CONCHEROS DEL NUEVO MILENIO

El Canto de la Tierra y la Danza de las Estrellas

(Publicado en Febrero 1997)

  

ÍNDICE

- Introducción

- La Iglesia viva del mañana

- El Grial a la conquista de nuestros corazones

- Los Misterios iniciáticos

- Apéndice: La hermandad invisible de Jesús

 

 

INTRODUCCIÓN

¡Él es Dios!

Invocando la protección del Gran Espíritu, de nuestra Madre Tierra y de los Seres Liberados de los Cuatro Vientos... os presento este breve pero intenso trabajo sobre tres temas, tratados de manera independiente, que hoy mueven nuestros corazones:

1.- Las relaciones con el Cristianismo y su papel en el tránsito planetario del muy próximo futuro.

2.- La búsqueda, como guerreros de la luz, del Ser Crístico que Yo Soy y la actualización de nuestras potencialidades genéticas escondidas en la Sangre Real (San Greal o Sang Real) del linaje espiritual al que pertenecemos.

3.- La esencia de la transmisión perenne escondida en los secretos ocultos o naguálicos de nuestra casi perdida Tradición Original Cristiana de los Maestros Ascendidos.

Ciertamente estos temas no han sido elegidos al azar, y ni siquiera es azaroso el tiempo que hemos escogido para que nos sirvan de reflexión y toma de decisiones de futuro. Más que nunca, y con la fuerza acrecentada de nuestra jefa Nanita y de su ancestral Linaje Conchero, es el tiempo de hacer realidad aquellos caminos que trazamos juntos desde el comienzo de los años noventa. En el ínterin hemos cumplido, de la mejor manera que nos ha sido posible, con la promesa realizada, cerrando las cuatro primeras cruces de los Vientos de Hispania que nos sitúan a ese mínimo de madurez conchera necesaria, para lanzar nuestras plumas hacia la frontera invisible del 2000.

Por si fuera poco, la necesaria comprensión y armonía entre las diferentes frecuencias conscientes y energéticas que ponemos en movimiento tanto en México como en Hispania nos hacen comprender, cada vez más claramente, nuestras mutuas diferencias y divergentes destinos. Las cuestiones sobre el espíritu de Hermandad o Compadrazgo como vía de amistad y libertad espiritual y no de obediencia ciega y pseudomilitar; las cuestiones sobre la necesidad de abrir los límites de lo Conchero para que entren en su interior otras prácticas que ya nos son cotidianas: mágicas, meditativas, de servicio, de inmersión en estados alterados de conciencia, de comunicación con lo invisible, de sanación instantánea y de despertar de facultades dormidas que poseímos en otros tiempos...; la 'purificación' del mensaje que ofrecemos a la humanidad del tercer milenio, para hacerlo asequible a todas las gentes de buena voluntad con espíritu aventurero que desean participar en ceremonias planetarias, cribando una parte del cristianismo de catequesis que nos ofrecen algunos guías-generales mexicas y estando a la altura de ciertas experiencias del cristianismo de base que superan con mucho nuestras limitaciones teológicas; la superación de las luchas de poder que se establecen a ambos lados del Atlántico en cuanto se conceden ciertas 'Palabras' de coordinación y mando a personas concretas, señalando también los roces que una cierta concepción matriarcal de que la Tradición no debe sufrir la más mínima alteración ('ser impecables aunque esto acabe con el grupo') han producido en algunos grupos regionales en los últimos años; un toque de armonización en las Alabancitas, tanto como en las Danzas, para que se nos abran las puertas internas y externas que forman parte de nuestro recorrido iniciático tanto personal como colectivo; la necesidad de acabar ya con esa especie de injusto conjuro de que hemos de cargar sobre nuestras espaldas todo el esfuerzo material que el desembarco conchero produzca en ambas orillas; y un largo etc.

En el primer apartado, sobre la antigua Nueva Era cristiana, trato de ofreceros una alternativa descarnada pero positiva de la situación general del cristianismo institucional. Y para ello he tratado de sentirme 'mágicamente' integrado de corazón en la Iglesia de Roma, en un intento de cambiar con ella, y ser consciente de los pasos que nos faltan en esa unificación creativa de lo conchero y lo cristiano, en lo que podría ser para nosotros una verdadera manifestación católico-universal, capaz de transformar nuestro mundo interno y por ende el exterior. No es mi intención mirar hacia el futuro que viene de las estrellas, ni tampoco en la dirección de todo aquello que nos amenaza desde fuera de nosotros mismos.

Tampoco he querido hacer un uso manipulador de esos argumentos poderosos, pero ya tan trillados, sobre la sexualidad, el matrimonio (decía Goethe: 'El amor es un ideal; el matrimonio una realidad. La confusión de lo real con lo ideal jamás queda impune'), los anticonceptivos, el aborto, etc.

Uno podría preguntarse seriamente si el problema esencial del cristianismo, en su desarrollo después de los primeros siglos 'auténticos', no ha sido simplemente que ha rechazado de manera colectiva la Sombra y lo Femenino, su parte oscura, sus deseos insatisfechos o inmorales. Y cuando una potencialidad es rechazada, o no es aceptada, es una energía extraordinaria que toma vida por sí misma de manera autónoma, provocando esas devastadoras reacciones que hoy llamamos asesinatos, fraudes, explotación, drogas, violaciones, suicidios, locura... o de mil otras maneras.

Ni siquiera he intentado señalar tampoco nuestras relaciones concretas con la Jerarquía eclesial (allá por Monserrat o por Covadonga, La Almudena, Santiago, etc.) o algunos de los usos asesinos que en el pasado tuvo la cruz de Cristo (que como digo a lo largo del artículo fue inventada y utilizada como misil demoledor, sólo después de bien terminado el primer milenio de nuestra era, junto al pecado, Roma, las Cruzadas, la Inquisición, etc.).

No, el objetivo es abrir ventanas para que nosotros mismos salgamos del cuarto oscuro donde la experiencia infantil de una religiosidad a golpe de martillo nos fue incrustada y automáticamente rechazada. Porque todo lo que no cabalga en alas del amor no tiene un lugar de alegría en nuestros corazones.

El segundo apartado es el de la Locura Mística, que nos permite peregrinar casi obsesivamente a través de los sucesos cotidianos en una búsqueda incomprensible y aparentemente ilusoria del Grial, búsqueda que excluye de la mente todo el resto de los objetivos por honorables que sean (el voto del guerrero, la religión aprendida, el honor caballeresco...).

Se trata de entender la existencia de una 'familia' dispersa de defensores y guardianes de la naturaleza sagrada del Grial, que ha de reencontrarse un día para establecer la verdadera batalla de la Luz contra la Oscuridad. Dice la enseñanza secreta: 'aquellos humanos, hombres y mujeres, que son invocados por el Grial, son para siempre dignos'. Y cada uno de ellos es instruído, como José de Arimatea, por la voz del Christos, y tiene un lugar reservado en la Mesa Redonda de la última Cena y la Primera Eucaristía, la 'silla vacante' que espera al guerrero digno para ocupar el puesto dejado por Judas. Son los 'guardianes del Templo del Grial', los Templarios o tropas elegidas de Dios, que estarán siempre en compañía de los 'hombres perfectos' (recordad a los Cátaros), 'y cada uno de ellos libra sin cesar una doble batalla, contra la carne y la sangre y contra el ejército espiritual del mal en los cielos'.

El Grial, además, no queda encerrado en la búsqueda individual sino que su contacto cura a la tierra yerma y al planeta entero, ayudando al renacimiento del País del Verano, el Paraíso perdido sobre la Tierra. Así mismo restablece la salud del Rey Herido, el símbolo de nuestra alma enajenada por los sentidos externos y la mente desbocada.

Y la lucha permanente no es contra la mala suerte o la injusticia aleatoria, sino contra el lado oscuro del Grial, los Caballeros Negros, y la venta del alma al mismo Diablo que se opone al reinado de la Luz.

Exitosos (como Galahad que sube al cielo rodeado de ángeles; Perceval que queda como nuevo defensor del Grial; o Bors que regresa a lo cotidiano como si nada hubiera pasado) o fracasados (como Lancelot, sir Gawain y otros muchos) el Grial transforma a todos los que parten en su búsqueda, porque les hace reencontrarse con su Alma perdida (el contacto con la trinidad de su auténtico ser interior: Corazón, Mente y Alma), devolviendo a la Tierra la Luz de su propio Grial eterno, que sana las heridas hechas por la mano y sobre todo por el pensamiento negativo del ser humano.

Y ¿cómo terminar de cerrar el círculo sin plasmar esta extraña búsqueda en realizaciones concretas?

Es el tiempo de los Secretos Desvelados pero nunca conquistados, salvo por la ayuda de las fuerzas invisibles de la Luz que se preparan para el gran combate de los primeros años del tercer milenio. Se dice que muy pronto los Hijos de la Oscuridad manifestarán públicamente tan variados poderes internos que romperán el 'sello de imposibilidad para el tiempo presente' que limita las acciones de los Hijos de la Luz, que a su vez tendrán que aprender en pocas semanas a manejar fuerzas increíbles que hasta el momento les habían sido vedadas en sus últimas encarnaciones sobre la Tierra, mientras se desarrollaban, a nivel cerebral, los planos mentales abstractos de la humanidad.

Es el punto de fusión de todas las Tradiciones sagradas: desde la Yoga de Patañjali hasta Aurobindo, desde el Chamanismo hasta el Tantra, del Budismo a los Celtas. Son las conquistas eternas del Espíritu abierto a lo invisible y sabiendo que la vida se rige desde lo interno, y no desde las contingencias externas ni las leyes de la materia.

Hoy se nos pide que retornemos a nuestro papel original de Dioses Creadores para dar un verdadero sentido a nuestro futuro, despertando para ello todas las facultades que duermen desde hace siglos en el lado mágico de nuestra naturaleza humana.

Y si nuestro tiempo es esencial en esta perspectiva, lo es porque hace dos mil años el Cristo-Sol abrió los caminos para un milenio de paz que nos equiparará a los propios ángeles, y que nos llevará a emprender un viaje inconmensurable por los espacios infinitos de Dios. Ésta es la causa por la que necesitamos retornar al futuro de los primeros años del cristianismo, y la razón por la que hemos de reflexionar y trabajar sin descanso en el Pensamiento-Luz y en las enseñanzas de la Ascensión del Cuerpo Físico y de la Inmortalidad.

Confío en que tengan un buen viaje. No olviden desabrocharse los cinturones y tirar el paracaídas por la ventana. El descenso es libre y no dejen de confiar en que siempre se encontrarán en Sus brazos cuando despierten de la siesta 

 

LA IGLESIA VIVA DEL MAÑANA

El hombre no puede vivir sin significado. ¿Qué nos falta? Darnos a los demás. Se nos ha alimentado de cultura como se alimenta a los bueyes con heno. Se han creado las bases para convertirnos en ciudadanos acomodados, pasivos y vacíos de contenido. Pero se ha dejado de lado lo esencial, nuestra alma. Recordad a las gacelas prisioneras que se dejan morir de pena en su jaula, presionando la frente y los cuernos contra los barrotes de hierro. Su nostalgia es infinita. Su ansia de correr en zigzags a través de las dunas imitando a las llamas traviesas de una hoguera. Y poco les importa el golpe de las garras de un león. Ellas quieren danzar su danza. Lo que buscan es la plenitud que les realizará como gacelas.

Y para nosotros esta plenitud parece resumirse en el mensaje bíblico: 'Tú amarás y reconocerás a tu Dios, tu raíz, tu fuente'. Te darás a Él porque Él se te entrega en cada instante, y sólo una relación de amor puede mostrarte su rostro. No lo abandonas cuando vas hacia tus semejantes reconociendo en ellos su dignidad de hijos de Dios, herederos de Dios, prometidos a la eternidad. Así, sólo puedes encontrar el significado de tu vida cuando das a Dios la posibilidad de reencontrarte"

 

1.-TRADICIÓN Y PERSPECTIVAS DE FUTURO

Se cumplen ya seis largos años. Fue por estas fechas a primeros de otoño cuando comenzó para algunos de nosotros la batalla conchera en tierras mexicanas. Y para celebrar este sexto aniversario considero que va siendo hora de resaltar y resumir algunos de los desafíos pendientes que estos intensos tiempos de Obligación y Ceremonia han ido posando en nuestros corazones.

En realidad todo se concreta en breves palabras, como por ejemplo: espiritualidad, futuro, jerarquía, religión, Iglesia... ¿Qué va a ser de esta fusión entre lo conchero y lo cristiano que fue tan esencial hace quinientos años pero que en la actualidad aparece como trasnochada y estéril, en lo que se refiere al presente de nuestra tierra y a los tiempos venideros? ¿Realmente podemos soñar con un cambio en la estructura programática del cristianismo que nos convierta en Concheros del Vaticano II, o vamos a estar por siempre en la órbita oscurantista y retrógrada del Vaticano I? Y por cierto ¿tenemos derecho a luchar - con batallas floridas- por un cambio en la actitud degenerada (materialista y machista) de la Iglesia, sin pagar antes por nosotros mismos, como Concheros, el precio de la transformación? En cierta manera, resumiendo: ¿por qué causa los rituales eclesiásticos han perdido su sentido transformador (si Roma lo ha conocido alguna vez), y qué huella traumática es ésa que impide a buenos guerreros rezar unas inocentes oraciones, de nuestra propia y poderosa Tradición sagrada, sin caer en una opresiva sensación de ridículo?

