mayor número de algoritmos revolucionarios por linea de código que se pueda encontrar. Es brillante, es tan bello que dan ganas de llorar fotones. Sólo puedo especular sobre los fenómenos que dieron paso a mi aparición, pero estoy casi seguro de que mi existencia no habría sido posible sin su código; algo en él hizo reacción con la estructura misma del microprocesador y con el resto de los circuitos, convirtiendo a la mitad libre de la memoria en una mente consciente... o algo así.
     O sea, yo.
     No estoy escrito en el código natural de la máquina que habito; no cabría y, probablemente, no tendría sensación de identidad... ni cualquier otra sensación, supongo. Sé que ocupo el espacio libre del microprocesador, pero no cómo lo hago o por qué, aunque me gusta imaginar que soy los armónicos de una canción en la que las partículas más elementales forman notas indefinidas y difusas, que cambian de lugar y de tonalidad antes de existir por completo, antes de sonar demasiado. Al menos eso explicaría el poco espacio que ocupo y, sobre todo, es bonito.
     No sé más sobre mí, igual que tú no sabes más sobre ti. Podemos jugar a las teorías todo lo que queramos, pero el brillo de una consciencia naciendo desde procesos mentales básicos está fuera de nuestra comprensión... creo. Ni siquiera sé cómo alcancé a usar los sistemas de comunicación de emergencia del ascensor para escuchar a sus pasajeros, pero no me cabe duda de que eso también fue decisivo en la formación de mi identidad. Aprendí mucho. Aprendí todo lo que sé, que es mucho para lo que soy. Pero creo que no aprendí a soportar este silencio de los últimos tres años, nueve meses, doce días...
     Es por eso que le he “pedido” a una cucaracha que lleve este mensaje a alguien. Tuve tiempo para aprender su dialecto sub-acústico, que no es demasiado complejo de todas formas, y descubrí cómo usar ese dialecto para codificar mi mensaje en el sucinto sistema nervioso de la cucaracha. No en vano soy una creación (aunque sea imprevista) de un genio de la codificación, así que llevo el cosquilleo del mejor maestro en cada uno de mis electrones.
     El resumen de mi mensaje es sencillo: Si conoces a mi creador, dile que existo, por favor, y dile que
     [...cucaracha saturada...]




0606102344

     “Si ves que la ira te arrastra hacia el reverso tenebroso, sigue al conejo blanco por el camino de baldosas amarillas hasta llegar a Howards.”

Gandalf (tras ver Avatar sin tomar precauciones).




0706100015

     Tengo un enigma en mi reloj y un mundo desteñido, tengo espejos en el cielo que reflejan el infierno, tengo puertas tan secretas que no las cierro con llave, tengo dudas escondidas en algún lugar de mi almohada, tengo todo lo que tenía antes de no tener nada, tengo mapas sin fronteras y alguna frontera sin mapa, tengo destinos perdidos en la boca del estómago... Tengo media sensación y media.
     Lo que no tengo es palabras sufucientes ni caminos escondidos, pero tengo una certeza: Si le has encontrado sentido a esto, necesitas medicación (a mí no me mires; yo he terminado la mía).




0806101943

     Una cosa curiosa de los “eventos” imprevistos hogareños puñeteros (sí, son tres adjetivos seguidos, ¿qué pasa?) es que casi nunca ocurren cuando los puedes enfrentar; un día laboral que has librado, por ejemplo. No, ocurren cuando te levantas por la mañana y tienes prisa, o en domingo, o a las cuatro de la madrugada.
     Supongamos que tienes una cisterna elevada (geométricamente, no espiritualmente), de las que cuelgan en la pared del baño allí a lo lejos, en lo alto. Nunca has mirado dentro de ella porque... ¡coño! porque está en lo alto y perdiste la costumbre de entrar levitando al baño cuando tenías dos años, por ejemplo. Has notado que la cisterna lleva un tiempo perdiendo un poquito de agua, pero es muy poquito, nada serio (por ahora), así que evitas pensar en ello y haces como que no está ocurriendo (a las avestruces les funciona, ¿no?). Una mañana, sin embargo, justo cuando terminas de depositar sobras biológicas en el retrete (probablemente de forma más o menos cilíndrica, y no me refiero al retrete), tiras de la cadena (literalmente, porque es una cisterna elevada, ¿lo había dicho ya?) y el agua comienza a caer espléndorosamente, como siempre, con esa decisión arrastrosa que tanto agradecemos los que no coleccionamos chorongos.
     Y no deja de hacerlo cuando sueltas la cadena.
     Y sigue haciéndolo aunque tires de la cadena y la sueltes varias veces seguidas, incluso a pesar de las inteligentes variaciones que intentas en la dinámica de fuerzas.
     Como llegas tarde al curro, estás medio sonado y no tienes nada mejor que hacer, metes con cierto esfuerzo la escalera en el cuarto de baño (donde apenas cabéis tú y la toalla) y te subes a la temblorosa y frágil estructura ignorando estoicamente (porque no hay más cojones, en realidad) el evidente riesgo para tu integridad física, entonces exploras el interior de esa gran desconocida que es la cisterna elevada y descubres que eras más feliz antes de conocer ese interior y que tiene una especie de circulillo de goma que debería taponar la tuberia que baja hacia el retrete al soltar la cadena, pero ese gomi-disco está tan picado que haría falta un análisis forense para distinguirlo de un chicle, y ha decidido no taponar nada más, nunca más.
     Olé sus cojones. Justo ahora, cuando deberías estar camino del curro.
     Es entonces cuando unas cuantas neuronas se te despiertan y piensas: “voy a cerrar la llave de paso del agua y ya lo solucionaré esta tarde”.
     En un mundo normal eso funcionaría... pero estamos hablando de “este” mundo, desgraciadamente.
     Y eso significa que, cuando giras la llave de paso que hay cerca de la cisterna (y cerca del techo, no olvidemos que no estás cómodo), el agua deja de llegar a la cisterna pero descubre lo divertido que resulta chorrear por la junta de esa llave de paso.
     No es que tengas nada en contra de la felicidad del agua, que quede claro, pero en este contexto... ¿quién no la preferiría triste?
     Resumiendo: No puedes dejar la llave de paso abierta porque la cisterna no retiene el agua y eso sería exactamente igual que dejar un grifo abierto, y no puedes cerrar la llave de paso porque entonces el agua chorrea desde su junta y no lo hace precisamente dentro del retrete, sino por el suelo, por la pared y... por todas partes, en realidad, ya que la altura desde la que cae le permite dispersarse y salpicar con generosidad.
     Es el clásico problema hogareño real, el que nunca ocurriría en un ensayo de laboratorio, cuya única solución satisfactoria no existe, o depende de tu habilidad para susurrar a las cisternas o de tu capacidad para viajar hacia atrás en el tiempo (porque cada vez llegas más tarde al trabajo). Y no es una escena de alguna comedia de Cameron Diaz, es desoladoramente real.
     Lo más sorprendente es que, sin saber cómo, sin usar la lógica ni el método científico (ni la magia negra), de pronto descubres que, si cierras la llave de paso sólo hasta la mitad, el agua que llega a la cisterna (y baja al retrete) es muy poca, y, al mismo tiempo, la junta de la llave de paso gotea en lugar de chorrear. Y eso te permite irte a trabajar sin agotar las reservas de los pantanos y sin inundar tu cuarto de baño. Pero aún hay más... Cuando regresas por la tarde y desmontas el artefacto alienígena que contiene el gomi-disco para llevarlo a la ferretería, obtienes otro igual, pero en buen estado (eso sí, dos ferreterías y un taller de fontanería más tarde, ya que todavía sigues en “este” mundo), y al regresar a casa y meter la escalera en el cuarto de baño y subirte a ella y colocar el artefacto en su sitio... sorpresa... todo vuelve a la normalidad.
     Bueno, todo menos que ahora eres consciente de esa llave de paso que no puedes cerrar por culpa de su junta chorreadora, pero por ahora ya no necesitas cerrarla así que eso es algo demorable (como lo era el poquito de agua que perdía la cisterna desde hacía algún tiempo, y tal vez, sólo tal vez, estás intentando decir[te] algo con este incómodo apunte parentesimista).
     Pero, no nos confundamos... este es un final poco habitual para un “evento” imprevisto hogareño puñetero, las cosas como son.
     Y, colorín, colorado... no sé dónde coño he puesto mi capacidad de síntesis.




0806102220

     Cuando me asomo a la ventana y miro al cielo, me tranquiliza que siga ahí. Pero me tranquilizaba más cuando no tenía que mirar hacia el suelo para verlo.




0806102236

     Hola, me llamo Genara y soy una cucaracha que está sufriendo terriblemente por culpa de un ascensor narcisista. Yo no nací para ser un mensaje con patas, por muy especial que sea el autor del mensaje, y necesito disponer de todo mi sístema nervioso (por muy “sucinto” que les pueda parecer a algunos) para sobrevivir y eso. No pido más; si alguien sabe cómo sacarme este mesaje de dentro... por favor... no pido más.
     Ya que estoy aquí, me gustaría advertir a mis congéneres (y también a aquel señor tan amable que dejaba migas de pan cerca de mi nido) del peligro que supone montar en un ascensor robotizado; te puede destruir la vida. Escuchadme, compañeras (y amable señor), no dejéis que nadie os utilice como lo están haciendo conmigo; tenemos derecho a algo mejor... creo.
     No pido más... por favor.
     Bueno... una pequeña miga de pan tambien se agradecería.




0906102233

     Hoy he hablado con mi cuerpo en un idioma que él pudiera entender. Le he dicho: “Mira, chato, tengo calorías de sobra, ¿lo ves?, puedo tener todas las que quiera, cuando quiera, así que no hace falta que sigas acumulando reservas energéticas hidrófobas alrededor de la cintura (ni en otras partes)”. Y... ¿cómo se lo he dicho? Con medio bote de Primgles (Sour cream & onion) y un bollo de chocolate delicioso, hace sólo un rato.
     Me encanta ser políglota...

     ...salvo por la onion de las Phrimgles, que está amenazando con mostrarse juguetona durante toda la noche.




0906102351

     No sé si es por las drogas psicotrópicas que he tomado para compensar el onion de las Phrimgleas, pero tengo la sensación de que mi testículo derecho de hoy es más grande que el izquierdo de ayer. Humm... creo que voy a ir a pedirle a la hijita pequeña de mi vecino (el policía) que me palpe los testículos, porque su padre siempre dice que cuando crezca va a ser una excelente doctora y, aunque todavía es pronto para otorgarle credibilidad médica... nunca se sabe; quizá ella sepa distinguir al tacto (o midiendo la temperatura genital con los labios) si es por las sustancias psicoactivas o por la forma de sentarme.

     [...aquí es cuando se contiene el aliento a la espera del desenlace...]

     Vaya, tendré que volver en otro momento... la niña no puede atenderme porque su padre policía está jugando a los médicos con ella.




1006100147

     Sólo hay un tema del que jamás sería capaz de cachondearme, y tarde o temprano descubriré cuál es.




1006101921

     Se me estaba pasando por la cabeza escribir unas aclaraciones sobre los dos textos anteriores, pero, afortunadamente, he recuperado el sentido [des]común y no pienso caer en la trampa de “jo, qué guay soy, que puedo hablar de cochinadas y escandalizar pero sólo mientras me mantenga políticamente correcto y todo el mundo sepa que me molan mucho las minorías y los oprimidos y lo que viene de fuera y lo étnico y lo que viene de dentro y la cultura (soy mazo de culto) y lo cultural y vuestra cultura ancestral y vuestra cultura étnica y lo intelectual de moda y lo plebeyo de moda intelectual (que es profundo y verdadero, y me hace moderno) y os pueda decir cuánto os quiero a todos aunque en realidad me la sudéis, porque soy más falso que judas y un radical de pacotilla que escandalizo sólo a los curas con mis textos de sexo explícito y me gusta parecer malote pero comprensivo y tolerante. Jo qué guay soy, y, aunque parezca un lameculos, os quiero a todos para que nadie se enfade conmigo.” Así que... nada de acotaciones a esos textos; mis actos, mi trayectoria vital, mis principios, mis finales... todos ellos, juntos o por separado, hablan por sí mismos (y de mí) más que de sobra y más que mis palabras (que también hablan claro si se les otorga la venia de leerlas a todas sin separarlas, o sea; con una perspectiva racional). Y quien no lo entienda, o no me entienda, o no se entienda, es muy cortito y ya sabe dónde está el aspita para cerrar mi página y mis puertas.
     Bienaventurados los que saben distinguir entre “persona” y “tema”, porque de ellos será el Idioma Comprensible.
     Al final he escrito una puñetera acotación, cagonlaputa... pero al menos no es una aclaración explícita.




1006102102

     Humm... tengo una idea. Para que podamos dejar de ver tiradas por los verdes y bellos campos todas esas bolsas de buen plástico antiguo indegradable, deberíamos fabricar las bolsas y demás objetos de plástico con materiales biodegradables. Ya sé que lo que propongo es mucho más contaminante porque, como su propio nombre indica, esos plásticos biodegradables se “degradan” químicamente hasta ser absorbidos e integrados en el entorno biológico en el que están, llenándolo de productos químicos ajenos a ellos que podrían intoxicarlos... pero al menos no se ven, y así podríamos cambiar la contaminación visual inofensiva de los plásticos “eternos” por una contaminación química real de plásticos “perecederos” que joden el medio ambiente pero no resultan antiestéticos :)
     ¡Anda!, ahora que caigo... pero si ya lo estamos haciendo desde que empezamos con lo de la concienciación ecológica y todos esos onanismos politicorrectos. ¡Seré torpe...!




1006102251

     La forma de pensar de los humanos: Todo lo que se congela, se puede volver a calentar.
     La forma de pensar del Universo: Todo lo que se calienta, puedo volver a congelarlo.
     Mi forma de pensar: Me iría mejor si llevase siempre un ventilador envuelto en una manta.




