CAUSAS DEL PORQUÉ SE ENGORDA Consulta Psicológica
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¿Por
qué se engorda?
La obesidad no sólo depende
de lo que se come; hay factores endógenos en cada persona que puede favorecer
el sobrepeso. La talla, el grado de actividad física, la edad y ciertas
peculiaridades fisiológicas pueden explicar una ganancia de peso distinta
para personas que ingieren una cantidad
parecida de alimentos.
Aprovechamiento energético de los alimentos. El organismo almacena la energía
que no utiliza en forma de grasa. Las personas mejor adaptadas para sobrevivir
en situación de escasez de alimentos son aquellas que aprovechan mejor la
energía de los alimentos y por tanto tienden a coger peso, lenta pero
inexorablemente.
Herencia genética y
sobrepeso. La genética influye, pero no menos cierto es que en familias en
las que se tiene el hábito de comer en exceso la tasa de obesos es
mayor......, genética aparte. Dentro de ese difícil oficio de educadores que
los padres tienen, ha de incluirse la tarea de guiar los hábitos y apetencia
alimentaria de los hijos.
El sedentarismo. Nos movemos poco, lo que quiere decir es que andamos muy poco, hacemos
poco ejercicio, aunque digamos que no paramos en todo el día, no es lo mismo
moverse en casa o el trabajo que hacer ejercicio.
La calidad de la dieta. Se tiene poco tiempo para comprar,
hacer la comida y comer, y la sociedad occidental ha inventado la llamada
comida rápida, cuyo contenido en grasas saturadas es por lo general alto. Se
ha sustituido el agua por bebidas de contenido calórico
alto.
Hormon
El organismo tiene sus propios mecanismos capaces de regular el peso, incluso
en momentos de sobreingesta. Así el tejido graso libera una
hormona, llamada
leptina, que actúa a nivel cerebral controlando el deseo de seguir ingiriendo
alimentos La leptina una hormona secretada por el tejido adiposo Esta palabra
deriva del griego leptos que significa delgado
Existen tres sistemas que a nivel de nuestro sistema
nervioso central regulan nuestro peso.
Un sistema mensajero (leptina) que informa al cerebro
la cantidad de grasa periférica de nuestro
cuerpo
La intercomunicación dentro de nuestro cerebro
Un sistema ejecutor.
Ejemplo.- Si nuestro cuerpo debería tener normalmente
25% de grasa y nosotros reducimos o aumentamos esa cifra, existe un sistema
compensatorio para llevarlo de nuevo a un equilibrio.
La leptina es una hormona de muy reciente descubrimiento (1994) que
trabaja a nivel del sistema mensajero y que requiere de un receptor en nuestro
cerebro y se encarga de regular el peso de nuestro cuerpo.
Trabajando en ratas y ratones se identificó un gene responsable de la
obesidad (gene ob) y que además de esto todos los portadores de este gene tenían
un "peptido" conocido como aminoácido 167 que posteriormente fue
bautizado como leptina.
Los estudios continuaron en humanos y se demostró que la leptina tiene
participación activa e induce la baja de peso.
Igualmente se demostró una estrecha correlación entre la leptina, el
peso y la grasa corporal.
Esto nos lleva de la mano a ver que la leptina esta regulada por el
balance energético de nuestro cuerpo más que por comer muchísimo o por
ayunar.
Los niveles de leptina y la grasa del cuerpo tienen una enorme correlación.
Otros factores (el sexo, la variación diurna y la concentración de insulina
en el suero) presentan una correlación en menor grado.
En el obeso se encontró que existe un defecto en el receptor de la
leptina en el cerebro y por ese motivo los transportadores de leptina se
saturan y no pueden llevar la leptina al cerebro mandando una señal a nuestro
cuerpo de exceso de leptina circulante y eso favorece aun mas la obesidad. Se
le ha llamado el síndrome de resistencia a la leptina.
Las concentraciones de leptina en el liquido cerebroespinal se encuentran
elevadas en los pacientes con exceso de grasa corporal pero generalmente es
mas baja que las concentraciones del suero. La proporción de leptina en el
liquido cerebroespinal a las concentraciones de leptina de suero también
parece ser más bajo en los obesos.
En estos momentos la leptina sigue en estudio y solo se puede dar en
forma inyectada, ya que es un "peptido" y si se da por vía oral se
descompondría por las enzimas del aparato digestivo.
Proteina desacoplante. Capaz de disipar la energía
sobrante en forma de calor.
CSIC BIO017- Método para la determinación de la velocidad de respiración
mitocondrial y su aplicación a la búsqueda de reguladores de las proteínas
desacoplantes (UCPs)
La producción celular de energía (respiración) y su
consumo se encuentran equilibrados, pero hay situaciones que requieren que se
disipe energía, ej. mantener la temperatura corporal. La actividad de proteínas
desacoplantes (UCPs) es clave. Se ha diseñado un procedimiento que permite
monitorizar la respiración. Este método es útil, p. ej., para identificar
compuestos que modulen la actividad de UCPs. Estos compuestos podrían
convertirse en fármacos para tratar la obesidad o como antipiréticos
La mitocondria es el orgánulo celular en el que tiene
lugar la producción del ATP a partir de la energía liberada tras la quema de
azúcares y/o grasas. Este proceso, que se denomina fosforilación oxidativa,
puede dividirse en dos partes: respiración (oxidación de sustratos) y síntesis
de ATP. Los dos procesos están acoplados de modo que la velocidad de oxidación
de sustratos (respiración) se ajusta a la demanda que hace la célula para
que se sintetice ATP. Este acoplamiento tiene una importante consecuencia para
la economía celular ya que no se malgastan reservas. Sin embargo, hay
situaciones fisiológicas en las que es necesaria una disipación de energía.