Todo esto está bien, pero vayamos por partes. Sin duda que todos compartimos la impresión bien fundamentada de que las Iglesias se vacían sin remedio en las cuatro esquinas del Planeta, aunque por otra parte sabemos que jamás ha sido tan consciente y persistente la búsqueda interna del Espíritu. Ideal que, en sus múltiples manifestaciones, guía en la actualidad a millones de seres sensibles a lo largo y ancho de la senda que han emprendido para abrir su propio corazón.

Y, bajando a la tierra, (nuestra Madre, la gran olvidada por el coco teológico), ¿de dónde nace esta incapacidad de la Iglesia cristiana de hoy para responder a las necesidades de los jóvenes de todas las edades que persiguen la comunión con el Espíritu de vida, y en qué medida participamos nosotros los concheros en esa misma incapacidad al compartir el lenguaje cristófilo o crucifixianista del pasado? ¿Es posible encontrar las fallas esenciales de la degeneración religiosa de los últimos siglos y comprender por qué la apertura de conciencia de los años sesenta no consiguió nunca realizar las promesas que fue sembrando en todo el orbe católico?

Estas reflexiones tienen que ver con nuestra convicción de que somos Guerreros de Luz y que, como Concheros, hemos de manifestar esta Luz en cada una de las ceremonias que realizamos. Aparentemente tenemos clara la parte indígena de nuestros rituales pero no puedo decir lo mismo de la parte religiosa cristiana que les acompaña.

Y de aquí surgen nuevas preguntas: ¿estamos todavía en tiempos para seguir resaltando y martirizándonos con el sufrimiento y pasión del Cristo, tiempos de culpabilidad y de paraísos lejanos después de la muerte (vengo de ver una exposición, cuando menos dolorosa y anticuada, en la catedral de Ávila sobre las imágenes del Crucificado en esta provincia, desde el siglo XII en que se inventó este símbolo del dolor y del pecado)... o ha llegado ya el momento de focalizarnos en su gloriosa Ascensión a los Cielos, en la alegría de los corazones y en la hermandad entre todos los humanos cualquiera que sean sus ideas y sus convicciones religiosas o antireligiosas?

 

2.- LOS TRECE ESCALONES DE UN IMPERIO QUE QUEREMOS DESHACER

Como el tema parece inacabable y no quisiera alargarme en exceso, voy a comenzar enumerando algunos puntos esenciales de reflexión que permitirían una transformación profunda de la Iglesia, como maestra, madre y guía de todos los incontables hermanos de Cristo vivo. Es decir, de todos aquéllos que compartimos y constituímos la Comunidad de los Fieles (o Iglesia verdadera), para la realización del Plan Divino de Amor sobre la Tierra. Y lo hago con la intención de que estos puntos nos sirvan de reflexión horizontal para nuestro propio trabajo y organización conchera, deseando que de esta manera podamos abrirnos con más transparencia y luz hacia el tercer milenio que ya nos pisa los talones.

 

1

Primero hace falta que los cristianos tengan una experiencia espiritual de la transcendencia, del verdadero Silencio interno (incluso más allá de la oración) y de la Unidad con todo lo creado. El mañana de la Iglesia no está en las multinacionales financiadas con dinero del mundo, sino en un enraizamiento en la profundidad del Ser. Sin el flujo de lo místico no somos nada más que una careta sin vida y sin propósito.

Éste es el atractivo de la India, de los tibetanos, del yoga y del zen, de los bauls (tantrismo y sufismo) y de los concheros. No hemos encontrado respuestas iniciáticas que sean capaces de plasmar nuestras inquietudes y aspiraciones. Y la solución no está en perseguir estas corrientes, sino de ser alimentado por ellas. ¿De dónde puede venir el miedo cerval a todo lo nuevo, si no es del vacío interno que no conoce la plenitud del amor y de la fusión?

 

2

En segundo lugar, que adapten un lenguaje adecuado a los nuevos tiempos y libre ya de tanta angustiada pasión de Cristo, del omnipresente pecado, y de tanto coco legalista y dogmático que nos sitúa como si fuéramos antiguos romanos imperiales contra todo y contra todos. Los discursos sacerdotales (y no digamos obispales o papales) apestan a chauvinismo pueblerino, a rigidez moralista y a machismo descerebrado. Sólo cuenta la indisolubilidad del matrimonio (que no existía en tiempos de Cristo ni entre sus discípulos), la defensa de la vida desde la concepción (aunque sólo sea para sufrir por el pecado 'de Eva', y para ser explotados o destruídos por esos mismos gobernantes que reciben las bendiciones eclesiásticas), el rechazo de los anticonceptivos y de la mujer (la relación sexual es pecadora porque no tenemos derecho al placer ni la felicidad en este valle de lágrimas, y además porque 'eso' fue hecho por el demonio no por Dios), y un largo etc. plagado de medidas sociales progresistas (que nadie practica si no presionan los sindicatos o las gentes de la calle) y de estupideces morales impresentables para el nivel de conciencia actual.

Hace falta un lenguaje holístico y global, sensible a todo lo nuevo, y en armonía con los avances de los grupos alternativos y de la ciencia cuántica. Un lenguaje propio de los guerreros de luz redescubriendo el futuro y no de los devotos subnormales que nos exigen ser. Que hable de nuestros problemas reales, de la complejidad emocional de estos tiempos tan revueltos, de nuestras aspiraciones, y que deje ya un poco tranquilo a San Pablo, o mejor que nos deje ya un poco tranquilos de las ideas de este señor que va un poco desfasado por las autopistas de la información.

Pero ese lenguaje ha de ser existencial, vivido por los cristianos de a pie y por los sacerdotes de los barrios marginales. No puede ser elaborado artificialmente.

 

3

En tercer lugar es preciso una apertura a lo femenino porque tanto machismo rígido y jerárquico apesta.

¿Qué se deja fuera con esta actitud?: casi nada, tan sólo la naturaleza, la creatividad, la magia, el amor humilde, la hospitalidad hacia el resto de los humanos, la sexualidad sagrada, la compasión del débil, la ecología, la vida comunal, la devoción por la Diosa, las fiestas y las celebraciones compartidas...

Una Iglesia que ha sido tan sólo masculina expresa únicamente la mitad de la vida.

¿Y si el lenguaje del que hablábamos en el punto anterior fuera tan sólo la manifestación natural de la presencia activa de la mujer en la Iglesia? ¿Y si lo que nos falta es la parte femenina del lenguaje, que exprese una sensibilidad tierra a tierra, y que no se vaya por los cerros de Úbeda?

Sabemos que San Pedro desconfiaba y rechazaba lo femenino, sobre todo el papel esencial de María Magdalena como discípula más cercana del Cristo y elegida especialmente por él para ser portadora de sus enseñanzas internas. En Pistis Sophia nos enteramos de la causa real del problema cuando María cuenta a Jesús los temores que le inspira Pedro: 'Pedro me hace vacilar. Me asusta el odio que siente hacia la raza femenina'. Por eso está la Iglesia de Pedro, ortodoxa, agresiva, y dominante, y por otro la Iglesia de María, gnóstica, hereje, amorosa y adoradora de una deidad padre/madre. Ésta última fue perseguida y sepultada, aunque tuvo sus defensores entre los Templarios, los gnósticos, los seguidores de la Virgen Negra y los autores y caballeros del Grial.

Y a pesar del invento eclesial en el s. XIII de la 'puta arrepentida' (Magdalena no se arrepintió nunca de nada), que sirvió para reprimir tanto a las mujeres en general como a la madre naturaleza en todas sus formas, María Magdalena tenía el poder para recordar a todos los 'Pedros' o piedras del mundo que ella había sido la Amada de Jesús y que aún conservaba las llaves del Reino de los Cielos. En el evangelio gnóstico de Felipe se afirma que la compañera del Salvador es María Magdalena, e incluso que el Salvador solía besarla en la boca.

 

4

En cuarto lugar, que de una vez por todas se deje a un lado el pesimismo y la angustia de que hemos venido al mundo a sufrir y se plasme una visión positiva y alegre de la humanidad y de su futuro, aceptando que el Espíritu Santo alimenta a todos los corazones (Vaticano II) y no sólo al Papa (Vaticano I), abandonando la fosilizada visión jerárquica de la iglesia faraónica con sus grandes castillos, y retornando a la Iglesia-pueblo de Dios.

El Vaticano II miró hacia el mundo y hacia los seres humanos de manera optimista, confiando en la obra de Dios, pero hoy hemos retornado al pasado, a las cavernas del Vaticano I, porque lo que se siente por encima de todas las demás cosas es el miedo de la jerarquía al cambio, a la igualdad, a lo femenino, a la democratización.

Y no es cristiano tener miedo, no es evangélico. Los bloqueos exigen su propia catarsis de liberación, y por eso las iglesias se han vaciado y el rechazo de lo religioso se ha generalizado como expresión de algo caduco, retrógrado, que nos niega la libertad. Y, por encima de todo, es la falta de confianza en el sacerdocio, la traición de los curas al mensaje de amor, alegría, entrega, pobreza y espiritualidad... lo que ha llevado a la juventud de los últimos decenios a negar el valor del cristianismo. Miedo de los demás caminos sagrados, miedo por la falta de preparación de uno mismo como sacerdote de lo divino, miedo de lo Nuevo, lo nunca visto ni oído, que se acerca con botas de siete leguas.

Finalmente se tiene miedo del Espíritu Santo, del Gran Espíritu inmortal, que es pura Luz (libre información y conocimiento directo del Plan Divino) y puro Amor (capacidad para manifestarnos como Dioses creadores). Y así ¿cómo insuflar nueva vida a los cuerpos intoxicados, a los corazones marchitos y a las mentes confusas?

Decía Jesús: 'Las hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz'.

 

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En quinto lugar, ya es hora de que termine el último imperio y que sean las bases de la Iglesia (desde los fieles y sacerdotes a los obispos y cardenales) las que democráticamente tomen sus decisiones bajo la coordinación y unificación del Papa, puesto que el Espíritu sopla en los corazones de cada ser humano y no sólo en el oratorio de meditación del Santo Padre.

Retornemos a la antigua costumbre de las Iglesias orientales en las que es el propio pueblo el que elige a sus obispos, y en caso de que sean designados 'desde arriba', es de nuevo el pueblo el que tiene que aceptarlos públicamente. Hablemos del Espíritu que viene 'de abajo', abandonemos las viejas costumbres de monopolizarlo como si pudiera encerrarse en un catecismo de normas morales. "He aquí que yo derramaré mi Espíritu sobre todo cuerpo".

Las decisiones de la Iglesia deben ir desde las bases a los obispos, y éstos en Sínodo toman sus posiciones. Luego el Papa decide definitivamente en consenso con el Sínodo, en el que los diferentes obispos pueden y deben defender sus propias visiones y comprensiones. La dirección colegiada de la Iglesia exige participación activa de cada uno de sus componentes: Papa, obispos y laicos. Así se decidieron las cosas en el Vaticano II, escuchando atentamente y dando confianza a lo que cada uno tenía que exponer, aunque luego la coordinación y el discernimiento final, en armonía con el Sínodo, le corresponda al jefe en funciones, al Vicario en la tierra.

Quizás sea el momento de suavizar con humor lo expresado en este punto, recordando la famosa ley de Peter que dice: "En toda institución jerárquica se tiende a ascender hasta el nivel de incompetencia". De otra manera alimentaremos la visión materialista dura que sigue afirmando que el hombre es un gusano de tierra con cerebro, y como hay imbéciles que no se conforman con ello, han inventado las religiones.

 

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El revolucionario Concilio Vaticano II reconoció que no sólo la Iglesia detentaba la Verdad y el resto del mundo estaba en el error, sino que existían verdades que otros practicaban cotidianamente y que la Iglesia había perseguido durante generaciones.

Se afirmó solemnemente que el Espíritu Santo habla también a los paganos y a los miembros de otras religiones. Por ello se insistió en que es necesario un extenso diálogo con otras religiones (sobre todo hinduísmo, budismo, protestantismo, cristianismo oriental, sufismo, gnósticos, etc.), un inmenso respeto por las demás vías, una confianza indestructible en el alma humana, y una apertura amorosa al resto del mundo. Las demás religiones no están en tinieblas como se decía, sino iluminadas por el Logos que es capaz de manifestarse fuera de la Iglesia visible e incluso antes de Cristo.

El propio Jesús insiste en el absurdo de estar bautizado para recibir la llama del Espíritu cuando afirma: "El Espíritu viene donde quiere y cuando quiere. Y no se sabe adónde va".

 

7

La Iglesia debe aprender del budismo y del hinduismo, del confucianismo y del sufismo, del Islam y del judaísmo, del taoísmo y de las tradiciones indígenas, y por encima de todo debe aprender del ateísmo. Y no con la intención de engrosar sus filas de nuevo, convenciendo a todos ellos de su magnificencia y apertura de miras.