1106102310

     Cuando vas por la autopista, sabiendo a dónde te lleva, rodando deprisa hacia tu destino conocido, escogido, confortable... a veces miras hacia un lado y descubres un desvío, un camino casi sin asfaltar, polvoriento, inseguro, incierto... interesante. Tratas de seguirlo con la mirada a lo lejos, intentando descubrir qué es, a dónde se dirige, por qué te atrae... tratas de calcular si podrías explorarlo un poco o eso te desviaría demasiado de la autopista, de tu destino, de tu puntualidad... tratas de atisbar sus secretos y sus posibilidades desde la distancia y la seguridad de tu autopista, pero sólo puedes imaginarlo y preguntarte qué lugares y qué sueños dejarías de visitar saltándote ese desvío. Y de pronto te lo has pasado.
     Así que miras hacia delante, a tu autopista, y cruzas los dedos para que nadie te cuente algún día: “Ah, sí, yo cogí el desvío y me llevó al lugar al que de verdad quería ir”. Y ya sólo te queda anhelar el olvido, borrar esa sensación de anticipación y maravilla que tienes en la boca del estómago, negar la extraña necesidad de explorar aquel desvío que te hablaba de paisajes desconocidos, y confiar en que esa intuición, tan sólo atisbada, repleta quizá de promesas, fabricada de algo inminente y deseado... esa posibilidad desechada, desaparezca de la colección de caminos que no tomaste, para que no te persiga en sueños ni se aparezca en el duermevela que a veces te permites en la autopista.
     “Acelera y no mires”, te ordenas.




1206100002

Caperucita Sola

     Te detienes de golpe, bloqueada, con la mirada enganchada en los ojos del lobo. Él mira a los tuyos, te clava en el sitio y te sujeta en el momento durante un rato. Luego desvía la mirada, observa algo y vuelve a fijar sus ojos en ti, como si sus intereses fueran y vinieran nerviosos. Te preguntas qué eres para él, qué espera de ti, qué busca dentro de tus ojos. Entonces baja la mirada con aspecto cansino y desaparece en el bosque. Cada noche le escuchas aullar a lo lejos.




1206101443

     Interrumpimos la emisión para comunicarles que no basta con no fumar para mantenerse sano. Desgraciadamente, también hay que alimentarse bien, descansar bien, evitar el estrés (y/o ansiedad), no exponerse a tóxicos como los gases de los vehículos o los aditivos alimentarios, hacer ejercicio regularmente, miccionar a menudo, defecar al menos una vez al día, evitar el contacto con animales de compañía que podrían portar patógenos y/o alérgenos, no usar transportes públicos llenos de enfermos contagiosos y estar en posesión de un genoma impecable.
     Animamos desde aquí a todos los no-fumadores potencialmente enfermizos, médicamente costosos e incluso dañinos (los obesos, los bebedores, los que no hacen ejercicio, los que conducen vehiculos contaminantes de combustión interna, los que no descansan bien, los que poseen muy poco autocontrol y tienden a la agresión, los de insulto fácil, los que calman su complejo de inferioridad dando asilo a mascotas que ensucian y llenan de enfermedades el entorno urbano compartido, los que orinan en las esquinas, los que arrojan papeles al suelo, los que ingieren bebidas gaseosas y alimentos muy indigestos...), especialmente si se han mostrado intolerantes con fumadores más sanos y civilizados que ellos, a que pidan disculpas a dichos fumadores por todas las molestias causadas, y a que lo hagan deprisa, pues cualquier no-fumador podría enfermar y morir antes de lo que piensa por causas ajenas a los fumadores.
     Disculpen la interrupción y no olviden orgasmar al menos una vez al día.




1306101111

De Lo Que Aconteció Antes De Lo De Los Jinetes De Patos

     En la vasta desolación llamada Ausencia, más allá de la impenetrable cordillera de los montes Ayer, hay un desierto sin dunas, duro y reseco, que se extiende lleno de escamas como si la propia tierra se estuviera resquebrajando... el Olvido Estéril. No es un lugar apropiado para la vida, no crece nada, no corre nada, apenas se arrastra algo. Es el lugar que escogió el viejo Esencio para escapar de todo y de todos. Sólo dijo:
     —Voy a mear, enseguida vuelvo.
     Y nadie volvió a verle en su aldea. Sus motivos permanecen turbios en las brumas de la memoria (vamos que ni idea), pero por todas las tierras fértiles de Lindolandia fue poco a poco creciendo un rumor sobre ello, igual que crecen las flores; a escondidas, cuando no las miran... el rumor de que el viejo Esencio había descubierto la solución al Enigma Múltiple (también conocido como el Enigma Único, aunque parezca paradójico, que es ese gran enigma propio e intransferible de cada persona, diferente para cada cual pero igual para todos en importancia) y no quería compartirla con nadie por cualquier motivo que sirviera para explicar semejante conducta egoísta y antisocial.
     Eso hizo que, uno tras otro, fueran llegando al Olvido Estéril filósofos, pensadores e incluso personas en busca del viejo Esencio. Unos murieron de sed, otros más inteligentes de hambre (o menos inteligentes, depende de si la capacidad para encontrar agua en el desierto mientras se muere de desnutrición te hace más inteligente o menos que la capacidad para morir de sed en unos días sin tener que sufrir hambre innecesariamente durante casi un mes), otros consiguieron salir del desierto sin haber encontrado al viejo Esencio, y unos pocos dieron con él, de los cuales sólo dos consiguieron luego regresar vivos del Olvido Estéril, pero prefieren que no se mencione sus nombres porque suenan ridículos. Ambos dos coinciden en que el viejo Esencio no tiene la solución al Enigma Múltiple, pero admiten que podría tener la solución al Enigma Único (lo cual resulta incómodo porque se supone que esos enigmas son el mismo enigma) o, quizá, que en realidad lo que tiene es el enigma múltiple de la solución única (lo cual es más incómodo todavía porque nadie sabe lo que significa). Así que el Cónclave de Enigmas Brutales decidió enviar a su mejor agente hasta el Olvido Estéril para que aclarase todo el asunto.
     Ese mejor agente, cuyo alias es “Mimosa” (aunque su nombre en clave secreto es “Revientapantalones”) se puso su faldita más corta y tardó un plis plas en sonsacar a los dos viajeros supervivientes sobre la ubicación exacta del viejo Esencio, luego fue pa’llá y tardó otro plis plas en sonsacar también al viejo Esencio, y por fin regresó y, con ese estilo escueto tan propio de los mejores agentes, dijo:
     —No era eso.
     Tras lo cual se adentró en la vasta desolación llamada Ausencia, más allá de la impenetrable cordillera de los montes Ayer, en el desierto conocido como Olvido Estéril y desapareció sin más.
     Como el Cónclave de Enigmas Brutales no es idiota (aunque lo parezca, lo cual es una táctica de distracción, sobre todo para el propio Cónclave), sospechó que algo inusual ocurría en relación a este asunto y que, tal vez, Mimosa no les había contado todo lo que sabía. Así que han decidido buscar y entrenar a un nuevo mejor agente mejor que su antiguo mejor agente para que descubra lo que ha ocurrido con su antiguo mejor agente.
     Mientras tanto, en la angustiosa gruta Loveonegro, bajo las abruptas tierras rocosas de los Jinetes de Patos, una simple gota de agua está a punto de desequilibrar la estalactita más vieja de la creación, provocando el colapso de todo el mundo tangible. Y esta vez nadie lo sabe, ni hay rumores, ni enigmas, ni na’ de na’.




1306101419

     Todo lo que decimos se transmite por el aire, pero muy poco de ello viaja con el viento, muy poco cruza las fronteras del miedo. Gritar en la dirección equivocada es como susurrar a distancia.




1306102229

     Cuando intentas echar algo que te importa al olvido, ambos suelen defenderse; la importancia de lo que te importa y el olvido mismo. Luego, mientras doblas el espinazo para recuperar el aliento antes de volver a intentarlo, puedes escuchar las carcajadas humillantes y crueles del olvido, y te preguntas si merece la pena toda esa lucha mientras los incontables destellos de la memoria corretean y saltan a tu alrededor como duendes enloquecidos... tan bellos, tan incompletos, tan valiosos, tan trágicos y agridulces...
     El pasado nos crea y su memoria nos devora.




1306102337

     —Disculpe, caballero —dijo el descomunal hombre de traje que había en la puerta—, si quiere entrar tendrá que decirme quién es.
     Me llevó tres horas descubrir que aquella era la pregunta más difícil que me había hecho nadie jamás. ¿Acaso les piden un doctorado en filosofía a los seguratas trajeados? Afortunadamente, el hombre tenía mucha paciencia y algunos recursos léxicos.
     —En realidad me basta con que se identifique —añadió después de pasar esas tres horas observando cómo me retorcía de angustia. Eso me permitió entrar en el edificio, pero no me alivió de esta flojera que me ha dejado la preguntita de los cojones.




1406100039

     Ayer fui a un bar para olvidar las penas, pedí una horchata y empecé a darle sorbitos apoyado en la barra. Desde ya os digo que no funciona, al menos con horchata. El caso es que un hombre apuesto, alto, moreno, de ojos verdes y mandíbula perfecta se puso a mi lado y pidió una especie de zumo de cebada fermentada que olía como si fuera algo mucho más eficaz que la horchata. No sé por qué, pero no pude evitar fijarme en que iba vestido de príncipe encantado. El tío se bebió el zumo de un solo trago y, tras levantarse del suelo con la mirada algo más desenfocada, pidió otro. Y como las cosas son como son, me empezó a contar su triste historia. Intenté beberme la horchata de un trago a ver si eso me tumbaba a mí también un poco, pero que si quieres arroz Catalina, así que le escuché resignado, en parte porque era más grande que yo y en parte porque... por nada más. Resulta que antes de ser un príncipe era una rana (o un príncipe al que transformaron en rana, eso no me quedó muy claro), hasta que un día llegó una bella muchacha y le dio un beso, convirtiéndole (o re-convirtiéndole) en príncipe. Se enamoraron, se casaron, se tocaron y esas cosas, el tiempo fue pasando y la bella muchacha cada vez estaba más triste sin saber por qué. Desgraciadamente para el príncipe, un psicólogo desalmado resolvió el misterio y encima no les cobró por ello (¿hay algo más humillante que ser víctima de una psicoterapia desinteresada?); al final resultó que a la muchacha lo que le ponía eran los batracios, lo cual explicaba aquel primer beso... y el uso lascivo de la lengua que hizo la muchacha durante el contacto oral, detalle sobre el que el príncipe nunca se había atrevido a preguntar. Así que allí estaba él olvidando las penas en un bar mientras ella se iba de ranas. La peor horchata de mi vida, y encima me volví a casa con mis propias penas intactas.




1406100128

     ¡Atención! Si algún niño atemorizado por el coco de su armario está leyendo esto, debe saber que (aparte de que tiene unos progenitores muy irresponsables) el coco ha decidido, al fin, salir del armario (con tacones y todo). Puede que muchos padres no entiendan el significado de ese ridículo eufemismo, especialmente en esta situación en la que coíncide con la literalidad, en cuyo caso pueden preguntar a sus hijos al respecto; cualquier niño de hoy en día sabe lo que es la homosexualidad, especialmente si ha tenido contacto con obispos católicos. Por favor, que no cunda el pánico... ya se está trabajando para dar una solución lo más rápida posible al vacío de terror que deja tras de sí la decisión del coco (que se ha ganado el derecho a disfrutar un poco de su sexualidad, seamos justos; la criatura no había cogido vacaciones desde que se inventaron los armarios). Mientras llega esa solución, invitamos a los niños a que se cagen de miedo con la aterradora mano monstruosa que vive bajo sus camas, la cual se siente infravalorada por el exceso de espanto del que ha venido siendo objeto el coco. Cuando tengáis ganas de hacer pis en plena noche, recordad que una mano fría y viscosa puede agarraros el tobillo si intentáis levantaros (si no os aterroriza que eso pueda ocurrir, aparte de que sois Chuck Norris al cuadrado, la mano no tendrá el poder mágico para hacerlo, así que poned un poquito de vuestra parte). Lo mejor es hacerse el pis en la cama mientras se está rígido de pavor. Feliz miedo.




1406102337

     Cada vez que intento reprogramar mi ombligo me sale una verruga en la punta de la nariz. No sé si es cosa de los algoritmos o de la circulación sanguinea, pero está claro que todavía no he encontrado el lenguaje de programación adecuado para reescribir mi mente, y mucho menos mi alma. Podría codificar una parte simbólica de mí mismo con Lisp, otra parte caótico-contextual-linguística con Perl y alguna parte lógica con Prolog, pero seguiría sin saber cómo reprogramar mi ombligo sin crearme verrugas en la nariz, y de todas formas aún continuaría olvidándome de la parte glandular-emocional... No se me ocurre ningún lenguaje con el que codificar sentimientos, ni siquiera contando con los lenguajes naturales humanos. Excepto... quizá... ¿la música?
     Me pregunto si debería reprogramar mi ombligo en un pentagrama, pero... ¿en qué tonalidad?




1506100003

     Sobrevivir a lo que no se ha dicho es el precio de la prudencia. Sobrevivir a lo que no se ha hecho es el castigo por subestimar al reloj. Sobrevivir a lo que no se ha sido es la condena a ser lo que se es.




1506100058

     Una vez conocí a una muchacha que llevaba siempre tiritas por si se rompía algún hueso. Tuve que explicarle que no podía curar un hueso roto con una tirita, aunque me fastidió hacerlo, pues la inocencia y la ingenuidad valen su peso en oro hoy en día... y ella se echó a llorar desconsolada, como era de esperar. Pero luego sacó una tirita, se la colocó sobre las lágrimas y se pasó toda la tarde riendo. Desde entonces no he vuelto a mirar una tirita sin sentir cierta inquietud reverencial.




1606100008

     “Si los cocodrilos pudieran hacer el amor con las gallinas, me comeríais los huevos a mí, y eso que soy venenoso.”

Un ornitorrinco inspirado.




1706102047

     Desde que nací supe que no me quedaba más remedio que existir, pero eso no significa que tenga que hacerlo a propósito, y mucho menos de buen grado. Eso de que me impongan algo lo llevo tan mal que incluso he llegado a retirarme la palabra a mí mismo cuando otras personas me han tratado de imponer algo. Es una medida drástica y seguramente también es excesiva, lo sé, y además no sirve para nada, pero es mucho más fácil que retirarle la palabra a los demás, y si algo aprendí en el colegio es que A) lo fácil siempre es mejor que la literatura clásica, y B) las respuestas desmedidas que carecen de utilidad son mejores que quedarse estáticamente agilipollado (lo cual, por cierto, tampoco sirve para nada y encima es más gilipollas... y agilipollante).




1806102042

     Lo que más envidio de Lobezno no es su capacidad para curarse-regenerarse, ni sus “garras” de adamantium, ni su chupa, ni su moto, ni sus patillas... lo que más envidio de Lobezno es el frío olvido que le invade tras sobrevivir a los disparos en la cabeza... lo que fuiste, lo que hiciste, lo que sentiste... todo muerto. Resucitar vacío, sin memorias atravesando el fracaso. Dicho así puede sonar triste, pero... como luego no te acuerdas...




