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El artículo 2 de los derechos humanos.

 Medita en este día el artículo segundo de la declaración universal de los derechos humanos, verdadera carta de una humanidad redimida y liberada: "Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración , sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".

¡Qué lejos quedan de esta declaración universal las multitud de posturas condenatorias que se prodigan en nuestro planeta, vinculadas a la xenofobia, el racismo, la violencia, la injusticia y la guerra!

¡Qué gran don los derechos humanos para los hombres y mujeres de hoy, hechos con lágrimas y sangre de antaño!

 La violencia.

 Esquilo decía que "la violencia acostumbra a crear violencia". La experiencia nos demuestra que es así. Ya lo decía Jesús de Nazaret a su amigo Pedro cuando lo iban a apresar en el huerto del Getsemaní y Pedro intentaba ayudarle con la espada. Entonces Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque todos los que empuñen la espada, a espada morirán" (Mt 26,52).

En la historia humana encontramos que la violencia engendra violencia, y que sólo actitudes más grandes que la propia violencia han perdurado en la memoria colectiva de los pueblos.

Descubre que no sólo hay una violencia física y que, a veces, la violencia verbal y las agresiones psíquicas son más devastadoras que el propio golpe.

¡No seas un violento y vuélvete al camino de la paz y del amor!

 

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