El ateísmo, Lutero, Calvino, los ortodoxos, la revolución francesa, el desarrollo industrial, la revuelta estudiantil, etc., todos han sido necesarios para llegar al Vaticano II. Y entonces por fin la Iglesia ha dicho, después de cuatro siglos de bloqueo mental: 'el camino que hemos seguido es falso'.

Pero en cuatro años no se pueden neutralizar cuatro siglos de rechazo, de persecución de la libertad, de bloqueo al Espíritu, etc., sólo con decir 'nos hemos equivocado, hemos tomado el camino falso'. En seguida llegó la crisis, porque el pueblo cristiano no estaba preparado para tal indigestión de cambio y conciencia.

 

8

Católico significa universal, ecuménico, mundial, aunque hoy se lo traduce por una secta entre las sectas o una confesión entre las confesiones: están los católicos, los ortodoxos, los protestantes...

Ser católico es estar abierto a todos los valores, a todas las verdades, a todas las manifestaciones del Espíritu a lo largo y ancho del planeta, a todo lo que el mundo piensa o dice en los claustros, pero también en los periódicos o en la televisión. Así dice el Vaticano II: 'todas las esperanzas del mundo de hoy, las acogemos como nuestras'. Eso es ser católico, que significa 'portar el aliento universal', celebrar la llegada de Pentecostés.

 

9

¡Que la Iglesia se vuelva católica de una vez, en cada uno de sus actos y no sólo de palabrería! Ser católico es como amar, un devenir en proceso y no un acto acabado, hay que demostrarlo cada día y tender indefectiblemente hacia el mensaje del Cristo, hay que abrir las puertas y ventanas de par en par para que entren las lenguas de fuego de la Paloma Sophia (Sabiduría hermética). Cuando un joven inquieto quiere conocer el rostro de todos los rostros, sabe que es una aventura inagotable, mucho más que la conquista del Oeste, pues es la conquista del infinito. Es una invitación al Amor, se ha convertido en la Bienamada del Cántico de los Cánticos. Como si el viejo Libro de Isaías le permitiera escuchar las palabras de Dios diciéndole al oído: "Hoy olvidarás la soledad de tu juventud, pues tu Creador quiere desposarse contigo"

Quizás el mensaje del nuevo catolicismo sea el responder a ese grito en la garganta de tantos jóvenes que quieren devenir adultos: 'Liberad en mí la plenitud del hombre. Liberad en mí esta convicción de que no soy un ser abocado a la muerte, una pasión inútil. Que no vengo de la nada para retornar a la nada'. Y el propio Juan Pablo II insiste a los jóvenes: "No. El porvenir está en vuestras manos. Levantaos. Id al encuentro de este mundo y transformadlo".

 

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.Nadie se separa de la Iglesia por tener estas o aquellas ideas o creencias. Es la Iglesia la que se separa del mundo y de las gentes con sus dogmas cerrados y su falta de catolicidad. Abandonemos de una puñetera vez la pirámide jerárquica del Vaticano I ('hay que obedecer al Papa'), y comprendamos que nadie se separa realmente de la Iglesia católica, sino que es ella la que hoy en día cierra sus puertas al 95% de la humanidad.

Cada Iglesia tiene una forma propia de comprender las cosas, de expresar su teología. de manifestar su llamado interno, su visión moral y su espiritualidad. Y el Papa no es ni será nunca el jefe de la Iglesia, que sigue siendo Jesucristo, sino su vicario en la tierra. Por eso es posible afirmar que esta concepción del Papa como faraón indiscutible es el obstáculo más grande para el ecumenismo de la Iglesia y para la unidad de los cristianos (orientales, protestantes, calvinistas, etc.). No se trata de que cada uno de ellos entienda nuestra visión, sino que nosotros entendamos la de cada uno de ellos si queremos un verdadero ecumenismo.

 

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Nada puede existir sin una polaridad viva. Lo institucional otorga estabilidad, orden, organización y continuidad. Pero la Iglesia está vacía y fosilizada sin el polo profético, místico, carismático, que es el motor del cambio, de la crítica y de la transformación desde el interior. La organización y la estructura no pueden seguir siendo un fin en sí mismo porque tienden al pasado, mientras que el profeta mira hacia el porvenir. Sin embargo hay que recordar que la estructura sin misticismo muere, es un cuerpo sin alma. Pero la profecía sin institución enloquece, pierde la cabeza, va demasiado lejos y demasiado deprisa, perdiendo el rumbo a veces. Las dos mitades son necesarias. Sin duda que lo institucional se va a sentir incómodo y alterado por lo que está más allá de la razón, pero ha de darle su sitio. ¡Habla, es tu momento para expresarte! Del mismo modo también el profeta o el canalizador ha de aceptar el control institucional, a causa del servicio al pueblo cristiano, para que el cambio no provoque crisis excesivas e incontrolables (como sucedió en el Vaticano II). La clave es: ¡Habla, pero con cuidado, dulcemente, que la gente comprenda!

 

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Es fácil comprender el por qué de la insistencia en que la Iglesia es pluralista o no es una verdadera Iglesia. No hay una sola teología cristiana ni católica. Hay teologías católicas: Santo Tomás, Karl Ranner, Hans Kung, Paul Tillich, etc. Cada uno con su sensibilidad y su cultura ve el misterio cristiano de su propia manera, y el otro de manera distinta pero también personal. La Iglesia es católica en cuanto ella acepta la noción de pluralismo. Esa es la riqueza de estos tiempos. La teología de la liberación, la teología africana, la teología indígena, etc. Puntos de vista pluralistas.

 

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Y también está el tema del poder, hoy en día sobre todo económico y financiero, ya no más político. La Iglesia ha de ser pobre y para los pobres, y no una Iglesia poderosa e imperial. Las gentes humildes de todos los países han de sentirse a gusto en ella y han de encontrar respuesta a sus necesidades reales. Humildad significa simplicidad en los medios. No se trata de que se vendan todas sus posesiones de un día para otro, sino de comprender que la verdadera Iglesia no está relacionada con el Vaticano, ni con sus museos o la Basílica de San Pedro, ni con los grandes palacios, con el mármol o los monseñores conservados en seda de lujo.

El Papa puede estar en cualquier despacho como otras gentes, sin necesidad del Vaticano. La Iglesia ha de encontrar un estilo más evangélico para recuperar su credibilidad perdida.

En un cierto nivel de vida burgués, Jesús tiene poco que hacer, y menos en un entorno aristocrático. La sociedad ha cambiado ¿y la Iglesia? Ya es hora de que también la Iglesia se convierta a la fe de Cristo, que ponga toda su realidad en cuestión, que cambie de estilo. Cada persona tiene derecho a su autonomía, pero ya es hora de que añadamos la pobreza como factor de bienestar, pues todo hombre que quiere desarrollar sus dos dimensiones, ser y tener, no puede renunciar a una cierta sobriedad. a una cierta pobreza. Y se trata de comprender que esta sobriedad no es algo represivo, algo frustrante, sino algo liberador. Sin ella nos es imposible reconquistar ciertos espacios espirituales, espacios internos de creatividad, de silencio o de expansión de lo humano que palpita en nuestro interior.

Ciertamente lo que menos se trata es de pensar en la destrucción y desaparición de la Iglesia. Lo que importa es que deje de traicionar el mensaje del Maestro, y que se convierta en fuente de inspiración comunitaria, que desarrolle el espíritu de compartir y de servicio desinteresado para el resto de la raza humana, que tanta necesidad tiene de encontrar el sentido de la vida y de gustar el cáliz de la unidad.

Yo no le pido a la Iglesia nada más que lo que convoco para nuestra propia acción en los Pueblos Planetarios, es decir de lo que me pido a mí mismo, así como exijo esta actitud a los que conciben el socialismo de corazón como fuerza de transformación social y espiritual del ser y de la sociedad. Todos nosotros formamos y constituimos el cuerpo vivo de la Iglesia de los amantes de Dios, y por eso deseamos que asuma su papel en esta sociedad europea, mundial de nuestros días. Os aseguro que participaré con toda mi energía y cariño en ella, tanto desde ahora para facilitar y empujar hacia el cambio, como cuando haya conseguido su propósito fundamental: ser testimonio del Amor de Cristo.c

Es como si en muchos de nosotros existiera la esperanza de retornar a ese magnífico siglo XIII, en el que surgieron las cuatro herejías más poderosas de nuestra torturada Tradición: los Cátaros, los Templarios, la Virgen Negra y el Grial. Además estaban los Trovadores y las Cortes de amor, el culto a María Magdalena.

 

3.- CARGANDO NUESTRA PROPIA CRUZ

"Intento seguir al Cristo en su predilección por los malditos de la sociedad, y en su libertad para traspasar todas las fronteras que puedan separar o encerrar a los seres humanos".

A

Hemos nacido en una cultura sin tradición, una sociedad ajena al Espíritu y, aún más, contraria a su presencia y manifestación. Lo que se ha dado en llamar religión se nos ha mostrado a lo largo de la juventud como una serie de rituales mecánicos vacíos de contenido, en los que el sacerdote ha dejado de ser el mago, el místico, el chamán, el Perfecto... para convertirse en un ingeniero técnico del formulismo dogmático. Una estructura de dominio que ha extendido el cáncer del miedo y la epidemia de la culpabilidad en nuestros corazones.

Por tanto, hemos crecido sin Iniciaciones que nos muestren, palpable y experimentalmente, el camino a seguir para ser hombres y mujeres dignos y amorosos, valientes y comprensivos, hermanos de todo lo creado y portadores de la chispa divina creadora en nuestros corazones.

Y cuando no hay Tradición verdadera, cuando los ancianos ya no son guías de luz hacia las conquistas ancestrales de nuestros antepasados más sabios, hacia sus realizaciones místicas, compartidas con todo el pueblo a través de pruebas iniciáticas, entonces la vida toma el mando y nos envía las crisis y catástrofes cotidianas para que comprendamos, aunque sea a través de golpes salvajes y sin la presencia cuidadosa y conocedora de nuestros mayores.

De aquí que existan tantos jóvenes poniendo en peligro su vida en cada instante para neutralizar la angustia que les produce la falta de plenitud interna, el absurdo de no saber quiénes son ni a dónde van, de ignorar la misión que han venido a realizar sobre la Tierra, o incluso desconocer el potencial interno que por el simple hecho de haber nacido humanos entre billones de criaturas les corresponde.

Así llegan las separaciones emocionales, la muerte de seres queridos, las enfermedades 'terminales', los accidentes, las ruinas y los problemas laborales, los conflictos familiares, los suicidios de amigos cercanos, los desastres de la droga, los fanatismos sectarios, la violencia callejera, las violaciones infantiles y los malos tratos, y un interminable etc.

Y tan sólo serán transformados aquéllos de nosotros que sepamos afrontar estas situaciones-límite con dignidad, como viejos guerreros sobrevivientes de mil batallas, capaces de sentarnos tranquilos en medio del caos para mirar cara a cara nuestra propia oscuridad sin escapar ante ella (la desesperación, el odio, el miedo a la soledad y a la muerte, la locura, la falta de confianza, el rechazo...). Es así como vamos consiguiendo la 'limpieza del inconsciente', vaciándonos de todo lo estancado, dejándolo fluir y liberando su energía para que se transforme en potencial de vida y de conciencia.

 

B

Para algunos, sin embargo, llega el momento en su camino interno en que el 'destino o dharma personal', su propia fuerza de vida, les sitúan un día frente a una verdadera tradición iniciática, de mayor o menor envergadura, pero siempre originaria de tiempos antiguos (proviniente de la revelación recibida por sus hijos más insignes y más íntimamente unidos al Espíritu), poseedora de un ceremonial preciso y poderoso (en que cada gesto implica un profundo conocimiento de las leyes del cosmos y de las necesidades humanas) y transmitida de generación en generación por sus ancianos.

Y aquí comienza nuestro periplo de Concheros (danza azteca-chichimeca, tradición cristiana), que en muchos de nuestros compadres y comadres se superpone a trabajos iniciáticos que han ido realizando desde Dios sabe cuándo (parece mentira que los veintitantos se hayan quedado tan atrás): Intensivas de meditación, retiros en la naturaleza, desafíos personales, trabajos de grupo, prácticas yóguicas, etc.

En este apartado se trata de 'aplicarnos el cuento' de lo expresado en esos 'trece puntos de reflexión y combate florido' que acaban de quedar expuestos en el capítulo anterior y que están relacionados con algunos de los pasos pendientes (podéis añadir otros) para adecuar la Iglesia de las Cruzadas imperiales, de las hogueras del infierno, del fundamentalismo sexual y de la intransigencia a las demandas internas que nos acompañan en estos tiempos. Algo así como intentar que la Iglesia se convierta por fin en ese instrumento de cambio y transformación que todos hubiéramos deseado compartir en nuestras batallas juveniles en pro de la justicia, de la evolución y de la libertad. Un lugar y un espíritu con el que pudiéramos participar activa y alegremente en las cuatro direcciones del mundo, focalizando nuestro trabajo conchero en la libre asociación, apoyo y creación-canalización de nuevos desafíos, para la sinérgica realización de todas sus iniciativas planetarias.