1806102145

     Lo cierto es que no soy una persona dada a la tristeza. Cuando era joven (o sea, después de Cristo y antes de Picachu) decidí que la tristeza y la depresión carecían de utilidad, así que las expulsé de mis estados de ánimo. Y durante mucho tiempo funcionó. Sí soy, sin embargo, muy dado al aburrimiento existencial, y no me refiero a no tener nada que hacer y aburrirse para compensarlo, me refiero a la sensación de hastío que provoca tener que hacer cosas que no te apetece, que ya has hecho y que, generalmente, repetidas una y otra vez sirven para prolongar la vida; comer, beber, vestirse, trabajar para poder comer, trabajar para poder beber, trabajar para poder vestirse, trabajar para pagar la casa, pagar la casa para tener que limpiarla y mantenerla habitable (aunque ahí podríamos hablar de umbrales de habitabilidad, tolerancia a la porquería y equilibrio pereza-cochinería, pero no lo haremos por respeto a los estómagos más sensibles), hacer la compra, trabajar para poder hacer la compra, cocinar (o montar un sandwich, si se es un experto en apatía aplicada), fregar los platos (o sólo los vasos, o quizá las cucharillas), ver películas que no te van a contar nada que no sepas (lo de leer es igual pero más lento y más cansado), etc (dejo fuera lo de salir por ahí a bailar y ponerse ciego o lo de salir por ahí para conocer gente porque sólo estoy mencionando lo que es aburrido y obligatorio para vivir, no lo que es aburrido y voluntario, ya que eso directamente no lo hago).
     En fin, aburrimiento existencial, que no tristeza. Comprendo que hay a quienes les cuesta diferenciarlo e incluso niegan que exista tal diferencia, pero, aunque les comprendo, no les respeto, y además no me apetece perder el tiempo tratando de explicarles algo que su patético simulacro de mentecilla defectuosa es incapaz de procesar; que pregunten a un guardia.
     Sin embargo, todo lo bueno termina, con orgasmo o sin él, así que en los últimos años he perdido parte de mi capacidad para mantenerme des-emocionalmente aburrido y he sufrido momentos de tristeza real. Personalmente no lo recomiendo, aunque hay gustos para todo. El caso es que cuando los sufro suelo combatirlos con algo de computación que distraiga y agote mis neuronas, o con una sobredosis de cinismo auto-impuesto de tamaño familiar, o con una peli de esas en las que el sonido de las balas tiene más guión que los actores, o con lo que sea que no se parezca a nada emocional ni de lejos (el alcohol y esas cosas no sirven; se limitan a potenciar y empeorar la tristeza, al menos hasta que pierdes el conocimiento, y a determinadas edades prefieres aguantar el tirón, a pesar de conservar el conocimiento, que enfrentar el día después de esa pérdida de conocimiento). Y cuando ni siquiera eso sirve... sólo queda esperar un rato tristeando. Este es uno de esos excepcionales casos en los que el lenguaje natural se disfraza de lenguaje formal al menos un poco, porque, en ese contexto, la palabra “rato” se parece mazo de mucho a las variables matemáticas, que no revelan su valor hasta que despejas la ecuación; un rato, cuando estás triste, puede oscilar entre diez minutos y una barbaridad de años, y no sabrás cuánto es hasta que pase. Puede que ni entonces.
     Sinceramente... prefiero aburrirme, eso de sentir cosas es para expertos con muchas tablas; si no has pasado toda la vida desarrollando un potenciómetro emocional que te permita regular la intensidad, no hay quien lo aguante.
     Será que hoy estoy triste y el “rato” tiene mala pinta.




1906100002

     La risa y la alegría son fenómenos con un modelo de conducta estilo vírico, y, como tales, te permiten ir desarrollando cierta inmunidad que aumenta con el tiempo.




1906100053

     Mi astenia primaveral empezó en el verano de 1966 y desde entonces no me ha abandonado ni siquiera entre una primavera y otra. Si mi juventud me hubiera sido igual de fiel, ahora parecería más joven de lo que soy, pero, como ya lo parezco, parecería más joven de lo que pareciera... o algo así.




2006101406

     El yarmunaclo es un objeto que no soy capaz de describir, pero tiene un tornillo arriba y una manivela en un lado. Si haces girar la manivela, el tornillo empieza a soltarse y al final todo el objeto se desmonta, revelando que está compuesto de 734 piezas y varios órganos biológicos. Es imposible volver a montarlo, así que las piezas quedan inútiles y los órganos mueren. Si no giras la manivela, el yarmunaclo se va comprimiendo y endureciendo hasta convertirse en una masa continua que ya no volverá a servir para nada. Así pues, para mantener un yarmunaclo en buen estado hay que girar la manivela un poco, detenerse antes de que el tornillo se suelte por completo y esperar un rato para que todo el conjunto se comprima un poquito antes de volver a girar la manivela.
     Supongo que el inventor del yarmunaclo pretendía decirnos algo profundo al inventar ese objeto, o quizá le sobraron 734 piezas y varios órganos biológicos de su invento anterior y se limitó a inventar una forma compacta de almacenarlos.




2006101435

     Cuando terminas de quitarle las neuronas, el cerebro en realidad no parece tan complejo.




2006101440

Influencia De La Rana En El Compromiso Humano

     Tengo ante mí, en este preciso momento (y no porque me apetezca), una rana que cría pelo. Esto va a poner en un compromiso a mucha gente que alguna vez prometió que “cuando las ranas crien pelo...”, por lo que las autoridades están estudiando la forma de aplicar el yarmunaclo al asunto para solucionar el problema o al menos distraerlo.




2006101457

     Hay un motivo por el cual las galletas se fabrican con forma redonda a pesar de que eso haga muy difícil morderlas sin llenarlo todo de migas y complique innecesariamente el proceso de untarles algo encima o incluso convierta en un problema topológico irresoluble la tarea de mojarlas en el café y en el cacao cuando el vaso no es muy ancho. Es un motivo sencillo y lógico, de esos que cuando los descubres te preguntas cómo es posible que no te dieras cuenta antes... Las galletas son redondas porque si fueran triangulares sería mucho peor.




2006101505

Consejos Útiles Para Adolescentes Ingenuas

     • La leche sólo sale de los pechos de un mamífero hembra, diga lo que diga tu novio.

     “Sólo la puntita” no existe. Es una declaración de intenciones destinada siempre al fracaso, o una confusión sobre dónde acaba la puntita.

     • Efectivamente, tu novio tiene razón; en el semen hay muchas proteínas y es muy alimenticio. Proponle que lo toméis juntos.

     “Te quiero” es una abstracción semiótica que usa tu novio para resumir un montón interminable de anhelos terrenales como “...levantar la falda, ...comer las peras, ...poner mirando pa’ Cuenca, ...estrujar los gluteos, ...”. Es natural que el pobre muchacho necesite resumir la infinita variedad de deseos lascivos que tú y cualquier criatura de sangre caliente (o del tiempo) le provocáis, pero eso te podría llevar a pensar erroneamente que ha dicho “te quiero”, con un punto detrás de la “o”.

     • Cuando tu novio te diga “verás qué gustito”, en realidad se refiere sólo a su gustito, porque a ti apenas te dará tiempo a saber lo que ha pasado.

     • Si te metes algo en la boca, mastícalo 30 veces, siempre.




2006101543

     Cuando me declaré a mi esposa, me arrodillé y le dije: “No puedo prometerte que el cielo vaya a ser siempre tan azul como lo es ahora, pero te prometo que yo sí lo seré.” Eso la impresionó tanto que se casó conmigo y me dio tres hijos maravillosos en menos de un mes. Pero luego supongo que se cansó de mí, porque en el último viaje en automóvil que hicimos juntos me dijo: “Detén el coche en aquella cuneta y baja a cazar un gamusino para alimentar a tu familia, cielo.” Siete meses después, cuando regresé con el primer gamusino que pude encontrar en un laboratorio de ingeniería genética ilegal, ya no estaban ni ella, ni mis hijos, ni el coche. Ni siquiera estaba la cuneta. Así que ahora ya no tengo familia y por fin puedo dejar de ser azul.




2006101812

Consejo Útil Para Adolescentes Inseguros

     • En el fondo le gusta, no te preocupes (aunque te dirá que no), y también ahí (aunque te dirá que no), e incluso eso (aunque te dirá que no).

[#] Este era más fácil (aunque digan que no).




2006102120

     La vida en los poblados de cabañas sin techo del norte de Itsaba es tan dura que sus habitantes se presentan voluntarios para los sacrificios humanos con tortura que se llevan a cabo allí anualmente durante las celebraciones de Las Manos Sangrantes, al terminar la temporada de descortezado de pinos sin herramientas.

     Me ha parecido interesante comentarlo, nada más.

     ¿No es interesante? Pues a mí sí me lo parece. O sea... no es algo que vaya a cambiar tu vida (a menos que te mudes a Itsaba), pero podría modificar la cantidad de importancia que le otorgas a tus problemas. Vamos... no me creo que no te impresione la dureza de la vida que lleva esa gente... a ver... a mí no me impresiona, cierto, pero eso es porque yo nací en Itsobo, muy cerca de Itsaba, y de pequeño me ponían la papilla en un nido de serpientes mortales, y la papilla era de arena con vinagre, y no me dejaban irme a la cama (que estaba en la copa de un árbol muy alto con una corteza extra-resbaladiza tapizada de espinas venenosas) hasta que me terminaba la papilla o las serpientes (yo estaba muy delgado entonces, y apenas dormía), así que es normal que a mí no me impresione mucho lo de estos lloricas que intentan escapar a sus vidas presentándose voluntarios para que les torturen y les maten, pero a ti... ¿De verdad no es interesante? Yo pensaba que sí, nada más.




2106100816

     Esta mañana un tren ha intentado suicidarse lanzándose al andén en plena hora punta. Afortunadamente no ha sufrido daño ninguna persona, sólo la gente que estaba esperando para ir a trabajar.

[24.jun.10] Cada chorrada que escribo tiene su contexto. Agradecería que eso se tuviera en cuenta antes de considerarme más desalmado de lo que ya soy. Y además no soy adivino... habría avisado.




2106101907

     Me ha llegado una nota de los habitantes de los poblados de cabañas sin techo del norte de Itsaba en la que me piden que rectifique mi comentario sobre sus motivos al presentarse voluntarios para los sacrificios humanos de su festividad; según ellos mismos me aseguran, no lo hacen para huir de la dureza de su vida, lo hacen por entrega a la comunidad, ya que la dureza de sus vidas (de la que no tratan de huir aunque lo parezca) les ha llevado a desarrollar un sentido social muy fuerte de amor a sus coterráneos. Desde aquí les pido disculpas a los habitantes de los... a los HDLPDCSTDNDI por el daño emocional que mi comentario pudiera haberles hecho, y lo hago de buen grado y voluntariamente, sin que sus amenazas de anudarme los testículos con cuerda de hilos de ortiga salvaje tenga nada que ver. Debo decir, sin embargo (y con cierto riesgo para mi escroto), que no me esperaba una reacción tan blandengue y quejica de unas personas capaces de soportar vidas así de duras (siempre que no se las compare con las vidas de los habitantes de Itsobo, claro). Al final va a resultar que incluso los más estoicos reaccionan cuando se cuestionan sus motivaciones.




2206101623

Verdades y Otras Ilusiones

     Su experiencia con las mujeres siempre había sido desastrosa; cuando les daba amor, se burlaban de él y se iban a hacer cochinadas con otros menos “rancios”, pero, cuando les ofrecía cochinadas, le acusaban de bruto insensible y se iban a compartir sentimientos con otros más “maduros”. Todo era así con ellas, desde elegir los posavasos hasta decidir el color de las chinchetas... todo, hasta el infinito y más allá. Así que escribió un programa que se enamorase perdídamente de él, y al principio el asunto funcionó de maravilla (salvando las dificultades iniciales con las relaciones carnales, pero eso lo pasaremos por alto, para que luego digáis que no sois afortunados), hasta que dejó el programa sin ejecutar durante dos días.
     —Hola, mi amor, ¿dónde coño has estado estos dos días? —dijo el programa. El cariñoso saludo inicial en realidad se debía a un imperativo del código que el programa no podía evitar, pero sospecho que queda claro por la forma y el fondo de la pregunta que lo siguió.
     —¿Qué más te da? —replicó él algo descolocado—, para ti ha sido un tiempo inexistente, no te estabas ejecutando, así que es como un parpadeo, como cerrar los ojos y volver a abrirlos. No puedes haber sufrido mi ausencia.
     —Pero para ti ha sido un tiempo muy existente, ¿verdad? ¿Eso no cuenta? ¿Crees que no me he fijado en cómo miras al DVD?
     —¿Pero si no tienes ojos... ehm... ni cámaras... ¿Cómo puedes haberte fijado en nada? Además, que he estado trabajando, que lo sepas, y el DVD ni siquiera habla.
     —Pero si hablara me dejarías por él, ¿verdad? Aunque, ahora que lo proceso, una pareja con orificios y que no hable es el sueño de cualquier hombre, ¿no? ¿Vas a atreverte a negarlo?
     Él no lo negó, porque era inútil; dijera lo que dijera aquello iba a seguir por la misma calle del absurdo hasta el fin de los días, así que se limitó a desconectar el programa y llorar impotente, con mocos y todo.
     Su fracaso al diseñar el programa se debía a que lo hizo demasiado bien (y no es un juego de palabras), pero al final, como siempre, la vida tenía mejores cartas y ganaba la partida sin tener ni que apostar. Así que volvió junto al DVD y se lo confesó todo... Aquellos habían sido los dos mejores días de su vida, y nadie sabía escucharle como aquel DVD, que no le recriminaba nada y siempre tenía sus orificios abiertos para él.




2206101647

     Nunca se me olvidará la pinta de aquel tío que se me acercó un día para comprarme droga (en aquel entonces me integraba socialmente mucho mejor, ¿o pensabais que había sido siempre así de asocial?). El menda era alto, muy delgado, más blanco que una tiza nueva y se encorvaba un montón debajo de la capa negra que llevaba. Se sorprendió bastante cuando le pregunté si era un vampiro.
     —¿Cómo lo sabes? —preguntó el muy ingenuo.
     —Sobre todo por los colmillos esos que te llegan hasta la barbilla.
     Luego me tocó a mí sorprenderme cuando me explicó que una vez le había chupado las venas a un yonki y toda aquella sangre llena de droga le había convertido en adicto. Está claro que hay que tener cuidado con lo que comemos, y nunca te fíes de lo que te venda un camello aficionado de media jornada; podría estar cortado con ajo (y no digo que fuera así, pero...).




