VOLVER


Los sabios.

 

Ser sabio no es tarea fácil. Estar abierto a todo cuanto existe y no anclarse en la ignorancia son los secretos mejores guardados de la sabiduría. Alcanzar la calidad de sabio no se consigue nada más que con reflexión, meditación y contemplación.

Napoleón decía que "los sabios son los que buscan la sabiduría. Los necios piensan ya haberla encontrado".

Quizá tuviera razón Napoleón. Sólo la búsqueda incesante nos llevará a buen puerto y nos dará la llave que rompa nuestra ignorancia. Sólo el dolor que provoca el conocimiento nos hará encontrar la senda hacia la verdad plena.

Sólo quién afirma su ignorancia y se apoya en la humildad podrá buscar la sabiduría que se esconde en los huecos de la vida.

 

 

La oración.

 

Santa Teresa de Jesús, una de las mujeres españolas más importantes de la historia mundial y una auténtica maestra en el arte de rezar, decía: "La oración que no advierte con quien habla, y lo que pide y quién es quién pide y a quién pide, no lo llamo yo oración, aunque mucho menee los labios".

La oración es un trato de amistad con Dios, que llena de sentido y de amor toda la vida del hombre y de la mujer creyentes. La oración grita en lo más profundo del corazón estas palabras que sellan de esperanza cada acto y cada pensamiento: ¡Sé de quién me he fiado!

La oración no gusta de muchas palabras huecas. Sólo quiere un corazón sencillo que alaba al Dios de la vida, aunque sea en los más profundos pozos.

 

Reflexiona sobre lo que has leído...