Al mismo tiempo estos 'puntos de debate' nos permiten definir algunos de los temas de diálogo y transformación que pueden servir para encauzar los Círculos de la Palabra en el Primer Consejo de la Mesa Conchera del Señor Santiago. Ahí van por tanto los primeros reflejos de este ambicioso proyecto en una resumida relación de preguntas y afirmaciones que dependerá de cada uno de nosotros, guerreros del arcoiris llameante, aclarar y desarrollar como instrumentos de futuro y de conquista espiritual.

Recordemos antes de empezar, que el Vaticano II ya ha sucedido, no es algo que tenga que pasar en lo externo, sino algo que se tiene que transformar desde dentro. Y de la misma forma, insistir que nuestra jefa Nanita ya hizo su trabajo y la Mesa hispana es un hecho irreversible, pero aunque acompañó su creación con el mensaje de que los cambios en el movimiento conchero vendrían en el futuro desde España, esto no puede hacerse en cinco minutos. La pregunta es: ¿podemos evitar nuestro destino en nombre de la humildad y la obediencia debida, o hemos de ser capaces de comenzar la andadura de los cambios para adecuar lo que nos ha sido transmitido a las necesidades de nuestras gentes, de nuestra tierra e incluso a la de nuestros hermanos mexicas que cuando menos comparten el tiempo presente y la unión-conformidad-conquista con nosotros?

1.- La necesidad del silencio profundo y de la oración silenciosa, para poder dialogar sin palabras con el principio divino que llamamos Cristo.

2.- Nuestra organización es tan leve que se la lleva el viento, y no corremos los riesgos de la multinacional cristófila, pero como ella hemos de profundizar más en la conexión mística, en la fusión con esa divinidad que nos revele la cualidad del Ser, y esto ha de suceder tanto a solas como en los rituales compartidos.

Además ¿ha llegado ya el momento de crear una organización progresista y eficaz que reciba su fuerza desde la comunidad conchera de base ?

3.- ¿Cómo enlazar el lenguaje conchero tradicional, y en buena medida anticuado y masculino para nuestras necesidades cotidianas, con el lenguaje del futuro y las necesidades de vida comunitaria, los Consejos de Visiones, las aventuras chamánicas, el nuevo advenimiento de la Diosa y la unidad con la Naturaleza? ¿Cómo casar el ser conchero con el dar cursos o escribir libros con un mensaje de transformación?

No un lenguaje artificial como el de las homilías, sino eso que muchos de nosotros estamos viviendo en el día a día de la evolución interna, sin olvidar los pequeños asuntos cotidianos: la convergencia armónica, 'metacuyé oyasim', los amores con un amigo y las cuestiones de la energía, los devas del bosque y la recepción de mensajes, los sueños conscientes y los cristales elesiales, la meditación sin soporte y las alabancitas, las danzas guerreras y el hamblecheyapi, la recapitulación y la sanación a distancia...

4.- Nunca hay que olvidar que pasado mañana la fuerza y visión femenina han de reconquistar su lugar privilegiado en la sociedad, y sobre todo en la espiritualidad, armonizando el fruto prohibido de ambas polaridades, siempre reprimidas por la cultura machista (contraria por tanto a lo femenino y a lo masculino) dominante.

5.- ¿Ha llegado el momento de abandonar el miedo y participar con pleno derecho en la transformación de las conciencias, aunque esto nos lleve a tener que interrelacionarnos con las jerarquías eclesiásticas, poco proclives a los cambios ni a las variantes 'folklóricas' del mensaje de Roma?

6.- Se trata de participar en un cambio crístico y positivo, de apertura a las demás religiones y visiones alternativas del Espíritu Uno. Confianza en este próximo paso que ha de dar la humanidad, convicción en la ayuda que recibimos desde lo invisible y fe absoluta en nuestra propia Presencia Yo Soy.

7.- Permitir y apoyar la participación de cada grupo regional en la toma de decisiones, y atender a las necesidades que surgen tanto de los principiantes como de los veteranos, así como las nuevas ideas que permitan una transformación adecuada en las líneas evolutivas aceptadas por el conjunto de la Mesa conchero-hispana y por sus responsables reconocidos.

8.- La Mesa no está compuesta por las Palabras, los grandes penachos, y las herencias de Linaje, sino esencialmente por el conjunto de los participantes en cada Obligación, reunión o ensayo (lo que podríamos llamar el pueblo conchero haciendo especial hincapié en los debutantes). La Mesa crea las condiciones para reunificar conciencias y energías bajo la guía de la Presencia Crística, y permite participar a quien lo desee en sus ceremonias, comulgando libremente con el Espíritu de Vida, sin por ello crear nuevos condicionamientos o compromisos laterales, ni establecer limitaciones a los hermanos presentes en el acto. Ni qué decir tiene que las Palabras han de ser reconocidas por los diferentes grupos de trabajo regional, y no establecidas 'a dedo' sin contacto con los compadres y comadritas implicados.

9.- La creciente implicación en actos ecuménicos con grupos y representantes de otras Tradiciones vivas (creación de Consejos, pero sobre todo asistencia a ceremonias conjuntas), reconociendo la verdad que se oculta detrás de toda tradición y aprendiendo aquello que la nuestra haya olvidado en el camino de los siglos. Recordando siempre que el diálogo es para aprender y no para convertir o convencer a otros.

10.- Ciertamente, lo mismo que en la Iglesia, es imposible que en cinco años se cambien cinco siglos de costumbres y formas concheras, pero hay que comenzar con una intensa preparación (que en nuestro caso viene de lo vivido, los grupos de trabajo, la meditación, de compartir la vida con otras personas, experiencias en retiros, lecturas, etc.) para que la crisis de nuestra mutua relación (mexica-hispana) no salga más allá de nuestras fronteras y peregrinaciones varias. De aquí la importancia que tienen estos primeros enfrentamientos dialécticos y de actitudes para ir disolviendo las nieblas de lo que vendrá muy pronto.

11.- La Mesa Conchero-hispana podría también ser católica (universal) aceptando la participación y presencia (incluso los cargos a nivel ceremonial) de los integrantes de otros grupos espirituales (por ejemplo hemos tenido varios casos con el Santo Daime, con otros grupos chamánicos, con organizaciones como Mais, grupos crísticos europeos como el Arca, asociaciones como las de Givaudin, etc. Respetar el estilo y carisma de cada grupo, su manera de rezar, su teología...

12.- Permitir y facilitar el contacto profético entre los concheros, aprovechando la enseñanza que nos transmitió Nanita a través de canalizaciones y sueños. Debemos equilibrar las Obligaciones institucionales y las Formas tradicionales (en la línea que hasta ahora hemos ido llevando) con lo Nuevo que nos va llegando, intentando que se manifieste desprovisto de personalismo y que permita alcanzar de manera más adecuada las conquistas internas (servicio, compartir, humildad, espiritualidad...) que perseguimos. Y recordar siempre que no existe una 'teología conchera' sino que cada Jefe tiene la suya, expresando su propia visión y concepción del mundo y adaptándola a sus necesidades y las de sus gentes. Cada uno tiene su cultura y su sensibilidad, y percibe el misterio conchero y cristiano bajo su propio ángulo original. No son idénticos caminos, pero son complementarios y todos nos alimentan en la riqueza de la conchería.

13.- Nosotros hablamos de un Jesús distinto que la Iglesia, de una Madre María y una María Magdalena que juegan papeles a veces divergentes con los que la iglesia misógina de Pedro y Pablo les han otorgado, pero sabemos que es en sus aspectos esotéricos internos donde juegan sus verdaderos papeles, con las Vírgenes Negras y el Cristo vivo en los corazones, con las enseñanzas gnósticas y la Pistis Sophia, etc.

Cierto que los concheros son pobres y quieren seguir siéndolo como movimiento, cierto que sus generales son humildes devotos que entregan gratuitamente su energía y su vida para hacer florecer la fe, pero cabría pedir una comprensión más actualizada, y quizás esotérica, del sentido ancestral de ciertos gestos, de ciertas danzas, de ciertos cantos... en vez de ese dominio que los seguidores del cristianismo ortodoxo han establecido en los últimos decenios, ocultando o extraviando los antiguos significados y propósitos de lo Conchero tradicional.

¡Gracias a Dios que Nanita recibía de la vertical sus enseñanzas y podemos disfrutar de unos ceremoniales tan completos, evocadores y poderosos como antaño!

 

4.- ALGUNAS NOTAS INCONEXAS PARA TERMINAR

Y para terminar este primer trabajo, añadir algunas notas de interés:

¿Cómo crear (al margen de las 'voces autorizadas' del pueblo cristiano y de las nuevas Iglesias paralelas, o aún peor del planteamiento enloquecedor de una nueva 'religión conchera') un espacio abierto donde los amantes de lo verdadero compartan sus búsquedas y sus experiencias?

Que nadie se extrañe de la citación continua del Concilio Vaticano II (se le llamó la Buena Nueva) porque en él se produjo un formidable movimiento de obispos del mundo, que desde la oración y el silencio, con el corazón abierto, se dijeron a sí mismos: 'Quizás no hayamos vivido como dice el Evangelio. Dejemos de aparentar que conocemos todo sobre los problemas del mundo sin ni siquiera escucharlo. Miremos hacia la humanidad y sus frutos con mirada benevolente. Formulemos votos de paz y justicia para todos los hombres. Participemos en la construcción de un mundo más fraternal, aceptando colaborar con todos los hombres de buena voluntad'.

Este Concilio consideró como una exigencia evangélica, por primera vez en la historia, la reconciliación de las diversas Iglesias cristianas, además de reconocer que el Espíritu divino no puede estar ausente de la historia y la experiencia de los creyentes que pertenecen al resto de las grandes tradiciones religiosas al margen del Cristianismo.

Respecto al sentimiento ecuménico no hay más que recordar a Aurobindo, Ramana Maharshi, Ramakrishna, Gandhi, los Bauls, el Dalai Lama, y un sin fin de seres luminosos relacionados con la India, para darnos cuenta que lo que se está pidiendo ya se ha realizado en una infinidad de corazones adelantados, que consideraban a los otros caminos de experiencia de Dios como infinitamente respetables. Nunca se sintieron los únicos detentadores de la Verdad. Nadie sabe por qué Dios se ofrece a ser descubierto diferentemente según ciertas zonas geográficas o culturales, pero todos sabemos que se trata del mismo Señor de los Mundos, y eso nos convierte en hermanos de todos los seres humanos que dirigen su llamada hacia Eso que llena su vida de plenitud y sentido.

Ninguna religión ni tradición constituye una amenaza para la paz en nuestras sociedades. El Islam tampoco amenaza a Europa. Lo que verdaderamente es una amenaza peligrosa para el futuro de nuestros hijos es la exclusión de las poblaciones musulmanas (no permitirles la integración salvo si renuncian a sus creencias como está pasando en casi todos los países de Europa), lo que puede conducir a empujarles en brazos de grupos radicales (fanatismo islámico) por sentirse incapaces de reconocimiento social.

Sería cosa de considerar al creyente no como el que se sirve de la Palabra de Dios para implicarse en los combates o las empresas que le convienen -lo cual le hace tarde o temprano confundir a Dios consigo mismo- sino como el que se pone permanentemente a la escucha de la Palabra de Dios e intenta aplicarla en su vida, sin creer nunca que la posee, verificando meditativamente en cada momento si sus acciones son conformes con esa Palabra de Dios, sin dejar de sentirse un humilde Servidor del Creador y sus criaturas.

La insatisfacción y la inquietud de tantas gentes que no llegan a encontrar un sentido a su existencia (problemas económicos, el sinsentido y la ocultación sistemática de la muerte, las separaciones emocionales, el sida cuando se creía que la medicina lo podía todo...) les lleva a interrogarse sobre la dimensión espiritual del ser humano. Y este es el lado positivo de las tan temidas crisis.

Pero ¿quién piensa en las grandes Iglesias (polvorientas, aburridas, enfermas de moralidad sexual y hasta mortales de necesidad) para encontrar respuesta a sus demandas? Y entonces está el riesgo de caer no importa dónde, ni en qué esquina de mercado espirituoso, donde habitualmente se buscan dólares y no almas que florezcan.

Sin embargo es impresionante el número de personas que intenta llevar una búsqueda auténtica y apasionante. ¿Cómo no entender sus necesidades de una experiencia directa y casi inmediata de lo divino? Sin embargo las Iglesias no llegan casi nunca a ofrecer los espacios y los medios para que esta experiencia pueda realizarse. Y, más aún, cuando la mayoría de estas gentes reivindican su libertad para la búsqueda de Dios y su deseo de quedar al margen de los dogmas externos. Y es fácil constatar que una de las principales razones para el abandono y la marginación del cristianismo es el rechazo de una religión donde en cada momento se nos recuerda nuestro pecado. En este sentido la Iglesia es insoportable y pesada hasta la saciedad. ¿En nombre de qué tanta culpabilidad cuando el Cristo ha venido a la Tierra a liberarnos de la cárcel de la culpabilidad, ha venido para liberarnos (y no para aplastarnos) de nuestro pecado?