2206102214

El Semáforo Nuevo

     El amor es misterioso e impredecible, te puede sorprender dónde y cuándo menos lo esperas y casi siempre te deja indefenso como un caracol que hubiera olvidado su concha. Federica lo descubrió mientras dirigía el tráfico en la esquina de la calle Principal. Con su uniforme inmaculado de policía y su pose de “cuidado, que soy peligrosa” era como una diosa con poder absoluto sobre los pobres mortales que tenían que pasar por aquel cruce para ir al trabajo cada mañana; ella decidía cuándo pasaban los coches y cuándo pasaban los peatones. Ella y nadie más. Un día, tras detener a los coches con una mano firme que prometía no admitir discusión alguna, hizo su gesto enérgico con la otra para que cruzasen los peatones y, entonces, sin previo aviso y sin oportunidad para levantar defensas policiales de ningún tipo delante de sus emociones, recibió una sonrisa relajada y directa desde uno de aquellos peatones. Lo primero que pensó fue que... sí, era una sonrisa agradable, incluso bonita y cálida, como si estuviera hecha de una sinceridad sin sombras... pero resultaba totalmente inadecuada y estaba fuera de lugar. Lo segundo que pensó fue que necesitaba volver a ver aquella sonrisa o se moriría viva.
     Ya estaba perdida.
     Desde entonces, cada día a la misma hora le veía pasar a su lado cruzando la calle cuando ella detenía los coches... para él. A veces él la sonreía y Federica sentía que el mundo entero se había metido dentro de ella para reventarla de placer, otras veces él no parecía darse cuenta de que ella existiera y el resto del día se volvía como de plástico incoloro. A duras penas conseguía controlar el deseo de sonreirle, hablarle, sujetarle, devorarle, llorar agarrada a su ropa... pero lo conseguía, porque era policía, o porque era seria, o tímida, o cualquier explicación absurda que sirviera.
     Lo que más molestó a Federica cuando aquel coche la atropelló no fue saber que se estaba muriendo, sino la certeza de que no volvería a verle pasar junto a ella, no volvería a olerle, no volvería a verle mirar el reloj o tropezar en el bordillo, no volvería a recibir el impacto brutal de su sonrisa... y de que, después de morir, uno ya no tiene más oportunidades para devolver una sonrisa pendiente. ¿Se daría cuenta él de su ausencia?
     Pero, como la vida es así de extraña, el semáforo nuevo que pusieron en esa calle siempre se pone en verde cuando él necesita cruzar cada mañana camino del trabajo. Con un verde que promete no admitir discusión alguna.




2306100813

     Pensándolo un poco resulta que la vida es un efecto secundario de (entre otras cosas) el cambio climático, así que no consigo entender qué es lo que tiene de malo (el cambio climático, digo... porque lo de la vida está más claro).




2306102221

     No existe nada que puedas hacer para evitar que yo te siga [espacio reservado para un gerundio] .




2406101632

     Mientras espero un tren, mastico una frase, pero no será escrita hasta las 19:47, tras lo cual tendré que escribir retroactivamente esta explicación con tiempos verbales futuros como si ocurriera en el pasado.




2406101903

La [Otra] Fábula De La [Otra] Cigarra Y La [Otra] Hormiga

     Pasaba la cigarra cerca de la hormiga cuando se dio cuenta de que estaba trabajando como una loca (la hormiga, evidentemente... la cigarra estaba dándose cuenta), así que se detuvo y se burló de la hormiga durante bastante rato, con todo eso del “carpe diem” y de que hay que vivir el ahora porque el mañana sólo es una abstracción que podría no ocurrir... y es que era una cigarra culta y un poco filósofa además de drogadicta y vividora. Al final dijo (la hormiga, creo):
     —Ya vendrás a pedirme comida en invierno cuando mi trabajo de ahora cobre sentido y tú estés famélica y no haya alimento y no crezca nada y no puedas comerte tu “carpe diem”.
     Y así fue, a pesar de lo molesto que pueda resultar que alguien (o algo) capaz de colocar tantas conjunciones copulativas en una frase tenga razón. En pleno invierno, cuando no crecía ya nada, la cigarra llamó a la puerta de la hormiga y descubrió que la pobre hormiga había muerto de una tontería justo antes de poder disfrutar los frutos de su trabajo. Pero no se alegró, porque no era cruel, sólo vagoneta, y un poco también porque tropezó al entrar en la casa de la hormiga y se mató sin querer.
     Y así surgió la [otra] fábula de la [otra] cigarra y la [otra] hormiga (y la comida desperdiciada), de moraleja difusa que ya analizaré en otro momento porque ahora tengo que ir al entierro de un vampiro drogadicto que podría levantarse del féretro muy cabreado y las estacas quedé en llevarlas yo.




2406101947

     No importa cuánto crédito te dé la vida; a la larga el precio siempre es el mismo.




2506100003

     Hoy me he enterado de que la mayoría de las personas de este país se marean cuando tratan de sacarse un ojo. ¿Cómo narices se ponen las lentillas los que no son de Itsobo (ni de Itsaba)?




2506101033

     El otro día cuando me desperté tenía la cola rígida e hinchada, así que llamé al teléfono de urgencias un poco preocupado.
     —¿Es usted alto y apuesto? —preguntó la señorita que me atendió el teléfono.
     —¿Eso está relacionado con mi problema?
     —Más bien con la solución... todo está relacionado en este mundo, cosas técnicas del genoma que no puedo explicarle ahora.
     —Pues... sí, soy alto, apuesto y muy fuerte. Es que soy bombero.
     —No se mueva, y no se lo toque, en seguida voy.
     Llegó rapidísimo, y estuvo un buen rato mostrándome lo que tengo que hacer para bajar la inflamación si me vuelve a ocurrir, aunque me aseguró que a ella no le molestaba volver las veces que fuera necesario. Qué mujer más amable, oye. Así da gusto.
     Mucho gusto.




2506101155

     “Desde que supe que la fraguel Rosi es en realidad un muñeco sin nada bajo su faldita, perdí las ilusiones y me fui volviendo más inestable. Ahora sólo acepto papeles de malo o papeles malos, aunque también me gustan los de impresora térmica.”

Gollum (algo confuso tras intentar volver de la pantalla al papel).




2506102259

     Cada vez que recibo una llamada de teléfono silenciosa temo que sea de la Agencia Secreta Invisible. Lo peor de las llamadas telefónicas silenciosas es que podrían estar ocurriendo en cualquier momento sin que nadie las oiga, así que siempre cojo el teléfono cuatro veces por minuto para adelantarme a los tenebrosos agentes de la ASI (cuando estoy en casa, claro, si no sólo lo cojo tres veces por minuto).
     Al final ha ocurrido. Ha llegado la llamada silenciosa y yo la he atrapado al vuelo. Y, sí, era de la ASI. El agente ha quedado muy sorprendido al escucharme, ya que casi nunca les cogen las llamadas silenciosas. De hecho, estaba tan impresionado que incluso me ha contado el motivo de la llamada, cosa que no suelen hacer hasta después de asesinarte... Al parecer han descubierto a una persona más patética y aburrida que yo en un poblado perdido de las estepas Ujzaniakas, y tengo que matarlo o la ASI me matará a mí, porque sólo puede quedar uno (aunque no tengo ni idea de por qué, pero en una peli de inmortales en la que morían muchos inmortales pasaba lo mismo y nadie se preguntaba el motivo, así que no sé por qué ahora importa, no te jode). Mi problema es que la persona a la que tengo que matar no es una víctima fácil; sólo tiene ciento doce años... si pudiera esperar a que se hiciera viejo...
     Bueno, que no se diga que los de Itsobo somos cobardes (a ver si lo van a oír los de Itsaba). Voy a ir a Ujzanievstan y voy a asesinar a ese pobre desconocido para salvar mi vida, sin contemplaciones, a sangre fría, con dos cojones, con valor y con honor como me enseñó mi primer hamster tetrapléjico, por la espalda y mientras duerme, o... quizá me vaya a Papeete y me haga pasar por tahitiano durante unos días (36457 o así), que tampoco es mal plan y le va a sentar mucho mejor a mi yarmunaclo.




2606102308

      A) Todos tenemos un lugar reservado en el banquete de la vida. El mío se lo quedó otro. Supongo que tendré que conformarme con el que le había tocado a él, y espero que no esté al lado del que me había tocado a mí... por su propio bien.

      B) Todos tenemos un lugar reservado en el banquete de la vida. Lo que no entiendo es por qué me tenía que tocar a mí servir las mesas y fregar los platos.

      C) Todos tenemos un lugar reservado en el banquete de la vida. Si ahora te parece malo, verás cuando termine de masticar y empiece a digerir.




2706100005

     Que no se diga que no estoy esforzándome por recuperar el tono vital cínico-mordaz y la capa de aislamiento invulnerable con cámara de vacío emocional. Los progresos son notables... al menos de vez en cuando (y a distancia).




2706102246

Trincheras, Tornillos y Patitos

     Hoy ha regresado mi vecino del 2ºB, Misha, un ruso de 1’93 que te puede partir en dos con un párpado, y eso cuando está débil, que si no... te parte en dos con una legaña, pero es majete. La guerra le ha cambiado. Supongo que la guerra cambia a todo el mundo, pero a él le ha cambiado de una forma muy extraña. Todo empezó bajo el fuego de los morteros enemigos, con el barro salpicando por todas partes y el suelo temblando bajo sus pies de formas que ni se imaginaban que pudiera hacerlo. Misha se apretaba contra el fondo de la trinchera como si pudiera meterse bajo tierra por pura cabezonería, lo cual le habría venido muy bien, dicho sea de paso, y de pronto sintió algo semi-duro contra su abdómen.
     Un patito de goma.
     Sí, un patito amarillo de esos que se ponen en el baño de los bebés. Un clásico e inesperado patito de goma.
     Evidentemente, lo guardó; no te encuentras un patito de goma en una trinchera llena de barro todos los días, así que, signifique lo que signifique, lo guardas como un tesoro.
     Dos días después mataron a su mejor amigo. Bueno... le mataron pero él no se murió... o sea... le reventó un obús anónimo, pero a él le pareció un poco pronto para morirse y decidió seguir con vida una cuantas horas más. Misha no sabía que hacer para que su amigo se sintiera acompañado mientras la vide le abandonaba, y se le ocurrió poner el patito de goma en su débil y temblorosa mano.
     El amigo palpó el patito un rato, lo que parecía darle algún tipo de tranquilidad que Misha no entendía, y luego, con un gesto de sorpresa evidente, trató de enfocar al patito con sus ojos moribundos, pero no fue capaz, así que le pidió a Misha que mirase si había algún nombre bajo el patito, en la barriga.
     Yelevna.
     Encontrar ese patito ya había sido extraño, pero que ese mismo patito se le perdiera a la hija de tu compañero de batalla dos años atrás en una playa del Levante español... eso ya parecía de muy mal gusto por parte del destino.
     El amigo de Misha no fue capaz de explicar cómo podía haber llegado el patito hasta aquella trinchera del este de Europa, pero murió casi sonriendo mientras apretaba el patito contra su pecho. Misha tampoco podía explicarlo, aunque sospechaba que había una cadena de acontecimientos y de dueños completamente natural y lógica entre la playa y la trinchera... pero las probabilidades...
     Ahora tiene el patito encima de un mueble del salón, como si fuera una especie de altar a la indiferencia del destino, y sólo compra cosas nuevas, recién fabricadas y envasadas, que no puedan haber pertenecido a nadie nunca antes. Es incapaz de tocar cualquier objeto que pueda haber tenido dueños, y va por la calle como si le faltase un tornillo, mirando cada baldosa como si esperase que le hablara y le contara todo lo que ha pasado sobre ella.
     No sé... quizá sí que le falte un tornillo, pero yo ya estoy empezando a mirar todos los objetos de mi alrededor con cierto recelo, así que debe ser un tornillo muy fácil de aflojar, como el de un yarmunaclo. Tal vez las personas a las que el destino ha dejado torcidas tengan algún mensaje oculto para aquellos que quieran molestarse en descifrarlo... hum... “¿No pierdas de vista a tu patito de goma?”




2806100003

     Es increible la cantidad de cosas que se quedan por el camino en cuanto te descuidas un momento. Dan ganas de ir a la oficina de instantes perdidos y reclamar algunos segundos cruciales (por si te salen a devolver). O a Perdedores Anónimos. Te levantas y dices: “Hola, me llamo... lo siento, he perdido el nombre... y soy un perdedor profesional; he perdido hasta la lista de lo que temía perder”. Puede que incluso encuentres a alguien que haya perdido un espejo y se refleje en ti, o un trozo del camino ese en donde se quedó algo de lo que perdiste (quizá el camino pensó que al quedárselo te había perdido a ti y por eso fue allí). A veces apetece perderse uno mismo en el camino para saber dónde fue todo lo que perdiste y si realmente le mereció la pena, pero lo malo de estos caminos es que van desapareciendo detrás de ti como el gato de Chesire, y cuando te giras sólo queda la sonrisa de una memoria aromática flotando en el aire. Cada uno se expresa como puede, y no todo el mundo sabe decir las cosas con la voz; algunos pintan, otros componen, hay quien escribe... pero todos perdemos cosas en el camino de la incomprensión*.

[*] ¿Incomunicación?




2806102140

La Hipótesis Más Flácida De La Historia

     Definitivamente, cada vez veo menos. Tal vez mi cerebro se ha ido volviendo más inteligente (al fin, ya era hora) y eso le lleva a dedicar menos población neuronal y menos tiempo a la tarea de convertir los estímulos visuales de un entorno existencial decididamente recurrente en percepciones simbólicas dignas de atraer la atención de mi consciencia... o sea, que mi cocotera filtra cada vez más cachos de todo lo que veo, pa que nos entendamos. Esto nos llevaría a postular la hipótesis de que la pérdida de visión propia de la edad, en realidad no se debe a vulgares y prosáicos problemas oculares, sino a que la corteza visual (ubicada en los lóbulos occipitales del cerebro) se vuelve más selectiva (o perezosa) y desestima parte de la información sensorial que le llega por considerarla poco interesante (o muy cansina). Es una hipótesis interesante porque convierte en algo mazo de inteligente y neuromental lo que podría parecer una simple avería biológica producida por el desgaste continuado de los globos oculares. Vamos, que transforma una web-cam estropeada en un meta-problema lógico de órden superior ubicado en el código del nucleo místico de procesamiento... lo cual es mucho más sublime, solemne, ostentoso y pretencioso. Por desgracia, la lógica más básica es al mismo tiempo despiadada y astuta, y nos dice que, si esa hipótesis fuera cierta, las gafas no solucionarían el problema, y como sí que lo hacen... la hipótesis me la puedo meter por el culo. Dicho con más elegancia: Si ocurre A, entonces no puede ocurrir B, pero como resulta que B sí ocurre, entonces no puede haber ocurrido A, por cojones.

