|
No
hay contradicción entre la cultura y la fe.
La Iglesia no
elimina nada de cuanto bueno, bello y verdadero hay en
cualquier persona o cultura. Ella misma oferta una luz,
Jesucristo, que ilumina toda la realidad y la vincula en el
dinamismo de la salvación.
No puede haber
contradicción entre la cultura y la fe, entre lo
verdaderamente humano y el evangelio, entre las aspiraciones
nobles de transformar la realidad, la realización personal de
cada ser humano y la buena noticia de Jesucristo.
Vive la
armonía de todo cuanto existe y ábrete a la acción
sorprendente de Dios.
|