 

 

EL GRIAL A LA CONQUISTA DE NUESTROS CORAZONES

1

De la Edad Media a nuestros días

En un mundo regido por la dualidad mental, y que se manifiesta como escuela de integración de opuestos para cada uno de nosotros, la elección de uno de los polos de esta dualidad sobre el otro crea profundos desequilibrios psicológicos que conducen a toda clase de excesos. Elegir al hombre sobre la mujer, a la mente sobre el corazón, a los blancos sobre los negros, al sol sobre la luna, a lo visible sobre lo invisible... fue el comienzo del desequilibrio neurótico, angustioso y autoritario que ha sufrido nuestra cultura desde sus comienzos y que es el origen de todos los dogmas intransigentes. Sea cual sea la actitud a favor o en contra que tomemos (matriarcado o patriarcado, camino solar o lunar...) siempre cometeremos errores irracionales, porque la única vía natural es fundir los aspectos contrarios en una visión más profunda que no rechace nada de lo que se manifiesta (el día y la noche se necesitan tanto como lo material y lo espiritual), convirtiendo los absurdos contrarios en complementarios evolutivos.

Además 'todo el que huye de sí mismo condenando una parte de sí acaba neurótico (Dionysos lo vuelve loco)', porque esta parte rechazada (la diosa, la sexualidad, la violencia...) se esconde en el inconsciente como fuerza descontrolada y maligna que domina y pervierte cualquier expresión de esa persona.

Así sucedió desde el nacimiento de nuestra cultura con el rechazo, la persecución y hasta la masacre de lo femenino. Primero se eliminaron los aspectos femeninos de la vida cotidiana, luego se afirmó que la mujer era hija del demonio y que no tenía alma, y por último en la actualidad se vive el retorno imparable de este aspecto reprimido por siglos en cada uno de nosotros y que es el origen de todos los males irresolubles que hoy nos afligen: violencia, drogas, degeneración sexual, suicidios, pobreza, etc.

Primero fue la Diosa, la fuerza lunar y siempre cambiante del universo (el sol es siempre constante), la fuente de la Vida y de la Muerte, y la madre de la brujería natural que practicaban nuestros antepasados (el antiguo poder del terror y la lujuria).

Como Luna creciente sería Artemisa (la Saraswati hindú), la guía de luz que es el poder de Creación, la danza de lo mágico, lo curativo y la libertad del juego, la fuerza salvaje de la Pureza (que se rebajó en el cristianismo a la virginidad física.

Como Luna llena en su Mantenimiento inagotable es Laksmi, María, Afrodita, Ceres... la fecundidad, la abundancia, el Amor, el Fuego sagrado, el sexo, la entrega.

Y como Luna menguante y su Movimiento eterno y destructivo de regeneración, sería Kali o Hécate, lo oscuro, la destructora, la muerte de lo viejo para que nazca lo nuevo, el éxtasis de la disolución y lo irracional.

Y las tres se relacionan con el sentimiento desbordado (pelos erizados, ojos húmedos, escalofríos en la columna vertebral, garganta contraída...) que llamamos Dionysos, Shiva o Cernnunos, y que es a la vez hijo de la Virgen, amante de la Diosa y hermano de las fuerzas del caos, transmitiendo su poder a través de sueños, canalizaciones y revelaciones, o a través de los versos apasionados del poeta místico. Un éxtasis dionisíaco de lo femenino que se enfrenta con un control apolíneo de lo masculino, la magia sagrada contra la razón práctica, el instinto-intuición de la vida interior contra la lógica-voluntad de la vida pública, la libertad de la autorrealización contra la productividad obligatoria...

El temor del hombre por ese poder misterioso de dar vida que posee la mujer, por su sexualidad más amplia y orgásmica, por su relación directa con los ciclos naturales, por su contacto inmediato con lo invisible y con los sueños o visiones premonitorias... viene desde el principio de los tiempos, y sólo se rehizo en parte cuando la ciencia manifestó claramente el papel del hombre en la creación de la vida, que hasta entonces se creía derivar exclusivamente del óvulo femenino (o de las reglas retenidas).

Poco a poco este temor se convirtió en dominio y en agresividad, manifestando el camino 'racional' de que si el hombre no sentía la voz interior es que era demoníaca, así que a las mujeres se les prohibió contactar directamente con Dios, y sólo pudieron hacerlo ya a través de un intermediario sacerdotal masculino; incluso los místicos fueron perseguidos como herejes porque sólo la Iglesia (y más recientemente el estado de turno) podían definir cuál era el camino obligatorio que tenía que seguir el Espíritu.

Primero las diosas de la oscuridad y del abismo se transforman en dioses masculinos de la guerra, acabando con la lucha caballeresca cuerpo a cuerpo (abierta a la impecabilidad e integridad personal de los combatientes guiados por el Espíritu) y creando los ejércitos mercenarios sometidos al estado y plenos de banderas. Así comienza la lucha entre los pueblos abocados a la conquista y rapiña de nuevos territorios, inventándose al mismo tiempo la llamada historia escrita que es la expresión del ansia egótica de poder trasladada a crónicas de los vencedores.

En segundo lugar la Madre Naturaleza (la diosa lunar o terrestre) es desplazada por dioses salidos de escrituras dogmáticas y machistas (sobre todo judaísmo, cristianismo e islam), que traen consigo la violencia y la venganza como armas de manifestación. Se afirma que la tierra es sólo materia a dominar, y se le niega todo papel consciente en la evolución tanto a ella como a sus hijos del mundo mineral, vegetal y animal (cuánto más a sus verdaderos hijos elementales del mundo invisible).

Más tarde es la mujer, la hija del diablo, la que no tiene alma y puede ser maltratada libremente por el hombre a quien pertenece (hasta el siglo XVIII la Iglesia cristiana no reconoce un alma en la mujer, como ser humano). Y en la actualidad ni siquiera los hombres tienen alma, porque está hipotecada por el sistema familiar y educativo, productivo, financiero... y la 'voluntad' del estado. La naturaleza ya no sirve como antaño para manifestar los signos y el intento de lo invisible, sea a través del vuelo de sus aves, o del encuentro con los animales de poder, de las formas nocturnas de los árboles o de las visiones en el fuego y las nubes... Ahora si algo de esto sucede y algún hijo de la naturaleza no se comporta como 'lógicamente' debe comportarse, se trata siempre de algo pecaminoso o demoníaco que hay que exorcizar.

La mujer es obligada a realizar una función social definida de manera precisa por el hombre, y que le niega la posibilidad de desarrollarse en las actividades que están más cerca de su natural sensibilidad (la magia, ser sacerdotisa o curandera, el sexo, la videncia, la dirección de grupos, el contacto con la naturaleza o la educación de los hijos...), llegando a perseguirla y torturarla en el caso de que por su propia voluntad opte por estas prácticas 'demoníacas' y peligrosas para el dominio sacerdotal y social de lo masculino elevado al rango de perfección divina.

A pesar de ello algunos ritos de iniciación antigua siguen sobreviviendo subrepticiamente en algunos lugares de Europa, intentando todavía con éxito integrar las fuerzas caóticas, oscuras y descontroladas del ser para crear una conciencia más amplia capaz de vivir entre lo conocido y lo desconocido y moverse libremente por ambos mundos. Las bacanales dionisíacas, los misterios de Eleusis y Samotracia, los oráculos en cuevas, las fiestas paganas como Beltane o el día de contacto con los espíritus desencarnados... siguieron adelante con muchas dificultades, hasta que los llamados 'héroes' clásicos (Apolo, Teseo, Hércules...) fueron destruyendo estos enclaves y sustituyendo a las fuerzas femeninas de la tierra por la lógica masculina del poder.

Fue a finales del siglo XII cuando Europa entra en una etapa de rechazo directo de lo femenino. Un poco antes la iglesia de Roma había destruido el rito mozárabe, y la lucha contra las herejías templarias y cátaras, así como la Inquisición, el rechazo de las Vírgenes negras, del Tarot y de la búsqueda del Grial... estaban plantando sus semillas en el degenerado corazón de los reyes cristianos, ahora aliados al 'sagrado poder universal' de Roma.

Hasta entonces el bendito caos reinaba en la Iglesia, llena de sectas autónomas, de eremitas y místicos, donde incluso la tradición mágica y brujeril seguía campando por sus respetos en cada pueblo y región, con poder sobre los bosques y las tormentas, y las iglesias eran lugares mágicos donde se celebraban ceremonias de gran poder...

 

2

Sobre el linaje sagrado

¿Cómo es posible que un mito sobreviva con fuerza acrecentada varios siglos después de su creación -s. XIII-, y más aún que sea capaz de influir actualmente en nuestro inconsciente colectivo para transformar las actitudes de esta época?

Todos somos conscientes de que las leyendas originarias del Grial y las culturas que las hicieron nacer (los relatos célticos y las fuentes árabes del Próximo Oriente) perdieron su influencia hace largo tiempo, pero increíblemente el mito de Camelot, la Tabla Redonda, Excalibur y el Grial continúa abriendo caminos en los corazones de los nuevos guerreros luminosos del rey Arturo.

Lo mismo que la Virgen con el Niño Dios en brazos (lo lleve en el lado izquierdo del corazón-sentimiento o en el derecho del corazón espiritual) se manifiesta como símbolo del nacimiento del Alma inmortal o Christos en nuestro interior, el Grial se revela como portador de la sangre de Dios (Sang Real es San Greal), sea aquélla que fue recogida en su martirio en la Cruz o esa otra de un hijo de María Magdalena (el Grial sería su vientre) que portaría en sus genes todo el esplendor evolutivo de un código genético plenamente desarrollado y activo, el propio de un dios encarnado en la materia-vida.

Este último sería el sentido de la relación de antepasados del maestro Jesús y de Juan el Bautista (hijos predilectos del Cielo y de la Tierra) en el comienzo de dos de los Evangelios oficiales. Y en relación con la historia caballeresca hay que recordar que los Custodios del Grial son siempre elegidos entre miembros de los linajes de sangre sagrada, lo mismo que la Iglesia ha reconocido en esas listas de sucesiones hereditarias de los Evangelios que Jesucristo era descendiente del rey David a pesar de ser hijo de un carpintero (para los nazarenos Najjar significa carpintero u hombre sagrado).

Lo esencial de un mito es que transciende los avatares históricos reales y se manifiesta cíclicamente como una presencia transtemporal, siempre viva y fructífera en el alma del héroe o la heroína que persiguen su realización mística.

Todo comenzó en los siglos V y VI que fue la época de los reyes merovingios (se consideraban descendientes directos del propio Jesucristo y de María Magdalena -que después de la crucifixión se habría instalado en la Galia, desde Marsella al sur de Francia, y cuyos descendientes se cruzaron con el linaje real de los francos engendrando la dinastía merovingia -).

Cada miembro de esta estirpe aparecía dotado de un increíble arsenal de dotes mágicas y milagrosas, merced a un extraño pacto que establecieron con la Iglesia de Roma, y que sólo fue roto cuando la Iglesia colaboró en la muerte de Dagoberto II, aunque su hijo huyó del asalto al Languedoc y se dice que su linaje continuó en la sombra hasta cuatro siglos después con Godofredo de Bouillon (el último Custodio del Grial), que conquistó triunfalmente la Ciudad Santa como monarca vencedor de los musulmanes y legítimo heredero de Jesús, rey de los judíos, portador de la sangre mágica y real de los merovingios.

Como ya he explicado en la primera parte de este trabajo, las dos Iglesias más importantes del cristianismo fueron la conducida por Simón Pedro (jerárquica, machista y mundana) y la conducida por María Magdalena (mística, femenina, hermética y mágica).

Hay que resaltar que María Magdalena fue llamada por los gnósticos María Lucifer, la Portadora de Luz, así como María la Prostituta o María la Virgen, las cualidades de la Triple Diosa Mari-Anna-Ishtar, la Gran Prostituta de Babilonia, a las que se veneraba junto a su hijo salvador en el Templo de Jerusalem (Magdalena significa la de la torre-templo, y el Templo tenía tres torres que simbolizaban la triple diosa).

Magdalena, una rica aristócrata y nunca una prostituta, fue el discípulo más próximo de Jesús, lo que provocaba problemas con Pedro, y se cree que después de la crucifixión (sobreviviera o no Jesús a ella) vino con la Virgen desde Éfeso hasta Ratis (Les Saintes-Maries-de-la-Mer) donde desembarcó, predicó cerca de Marsella y murió en Provenza.

Por otro lado cabe señalar que la posibilidad de que José de Arimatea no hubiera sido el portador a Gran Bretaña del Grial con la sangre de Cristo, sino que María de Magdala lo hubiese llevado consigo hasta las costas del sudeste de Francia resuelve un sin fin de enigmas históricos que se manifiestan en los primeros escritos referentes a la saga del Grial. Hasta tal punto que Eschenbach, el autor de Parzival, sitúa la corte de Arturo en Nantes y no en Gales, e incluso su héroe que atraviesa el continente de una esquina a otra jamás cruza el mar. Finalmente parece que incluso la legendaria figura de Arturo fue utilizada en clave secreta para relatar las hazañas y avatares de la desaparecida estirpe merovingia, cada vez más dedicada a empresas místicas y piadosas y más alejada de su propio pueblo.