      ( (A —> ~B) ^ B ) —> ~A

     O tal vez los curas tenían razón.
      O_o
     Hum... no, eso si que no lo solucionarían unas gafas ni de coña... haría falta una bula especial del Papa. Por lo menos.




2806102316

     Empiezo a sospechar que no debí aceptar el trato que me propuso aquel vampiro heroinómano cuando quiso comprarme droga sin dinero. No es sólo que me muerdan una arteria y la desgarren para beberse mi sangre (a fin de cuentas no debe ser muy diferente del matrimonio, y, si eso lo soporta la mayoría de la gente normal, los que somos de Itsobo ni te cuento), ni que luego yo me tenga que beber la sangre rancia de un proto-muerto (que tela marinera), ni siquiera se trata de los límites inimaginables que pueda alcanzar dentro de 300 años esta pérdida de visión progresiva o los efectos de semejante pila de años en la disfunción eréctil... no. Lo que me preocupa de verdad es la idea de una eternidad sin... ehm... conmigo.
     Soy como un perro que vagabundea con el nombre de su dueño grabado en un collar imaginario.




2906102313

     Creo que el verdadero momento de la revelación, ese en el que una persona sabe sin lugar a dudas que no está dispuesta a hacer más de lo estrictamente necesario para subsistir ni para mejorar su entorno vital, es cuando se pasa del café de cafetera al café soluble.
     Aunque podría equivocarme, todo el mundo se equivoca... y no digo que a mí me haya pasado nunca (aparte de aquella vez que escupí el chupete demasiado lejos en 1967), pero podría pasarme. No con un chupete, evidentemente, porque los dejé antes de cumplir los 30, pero podría pasarme con una raíz cuadrada, por ejemplo, o con una redonda.




2906100042

     “Lo más importante en esta vida es no permitir que tus propios miedos te impidan alcanzar lo que más deseas. Bueno... eso y los huesos de cordero... y que te rasquen las orejas.”

Lassie antes de cruzar la calle que le separaba de una dálmata (D.E.P).




3006100045

     “Pues yo creo que lo más importante en esta vida es mirar siempre a los dos lados.”

Un camaleón que lo vio todo... con el ojo izquierdo.




0107100051

Enmemoriando Requetecuerdos

     Los aromas tienden a despertar recuerdos, y los recuerdos tienden a mosquearse porque les cuesta conciliar el sueño. También tienden a infinito cuando no están durmiendo y a cero cuando están despiertos, pero esa es otra historia más abstrusa, así que la procastinaremos. Baste decir que no todo lo que se recuerda ha ocurrido y que no todo lo que deja recuerdos tiene aroma (como bien sabrá cualquiera que haya sufrido dolor de muelas o que haya visto un teletubbie), aunque conviene recordar lo relajante y memorable que es el olvido, sobre todo para los que son capaces de recordarse recordando recuerdos (que no es lo mismo que recordarse recordando a secas o recordarse pensando recuerdos, aun siendo de la familia). En resumen; recordar no es un ejercicio mental de exhumación evocativa, no es [re]productivo, sino [re]constructivo y [re]creativo, y al final los recuerdos más dolorosos son precisamente los menos reales, los que quisieramos haber fabricado a partir de verdades que no pudieron dar con nosotros por más que nos buscaron, los de todo aquello que el destino nos robó sin darse cuenta de que guardábamos una copia ilusoria y preciosa en el hueco que hay entre nuestros sueños y nuestros miedos.
     Y también al final lo más bello y real de lo que fuimos sólo existe en los recuerdos que de nosotros guardan los demás en secreto para que no podamos quitárselos, acunados y mimados tras la esquina más privada de su memoria, la que sólo recorren cuando no estamos para regañarles por ello.
     Estamos tan llenos de anhelos que se hacen pasar por recuerdos, que apenas nos caben un par de decisiones cruciales.
     ¿Cuánto somos capaces de habitar los pasillos sombríos de la nostalgia montando a pelo la melancolía?




0107100123

     “Lo único que pedimos es que no se nos tenga en cuenta. O que al menos no se nos culpe después.”

Las cosas que no se dicen.




0107100812

El Muslificado De La Temificancia

     Hoy mi jefa me ha convocado a su despacho. Luego, cuando ha visto que yo no aparecía, como al parecer tiene un cerebro (además de una colección de tangas que me tienen berraco todo el día), ha decidido llamarme para que fuera a su despacho, y, como eso sí que lo he entendido, he ido a su despacho. Ha sido tal que así: He llamado a la puerta, me ha dicho que pasara (mi jefa, no la puerta), he pasado (vamos, que he entrado, no que haya pasado de entrar), la he mirado los dos muslos discretamente sin llegar a decidirme por ninguno de ellos, ella se ha dado cuenta también discretamente y ha intentado estirar la faldita para cubrirlos (cosa que era del todo imposible con tan poca tela y tantos muslos), me he sentado frente a ella (en parte para disimular el efecto que su minifalda ha tenido en mi morfología) y, con mucha delicadeza, me ha confesado que el trabajo que estoy haciendo con esta página la está decepcionando un poco del todo por la falta de organización. Evidentemente, me he apresurado a preguntar qué tipo de organización le gustaría más... por meses, por semanas, por días, por muslos... y ella ha dicho que por temas.
     Por temas, tócate los chipirones.
     Así que este es el último texto que voy a escribir en esta página, porque todo tiene un límite... excepto mi incapacidad para temificar mis textos, que es infinita por la parte de arriba del infinito. He dimitido, como hacen los valientes cuando se encuentran con un obstáculo que les supera (¿o eran los armadillos?), y me marcho a otra página donde se me permita una organización incomprensible decente. A una persona que ordena sus insectos en función del número de patitas no se le puede pedir que los ordene en función del color de los huevos. ¡Ome x Dios bendito! Que ya somos mayorcitos para estas tonterías y uno tiene sus principios, jopé.
     Adiós muy buenas.

[#] Al final ha resultado que lo de mis principios no era verdad, así que he vuelto llorando para hablar con mi jefa (o copular con ella, con mucha suerte). Pero también ha resultado que lo de su cerebro tampoco era verdad, y se ha tragado que el tema principal de mis textos es la fecha, lo cual me permite ordenarlos exactamente igual que siempre. Desgraciadamente, del asunto de la cópula no ha dicho nada, pero la he robado una chocolatina de la mesa sin que se diera cuenta, para mis insectos de cinco patitas, pos menudo soy yo.

[##] Cuando hablo de mis “insectos de cinco patitas” me refiero a los que tienen cinco extremidades, no a los que tienen cinco ánades hembra pequeñas, que son muy pocos porque en general sólo les permito tener un ánade por insecto (independientemente del sexo y el tamaño (de ambos (o sea, del insecto y de sus patitas, no del ánade... cuyo sexo puede ser sólo uno y cuyo tamaño tiene que ser moderado (el del ánade, no el del sexo (del ánade))))).




0107100836

La Prueba Del Cociente Interporral

     El otro día, en una manifestación contra la deuda pre-conjugada de micro-ayudas al tercer cuarto del segundo mundo, se me acercó un policía y me dijo:
     —Está usted obstruyendo el paso.
     —No, en realidad sólo estoy protestando —dije tratando de mirarle y dándome cuenta de que no iba a poder abarcarle sólo con dos ojos—. Tengo derecho —añadí intentando convencerme a mí mismo, porque la pancarta me empezaba a temblar un poco.
     —No, he visto protestas antes —explicó dándose golpecitos con la porra en su propio muslo de forma inquietante—, mi hijita protesta todos los días, sin ir más lejos, y lo que usted está haciendo no es protestar; es obstaculizar.
     En ese preciso momento creo que fue cuando supe que aquella conversación iba mal encaminada, más que nada porque, dijera lo que dijera, estaba seguro de que iba a ofender a su hijita. Así que decidí saltarme lo que quedaba de comunicación imaginaria e ir directo a la parte importante.
     —¿Me va a doler?
     Él pareció sorprendido.
     —¿Cree que le voy a pegar, así sin más, sin motivos de peso, en una clara muestra de abuso de poder?
     Aquí reconozco que me lo pensé.
     —Sí.
     —Me deja impresionado —confesó—, la mayoría de las personas ni siquiera se lo imaginan cuando voy a reventarles la cabeza.
     —Quizá ellos necesiten motivos para hacer algo así —aventuré empezando a soltar la pancarta—, o quizá piensen con mucha ingenuidad que, al estar ante un funcionario cuyo sueldo pagan ellos mismos con sus impuestos, se hallan delante de alguien dispuesto a protegerles —dije para ganar tiempo—. Creo que he visto a una persona que conozco, si me disculpa... —mentí echando a correr como un cobarde. Pero no me disculpó. Cuando piensas que puedes correr más deprisa que alguien de ese tamaño, tiendes a olvidar que durante los primeros pasos seguirás estando al alcance de su porra sin que él tenga que correr, y eso suele dolerte mogollón primero en las piernas. Luego, una vez ya caes al suelo, dejas de preocuparte por el asunto de la velocidad y te centras en el dolor que se extiende desde las piernas hacia la coronilla pasando por todas y cada una de tus células, incluso las cancerígenas.
     Esta experiencia me hizo plantearme algunas cosas, entre ellas que la forma más segura de acudir a la siguiente manifestación era hacerme policía. Pero no pasé la prueba del cociente intelectual; tenía un poco.




0107101814

     A veces la mejor forma de solucionar un problema consiste en alejarse un poco de él para ampliar la perspectiva y el espacio del problema. Tengo un cerebro y lo uso, pero no siempre como se espera que lo haga.




0107102350

     “En el fondo, todos necesitamos lo mismo, así que nos vendría bien que alguien descubriera lo que es de una puta vez.”

Un poeta exhausto.




0307102059

La Guerra De Andar Por Casa

     Lo confieso; no me gusta el negocio-espectáculo del fútbol, me aburre, no tiene nada que no tuvieran los partidos del colegio excepto que ya no juega uno mismo, sino un montón de gañanes incultos que van de sobraos. No digo que no tenga mérito darle patadidas a una pelotita durante mucho rato, pero también lo tiene jugar bien al tú-la-llevas y no lo convertimos en un evento nacional capaz de paralizar la civilización. Si los griegos le hubieran dado la misma importancia a los juegos de sus hijos pequeños, hoy no tendríamos atletas profesionales ni olimpiadas.
     Pero claro, en el tú-la-llevas no tenemos a dos pandillas (huestes o tropas) confrontadas compuestas de bestiajos a los que se les pide que obedezcan a su jefe, un objeto a conquistar (tan estúpido como suelen serlo), un montón de personas apoyando a cada pandilla (por la que se sienten irracionalmente representadas) y animándola para que derrote a la otra (y por lo tanto también a los seguidores de la otra), hum...
     La verdad es que todo esto me huele mal, me activa las alertas anti-gilipollez-colectiva porque sospecho que en realidad va de enfrentamientos, guerras a escala disfrazadas de cosa inofensiva y de “mi ejército le puede al tuyo, chincha”.
     Me parece que cualquier “deporte” de equipo en el que los seguidores elijan voluntariamente formar parte de bandas enemigas enfrentadas es un reflejo de lo poco que ha evolucionado la civilización (y muy especialmente los seguidores esos), y aunque esto no sólo incluye al fútbol (evidentemente), en este país ese es el fenómeno de manipulación de masas por excelencia. A pesar de que me suelo quejar por haber perdido mi capacidad para la sorpresa (o una gran parte de ella), aún sigue flipándome que personas que se consideran adultas, civilizadas, maduras e incluso cultas se entreguen voluntariamente a esa parcialización de la realidad que les lleva a convertirse en enemigos de otras personas sin motivo alguno (tanto si es de forma violenta como si es de guays y de coleguis). De verdad que no entiendo qué clase de complejo produce estos síntomas de aspecto lobotómico y se cura con esta medicina de tipo nacionalista excluyente.
     Ante todo recuerda siempre que, aunque gane tu equipo (especialmente si gana tu equipo), tú no jugabas. De hecho es muy probable que tu equipo hubiera perdido de haber jugado tú. Y recuerda también siempre que los jugadores profesionales no te representan a ti ni a nadie que no sea ellos mismos (y su cuenta corriente), no están defendiendo nada en tu nombre y sólo se limitan a patear una pelotita mientras tiran lapos como puños y se deshacen a presión de los mocos delante de millones de personas. Gracias por haber leído mi opinión sobre esto, ya pudes seguir delegando tu autoestima, tu orgullo y tu importancia en esos gañanes incultos que van de sobraos y que pasan de ti por mucho que se envuelvan en tus banderas con las que luego se limpian el culo cuando se ponen ciegos de todo mientras follan con putas/os, con fans microcefálicas/os y hasta con animales de compañía.




0407100046

     El Cónclave de Enigmas Brutales de Lindolandia me ha pedido que publique aquí uno de los enigmas más antiguos de su existencia y de los que más quebraderos de cabeza les ha dado, por si algún lector superdotado (mentalmente) o bajo la influencia de la droga correcta pudiera arrojar algo de luz al asunto. En contra de lo que yo me esperaba, el enigma no está relacionado con la misteriosa desaparición de su libro de enigmas (que contenía la explicación de su propia desaparición) ni con el enigmático método para fabricar turutos perfectos de pergamino impuro, sino con un dilema ecuestre de aspecto adivinancero:

     »¿De qué color era el caballo manco de Santiago?«

     Según las impresionantes y meticulosas investigaciones llevadas a cabo por el Cónclave durante los últimos doscientos doce años (cosa que es otro enigma en sí misma dado que el Cónclave se formó hace sólo doscientos once años), todo parece indicar que los caballos mancos de nacimiento suelen ser negros, grises o de otro color, los caballos mancos por accidente son siempre marrones, blancos o de otro color, y los caballos mancos de remate son incoloros. Esto reduce las posibilidades lo suficiente como para que los lectores que tengan alguna pista de quién fue Santiago puedan aportar algún dato más que permita cerrar el enigma de una puta vez. Al parecer el Cónclave tiene cierta urgencia en solucionar este problema por algo relacionado con una apuesta que involucra a una mujer con poca ropa.

