Ocurrió cierto día
de Fiesta... pudo ocurrir un día laborable... pero ya se sabe... los niños no entienden
de estas cosas.
"La niña que perdió un zapatito de camino a Gibraltar"...
(si, ya sé... eso es otra historia... pero es que esta niña era sorprendente...)... de
repente... sin saber cómo... notó que dos de sus dientecitos... se movían... y... Anda!
Sorpresa!... Se habían caído...!
Qué alegría! Eran sus primeros dientecitos de leche que dejaban el
lugar acostumbrado de residencia para dar paso a los nuevos inquilinos definitivos...
Esta niña de cabello negro... ojos brillantes como las estrellas... alegría
desbordante... y la genialidad de los Capricornio... tan sólo tenía cuatro añitos...
(para hacer cinco...)... y a tan temprana edad dicho suceso era algo muy, muy
sorprendente... A sus papis les había pillado de sorpresa!!! Y al Ratoncito Pérez
también...!!! Pero... cómo???.. Todavía no la tenía en la lista de regalos de dientes
caídos para próximas entregas...!!!
Regalos? Os preguntaréis, pero si el Ratoncito Pérez deposita dinero
debajo de las almohadas como pago por el material que necesita para construir un palacio
de diente_ensueño a su querida Ratoncita... Pero... queridos amigos... os he de decir...
que el Ratoncito Pérez sigue unas normas... Normalmente... obsequia con dinero por
vuestros dientes... pero si los niños son más chiquitos es su costumbre dejarles un
regalito... en vez de dinero... A los chiquitines de la casa les hace muchísima más
ilusión.
No es que el Ratoncito Pérez tenga un convenio regulador, ni nada por
el estilo sobre días de Fiesta y esas cosas... Su trabajo, es un Servicio de
Urgencia, un Servicio 24 horas... siempre de guardia... Pero... no estaba preparado para
esto!!!... y no tenía nada para ella!!!
Dios mío!!... Pobre Ratoncito... todo cerrado y la preciosa Victoria se
quedaría sin sus regalos... Qué desesperación! Qué podía hacer? Eran sus primeros
dientes y él le fallaría... Hablar con Papá Noel? Él tenía su propio taller de
juguetes y..., tal vez, le podría ayudar... Puuufff!... Imposible... tan cercana la
Navidad... Papá Noel también necesitaba ayuda... Fijaos que incluso le llegó a ofrecer
un trabajo en su taller de elfos... Los Reyes? Demasiado lejos, en Oriente... y con el mal
funcionamiento de Iberia... Puuuffff!... Qué desesperación... Qué podía hacer? Tampoco
podía entrar en su habitación a hurtadillas esa misma noche para dejarle una nota de
disculpa asegurándole que pronto tendría sus regalos... Vaya!!... La pequeña
Victoria... todavía no sabía leer...!!
Pobre Ratoncito... la tristeza asomaba a su naricita sonrosada... y sus
bigotitos pizpiretos... habían dejado de serlo... para estar caídos de forma
melancólica... Ay! Qué tristeza!...
Entonces... la Señora Ratoncita Pérez... (definitivamente, la que
suele arreglar todos estos embrollos...)... le dijo... : " Raton-cariño, por qué no
hablas con los papis de Victorilla (se me había olvidado deciros que esta niñita era
galleguiña.)... y les dices que expliquen a su querida princesita la situación..?."
El rostro del Ratoncito se iluminó y dijo a su Ratoncita: " Raton-amor, has tenido
una magnífica idea... hablaré con ellos y les pediré ayuda...".
Y así fue... todo se arregló y la sin par Victoria recibió al día
siguiente (que no era fiesta)... unos preciosos regalos... tan bonitos que ni siquiera os
los podéis llegar a imaginar...
Moraleja: Uuummm... si en vez de encargarse de esto el Ratoncito Pérez,
se encargará la Ratoncita... estas cosas, no pasarían..;-)
Dedicado a Victoria... Aunque estés tan lejos te recuerdo siempre. Recuerdo cada gesto, como pronuncias mi
nombre... "Lyyydiiiaaa"... acariciándome el pelo... Jamás vi en el rostro de
un niño el sentimiento hacia mí que vi en tus ojos... Eres grande, pequeña... Un
besazo...
(Ah! Adoro el "boli" de osito que me regalaste... y, aunque
tiene muchos pretendientes... no conseguirán arrebatármelo!!);-)