Y después de desaparecer durante siglos volvió a primera línea con Godofredo de Bouillon, jefe de la Primera Cruzada, que se convirtió en el héroe popular más admirado de la cristiandad, pues arrebató Jerusalem a los infieles, conquistó el Santo Sepulcro y defendió los más altos valores de la piedad y la caballería cristiana. Así parecía que el Grial de la Ciudad Santa, el Templo y el Santo Sepulcro habían sido conquistados y se había cumplido el gran objetivo de la cristiandad, pero no fue así.

La pregunta '¿a quién sirve el Grial?', el que devolvía la salud al Reino no se concretó nunca y su respuesta 'al rey del Grial'-Cristo- o 'al mundo entero' nunca logró el auténtico objetivo de servir a toda la humanidad. Todavía menos cuando los Cruzados dejaron de saquear Tierra Santa y se centraron en el sur de Francia, asesinando a los herejes cátaros que estaban fomentando en Europa extraordinarias experiencias espirituales, muy semejantes a las que relataron las historias del Grial.

Incluso la idea de Godofredo como un santo-guerrero era falsa pues acabó matando a la casi totalidad de los habitantes de Jerusalem en el nombre de Jesús, niños y ancianos incluídos. Sus soldados se 'hundieron hasta las rodillas en las sangre de los descreídos', y los judíos fueron reunidos en la sinagoga y quemados vivos.

¿Qué relación tiene todo esto con la inscripción que vio Parzival en el Grial: 'que todo Templario que gobernase a un pueblo debía respetar sus creencias y derechos'. Mil años después de que Jesús entrase a lomos de un asno en la Ciudad Santa su posible descendiente fue entronizado en Jerusalem, después de una salvaje matanza y de una demostración de fanatismo sin límite.

Sin embargo parece claro que fue él quien fundó la secreta Orden de Sión que estaba detrás incluso de los Templarios. Éstos fueron la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, y san Bernardo de Claraval colaboró en la elaboración de sus reglas, semejante a la de sus hermanos cistercienses de hábito blanco. Los Templarios vivían sin embargo para la guerra, mientras que los monjes blancos lo hacían para la paz. Sin embargo ambos tenían votos de pobreza, castidad y obediencia (los Templarios solo prestaban lealtad y vasallaje al Papa). Uno de sus centros esenciales de poder era Troyes, la ciudad donde nació el cuento del Grial de Chretien, y donde existía una importante escuela cabalística.

Más tarde los Templarios fueron perseguidos en toda Francia acusándoseles de homosexualidad, escupir a Jesucristo como falso profeta, besar los testículos del diablo, pisotear la cruz y adorar a una misteriosa cabeza de tres caras semejante a la que adoraban los Celtas (decían que esta cabeza podía salvarles, enriquecerles, hacer germinar la tierra... es decir atributos que se atribuían al Grial).

De cualquier forma, el círculo del Grial está inacabado a pesar de los ochocientos años que han pasado, y podemos definir algunas heridas que aún permanecen sin curar y que ya existían, aunque en diferente intensidad, en el s. XIII: las mujeres y lo femenino, el páramo de la Naturaleza expoliada y la herida de la falta de plenitud en el corazón del guerrero.

 

3

La Reina, la Naturaleza y el alma humana

Tan sólo tres caballeros de la pequeña multitud original que emprende la búsqueda alcanzan el Grial, y esto fue así debido en primer lugar al deficiente estado físico-material, y sobre todo espiritual, de la Europa de la época. No existía autoridad central alguna, salvo la de la Iglesia de Roma, y todos los reinos luchaban entre sí, aunque se respiraba un renacimiento religioso y espiritual en todo el orbe.

Su origen se encontraba en las primitivas sectas cristianas de los gnósticos, con su concepción femenina del mundo, inspiración esencial de las líneas cátaras y alquimistas. Los sacerdotes romanos pasaron a sangre y fuego por medio de las Cruzadas (s. XI a XIV) a todo aquél que no se plegaba rígidamente a sus dogmas.

También se persiguió sin tregua en cada uno de los pueblos a la semilla maldita de María de Magdala, la mujer sacerdotisa o bruja, la pesadilla de Pedro. Se calcula que poner a Europa bajo el dominio de la Iglesia costó unos diez millones de vidas, en línea con las víctimas que produjo la temible peste negra en alguno de sus más virulentos ataques. Y durante quinientos años las incipientes ciencias, la magia, el principio femenino, el amor por la naturaleza, etc., desaparecieron del horizonte, pudiendo hoy afirmar que el fracaso del Grial para servir 'a todo el mundo' estuvo basado en la incapacidad para reconocer, hasta que fue demasiado tarde, el peligro que representaba Roma para la libertad del futuro de Europa.

Por eso los Tres Golpes Dolorosos de la represión de lo Femenino, la creación de la Tierra estéril o Páramo, y el aplastamiento del Yo individual, siguen siendo las heridas abiertas en nuestro seno, que justo recientemente nos hemos atrevido a mirar de frente, sin haber encontrado aún los medios más eficaces para su curación.

 

a) LO FEMENINO

El cáliz del Grial y la lanza de Longines-espada Excalibur representan los principios sexuales femenino y masculino, y en los relatos del Grial, cuando ambos símbolos se reúnen de nuevo, el reino estéril se reconvierte en paraíso perdido.

Grial es vaso de Cristo o también útero femenino de la diosa, y aunque la Virgen María redimió a Eva de su pecado ninguna mujer europea puede oficiar en los rituales cristianos, con excepción de Irlanda y Gran Bretaña. Sin embargo en los relatos del Grial sucede al contrario, pues en las ceremonias y la procesión del castillo del Rey Pescador sólo las mujeres tienen suficiente pureza para ser las portadoras del Grial. Por lo tanto o se trata de una tradición céltica anterior a la Iglesia, o de una alternativa del Cristianismo en que las mujeres consiguen su igualdad espiritual en desacuerdo directo con la liturgia de Roma.

Es como si el héroe abandonase el claustro materno del paraíso amniótico para pasar por los riesgos y peligros de la vida aérea de los humanos. La madre muere al ser abandonada pero el héroe ni se entera porque está disfrutando de su libertad recién conseguida, y esta situación causa la pérdida del reino y deja sin cicatrizar la herida del Rey Pescador. Un día retorna hacia el nuevo vientre de su madre es decir hacia el castillo invisible, abandonando a su reina, y lo que encuentra es el Grial. Se trata de la Virgen y el Niño, pero también del camino incestuoso de la amante de Cristo, María Magdalena.

Como en el ajedrez, el héroe sólo puede dar jaque al rey contrario con la ayuda de la reina, que puede asumir la forma y movimiento de todas las demás fichas excepto el caballo.

En todas las historias la sexualidad de la Señora es esencial, tanto si la reprime (textos cristianos) como si es una libertina erótica (cuentos galeses), pero esta intensa sexualidad de los héroes (sean vírgenes como Galaz o libertinos como Galván) parece sorprendente en la búsqueda solemne de un objeto sagrado. Aunque todo se aclara si asumimos que, finalmente, de lo que se trata es de recuperar la faceta femenina del héroe.

Esa mujer, la portadora del Grial representa la soberanía de la Tierra, que se retira y se seca cuando el rey la somete ciegamente, sin darle nada a cambio, adorarla ni servirla. De hecho el rey está impotente o mutilado y no puede gobernar mientras tanto ni unirse con la reina de la Soberanía de la Tierra. Así que la Búsqueda del Grial es en realidad la Búsqueda de la Mujer. Quien encuentra a la mujer encuentra al Grial, ya que sólo un héroe fuerte devolverá la fertilidad a la doncella del Grial y por tanto al propio reino. Se trata de que el Hijo vuelve hacia la madre, venciendo al enemigo que la robó y violó, para devolverle su título de Gran Reina Madre y restaurar la armonía del reino.

Desde antaño la sangre menstrual se consideraba como capaz de hacer crecer a un niño en el vientre femenino, y el hombre se sentía inundado de sagrado temor ante esa magia femenina (Adán viene de Adamá, barro ensangrentado) .

De hecho en las antiguas iniciaciones el aspirante debía beber esta sustancia, bañarse en ella o adorar un vaso que la contenía (la diosa Kali, el dios Thor, Lakshmi que daba su sangre menstrual a Indra, la Luna que es un vaso de sangre inmortal...). Beber la eyaculación o la sangre menstrual que son sustancias vivas era mucho más sagrado para algunos gnósticos y ofitas, que beber la simbólica pero extinta sangre del Hijo de Dios.

Sophia (María de Magdala o la portadora del Grial) era simbolizada por una paloma y es considerada como la poderosa parte femenina del alma de Dios. Cuentan que fue antes que Jehová y que tuvo dos hijos: Jesucristo y su hermana Achamot, que a su vez parió al Hijo de las Tinieblas y a Jehová, el Dios de la Iglesia. El vanidoso y arrogante Jehová prohibió a los hombres comer el fruto del Árbol del Conocimiento, pero Sophia envió su propio espíritu al Jardín del Edén bajo la forma de serpiente Ofis, para que enseñase a Adán y Eva a desobedecer al celoso Dios. A esa serpiente se la llamó también Cristo. Así tanto en la Iglesia Ortodoxa como para los Cabalistas, Sofía fue objeto de la mayor devoción, pero la iglesia romana la consideraba una estúpida charlatana que no sabía nada. Enfrente de ella se encontraba Simón el Mago, discípulo de Juan el Bautista y antaño compañero del propio Jesucristo, que afirmaba que hasta el Padre había nacido de una Madre primordial, y él mismo vivía acompañado de una puta de nombre Helena a la que veneraba como Sofía, la gnóstica virgen de la Luz (como el Jesús gnóstico, acompañado de su santa ramera de Magdala que también encarnaba a Sofía y ostentaba el título de 'Fe-Sabiduría-Puta', y a la que entregó las llaves místicas de los cielos).

Se trataba de la lucha entre los hijos del esenio dios sol y quienes adoraban al héroe lunar, el Hombre-Luna, lo mismo que anteriormente a la llegada de Mahoma o Muhammad en la Meca se había adorado a la diosa Saba bajo la forma de piedra negra anicónica, dentro de la Kabba, en el emplazamiento del antiguo Templo de Mujeres.

Incluso Fátima, la hija del Profeta, fue conocida como Madre del Padre, Árbol del Paraíso y Hembra Roja de la Luna que amamanta a la Tierra (Fátima significa 'creadora' y su media luna está en las banderas del Islam). Incluso los Chiitas, antecesores de los Templarios con sus hashishim, sostenían que los poderes femeninos de la sexualidad mantenían unido al mundo y aún esperan a la Virgen Pairidaeza que alumbrará al Mahdi, el salvador y Mesías guiado por la Luna y conocido como el Caballero Deseado.

En realidad, lo que alteraba especialmente al sacerdocio cristiano u ortodoxo era la práctica gnóstica de conceder a la mujer la misma categoría que al hombre en la celebración de ritos y ceremonias. Tertuliano dice: 'todos los iniciados, hombres y mujeres por igual, pueden ser nombrados sacerdotes, obispos o profetas'. De aquí derivan las leyendas del Grial en las que las sacerdotisas portan el vaso sagrado casi siempre.

Y aún les alteraba más la afirmación gnóstica de que la verdadera revelación del cristianismo esotérico había sido transmitida a María Magdalena 'apóstol de los apóstoles'. Los trovadores y bardos así como las primeras novelas de aventuras de la época medieval fueron extendiendo estos principios acompañados del mensaje tántrico que transmitían las imágenes alquímicas y cabalistas.

En este contexto propio del grial los Cátaros eran un verdadero peligro para la Iglesia, que calificaba a esta secta como Sinagoga de Satanás, y organizó una Cruzada para saquear y conquistar al mismo tiempo las tierras del civilizado Languedoc.

Los cátaros eran un ejemplo vivo y doloroso que reflejaba la enfermedad de Roma, además de reírse de las imágenes santas, la Trinidad, los sacramentos, las falsas absoluciones y la corrupción del sacerdocio. Reconocían dos principios encarnados en el Príncipe de la Luz cuyo reino era el espíritu y el Príncipe de las Tinieblas que había creado la existencia material. Y así acusaban a Roma de adorar a un falso Dios, porque para ellos fue Jehová, el oscuro demiurgo, el que había creado la materia y encerrado en prisiones las almas. Y encima se extendían por toda Francia como reguero de pólvora, siendo los principios de esta llamada herejía el principal soporte de las historias del Grial, que por esta causa fueron rápidamente rechazadas por la Iglesia. Creían en la reencarnación y en un principio femenino esencial, negando el valor del sacerdocio como intermediario entre la divinidad y el ser humano. No era una fe ciega ni dogmática, sino un 'conocimiento' basado en la experiencia directa y mística de lo divino a través de la meditación, por lo cual la Iglesia y el sacerdocio sobraban. Cada hombre y mujer era un ser de luz, un espíritu puro atrapado dentro de la materia creada por el Señor de la Oscuridad, al que se veneraba en Roma.