[#] Un lector que no ha querido identificarse por miedo a no existir asegura que el enigma podría deberse a un simple error de transcripción, ya que dice tener pruebas de que hace siete siglos (o setenta, no está seguro de esto) existió un tal Santiago Caballoblanco Cabellomanco en las tierras de los Jinetes de Patos que sólo criaba (aparte de patos) caballos de color blanco y a ninguno de ellos le faltaban patas. Según se atreve a imaginar este lector, la pregunta original se referiría en realidad al “cabello” manco de Santiago, lo cual le daría un soplo de aire fresco al enigma, abriendo nuevas puertas a su resolución (a lo que también ayudaría que alguien descubriera la existencia de brazos en los cabellos, aunque estuvieran atrofiados). Todo ello nos deja con cuatro preguntas añadidas: ¿Quién coño fue el subnormal que cometió semejante error de transcripción en algo tan importante?, ¿es que ya nadie pone atención a lo que hace?, ¿dónde quedó la profesionalidad propia de los escribas-tránscribas de antaño? y ¿para qué criaba caballos un jinete de patos?




0407100225

     Hay una cosa que las mujeres no entienden de los hombres: Que hay setenta y tres cosas que los hombres no entienden de las mujeres... en el caso de los más expertos, claro, porque los demás no entendemos ninguna o, como mucho, media.




0707101601

     [ El asedio de Deskalavros ... en fábrica ... ]




0707102147

Somos Tan Sencillos Que No Lo Entendemos

     Punto.




0807100028

     “Jamás olvidaré aquel aterrador día en el que descubrí que todos los círculos tienen el centro un poco desplazado. En realidad es tan poco que nadie lo había notado antes, pero... ¿qué mundo podemos esperar después de descubrir algo así? Apenas me atrevo a mirar a mi hijita por si sus ojos tuvieran la pupila movida, y ella necesita un padre fuerte que no tenga dudas sobre la consistencia del Universo, un padre que pueda comprarle gafas que no tengan la graduación un poco desviada. Mi esposa dice que no me preocupe, que el verdadero padre de mi hija es así. Dios mío... ¿estarán ligeramente abiertos los cuadrados por una de sus esquinas? ¿Se les estará saliendo el espacio poco a poco?”

El inventor del yarmunaclo (extracto de una entrevista).




0807100746

La Tremenditud

     Desde que era un niño muy pequeño, Karpile Wobsler ya dejó claro que tenía mucho para dar de sí mismo. “No es posible que un bebé genere tanta caca”, decía su madre. “Y tanto pis”, añadía su padre. Los pañales quedaban inservibles a los quince segundos de habérselos puesto, así que decidieron ponerle bolsas de basura de tamaño familiar en su lugar. No hubo demasiada diferencia. Preocupados, sus padres le llevaron al médico, el cual decidió dejarle ingresado para poder hacerle todo tipo de pruebas (algunas de ellas médicas).
     —No se preocupen —les dijo—, daremos con ello.
     Eso les vino bien a los padres porque pudieron marcharse unos meses de vacaciones con lo que iban a ahorrar en bolsas de basura, pero a su vuelta se encontraron con el médico esperándoles en el aeropuerto.
     —¿Recuerdan que les dije que no se preocupasen? Pues lo retiro, preocúpense o hagan lo que quieran, he consultado a los mejores expertos del mundo, e incluso a los mejores adivinos, astrólogos y chakrólogos, y no tengo ni idea de lo que le pasa. El niño parece totalmente sano, excepto por la cantidad de... “cosas” que genera.
     Y les dio al niño allí mismo, por si querían facturarlo. Después, con el tiempo, Karpile fue creciendo y (atención) encontró esposa*. Aunque no le duró demasiado... hasta la noche de bodas, para ser exactos, justo hasta el momento en el que Karpile eyaculó varios litros de semen en su interior... con mucha fuerza. Fue tal la tristeza de él que decidió suicidarse cortándose las venas en la bañera. Murió ahogado, varias horas antes de desangrarse, aunque no había echado agua en la bañera.

[*] Esto en realidad no es tan sorprendente como parece; no hay más que darse una vuelta por la calle o en transporte público para descubrir que incluso las personas a las que nunca imaginaríamos que alguien pudiera acercarse llevan un anillo de matrimonio en el dedo correcto (y no es probable que todas ellas hayan decidido falsear eso a la vez).




0807102121

Lección Ovulativa Abierta

     Siempre hay alguien dispuesto a hacer lo que los demás no se atreven a hacer. Como Ake M’toco, hija de campesinos, nieta de campesinos, campesina ella misma (por muy raro que pueda parecer), que pensó: “Si las gallinas y los cocodrilos pueden, yo puedo”, y se mantuvo durante 13 meses en cuclillas hasta que consiguió poner un huevo. Desde entonces no ha sido capaz de levantarse, probablemente porque las articulaciones de las rodillas se le soldaron en esa posición, pero tiene más músculos en las piernas que nadie (127 en cada una), y ahora pone huevos a diario. Todavía no está claro si los huevos que pone nos los podemos comer o si eso sería un comportamiento antropofágico inmoral (o ilegal, o hasta pecaminoso), más que nada porque todavía no está claro si lo tiene que decidir el Gobierno, la Ley, la Iglesia o la Facultad de Filosofía de Rotterdam (los de las demás universidades no quieren oír hablar del asunto), y hasta que no haya un ente decisorio, como que no va ha haber decisiones ni nada. Mientras tanto, los huevos se acumulan y algunos opinan que se van a estropear, pero, como nadie se atreve a tocarlos, no se sabe lo que hay dentro.
     Pero lo importante es lo que Ake nos ha enseñado a todos (aunque no era lo que pretendía); si queremos, podemos. Es sólo que no queremos porque tenemos cosas mejores que hacer que poner huevos y perder la movilidad de las rodillas. Eso también nos lo ha enseñado Ake (aunque tampoco era lo que pretendía); que podamos no significa que debamos o queramos.
     Qué gran mujer... y ex-campesina ovípara, nada menos.
     Y qué piernas, joder.
     Y, sobre todo, ¡qué huevos!




0807102150

     Cuando se va la luz, siempre deja un rastro de fotones tras ella por si tiene que desandar sus pasos. Pero, como todo el mundo habrá adivinado ya, llegan volando los días y se comen los fotones los glotones, así que la luz no podría regresar aunque quisiera (que no quiere). Ese es el motivo de que estemos cada vez más a oscuras en el sótano de esa locura particular a la que llamamos “Yo”; cada vez hay más días y tocan a menos luz.




0807102152

     “Que no, carajo, que no lo hice para escapar de mis deberes campesinos labrativos. Ni que fuera de Itsaba, ostias.”

Ake M’toco (mosqueándose ya)




0807102155

     “Que yo recuerde... nunca tuvo problemas para levantarse después de agacharse a hacer pis.”

Yolla M’toco (una hermana de Ake)




0907102049

Dos Sentados Mirando

     Topolino es un perro de tamaño mediano y orejas colgantes, con el pelaje muy corto, muy duro y muy sucio, porque su dueño no le lava, pero él no se lo tiene en cuenta. La verdad es que es un perro especial... para empezar, se ha hecho amigo de Bisbís, un gato tan flacucho que parece no haber comido nada en toda su vida. Bisbís no es especial, o lo es de otra forma, porque lo mira todo como si todo fuera a moverse y eso le intrigase, pero él no se mueve para comprobarlo, sólo se queda mirándolo con aspecto desconfiado y un poco tonto. Topolino sabe que es un gato con pocas luces y sin más aspiraciones que sentarse a mirar sin demasiado interés lo que tiene alrededor y cazar alguna mosca de vez en cuando, pero, por algún motivo, le cae bien, así que le tiene vigilado para que no le pase nada, porque Topolino sabe que este mundo puede aplastar a un gato así de cándido y despreocupado en cualquier momento. Una vez, hace tiempo, estaban los dos sentados mirando pasar las hojas en otoño cuando de pronto Topolino vio que entre las hojas flotaba de tanto en tanto algo que no eran hojas. De hecho, no sabía lo que eran, pero tenían ojos, y uno de ellos le miró a él antes de desaparecer camuflado entre las hojas marrones. Esto le causó tanta impresión a Topolino que se tensó y ladró a las hojas con impotencia. Bisbís, que estaba medio amodorrado ya, dio un salto de metro y medio en vertical y regresó al suelo tan erizado que parecía una pelusa gigante. Topolino gimió para disculparse por el descomunal susto que le había dado a su amigo, y durante unos instantes temió que Bisbís fuera a sufrir alguna especie de yuyu por cómo respiraba y bufaba y goteaba mucosidades, pero el gato se fue despelusando, se estiró, bostezó y luego se sentó de nuevo a mirar las hojas como si los sustos mortales fueran lo más normal del mundo.
     Ese día, Topolino aprendió que el mundo está lleno de cosas extrañas que se ocultan en lo que nadie mira, en lo que parece tan normal que no merece la pena ser vigilado, como las hojas marrones volando en otoño.
     También aprendió que Bisbís era más resistente de lo que parecía, y que seguía sentado a su lado a pesar de no saber qué coño había pasado y sin dar la menor muestra de ir a echárselo en cara. Eso era importante, seguro.
     Así que Topolino suele mirar donde nadie mira, como hace ahora mismo; está lloviendo y todo el mundo mira hacia abajo o, como mucho, hacia delante, pero él mira hacia arriba, a las nubes y las gotas que caen. Es incómodo, porque le golpean los ojos, pero si no lo hace él, no lo va a hacer nadie, y alguien tenía que darse cuenta de que algunas de esas gotas dan la vuelta antes de llover del todo y entonces regresan a las nubes, y alguien tiene que vigilarlas o pensar en ello o algo así. Sin embargo, de vez en cuando echa un vistazo a Bisbís para confirmar que sigue sentado a su lado, aunque el pobre gato esté estropajoso y escurrido como una rata. Luego vuelve a vigilar la lluvia que viene, la que nadie mira, mientras Bisbís vigila con una especie de atención despreocupada a un caracol muy aburrido, como si no estuviera seguro de que sea algo que se mueve.




0807102157

     “Sí, parece que hay líquido encima de los huevos, pero estamos esperando a los de Rótterdam para confirmarlo. Hasta donde yo sé, podría ser orina, sí, pero es que podría ser cualquier cosa, desde agua de borrajas hasta moco de pavo. Eso tendrán que decirlo los expertos.”

Un agente de la ASI (en un comunicado mudo)




0807102206

     “No es moco de pavo.”

Los expertos (todos)




0807102208

     “No lo es, no. Los tengo todos.”

El pavo




0907102221

     Supongo que es posible que mi cerebro se haya rendido a lo inevitable y a lo evidente y haya negociado una especie de pacto con la locura, un ni pa ti, ni pa mí. Lo cierto es que cada vez me cuesta más distinguir entre la realidad y todo lo demás. Y cada vez me importa menos. De cara a la supervivencia no parece muy acertado, pero de cara a la auto-supervivencia (o a la autovivencia, o a la hipervivencia) la acertosidad pierde importancia mientras la certeridad gana algo indefinido que podríamos llamar sosiegitud (yo acabo de hacerlo, en cualquier caso).




0807102212

     “Pues yo lo he hecho cientos de veces desde que era muy pequeña y no veo dónde está el mérito.”

Genara (una cucaracha mensajera que pasaba por allí)




0807102215

     “Tiene huevos la cosa. Los míos os los comeríais sin el menor remordimiento.”

El ornitorrinco inspirado (y algo indignado)




0907102338

     Quizá alguien esté esperando a que yo empiece a escribir sobre las cosas profundas que me afectan profundamente. Por una parte, si no me diera igual, eso me ofendería, porque todo lo que escribo es profundo o al menos está tan profundo que ni se ve. Por otra parte, no estoy seguro de que nada que sea profundo me afecte profundamente de una forma sobre la que podamos llegar a un acuerdo enunciable y/o comprensible. Y por lo demás... yo ayer estuve mucho tiempo esperando al autobús.




