Una pequeña muestra de la labor poética actual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN POEMA DE AMOR

 

 

 

… bajo el disfraz de una fiereza más terrible y sombría.

ALESSANDRO MANZONI, "Los novios".

 

 

 

 

 

no me des en la cara por favor he sido buena

acataré lo que tú digas, y así hasta que la soledad

nos mire detenidamente a los ojos nos selle

los labios con una sustancia imperiosa

que nos descubre propicios, sabes bien

cómo me las gasto cuando me vienen

a la cabeza estas negras ideas me vuelvo ridículo,

he conquistado en tu cuerpo espacios

que se brindan a socorrer al que busca

en tu cuerpo otros males no son lágrimas

que amedrentan al llegar de improviso, no

me hagas llorar no me hagas

no me dejes señales estaré siempre callada,

y sucede de nuevo que caminamos deprisa

porque se acerca a nosotros

para acordarse de ti de cuando eras muy joven

había niños o luces en el aparador dos libros

de aventuras, no me veas con odio

no soy ruin como insinúan afuera

me mortifican tus ojos si miras a alguien,

será preciso contener las palabras

en bolsas de plástico rojo

días eternos y tardes sin consuelo

asimismo es posible admitir que te confían

secretos que tú no has pedido escuchar,

no me cuentes mentiras con voz cavernosa

odio la mirada que me sonsaca

con odio, el amor se esconde la noche de luna

menguante nuestro cuerpo se niega a rogar

nos pide permiso para contar las horas

que se desbordan para volver a estar juntos

el amor que tarda en decirse,

puta asquerosa, el amor que nos pasa la mano

por el cabello revuelto con mucha dulzura

igual que esos seres que no son

como nosotros que no son más leales

al acabar la semana a cada pesquisa le fluye

un reloj una frase que conteste no no no fuimos

nosotros, me dan ganas de marchar me dan

ganas de tirarme a los coches

me dan ganas de coger el cuchillo

clavarlo en tu boca por favor no lo hagas

abriré así las piernas, son cuerpos que gritan

a la hora exhausta de los interrogatorios

meticulosos no suelen equivocarse

sus labios coinciden se generan picores

ese amor que se alimenta de espinos y nubes,

zorra endemoniada verás cuando te coja

si no te saco los ojos, cada párrafo

reproduce un suplicio discrepa con la voz

que procede de lejos que nos saca la lengua

para después obligar a creer que no respalda

el cuerpo saciado el cuerpo que sorbe

la luz la promesa los mismos anhelos,

impotente tirano no me insistas

en dirigir la palabra no me toques ahí, 

ha ocurrido porque la realidad la desgracia

escuece asentirla nos impone soñar

con un tiempo más fértil

en disculpas más dulce que nuestro candor

al sonreír abrazados como las pequeñas

que no confían en jamás jamás

escribir con sus dedos manzanas sorbetes,

alguna vez me pongo furioso se me vincula

a personas se fijan en mí estoy confuso

molesto, cansarse de andar

de la mano del doble ser condescendientes

no ignorar haber sido también los que urden

convenir sin escudriñar semejanzas

matizar las rarezas, y cuando gruñes

se acomoda sobre la pelvis el horror

abusa de mí la serpiente encaja en mi espalda

una serie de olvidos piérdete

te odio, es el amor que accede

a ensuciar el corazón con todas las fuerzas

además es costumbre que en cuanto termina

de capitular se encoge de hombros

nos conoce de vista,

no vales para nada no resisto tu olor

mírame cuando te hable so inútil, una razón

se escurre por la sangre la llaga que cauteriza

han visto sostener a quien no es lícito callar

se ve la piel imposible se le cierran los párpados

con sendos picaportes de espuma,

no me des puñetazos, hoy no esperan

a pronunciar los nombres que aceptan contar

horquillas de plata para que el tiempo

nos acompañe sumiso hoy no llevan

puesta la ropa interior que han sacado adrede

las muchachas que tanto lloraban, te escucho

maldecir tu mala fortuna te quería en silencio

corrijo de súbito de bruces tu esperanza

de arpía de mierda,

despunta el alba como un sosiego que nadie

se ocupa en referir hasta ahora

no es menos cruel quien persigue la angustia

con las luces mojadas los labios concisos,

di que sí pellízcame los pechos

patea mi costado, y el amor que destruye