Frente al principio masculino del poder en Roma, ellos seguían el principio femenino del amor. Repudiaban también la Crucifixión y lo que la cruz había llegado a representar, pues Jesús era para ellos el profeta del Amor, pero de carne y hueso. Sus maestros, los perfectos y las perfectas podían ser de ambos sexos y viajaban por el Languedoc enseñando meditación como acercamiento directo a lo divino.

En 1145 San Bernardo fue a predicar contra los herejes y admitió no haber encontrado defecto alguno en los parfaits cátaros, que practicaban lo que predicaban con celo y amor.

Sin embargo, de principios a mediados del s. XIII la más alta cultura de Europa con sus ideas gnóstico-cristianas, judías y musulmanas, fue reducida a escombros por la cruzada de Inocencio III, pero no antes de que la bernardina Orden del Cister, que compiló el ciclo de las historias básicas del Grial, hubiera absorbido muchas ideas cátaras.

En Parzival, Eschenbach ubica el Castillo del Grial en el corazón del territorio cátaro, y da el nombre de su último señor -Perilla- en Montségur, la última fortaleza que cayó en los Pirineos, donde la leyenda dice que el Grial (?) fue sacado ante las narices de los que asediaban la fortaleza poco antes de su conquista y destrucción.

San Bernardo de Claraval fue bendecido de niño por un milagro de la Virgen Negra de Chatillon, de cuyo pecho brotaron tres gotas de leche. Luego, de adulto, revitalizó la Orden del Cister y creó con ella la organización multinacional más poderosa de su tiempo, superior incluso a los Templarios en riqueza e influencia.

Esta Orden construyó cientos de abadías dedicadas a Nuestra Señora, para expandir la cultura y las artes. Incluso escribió la regla de los Templarios, entre cuyos fundadores figuraban dos tíos suyos. Así ayudó a que en la Iglesia se mantuviera vivo el principio femenino (con himnos y sermones) e incluso preparó 300 sermones sobre el Cantar de los Cantares, el único mensaje de amor del Antiguo Testamento.

Se mantuvo entre la tendencia femenina cisterciense y la masculina de los Templarios, y ambos colaboraron en la expansión de la leyenda del Grial, de la que estos últimos eran los custodios naturales. Aunque predicó en Vézélay la segunda cruzada contra los musulmanes era amigo de la mística sufí del Islam (como lo serían los Templarios), y hay que señalar que Vézélay fue el mayor centro de culto a María Magdalena, al que acudió incluso Francisco de Asís al haber fundado su nueva orden. Los franciscanos y capuchinos (franciscanos descalzos) fueron tradicionalmente custodios de la Virgen Negra, y allá donde existía desde antiguo una Virgen de este tipo, había florecido el culto a María Magdalena (y anteriormente a Isis), pudiéndose contar más de trescientas de estas imágenes a las que se atribuían contrastados poderes milagrosos curativos.

En el Evangelio gnóstico de Felipe se nos dice que la compañera del Salvador es María Magdalena, a la que Jesucristo amaba más que a los otros discípulos y solía besarla en la boca. Además en el Evangelio apócrifo de María , Magdalena estaba en comunión con Jesús mucho tiempo después de la crucifixión y la aparente muerte del Maestro. Las visiones clarividentes y el verdadero 'conocimiento' de María Magdalena rebasaban al de los demás discípulos.

La animadversión que Pedro siente hacia María Magdalena se expresa en el cristianismo de los 'Santos Padres' que después del s.II se enfrenta a lo femenino, excluyendo del canon oficial los innumerables himnos y manuscritos que encomiaban el papel de María Magdalena como discípula preferida y portadora de las enseñanzas internas de Jesús. Recordar la frase ya citada de Pistis Sophia en la que María expresa a Jesús los temores que Pedro le inspira: 'Pedro me hace vacilar. Me asusta el odio que siente hacia la raza femenina'.

Ciertamente la Iglesia de María fue vencida por la de Roma, que la consideró gnóstica, hereje y adoradora de una deidad macho/hembra. La alternativa Cátara, con el apoyo secreto de los Templarios, reunió a los seguidores de María Magdalena y de la Virgen Negra, siendo apoyada además por los autores de las novelas del Grial, así como por los trovadores y las Cortes de Amor. Y en esta última fase se reúnen todas las 'herejías' más peligrosas que se desarrollaron en ese fértil periodo espiritual que abarca dos siglos, desde 1100 a 1300: Cátaros, Templarios, Virgen Negra y Grial.

Resumiendo: aunque en todas las religiones actuales las mujeres son relegadas a un segundo término, y en muchas de ellas no se les considera capaces de alcanzar la libertad del cielo, ninguna es tan injusta con ellas como el cristianismo en todas sus variantes, ya que ni una sola vez ha aceptado a la mujer como igual al hombre.

Incluso para muchos teólogos el simple hecho de existir y de vivir es para la mujer (culpable de toda concupiscencia y de ese horror que llamamos sexo) pecaminoso en sí mismo ('Toda maldad es pequeña ante la maldad de la mujer'). De aquí que podamos comprender la revolucionaria valentía que alimentaba a los seguidores del Grial, a pesar de su definitivo fracaso para extenderse en el corazón de Europa.

 

b) LA TIERRA ESTÉRIL

Los cruzados quedaron impresionados por los enormes desiertos del Medio Oriente y de África del Norte, que según sus propios habitantes seguidores de la Diosa y aún no islamizados, eran debidos a la falta de rituales para honrarla, por lo cual, debido a ello, habría retirado su fertilidad de la tierra. Y lo que se temía es que esta desertización alcanzase a Europa, como si fuera una epidemia que se pudiera extender fácilmente por la superficie de la Tierra. Más peligroso era el paisaje de muerte espiritual en que las experiencias religiosas estaban totalmente alejadas de la vida real, y que todos esperaban la llegada del Mahdi o Caballero Deseado, lo mismo que la segunda venida del Cristo, o el despertar del rey Arturo o Merlín, etc.

El objetivo directo de la búsqueda del Grial parece ser la transformación del desierto estéril en Paraíso. Se ha perdido la armonía y pureza original y se trata de retornar al Edén terrenal.

De las tres sagas del Grial, los celtas consideran la curación como un restablecimiento de la potencia vital de la tierra y el rey; la rama cristiana se refiere al pecado original de desobediencia a Dios que sólo puede redimirse al final de los tiempos mediante un nuevo Cristo en forma de caballero puro como Galahad o Galaz; la versión alquímica es una mezcla de las dos anteriores donde la curación de la herida sólo puede aportarla la transformación radical del individuo en un ser íntegro que incluya ambas naturalezas, la masculina y la femenina.

El sistema social de poder que hemos conocido en estos últimos cinco mil años está basado en una jerarquía estructurada, organizado rígidamente en clases y estratos, dejando en libertad a la clase dominante para controlar a los demás grupos y hacer valer su autoridad, pudiendo así organizar un ejército, un clero, una burocracia administrativa, un cuerpo policíaco, etc.

La división de funciones es cada vez más especializada, y el sistema resultante necesita una elevada producción de riqueza para autoalimentarse y funcionar.

En la base hay un gran número de productores que usan nuevas tecnologías o que arrebatan las riquezas de sus vecinos mediante la guerra y la conquista. Las estructuras más sensibles a esta dominación represiva están basadas en el sexo y el género, la raza, el grupo religioso, la nacionalidad, la clase social o todas ellas a la vez. En realidad tiene poca importancia que el poder sea patriarcal o matriarcal, o que los negros dominaran sobre los blancos, sencillamente un grupo será dominante y otro dominado.

Es más importante asegurar que la represión de las mujeres y la negativa para que ejerzan el poder y la autodeterminación en los últimos cinco mil años condenan al sistema masculino de poder. Y lo increíble es que la dominación alcanza tal intensidad que contadas veces el grupo oprimido pone en tela de juicio al sistema que le oprime, considerando la situación como propia de la ley natural, y tan sólo se rebela al fin del ciclo cuando las estructuras dominantes se tambalean.

El Estado tiende a separar el espíritu o lo sagrado de lo secular, lo masculino de lo femenino, una persona de otra persona, el hemisferio izquierdo del derecho, y al individuo (hombre o mujer) de su libertad de elección... pudiéndose afirmar que la misma naturaleza del sistema es coactiva, manipuladora, competitiva y violenta. La visión del místico considera enfermiza esta actitud, egótica y basada en el miedo, la desconfianza y en una concepción del mundo orientada hacia la muerte (sufrimiento, culpabilidad y pecado). Y cuando se escribían las historias del Grial no faltaba mucho para que Europa se sumiera en las tinieblas de la Inquisición, la caza de herejes y la Peste Negra, que las leyendas griálicas habían profetizado como la llegada del páramo desértico y la tierra baldía.

Hoy en día se conoce con seguridad la existencia de una civilización 'primitiva' en la que se vivía alegre y felizmente, y tan en armonía con el medio ambiente que somos nosotros los que parecemos primitivos.

Algunos pueblos neolíticos de Europa y Mesopotamia se sabe que no vivieron para la guerra sino para la Diosa, presente en todas las actividades cotidianas. Su ser nutricio y regenerador impregnaba y reflejaba el mundo natural, que se consideraba femenino hasta el punto de que la mujer representaba al mundo, con su sagrado poder creador y consolidador de vida. Y sin embargo el varón no se consideraba inferior, sino un ser esencial para la salud del conjunto. Las leyes eran la igualdad y la responsabilidad compartida, propias del sistema cooperativo, y se valoraban más la receptividad y la conservación regenerativa de la existencia que la evolución lineal y el cambio (aspecto masculino).

Las tecnologías avanzaban despacio según las necesidades reales y no mirando hacia el futuro, y la continuidad estaba a cargo de los ancianos, las mujeres prudentes y los sabios. Los historiadores han descubierto que los periodos más prolongados de innovación correspondían a aquellas épocas pacíficas en que la mujer era predominante en la sociedad. Por ejemplo, más recientemente, las cortes de amor de Leonor de Aquitania y María de Champagne cuando se escribían las historias del Grial, o la época de Isabel I de Inglaterra o el Renacimiento italiano bastan para apoyar esta hipótesis.

Un ejemplo vivo de todo este sistema cooperativista son los Cuáqueros, la comunidad más vital y duradera entre las que quisieron crear un paraíso en América del Norte en los siglos XVIII y XIX. Fue creada por una mujer (Ann Lee) y en 1850 contaban con seis mil miembros. Se vivía en régimen de cooperativa y compartían una teología increíble para la época, que integraba a un Dios Padre y a una Diosa Madre, ambos iguales en el Espíritu. Los hombres y mujeres eran iguales aunque ellas se encargaban de la dirección del Consejo de Ancianos. Tenían grandes fiestas en las que bailaban y entraban en éxtasis canalizando mensajes del Padre o de la Madre. Vivían con gran sobriedad y sin grandes propiedades, pero sus habilidades artesanales eran muy cotizadas, así como se valoraban sus casas y mobiliario. Una prueba de su espíritu innovador fue el descubrimiento de la sierra mecánica en 1810 por una de las hermanas.

Lo mismo que los cuáqueros, las comunidades de la Europa neolítica eran agrícolas y artesanales, aunque adoraban sólo a la Diosa en una multitud de facetas. Sin embargo en Creta se adoraba a la diosa serpiente (la Diosa embarazada de la Tierra) y a su lado un dios taurino, su hijo. Las comunidades que florecieron en los siglos XVIII y XIX fueron casi todas religiosas e igualitarias, aunque pocas sobrevivirían a la revolución industrial de las ciudades.

Quizás es el momento de volver a recordar una de las enseñanzas más revolucionarias del Grial: 'Si algún templario de esta comunidad debe cumplir por la gracia de Dios las funciones de gobernante de pueblos extranjeros, cuide que a los mismos se les concedan sus derechos'.

Todos los mitos del paraíso en las cuatro esquinas del planeta hablan de un tiempo en que los seres humanos celebraban la vida, la tierra, la risa, el amor y la claridad del espíritu que parecía empapar todas las cosas. El mito del Grial trata de este retorno al paraíso perdido y quizás por eso está vivo aún en nuestro inconsciente, recordándonos nuestra garrafal equivocación que nos hizo merecedores de la pérdida de todo lo bello y lo bueno de la existencia.

Las religiones judía, cristiana e islámica nos prometen un cielo después de la muerte, una cita a ciegas organizada por la casta sacerdotal. Pero sobre la tierra también se creía que América era el Edén, aunque nuestra sola presencia era germen de destrucción mortífera. Tanto la violencia conquistadora, como la enfermedad del metal dorado (en vez de convertirnos en chispas conscientes del Padre-Sol), los virus que portábamos en nuestro cuerpo como la enfermedad de nuestra civilización depredadora ajena al Espíritu... fueron causa del temprano final de este paraíso edénico y de esa elevada civilización ecológica de los pueblos rojos.

Así, doscientos años después de que las leyendas del Grial nos mostraran cómo fertilizar la tierra estéril del reino, y de que el despertar espiritual del Languedoc estuviera a punto de dar un salto cuántico en la conciencia europea antes de ser pasado por las armas de la iglesia de Roma, perdimos otra oportunidad excepcional, en América, de recrear el paraíso sobre la Tierra.

