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 La tristeza.

 ¡Qué bien sabemos que las cosas y las riquezas no valen nada cuando el vacío y la tristeza se apoderan de nuestra vida!

¡Cuánto pesan las posesiones cuando ellas mismas se convierten en guardianes de nuestra esclavitud interior y nos cierran a cal y canto la grandeza de la confianza en el otro!

¡Qué dolor encierra la soledad cuando la tristeza nos envuelve y nos hace amigos de las lágrimas!

¡Qué sufrimiento se acumula en nuestro espíritu cuando la tristeza se hospeda en nuestra casa y nos lanza a la soledad y al miedo!

¡Por favor, en este día, lucha contra la tristeza amando a los demás!

 

Valorar lo que tienes.

 Cicerón afirmaba: "La buena salud la aprecian más los que acaban de pasar una grave enfermedad que quiénes nunca estuvieron enfermos".

Efectivamente, sólo el que ha pasado por una experiencia es capaz de entenderla y comprenderla en su justa medida.

Bien sabemos, por experiencia propia, que sólo valoramos las cosas cuando estamos lejos o la hemos perdido.

¡Cuántas veces estamos al lado de la fuente y no percibimos su agua cristalina! ¡Cuántas veces tenemos la salud y no la valoramos hasta que se resquebraja sin remedio!

Valora todo lo que te rodea, todo lo que eres y a todas las personas que pertenecen a tu universo simbólico. 

 

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