El sida, según Alejandro Sanz
1998/09/01
ATRAÍDO por lo que creía que era la 'interesante' personalidad del artista español
Alejandro Sanz (Yo sólo soy un tío de Moratalaz, etc.), además de por el indudable éxito de su último álbum (casi millón y medio de copias vendidas), me dispuse a leer una larga entrevista que le hicieron este verano en "El País Semanal". Cuando, de pronto, leo que dice hallarse en plena cruzada contra la Iglesia, porque, según él, le tiene comido el coco a medio mundo. La única razón que aportaba para fundamentar eso fue que una vez le dedicó una canción a un amigo suyo, muerto de sida, después de haber oído a alguien del Vaticano decir que el sida era un castigo divino, por la generalización del pecado de la homosexualidad venía a decir.Sin poner en duda que Sanz haya podido oír un despropósito así, por ejemplo, en la tele (me extrañaría mucho que lo hubiera leído, dado que no se trata de una afición predominante suya, como bien se desprende de sus modestas letras y del hecho de que fuese expulsado en su día del instituto por cabrón, según confesión propia), sí que me extraña mucho -quiero decir que no me lo creo- que eso lo haya podido decir alguien del Vaticano y ni siquiera de la Iglesia. Porque habría quedado inmediatamente desautorizado por la mayor autoridad jerárquica que allí vive: el Papa Juan Pablo II, cuya doctrina, como todo el mundo sabe, es muy otra y totalmente opuesta a la impostura de Sanz. Sin ir más lejos -que podría, que podría-, yo al Papa le he oído decir las palabras más comprometidas que jamás he oído, dirigidas a la pléyade de católicos que trabajan con enfermos del sida -entre cuyos cuidadores no se halla precisamente el cantor Sanz: Tratadles como a Cristo.
Por si fuera poco, y por si alguien creyese que el
desvelo católico por uno de los grupos principalmente afectados por el mal, los
homosexuales, se acabará cuando este Papa se acabe, ahí quedan, como grabadas en bronce,
las palabras del Catecismo
de la Iglesia Católica:
#2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias
P.s.: Y a mí que cada vez que oigo a este Sanz -en el
siglo, Sánchez Pizarro- me llegan ecos de cierta música italiana, como la que en los
setenta y ochenta interpretaba Claudio
Baglioni (con permiso de Baglioni, claro).
