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Demasiado tarde.
Bertold
Brecht es uno de los poetas más comprometidos e importantes
de nuestro tiempo y escribió este maravilloso y sorprendente
texto, que nos recuerda el daño que nos hacen la indiferencia
y los prejuicios: "Primero se llevaron a los comunistas
pero a mí no me importó porque yo no era. Enseguida se
llevaron a los obreros pero a mí no me importó porque yo
tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí
no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron
a los curas pero como no soy religioso tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí pero ya es tarde".
¡Cuántas
veces has mirado para otro lado y te has quedado sin
sorprendente ante el sufrimiento ajeno porque lo has sentido
demasiado lejano y los que sufrían tenían poco que ver con
tu vida cotidiana!
¡Cuántas
veces has olvidado que el mundo no es tan grande como parece y
que en el fondo es una pequeña huella en el celeste universo,
y que olvidarse de la solidaridad lo único que nos hace es
anclarnos en nuestra poca memoria y en nuestro egoísmo más
cierto!
¡Siente
como tuyos los sufrimientos de los demás porque "Los
gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los
hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de
cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y
angustias de los discípulos de Cristo" (G.S. 1).
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