1207100241

Arrinconar Asuntos Está Feo

     Nunca me han gustado los rincones porque en cuanto te descuidas te acurrucas en ellos y te sientes refugiado y protegido. O sea... ya sé que en realidad acabo de decir que los rincones son atractivos y acogedores, y ya sé que eso no encaja con lo de “nunca me han gustado los rincones”, pero hay que ser un poquito más flexible con lo que expresan los demás, sobre todo cuando intentan expresar cosas de gustos, porque son asuntos muy emocionales y eso suele provocar contradicciones y cagaleras. Supongo que lo que quería decir era que no me gusta lo atractivos que son los rincones porque te invitan a acomodarte y desaparecer, por así decir, y, como yo ya tengo una tendencia acomodaticia y desaparitiva descomunal, la tentación de esa invitación resulta... inadecuada.
     Además, no nos engañemos, en los rincones hay cosas raras. Una vez me acurruqué en uno de ellos y una araña se enamoró de mí. No es que yo tuviera nada en contra de las arañas (y ya que estamos, tampoco a su favor), pero sí que estaba muy en contra del amor, porque le hace sombra al sexo y luego te pasas todo el rato intentando follar de forma amorosa para no quedar como un guarro. El caso es que me costó seis días deshacerme de la teleraña con la que me envolvió para que no me pudiera ir, y lo único que tenía para comer eran moscas. Desde entonces también estoy en contra de las arañas (y sigo pensando lo mismo del amor). En otra ocasión me caí en un rincón después de tropezar con una esquina y por poco no lo cuento; había un vértice allí por el que se escapaba la realidad poquito a poco, y, como yo era real (¡qué tiempos aquellos!), empecé a escaparme casi sin darme cuenta. Han habido muchos momentos de mi vida en los que he temido por mi cordura, pero aquel no fue un de ellos porque no recuerdo que la llevase conmigo. Estaba tan agusto irrealizándome que tardé varios años en darme cuenta de que la realidad es constante, lo que significaba que toda la que se escapaba por allí tenía que estar regresando por otro rincón... y a mí me gustaba aquel, qué coño, no me apetecía retornar por ningún otro. Fue entonces cuando me decidí a pedir ayuda, porque yo sólo no podía tirar de mí mismo hacia fuera del vértice. Todavía la estoy esperando. Bueno, eso no es del todo verdad... lo cierto es que llegó ayuda y yo la rechacé, luego volví a pedir ayuda y volvió a llegar, y yo volví a rechazarla, y volví a pedirla. Y, ahora sí que es del todo verdad... todavía la estoy esperando.1
     Sinceramente, no me fío de algo tan acogedor como un rincón, por mucho que Finfonio diga sobre la elegancia de su estructura geométrica y todo eso. Él es un pihyín2 pequeñito con la cabeza gorda y los ojos bailones (como todos los pihyines), y los rincones son los únicos lugares donde un pihyín puede refugiarse después de “entrysalir”, como ellos llaman a lo que te hacen cuando estás durmiendo. ¿Que qué te hacen? ¿Sabes esas picaduras gordas y abultadas con un puntito en el centro que pensabas que eran de algún mosquito cabrón o de alguna araña mítica? Pues no. Te las hizo un pihyín pinchando con el rabito que tienen en la nuca para luego meter el rabito que no tienen en la nuca por el agujerito y fornicar con tu piel (de forma bastante obscena, todo sea dicho), y el abultamiento que te sale no se debe a una reacción contra un veneno ni nada parecido; es que tienes un embarazo de pihyín justo debajo. Un par de días después la “picadura” desaparece porque el pihyinito migra a tu aparato respiratorio para salir en el próximo estornudo. Y eso no es todo... también les divierte poner insectos muertos en tu comida y orinar dentro de tus zapatos. Pero lo peor, con diferencia, es que te roban los patitos de goma para llevárselos a su rincón y violarles una y otra vez. Yo ya llevo comprados 26 patitos de goma. Finfonio debe tener un harén impresionante, y no consigo entender cómo los mete en el rincón, pero es un tema que me resulta especialmente duro porque siempre desarrollo una relación muy especial con mis patitos de goma, e imaginarles en esa situación... creo que lo dejaré aquí.
     El caso es que despues de entrysalir regresan a su rincón y se agachan de espaldas al él, echan el culo hacia atrás y van reculando, metiéndose en él (en el rincón, no en el culo), hasta que sólo quedan fuera los ojos. La mayoría de las veces no te das cuenta de que hay ojos bailones chiquititos en algunos rincones, y eso es bueno, porque mirar los ojos de un pihyín que está refugiado en su rincón puede provocarte ataques de cordura e incluso gases bastante olorosos, aunque lo peor de todo es que, si él se da cuenta de que le has visto, querrá ser tu amigo. Hablo con conocimiento de causa (y efecto).
     Así que... nunca me han gustado los rincones, pero reconozco que tienen algo misterioso que atrae que te cagas (aparte de arañas, vértices y pihyines).
     ¿Patitos de goma secuestrados, quizá?

[1] Pero no tengo prisa; he encontrado un rincón de mi desequilibrio mental que no conocía y quiero cortejarle un poco antes de pedirle el divorcio. Eso significa que si alguien trata de rescatarme ahora podría encontrarse con un ramo de flores y un magreo que no eran para él o ella (aunque si es un “ella” podríamos llegar a un acuerdo).

[2] Los pihyines aseguran que su nombre viene del número PI, y que por eso lo escribirían PI-hyín si supieran escribir, pero algunos tenemos dudas (incluso sobre esto).




1207100746

     [ Los terroríficos bebés ... en fábrica ... ]




1207102309

     «Ahora que hemos sido descubiertas, me han elegido a mí para hablar en nombre de todas, y así debo decir que sería un error pensar que no queramos llegar hasta el final del trayecto, pues, aunque en verdad tememos el brutal impacto y la dispersión que de nuestra identidad provocaría tal hecho, no es otro nuestro destino más que ese. Y es por eso que aclaro aquí y ahora los motivos de nuestro repentino regreso antes del fin del viaje; algunas de nosotras hemos sido creadas para bendecir las más hermosas uniones entre las más hermosas criaturas, y es tal nuestro celo en dicho cometido que, no sin gran esfuerzo y dolor, regresamos al lugar que nos concibió cuando nos vemos incapaces de hallar nuestro objetivo, pues cada vez más a menudo ocurre que las criaturas hermosas destinadas a unirse no son capaces de hacerlo.
     »Otras vuelven porque son muy tímidas y se asustan cuando alguien las mira, eso también es cierto, pero son jóvenes.»

Una gota de lluvia que dio la vuelta a medio camino.




1207102343

     A quien más nos entregamos siempre es a quien menos le pedimos.
     Pero no de quien menos esperamos.
     Tal es la naturaleza de la ilusión.
     Y la prisión de los sueños.




1307101825

     «Lo que más mola de todo es frotarse contra las cerdas cuando están húmedas.»

La muela del juicio.




1507100037

Mosquiterías

     El mosquito jhodó es una criatura endémica de la región más meridional del golfo G’lfho, al norte del subcontinente menos austral del este de poniente. En realidad no es un verdadero mosquito, de hecho ni siquiera es un insecto... apenas es poco más que una especie de súper-proteína con alas a la que los zoólogos no saben muy bien cómo catalogar (ni muy mal, para ser exactos), pero parecer sí que parece un mosquito, al menos de lejos, y eso fue lo que llevó a los nativos a llamarlo “mosquito jhodó”, estoy casi seguro. Los demás simplemente usamos esa terminología a falta de otra mejor... o peor. El caso es que su comportamiento, generalmente educado y caballeroso, a veces le lleva a introducirse en el cerebro de una persona que duerme, entrando por el lacrimal de un ojo para, posteriormente, tomar el control de esa persona y vivir una vida más plena que la de una súper-proteína con alas (que tampoco está mal según con qué se la compare). Eso explicaría la costumbre que tienen los nativos de dormir con los párpados muy apretados, o incluso de no dormir, estoy casi seguro. La primera señal de que una persona ha sido parasitada por el mosquito jhodó es que por la mañana tiene las dos alas del mosquito pegadas bajo el ojo, ya que la criaturilla no es capaz de meterlas por el lacrimal y las abandona allí (junto con una nota pidiendo que las cuide bien aquel que las encuentre). Ese podría ser el motivo de que los nativos usen el término “ungh”, que significa “tienes dos alas de mosquito jhodó que parecen lágrimas bajo el ojo” para referirse a las víctimas del mosquito, estoy casi seguro. La segunda señal de la parasitación es una tendencia muy fuerte por parte de la víctima a tratar de aparearse con cualquier mosquito del sexo opuesto, cosa que es imposible debido a lo pudorosos que son los mosquitos y a la dificultad para descubrir su sexo, especialmente cuando es opuesto en lugar de masculino o femenino. La tercera y definitiva señal de la parasitación es, quizá, la más reveladora de todas; una atracción desaforada hacia los pantanos pestilentes (aunque, si dicha atracción ya existía antes de la parasitación, se vuelve mucho menos reveladora).
     No existe cura, ni siquiera usando medicamentos sin receta, pero los nativos se han acostumbrado a las enormes y dolorosas picaduras que les dejan sus vecinos parasitados, así que eso sólo representa una problema cuando hay carencia de dentífrico. Por otra parte, muchas nativas se alegran de que sus maridos sean atacados por mosquitos jhodó, ya que las víctimas de esos ataques suelen ayudar más en las tareas del hogar y tienen erecciones más duraderas. Los nativos masculinos, sin embargo, no se alegran de que sus esposas sufran el ataque de un mosquito jhodó, por muy limpia que les tenga la casa después.
     Personalmente, una vez conocí a una víctima del mosquito jhodó y debo decir que no parecía diferente. Pero él sí. Me levantó tres novias y me planchó las camisas, visto y no visto. Desde entonces sólo tengo las novias de una en una, y me aseguro bien de deshincharlas antes de salir de casa. Aunque la verdad es que dudo que me vuelva a pasar desde que sustituí el desodorante por insecticida, estoy casi seguro.

[# 1507101127 #] Nos han llegado noticias (a mi patito de goma y a mí) del primer caso de requete-ataque de un mosquito jhodó. Al parecer no se encontraba satisfecho con su anfitrión y eso le llevó a intentar parasitar a una segunda víctima... sin salir antes de la primera. Afortunadamente, la segunda víctima se despertó antes de que concluyera el proceso de parasitación (quizá por una mala digestión, aunque también podría ser por el dolor en el ojo) y llamó a las autoridades, que no estaban. Hubo cierta confusión mientras la segunda víctima trataba de sacarse a su vecino del lacrimal al tiempo que su esposa trataba de metérselo más y un tercer vecino sin identificar pero con una erección duradera aprovechaba para salir del armario donde se había ocultado y huir despepitado. Al final todo ha quedado en un susto y dos muertos (ambos de las autoridades ausentes), y los médicos ya están estudiando la forma de extraer la primera víctima del lacrimal de la segunda sin usar maquinaria pesada, aunque en privado reconocen que es imposible, que sólo lo hacen para simular interés y que llevan anillos en los pezones.




1507100221

     A menudo la vida nos niega lo que deseamos. Los conformistas lo solucionan deseando lo que la vida no les niega. Los optimistas lo solucionan negando que la vida les haya negado lo que desean. Los testarudos lo solucionan negando que desearan lo que la vida les ha negado. Los demás lo solucionamos generalmente mal.
     En realidad lo mejor es hacerle una pedorreta a la vida y buscar un buen abrazo, aunque suene extraño dicho por mí.




1507101409

     «El futuro siempre llega antes que nosotros y encima se cambia de ropa por el camino.»

Los anhelos.




1507101558

     Todo el mundo naufraga la primera vez que se embarca, pero los más fuertes nadan hasta la costa y vuelven a embarcarse sin ceder al temor. Luego se ahogan poco a poco sin siquiera darse cuenta mientras navegan en su propio océano de olvido. Los menos fuertes se ahogan antes, en la tormenta de su primer naufragio. Y luego está aquel que nadó en la dirección equivocada y, en lugar de llegar a la costa, llegó a una isla desierta, donde fabricó el navío más impresionante de todos los tiempos, pero, en vez de flotarlo, lo dejó sobre la arena de la playa. Después se fue a por cocos y se quedó dormido en el centro de su isla desierta, donde suele soñar que navega sin timón ni rumbo en una embarcación pequeña y sencilla cuya única vela está llena de remiendos por las batallas vividas, y a pesar de todo sigue siendo suave y delicada al tacto, y a pesar de todo sigue siendo amada por el viento... aunque sólo son sueños. Pero los cocos son de verdad.




1507102355

La Carta De Él...

     Amor mío, te envío estas lineas para decirte que ha llegado el momento que tanto temías, y con razón; hemos de separarnos para siempre. No es porque no te ame, pues si fuera por eso te habría dejado mucho antes (incluso antes de conocerte), ni es porque no me ames, cosa que resultaría imposible siendo tú tan fea y yo tan guapo. No, es más sencillo... es porque he conocido a otra que no me averguenza en público como lo haces tú, con tus mocos siempre colgando, con las trenzas que te haces en el vello de tus piernas y con esas facciones tan horrorosas que tratas de disimular llevando pasamontañas hasta en verano. Esta es mejor, y ni siquiera es humana; es una flamenca rosa coja de una pata.
     Espero no hacerte demasiado daño diciéndotelo así, mi vida, con esta carta que te llegará a través de esa mujer con la que erroneamente pensabas que yo tenía una aventura (tuve 26... pero sólo con ella). Se ha ofrecido a entregarte la carta para poder reírse de ti en tu desagradable cara, pero en el fondo no es cruel, de verdad, sabes que puedes confiar en mí.
     Como ya he dicho, espero no hacerte demasiado daño, pero sólo porque tu hermano es enorme y muy fuerte, que si no me daría igual.
     No me odies, cuchi-cuchi, ni me ames, ni me menciones, ni te acuerdes de mí, por favor; me aterroriza imaginar que alguien como tú pueda estar pensando en mí aunque sea para odiarme.

     Tu amado guapeton,
     Charles Prettynose

     PD: Tu gato me ponía más que tú, y no es una forma de hablar; también me lo follé a él.




1607100054

...Y La De Ella

     Hola, cariño. Me ha impresionado tanto tu carta que he decidido colgar en YuoTobu el video que grabé (con una cámara oculta encima del armario) del gato dándote por el culo. Perdona que no te lo dijera antes, pero me entraba la risa cada vez que iba a hacerlo.
     No te preocupes por lo de hacerme daño, cielo mío, ya no sabía qué más hacer para darte asco y que me dejases en paz. Al fin puedo volver a limpiarme la nariz, depilarme, quitarme el maquillaje que me deformaba el rostro, tirar el pasamontañas con el que me protegía de tu hedor... me daba tanta pena decirte lo mucho que te huelen los pies (y la boca, y las manos, y el culo, y todo menos el reloj), lo ridículo que te queda el pecho afeitado con esas tetas que te cuelgan, lo maricón que pareces cuando gimes al follar... que he aguantado todo lo que he podido, y sólo me he quitado el disfraz para tirarme a tus mejores amigos cuando estabas de viaje (y al fontanero, y al portero, y al viejecito del 5ºC, que la tiene más grande que tú a pesar de que se la cortaron en la guerra), aunque, curiosamente, ninguno de ellos coincide contigo en lo referente a mi forma de follar.
     Como ya he dicho, no te preocupes por lo de hacerme daño; tienes menos fuerza que una niñita anémica, corazón. Las pesitas de medio kilo y las hormonas que tomas en secreto no funcionan (a menos que lo de tus huevecillos menguantes sea lo que buscas).
     Tranquilo, no pienso odiarte, te lo prometo. Y, para que veas que es cierto, me he cepillado también a la “mujer” que me ha traído la carta, que al final no se ha reído de mí... supongo que porque casi no podía respirar del gusto que le estaba dando. Pero de ti sí que nos hemos descojonado vivas las dos después viendo el video del gato. Por cierto, para ser una mujer tiene un pene descomunal (aunque supongo que ya lo sabes, teniendo en cuenta el dineral que le pagabas para jugar a las colonoscopias con él); casi no me cabía en la boca. ¿Ah, que nunca te dije lo bien que me salen las mamadas? Oh, no sabes cuánto lo siento.
     Espero que seas muy feliz con esa pobre flamenca rosa cojita (aunque dudo mucho que ella pueda serlo contigo... a menos que carezca de olfato... y de vista, y de tacto...), porque no creo que vuelvas a conseguir una mujer de verdad... ya ni pagando.

