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Con la cesta de compra.
Edith
Stein había perdido la fe de sus padres, que eran judíos, y
era doctora en Filosofía, asistenta de su maestro, el filósofo
Edmund Husserl. La conversión cristiana y católica le vino
una noche de verano del año 1921 en la casa de sus amigos, el
matrimonio formado por los filósofos Theodor y Hedwig Conrad-Martius,
leyendo la Vida de Santa Teresa de Jesús.
En
el año 1916, todavía anclada en el ateísmo, le impresionó
una experiencia que nunca pudo olvidar. Había ido de viaje
con una amiga a Friburgo y "entramos un minuto en la
catedral, y mientras estábamos allí en respetuoso silencio,
llegó una mujer con su cesta de la compra y se arrodilló en
un banco para hacer una breve oración. Esto era para mí algo
totalmente nuevo. A las sinagogas y a las iglesias
protestantes, que yo había visitado, se iba solamente para
los oficios religiosos. Pero aquí alguien acudía en medio de
sus ocupaciones diarias a una iglesia vacía, como para un diálogo
confidencial. Esto no lo he podido olvidar nunca",
comentaba años más tarde la misma Edith.
¡Qué
gran regalo de Dios que se va manifestando a nuestro alrededor
de miles maneras para atraernos hacia sí aunque nuestra
propia minusvalía espiritual no lo contemple ni lo comprenda!
¡Qué
gran gozo la misericordia de Dios hacia la misma Edith Stein
que la sacó de su ateísmo y la elevó a las más grandes
cotas de perfección y santidad ¡
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