La Vanguardia, 1999-07-14

 

 

La Diputación de Barcelona apoya un convenio para localizar los postes peligrosos y adoptar medidas correctoras

Nuevos estudios confirman la elevada mortalidad de las aves a causa de las líneas eléctricas

Cinco de cada diez águilas perdiceras adultas mueren electrocutadas en Cataluña

ANTONIO CERRILLO



BARCELONA. - Nuevos estudios elaborados por el departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona (UB) confirman un incremento de la mortalidad de las aves que quedan electrocutadas al intentar reposar en las líneas eléctricas. Ésta es la causa de la muerte de unas 3.000 aves en Cataluña, según trabajos anteriores del biólogo Santiago Mañosa de la UB. Este incremento de la mortalidad de las aves se debe a los planes de electrificación rural desarrollados en los últimos años en Cataluña. "La modernización de los tendidos no ha ido pareja a la instalación de postes con diseños ambientalmente correctos", explica Joan Real, profesor del departamento de Biología Animal de la UB.

Una de las especies amenazadas por el impacto de los
<tendidos> <eléctricos es el águila perdicera, una de las rapaces más representativas de los ambientes mediterráneos, y, en teoría, protegida por las normativas. Las investigaciones de la UB han determinado que la electrocución con líneas eléctricas es la principal causa de mortalidad de estas águilas perdiceras, pues en un 50% de los casos éste es el origen de su muerte. Este fenómeno registra, además, un crecimiento espectacular los últimos años, según los estudios de la UB -que cuentan con el patrocinio de la fundación Miquel Torres de Vilafranca del Penedès-.

Joan Real explica que a principios de los años 90 cada año llegaba al equipo de la UB un águila electrocutada, mientras que en los dos últimos años se han recuperado 8 ejemplares muertos, lo que significa un aumento del 400% de muertes derivadas de esta causa. El número de águilas electrocutadas que este equipo recibe es sólo una pequeña muestra de lo que realmente sucede en la naturaleza.

La la población de águilas perdiceras en Cataluña se encuentra en declive a causa de la elevada mortalidad de las poblaciones adultas. Hace tan sólo un decenio, el porcentaje de mortalidad de los ejemplares adultos era de un 5% anual, lo que le permitía mantener estables las poblaciones. En cambio, en los últimos años este porcentaje se ha triplicado e, incluso, en algunas áreas alcanza el 30% anual, lo que hace inviable el mantenimiento de las poblaciones. Las águilas no son muy fértiles. Tienen pocas crías, pero mantienen sus poblaciones porque pueden durar hasta 30 años. "De mantenerse esta mortalidad en Cataluña, en unos 25 años la población puede haberse reducido a la mitad y entrar en una dinámica de regresión irreversible", dice Real.

En toda la península ibérica existe unas 800 parejas de águilas perdiceras (700 en España y un centenar en Portugal), mientras que en Cataluña subsisten unas 70 parejas. En España (donde la regresión es generalizada en todas las zonas, excepto en algunas provincias de Andalucía y en Extremadura) el 20% de la población que puede nidificar ha desaparecido el último decenio.

La muerte de las aves se produce cuando se posan sobre las plataformas superiores de las torres eléctricas y tocan con sus dos alas las dos polaridades. Real, Mañosa y otros especialistas han reclamado insistentemente que la Generalitat apruebe una normativa que generalice la implantación de postes más seguros para las aves, circunstancia que aún no se ha conseguido.

Para solventar el problema, la Diputación de Barcelona y la UB han firmado un convenio para estudiar en dos años la localización de las líneas más peligrosas en un área que abarca el parque de Sant Llorenç de Munt, la montaña de Montserrat y los Cingles de Bertí. La idea es disponer de un modelo que pueda predecir los riesgos para las aves y localizar y sele