VOLVER

 

- No hay que tomarse una botella.

 "Ya no necesito beberme una botella para pasármelo bien, mis hijas me han alejado de los excesos del principio de mi carrera. Recuerdo que cuando trabajaba de barman, cada noche era una juerga e íbamos tan encocados que casi no podíamos cerrar caja. Ahora me divierto de otro modo" comentaba recientemente Bruce Willis.

¡Cuántas personas necesitan un exceso de alcohol para sentir en sus venas que están vivos y si no se alían con la bebida parece que no tienen estímulos para divertirse ni para encontrar emociones fuertes en la existencia!

¡Cuántas personas se acurrucan en las redes del alcohol y las drogas, y en el fondo no hacen otra cosa que ahogar sus propios deseos de cambio y ahogarse en sus propias pasiones, atrayendo hacia su persona la fuerza del mal y las puertas del infierno!

- ¡Hay lo que hay!

 Los hombres que se niegan a ver más allá de las apariencias y se niegan a las creeencias y a los mismos sueños atentan contra la misma dignidad del ser humano, que siempre ha soñado más allá de su propia pequeñez y ha mirado más allá de lo que simplemente palpa y toca.

Afirmar que más allá de lo que experimentamos no hay nada es negarse a la esencia misma de la sabiduría y a fin de cuentas anclarse en la resignación, al margen de cualquier deseo de cambio.

Cuando algunos afirman que la postura agnóstica es la mejor, aquella que no se cuestiona preguntas últimas de la vida y el mismo sentimiento religioso lo considera inútil, hay que afirman que no sólo se niegan a la evidencia de la misma andadura prehistórica e histórica de la humanidad sino que atentan contra el sentido último de los sentimientos.

Reflexiona sobre lo que has leído...