Un ejemplo es la respuesta para hacer frente al frío y mantener la
temperatura corporal: en este caso se desacopla la fosforilación oxidativa
por lo que la energía de la respiración se utiliza para producir calor. Este
proceso es también importante para eliminar un exceso de calorías ingeridas
en la dieta. Recientemente se ha descrito la importancia de la disipación de
energía para disminuir la producción de radicales libres que provocarían daños
en la célula y llevarían eventualmente a la muerte celular. Las proteínas
que permiten esta disipación de energía son denominadas proteínas
desacoplantes (UCPs).La presente invención describe un procedimiento para la
determinación de la velocidad de respiración mitocondrial.
Los inventores han utilizado este procedimiento como base de un nuevo método
de screening que permite evaluar la capacidad de distintos compuestos químicos
para modificar la actividad de las proteínas desacoplantes. Estos compuestos
podrían llegar a convertirse en fármacos para tratar todas aquellas
enfermedades en las que se produzcan variaciones en la actividad termogénica
de tejidos en los que se encuentran presentes estas proteínas. Una disminución
de dicha actividad podría llevar por ejemplo a la obesidad y enfermedades
relacionadas (diabetes, hipertensión, etc.). Un aumento podría producir la
aparición de fiebre o una pérdida exagerada de peso como ocurre en la
caquexia.Las UCPs pertenecen a una superfamilia de proteínas.
La proteína desacoplante UCP1 es exclusiva
del tejido adiposo marrón de mamíferos y juega un papel esencial en el
mantenimiento de la temperatura corporal.
Cuando la UCP1 es activada, los protones bombeados por la cadena respiratoria vuelven al interior de la mitocondria sin que haya síntesis de ATP. Las proteínas UCP2 y UCP3 juegan un papel importante en el gasto de energía en humanos. Debido a la capacidad termogénica de la UCP2 y UCP3 y a que su activación permita eliminar reservas de grasas, se las ha considerado dianas para el tratamiento de la obesidad y enfermedades relacionadas. El procedimiento para la determinación de la actividad de las proteínas desacoplantes (UCPs) que se describe en la presente invención se basa en el hecho de que la actividad de las proteínas desacoplantes.
Porque
subimos de peso.”Gen ahorrador”. Cuando tenemos tendencia a engordar,
nuestro cuerpo tiende a “guardar“ mucho de lo que comemos,
incluso se habla de la teoría del “gen ahorrador“ según la
cual los cuerpos de muchos de nosotros están ya programados a optimizar el
uso de la energía almacenando todo lo que pueda para cuando exista una
emergencia. Por eso es que cuando dejamos de seguir un programa para bajar de
peso y comenzamos a comer mucho de nuevo dejando de hacer ejercicio, se
presenta el llamado “rebote“, haciendo que subamos más de lo que habíamos
perdido. Es entonces cuando comenzamos de nuevo otro programa para bajar de
peso y entramos en el ciclo del “yo-yo“, subiendo y bajando de peso.
Síndrome
X en hombres
El estudio
-"Impacto de la insulino-resistencia en la patología vascular en sujetos
varones"-
"Los
pacientes que incluimos no eran obesos. Sólo presentaban un índice de masa
corporal de entre 25 y 30 (esto indica sobrepeso) y optamos por no incluir
hombres con diabetes tipo II o del adulto. Al inicio observamos que el 73,5%
presentaba hipertensión y que más del 50% tenía altos niveles de colesterol
y triglicéridos. Decidimos realizar controles estrictos de las curvas de
tolerancia a la glucosa e insulina y en muchos casos encontramos valores patológicos
a los 60 minutos y a las dos horas."
Y explicó que
"en la resistencia a la insulina, genéticamente determinada, la
capacidad de la insulina de estimular el consumo de glucosa para obtener energía
es 10 veces menor en individuos con insulino-resistencia, que pueden
permanecer con niveles normales de glucemia gracias a una compensación del páncreas,
aunque por este defecto secreta grandes cantidades de insulina. Este cuadro
predispone a la diabetes tipo II o no insulinodependiente".
Por otra parte,
"se ha sugerido la existencia de un gen ahorrador que permite aumentar la
secreción de insulina. Al hombre primitivo este gen le habría posibilitado
soportar sus largos períodos de ayuno, ya que la insulina tiene capacidad
formadora de ácidos grasos, con el consecuente depósito de triglicéridos
en el tejido adiposo y la acumulación de energía. Pero en nuestros días
este proceso se traduce en una predisposición a la obesidad, estimulada por
la mala alimentación y la falta de actividad física".
La vinculación de
los altos niveles de azúcar, junto con las alteraciones en los lípidos, la
hipertensión arterial y la obesidad -que conforman el llamado síndrome X-,
se relaciona estrechamente con el aumento del riesgo de sufrir enfermedades
cardiovasculares.
"Paradójicamente, las alteraciones bioquímicas en estos pacientes pueden encontrarse en fases muy precoces. El aumento del índice cintura-cadera o los niveles elevados de triglicéridos, entre otros, pueden ser indicadores tempranos del síndrome. Por eso, una vez diagnosticados, a los pacientes involucrados en nuestro estudio decidimos indicarles un tratamiento preventivo que incluyó medicación, dieta y actividad física".
Anorexia Bulimia C. Compulsivo Ansiedad T.Obsesivo Obesidad Consulta Psicológica IMC