lo que sabía acertar aquel rostro

incapaz de abordarse en la incipiente serenidad

al salir a la glorieta de los ajenos no es extraño          

comprobar que el deseo se enfrenta al deseo

de alguien que estorba,

te desvaneces de mi vida los días impares

me dices me suplicas llevas mi mano

a tu mejilla sangras con ella no soy

el que tú crees que soy, a pesar de la anémona

es invierno en el cuerpo que todavía convive

con quien se aleja a cada hora

porque es forzoso fantasear aproximarse

a la figura que han dibujado en la esquina

de la casa hombres distintos, por favor

no me mires llorar no me veas

llorar no me mires llorar, afuera son tumultos

codicias que primero se lleva la boca

a encontrarse con la boca de otros

es lo mismo que cruzarse con el dueño

de esa energía que suple con necedad

con gestos airados con irrisorios pruritos,

si prefieres te doy en la jeta hasta que no

aguantes más te rompo los brazos

dar tachas para lo único que sirves,

cuerpos que no conviene encontrar de mañana

sumidos en penumbra cuerpos apenas palpables

sólo con determinar que no estaban allí

era más que suficiente cuerpos

ilesos que frecuentan la sangre invisible

de los aprendices de mago de los cortadores

de telas cuerpos sin nadie,

no no me escupas, después de haber gemido

es sumamente importante que los miembros

recorran túneles insólitos que nos tiñen

de oscuro las letras vocales nos cierran

de repente los brazos es factible evidenciar

que huyen de ti, aparta estúpida,

este amor que ha vuelto a apiadarse

de los que alguna vez estuvieron ausentes

el muchacho que conserva en el cajón oculto

cuadernos henchidos de pesadumbre

y tesoros, las amenazas

los escarnios las heridas estoy aleccionada

a los golpes al asco al olvido, en el corredor

del tiempo no era habitual toparse

con aquel que más confiaba en ser triste

a cambio del amor terribles obsequios lechos

desolados cuerpos inservibles bocas sin poder

recalcar que una noche atemorizaron

a la calamidad sin quejas, quita o

te arreo dos hostias, es por eso

por lo que ellos amanecen despacio sin mirar

al antónimo que humedece su piel con el hielo

del día tan exhaustos que cantan

absortos las palabras cortadas por cualquiera

que frota con alcohol las manos tendidas

no sollozan los ojos

por quienes se atrevieron a articular

las expresiones de alivio, adelante

no me muevo de aquí tírame del pelo

castígame a no salir de la cama hasta el año

que viene, desde este instante

ni habrá reflexión ni abrazos al niño

a escondidas a partir de hoy se armonizan

las horas con las basuras la sed

son los mismos de siempre

salen al atardecer se ulcera la carne

hace frío en la penumbra desvencijada

de los preceptos se apacigua la memoria

con dos manos de más,

o te arranco la cabeza o, fíjate en ellos

que se precipitan al fuego como las víctimas

inanimadas que lo vislumbran en añicos

es comprensible han sobrevenido de mundos

horribles se les distingue por su ramplonería

al conversar con las piedras del parque

no querrás despertar su miseria

no querrás asumir junto a ellos que así

es como se obtiene del amor el ingrediente

precario provisto de labios desconchados

luces embusteras contagios que surten efecto

al concluir la aflicción,

mi cuerpo no existe huele mal

no me metas por favor no me metas

no te plantes en él, disimulan el murmullo

que se establece en el exiguo cerebro

del mediador categórico

este será lugar para los enunciados

y el ansia en este otro se coloca la arruga

del macilento la frente sutil de la afligida

cuando manifestamos la fatalidad

o nos olvidamos de no haber sido felices,

no te enteras de nada no haces más

que decir tonterías imbécil,

el amor que confunde términos aceptables

con la ansiedad de quien ha visto candados

expuestos en el refugio de los que ignoran

su nombre es difícil armonizar

aproximarse al contrario someter su piel

a otra piel menos lúcida abrazar porque

grita exigiendo un respiro suplicando

ternura, pégame duro da igual

ya no siento nada debo de estar muerta

 

 

 

 

 

 

 

Del libro inédito TRES INHALACIONES. 

 

 

 

 

 


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