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La
oración.
Santa Teresa de
Jesús, una de las mujeres españolas más importantes de la
historia mundial y una auténtica maestra en el arte de rezar,
decía: "La oración que no advierte con quien habla, y
lo que pide y quién es quién pide y a quién pide, no lo
llamo yo oración, aunque mucho menee los labios".
La oración es
un trato de amistad con Dios, que llena de sentido y de amor
toda la vida del hombre y de la mujer creyentes. La oración
grita en lo más profundo del corazón estas palabras que
sellan de esperanza cada acto y cada pensamiento: ¡Sé de quién
me he fiado!
La oración no
gusta de muchas palabras huecas. Sólo quiere un corazón
sencillo que alaba al Dios de la vida, aunque sea en los más
profundos pozos.
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