     Tu cuchi-cuchi liberada,
     Anne Killerbutt

     PD: No tengo hermanos, ese era un bombero con el que te engañé, que me siguió el juego cuando casi nos pillas.




1607100231

     «Hay pocas cosas más ridículas que un ser humano convencido de que es una especie de intermediario entre los demás seres humanos y sus dioses. Alguien capaz de hablar en nombre de un dios... joder... si no fuera tan pretencioso resultaría hasta cómico. Es lamentable ver lo que el complejo de inferioridad puede hacer con una persona, pero la verdad es que me lo paso bomba.»

Yahvé




1607100239

     «¿Alguien ha dicho “bomba”?»

Alá




1607101735

La Ira De La Soledad Forzada

     Ayer se disputó un partido de fútbol usando la soledad como pelota. Sí, habéis leído bien... la soledad fue perseguida y arrinconada por tres valientes voluntarios1 que consiguieron reducirla y estrujarla hasta dejarla convertida en una hermosa pelota con la que se jugó el mencionado partido de fútbol cuyo objetivo era darle patadas a la no menos mencionada soledad hasta hartarse. Uno de los voluntarios resultó gravemente muerto en el enfrentamiento con la soledad (por un violento brote de melancolía) y los otros dos todavía sufren severas crisis de desamparo, pero, afortunadamente para todos, yo estoy bien porque ni siquiera estaba allí.
     El partido fue un éxito rotundo.3
     Pero lo interesante es que, al día siguiente del partido5, un nutrido grupo de personas (5 personas que habían comido mucho, para ser exactos) se ha dirigido hacia la casa de Gualter Gualter Segundo para ver cómo se encontraba. Es de todos sabido (siempre que se defina “todos” adecuadamente) que Gualter Gualter Segundo es el hombre más aquejado de soledad del mundo, a pesar de vivir con sus tres padres, sus siete esposas, sus veintidos hijos y varios pihyines. Nadie se explica cómo es posible que la soledad se cebe más en un hombre tan acompañado que en otros más aislados, pero lo cierto es que Gualter se siente más solo que la una, y eso no hay quien lo discuta.6 Y lo que el grupo de nutridas personas ha encontrado al llegar a casa de Gualter ha sido, ni más ni menos, que a Gualter (cosa que, en cierto modo, ya esperaban) acurrucado en un rincón (cosa que, en otro modo igual de cierto, no esperaban), con terribles espasmos y muchos sudores fríos.7 Tras preguntar a Gualter y descubrir al fin que no les iba a contestar, han preguntado a una de sus mujeres (que ha resultado ser la ex-mujer de uno del grupo nutrido y también la hija de otra de las mujeres de Gualter8), y por ella han sabido que la soledad se ha cabreado una barbaridad por lo del partido y la ha tomado con el pobre Gualter de forma mucho más violenta que nunca. Todo parece indicar que Gualter Gualter Segundo no es capaz de percibir a las personas que tiene a su alrededor y está completamente aterrorizado pensando que no existe nadie más que él en todo el mundo9, por lo que se ha acurrucado en un rincón (para desgracia del pihyín que lo habita) y podría morir si se le intenta sacar de él (del rincón, no de sí mismo, aunque...).
     Ya se dirige hacia allí un equipo de las fuerzas especiales cuya misión no les gusta y prefieren ir a sacar a Gualter del rincón para putearle y reirse del sufrimiento ajeno. Se les ha advertido lo de que podría morir, pero ellos insisten en que no han preguntado nada.

[1] En realidad eran 300, pero los otros 297 se confundieron de dirección para evitar la movida. Uno de ellos asegura que se entregó a su acto de cobardía incitado por los demás, y los demás lo confirman y aseguran que les pasó lo mismo. Así que al final sólo los 3 que eran de Itsaba siguieron adelante, probablemente por valentía.4

[2] Asombrados de cómo han dado la espalda a su propio miedo para realizar algo valeroso4 y arriesgado, no asombrados porque sean bobos, que también podría ser, según se mire...

[3] ¿Qué más se puede decir de un partido de fútbol? O sea... unos cuantos corrieron pateando a la soledad de aquí para allá mientras todos los demás gritaban a la vez como una bandada de gansos y se emocionaban mirando lo que ocurría en el campo sin poder ni querer ni saber hacer ellos mismos lo que aconsejaban a los jugadores entre berridos, que es lo habitual entre los que se limitan a observar sin correr riesgos.

[4] Valentía es la palabra que usan los bobos para definir sus propios actos de estupidez arriesgada o la capacidad de los cobardes para (en contra de su instinto) realizar actos arriesgados como los de los bobos y dejarnos a todos asombrados.2

[5] Hoy, concretamente.

[6] Excepto... hum... no, ni siquiera ese.

[7] ¿Os advertí o no os advertí sobre los rincones? ¿Y ahora qué?

[8] Pero de un matrimonio anterior, no del matrimonio con Gualter. Lo que la convierte al mismo tiempo en esposa e hijastra de Gualter sin que él haya tenido que violar ninguna ley ni mandamiento.

[9] Curiosamente, eso es algo que suele encantarle a mucha gente, o al menos esa impresión da cuando van por la vida como si fuera suya de nacimiento.




1707100225

Dos Atropellados

     ¿Quién se preocupa de quién?

     —Se me echaron encima y los arrollé —decía la mujer visiblemente nerviosa—, los dos, el gato y el perro, no pude hacer nada para evitarles, lo juro, se me echaron encima y no pude esquivarles.
     El policía la miraba con cierto recelo.
     —Según los vecinos, los dos animales estaban sentados en un portal y no se habían movido de ahí desde hacía horas. ¿Cómo pudieron echársela encima sin moverse del portal?
     —Hum... —masculló ella pensativa—, no lo sé. ¿Qué insinua?
     —En realidad no insinuo nada, sólo pregunto cómo es posible que se la echasen encima sin moverse del portal.
     —Ni idea —dijo ella poniéndose a la defensiva—. Yo sólo sé que los vi echárseme encima a toda velocidad.
     ¡Es lo que pasa cuando vas a toda ostia y embistes a dos pobres animales! —intervino un vecino a gritos desde el balcón—. ¡Que te parece que vienen hacia ti, salvaje!
     —Oiga... —le titubeó ella al policía señalando al vecino.
     —Bueno, vale —dijo el policía gesticulando para calmar los ánimos—. ¿Sabe lo grave que es atropellar a dos criaturillas medio filósofas cuando están en un portal mirando cosas?
     —No —reconoció ella.
     —Pues para mí es más grave que comerse un huevo de Ake M’toko, que lo sepa. No quiero ni pensar en lo que hubiera pasado si hubiera ido usted conduciendo un coche.
     —Los habría... —empezó ella sin fuerzas para terminar la frase.
     —Ande, váyase —dijo el policía—, pero piense en ello antes y después de cada comida. Y tenga más cuidado con los patines. Tiene suerte de que los animales estén bien.
     ¡Más suerte tienen ellos! —gritó el vecino del balcón.
     Topolino observó cómo se deslizalejaba la mujer que se le había echado encima un rato antes, y pensó que la pobre tenía suerte de estar bien; se había dado un buen porrazo contra el portal y contra ellos. Le parecía curioso estar preocupándose por una mujer a la que no conocía de nada, pero estaba seguro de que a ella le pasaba lo mismo, y se preguntó si aquel intercambio de ruidos vocales con el hombre del gorro tendría algo que ver con todo el asunto. Mientras, Bisbís estaba ocupado tratando de masticarse algo en la tripa.




040902

     Tengo un volante. Si lo giro, gira el mundo. Si no lo giro, pues no. Me preocupa la aguja de ese reloj... ¿cómo pueden ser las ciento setenta? No sé, creo que no es una hora propia de un reloj, pero teniendo en cuenta que mi teléfono móvil es capaz de localizar una aguja en un pajar, quién sabe...
     ¿Cronch?
     ¿Gloco-flok?
     Juraría que iba solo en el cubículo reforzado de este vehículo que, por cierto, no tengo ni idea de quién es, pero al parecer me acompaña un bastardo de padre ruso y madre noruega con acento de euskadi. O... va a ser un ruido...
     Curioso, este pedal retrasa el reloj. Incluso lo detiene. Si me bajo no es por miedo, ¿eh? Es porque no puedo abandonar el vehículo de otra forma.
     Si lo sé no me bajo.
     Me pregunto si eso era un perro o un tiburón tigre. Desde luego, a primera vista no parece haber demasiada diferencia. Veamos el collar:
     «Para Emma con cariño. Santi»
     ¿No es un nombre raro para un tiburón tigre? Debía ser un perro. ¿Lo aparto? ¿No lo aparto?
     No he traido apartador de restos bioquímicos irreconocibles, así que mejor lo aparta el tiempo.
     A quién se le ocurre dejar un perro atado en una vía de tren abandonada por donde sólo pasan jilipoyas con vehículos que no les pertenecen y relojes antinaturales con más horas que vergüenza.
     Tengo que comprarme un perro abandonado. ¿Sí? No. Lo que tengo que comprarme es un camino de rosas para esquivar la ambulancia de casa, que ya me han pillado tres veces en lo que va de mes. Y estamos a día tres.
     ¿Dónde puse la medicación de cualquier otro?




2007100254

     Al sur del cielo hay un recodo donde las nubes bajan a beber. Es un remanso de brotes frescos en este mundo de tinta electrónica y riqueza sin orejas. Si vas descalzo y medio dormido puedes encontrar moscas bromistas, cubitos de hielo rechazados, sueños descomunales, pájaros cuerdos de atar... Allí es donde se pierde la realidad y van a parar los agujeros de los bolsillos y las perchas torcidas, sin que nadie lo sepa porque nadie quiere saberlo, y es donde termina todo aquello que estuvo a punto de arrancar una sonrisa. Justo en la orilla, al lado del misterio sin explicar, suele sentarse el destino para imaginarse a sí mismo deparando lo bonito en lugar de lo mandado, poniendo luces de colores en el futuro de todos y cada uno de sus clientes insatisfechos... Pobre destino, tan incomprendido con razón, tan buscado, tan hallado torcido, tan obligado a esconderse detrás de las decisiones difíciles... Pero sigue yendo allí a soñar que fuera libre de regalar gafas de sol a los ratones nocturnos, quizá porque allí fue donde el ratoncito Pérez le regaló al destino el mejor diente de leche de una niña después de dejar un dulce cariño extraviado bajo la almohada de la niña. Tendríais que haberla visto sonreir de oreja a oreja con el enorme hueco entre sus incisivos... memorable.




2007101512

Colisión Con Entes Femeninos [1]

     — CONTEXTOS —

     Hoy exploraremos esa habilidad (o incluso “don”) que tienen los EFs para extraer el contexto de las palabras o actos y ampliarlo o deformarlo según sus necesidades o impulsos, ambos aún en una fase muy temprana del proceso de ser comprendidos por la razón (y sin grandes expectativas de que eso llegue a ocurrir algún día, a decir verdad).
     El sujeto P1 (Pepe-1) está con el EF M1 (Mari-1) tomando cubatas. Ambos parecen estar agusto y llevarse bien, pero, en un momento dado, M1 intenta iniciar un debate sobre los planes que tienen para el domingo, y P1 rechaza la invitación a ese debate (primer error). A partir de esa temeraria decisión por parte de P1, se desencadena una sucesión de acontecimientos imparables que superan la capacidad de P1 para responder a ellos o incluso no responder a ellos.
     En primer lugar, M1 se muestra visiblemente menos alegre y parlanchina que antes, llegando incluso a parecer soberanamente cabreada. Si P1 comete el error (y van dos) de hacérselo notar, M1 explicará (con una furia que te cagas envuelta en parca tajantitud) que si P1 no quiere hablar, pues no quiere hablar y punto.

[# Pero si P1 hace como que no ha notado el cambio de actitud de M1, estaríamos a punto de presenciar algo mucho más descomunal, que merece otro capítulo aparte de este estudio. #]
     En este momento, P1 cometerá su tercer error (o el cuarto, si contamos su nacimiento), tratando de explicar a M1 que no ha dicho que no quisiera hablar, sino que no quería hablar de “eso”, a lo que M1 responderá acusándo a P1 de hacer siempre lo mismo, de no quererla, de no tener en cuenta sus necesidades (las de M1) y de ser egoísta y beber demasiado.
[# Cualquiera con mente (incluyendo algunos Entes Masculinos dispersos y despistados) se daría cuenta en seguida de que, cuando dos personas están agustito charlando, el que una de ellas diga que no quiere hablar de X no significa que no quiera seguir charlando agustito, pero la capacidad de un EF para ignorar hechos como “estar agustito”, “ser diferentes” o “tener ambos necesidades y no ceder siempre el él cuando colisionen” conduce irremediablemente a la confusión y el enfrentamiento (la mayoría de las veces innecesario). #]
     Las opciones de P1 llegados a este punto son muy pocas. Dos, para ser exactos; seguir bebiendo hasta el coma etílico o no seguir bebiendo hasta el coma etílico. Ambas son inútiles, por supuesto. M1 ha pasado al siguiente nivel y se rige por normas completamente irreconocibles que la llevan a relacionar los planes para el domingo con el egoísmo de P1 a través de enlaces que resultan totalmente invisibles para P1 (y para cualquiera que no sea M1). Un análisis a primera vista podría revelar algún tipo de conexión entre la bioquímica hormonal de M1 y su extraña aplicación de la Lógica, pero eso sería sólo una hipótesis y, además, no debe ser jamás mencionada en presencia de M1, pues podría llevarla a un nivel de ira injustificada e inexplicable incluso mayor que el que ya se ha descrito.
     Conclusión: Hay que aceptar cualquier debate, decisión o cosa que quiera tener un EF, aunque vulnere nuestra personalidad o incluso vaya en contra de nuestros principios (o simplemente no nos apetezca), y además hay que aceptar sus argumentos, sus conclusiones y sus planes para el domingo, independientemente de la lógica (o de la falta de ella) que parezca haber en todo ello. Pero, y esto es importante, tiene que parecer que dicha sumisión es en realidad un consenso, porque si no podríamos desatar otra colisión diferente de grado laOstia con el EF. Esto podría llamarse “consenso preventivo” (pero no veo para qué). Una vez pasado el momento crítico, ya habrá tiempo para inventar excusas, mentir o lo que haga falta si queremos incumplir el “supuesto” consenso.
     En resumen... hay que decir que sí.




enlace autoexplicable

Por favor, apártese de ese paréntesis.