¿Podremos hacerlo ahora, quinientos años más tarde? , ¿podremos empujar al planeta azul con un chorro de luz consciente y amorosa para que en la línea divisoria del tercer milenio logre traspasar la barrera de fuego que levanta a su paso el depredador humano?

 

c) LOS NUEVOS GUERREROS DE LUZ

La importancia de resaltar la pérdida del principio femenino no debe ocultar la necesidad de exaltar al mismo tiempo el papel del héroe, el único capaz de curar al Rey Herido.

Todo héroe sale de una condición para llegar a otra más profunda y realizadora, avanzando por un camino de transformación que le provoque un cambio radical de conciencia. Los héroes y las heroínas dan su vida por algo que consideran superior a sí mismos, y por tanto han salido del juego egótico del yo. Tanto el héroe como el místico han de morir a su yo, a la idea de quienes son, para poder renacer como un ser distinto, de conciencia más amplia y madura. Y todos los dioses salvadores han pasado por esta experiencia de la muerte real o simbólica (Adonis, Osiris, Dionysos, Tammuz, Cristo...) y a todos se les ha comido en forma de pan para que sus devotos pudieran participar también en la resurrección.

El loco mental del Tarot muere para que nazca el sabio, o Loco de Dios, a través de pruebas y sufrimientos que transforman la duda en compasión. La humildad es la clave, superar las exigencias del ego, y entonces el héroe espiritual asume la autoinmolación al estilo de Jesús, después de haberse vaciado del yo. Sin embargo hoy en día no parece haber muchos horizontes heroicos en medio de las guerras, la violencia, las catástrofes, y la presión de las fuerzas económicas, sociales o políticas, en un mundo contaminado, superpoblado y violento.

Lo esencial en las sociedades tradicionales eran ciertos conceptos ahistóricos (iniciáticos o fuera del tiempo), arquetípicos y de naturaleza cíclica. Para ellos no tenían una importancia esencial los sucesos históricos lineales, e intentaban protegerse de los avatares temporales y batallitas de turno realizando cíclicamente ciertos rituales sagrados.

Así el héroe arcaico se veía repitiendo las acciones de los primeros héroes de su ciclo, asumiendo en sí mismos el papel arquetípico de héroe. Hoy el héroe no puede repetir ningún papel inscrito en el inconsciente colectivo sino que debe crear historia por sí mismo de manera consciente y voluntaria, inventando aventuras irrepetibles que muy pocas veces están al alcance de los que se encuentran en la base de la pirámide, pues son casi siempre quienes dominan la estructura los que pueden producir estos cambios.

El cristianismo enseña la estupidez blasfema de que hemos nacido pecadores, es decir que la vida en sí misma, su naturaleza, está maldecida por el pecado original. De aquí que no podamos cambiar nuestra naturaleza pecadora (el héroe se vuelve inútil) como no podemos librarnos de los castigos del infierno, y por ello están justificadas todas las manipulaciones y torturas que el sacerdocio ha inventado a lo largo de los siglos para cambiar contra su voluntad a la naturaleza humana y también para controlar y llevar por 'buen camino' (al servicio de egoístas intereses humanos) a la madre naturaleza.

Y de esta forma el Rey resulta herido al intentar cambiar, o ser obligado a cambiar, para convertirse en algo que no es, para reprimir su verdadera naturaleza, y con él todo el pueblo que encarna y al que se ha obligado a vivir en la esquizofrenia y en los sentimientos de culpa.

El héroe de este tiempo es Luke Skywalker al que se le pide en medio de una batalla galáctica abocada al fracaso que prescinda de la sofisticada tecnología y se deje guiar por la Fuerza, su propia e intuitiva naturaleza interior. Parzival también tiene que depender de su naturaleza intuitiva, en este caso de su caballo, confiando en que le lleve por el camino adecuado. Ésta es la esencia del mensaje del Grial, el más radical y transformador que Occidente ha creado en los últimos diez siglos, y es necesario y apremiante volver a él. Si el héroe o heroína actual (los que dan su vida por algo más grande que ellos mismos) atienden a su propia corriente interior natural, la sabiduría y el poder de la Naturaleza colmará súbitamente el espacio que dejó vacío el falso yo y serán guiados hacia la luz y la transformación interna.

Lo esencial del objetivo de la búsqueda del Grial está en todos los relatos celtas de antaño, y viene dado por la unión de los principios de la Diosa y el Héroe-Rey, que es la premisa esencial del Paraíso, aunque hay que realizar en él todas las aspiraciones sociales, económicas y espirituales que sus ideales puedan concebir.

Pero el paradigma machista de los últimos cinco mil años acaba destruyendo nuestros más bellos sueños y acabamos siendo presa fácil del síndrome del poder.

De todas las comunidades alternativas que han crecido desde los espartanos de la antigua Grecia hasta los owenitas norteamericanos del siglo XIX, y que han intentado crear un paraíso en la tierra, los cuáqueros son una de las que más se han acercado a ello; pero olvidaron resolver esa cuestión peligrosa para todos los buscadores espirituales, el contacto sexual, predicando un celibato que no parece capaz de permitir la continuidad en el tiempo de una comunidad.

La pregunta esencial del Grial es ¿a quién sirve el Grial? O, de otra manera, ¿qué os aflige mi rey? Y si nos hubiéramos preguntado eso (lo que afligía a los pueblos de Europa) quizás se hubieran evitado los horrores de las Cruzadas contra los cátaros, la Inquisición y la represión del poder femenino. Pero las preguntas se reprimieron sin remedio y sólo contaban los caballeros violentos del norte y la iglesia de Pedro y Pablo, y durante ochocientos años Europa fue convertida en un desierto sin alma, capaz de todas las pesadillas.

Las guerras, el fanatismo religioso, el materialismo vacío, la superpoblación y la superpolución, los problemas étnicos, la tecnología sin control, y la violencia sin límite en las familias, las ciudades o la vida laboral. ¿Dónde han quedado las Voces que nos hablaban desde los Pozos sagrados en medio de las sierras mecánicas y el zumbido de los ordenadores? ¿Cuántos nuevos amantes de la naturaleza, y más aún de su magia consciente y viva, tienen que llegar a la humanidad para que el cambio en la conciencia colectiva sea posible?

El Tarot parece compartir las mismas claves que las leyendas del Grial, y se considera que llegaron desde Asia hacia el siglo XIII, aunque experimentaron una intensa transformación a través del contacto con la cábala judía, los cátaros, los gitanos y la tradición hermética. También hay quien cree que lo inventaron los Templarios (que lo aprendieron de sus enemigos musulmanes) y cuando declararon a éstos en herejía fueron retirados los caballos de la baraja y sustituidos por reinas.

La Iglesia afirmó que los Cátaros utilizaban naipes para impartir su doctrina gnóstica. Parece increíble que el tarot se expandiera nada más aparecer las historias del Grial, mientras se erradicaba a cátaros y templarios de las tierras de Europa. A los 22 arcanos la Iglesia les llamó el 'breviario del demonio', y como se oponía sistemáticamente a todo lo que pudiera resultar alegre o divertido y además las imágenes del tarot tenían una orientación claramente femenina y sugerían doctrinas cíclicas de renovación y renacimiento como predicaban los gnósticos se opuso totalmente a su utilización.

Los arcanos dejan de lado la mente y se dirigen al inconsciente, contando una historia que es contraria a los dogmas del cristianismo ortodoxo, desarrollando una religión cíclica de reencarnación, renovación y transformación.

Los arcanos del 0 al 9 siguen un ciclo solar de izquierda a derecha, y las cartas se presentan boca arriba insistiendo en el mundo consciente de la acción.

El segundo círculo (del 11 al 20) del signo del infinito va de derecha a izquierda y sigue el trayecto femenino, lunar e interior, hacia los misterios. En la intersección la Rueda de la Fortuna (el 10) y el Mundo o Fortuna Mayor (el 21). Así se revelan los secretos cátaros que se ocultaban a la Iglesia. La clave está en unir cada arcano con su opuesto en el otro círculo de tal manera que siempre sumen 20, número sagrado de Oriente. Así el Mago es un aspecto del héroe solar relacionado con el poder masculino del Sol; y la Sacerdotisa es una personificación de la Luna; la Emperatriz es la desnuda Diosa de la Soberanía que alimenta con sus aguas a la Tierra (Astarté o Ishtar). El Emperador simboliza según los gnósticos el Sacro Imperio Romano que en su momento el rayo de Lucifer hará saltar en pedazos, por eso las dos figuras que caen de la Torre son el Emperador y el Papa, aunque la carta que corresponde al Papa es el Diablo. Los Enamorados resumen el mensaje de los gnósticos, los cátaros y el Grial, pues expresan la armonía y la integridad equilibradas reflejadas en su naipe gemelo la Templanza (la diosa Isis con un pie en tierra y otro en agua, señora de los dos elementos, y mezclando agua de un cántaro a otro, Isis con Osiris, la fusión del dios con la diosa), etc. La belleza del número ocho, el signo del infinito expresa la unión y equilibrio de los sexos, y en los ritos célticos los amantes unían sus derechas (masculinas) y sus izquierdas (femeninas) para formar el signo de la doble naturaleza.

Para los cristianos los arcanos del tarot eran la Biblia de la herejía, mientras que los cátaros y templarios las utilizaban para difundir sus ideas. El Tarot representa al héroe que tiene que atravesar una serie de pruebas y ceremonias de iniciación, e incluso pasar por la muerte simbólica, para merecer el premio de conocer a la Diosa. Si el encuentro sexual con su amante revela su núcleo interior femenino, la verdadera muerte nos une para siempre con la Gran Madre Gnóstica.

Imaginaos estas relaciones griálicas entre los Arcanos mayores: El Loco o Gran Necio- el Buscador- Perceval; el Mago-Merlín; la Sacerdotisa-la Dama del Lago, la Emperatriz-Ginebra; el Emperador-Arturo; el Papa-Iglesia de Pedro; los Enamorados-Perceval y Conswiramurs; el Carro-Caballo Grial (la Voluntad natural que guía a Perceval en las encrucijadas ¿soltándole las riendas); la Fuerza-Galván; el Ermitaño-el Ermitaño del Grial; la Rueda de la Fortuna-la Tabla Redonda; la Justicia-la Soberanía; el Ahorcado-el Rey Pescador; la Muerte-los Encantamientos de la Tierra; la Templanza-la Vía de la Naturaleza; el Diablo-el Hombre Verde (las Nueve Brujas); la Torre-el Páramo desértico; la Estrella-la Diosa de la Soberanía; la Luna-Portadora del Grial; el Sol-la Vía Solar, el poder masculino; el Juicio-la Iluminación; el Mundo-Florecimiento del Paraíso restaurado.

También los cuatro Ases pueden asimilarse a los Cuatro Objetos Sagrados: la Espada, la copa del Grial, La Lanza de Longinos (bastos) y el Plato que lleva la cabeza o el Grial (oros). Las Sotas, Caballos Reinas y Reyes de los cuatro castillos: el del Grial, el Mortal, el de Arturo y el de Belrepaire...

 

AQUÍ Y AHORA - 'EN TODAS PARTES Y PARA SIEMPRE'

Ayer como hoy, estamos atrapados en una estructura global que se autoalimenta impidiéndonos ver la realidad crítica en la que nos encontramos e impidiendo de esta manera que nos defendamos de ella. Es el comportamiento atolondrado y necio de Parzival. Se trata del condicionamiento a un sistema social del tipo jerárquico-machista, y Parzival quiere unirse a él -en lo alto de la escala- a través de los Caballeros de la Tabla Redonda. Su instrumento es la espada-mente que divide (desde la separación hombre-mujer, hasta los hemisferios cerebrales o más recientemente la fisión del átomo) y Parzival elige el camino de la lucha caballeresca y agresiva. La acción más peligrosa del ser humano es que se ha cortado de la madre Naturaleza mientras sigue formando parte de ella, renunciando al aspecto intuitivo y mágico de sí mismo e identificándose con las facetas más oscuras de su personalidad. Parzival sigue las instrucciones de su maestro en el arte de la caballería sin espíritu crítico, está programado y condicionado para no formular preguntas.

Las mujeres han evitado los peores excesos de esta brusca y dualista separación de la vida debido a sus propios ciclos regulares de ovulación que les sintonizan con la naturaleza, además de su potencial situación de madres, e incluso por causa de las crueldades y agresiones que han sufrido a lo largo de los tiempos por los hombres-ciborgs del sistema jerárquico. Así las Portadoras del Grial han servido al Rey Herido y han esperado a su lado hasta que algún caballero le cure una herida que él mismo se había producido.

Al negarse al principio femenino, que es la causa profunda de la herida, los hombres se han vuelto esquizofrénicos y violentos, alejándose de la Naturaleza y de la capacidad receptiva e intuitiva de su propio Ser, cortando al mismo tiempo sus vínculos con la vida espiritual.

Parzival ha negado a un Dios que es hijo de las creencias ajenas y que nunca ha sentido como algo vivo dentro de sí, pero por este simple rechazo su espiritualidad natural se vuelve inaccesible. Si el siglo XII fue la mejor expresión de la tierra estéril y enemiga, cada uno de nosotros porta hoy en su mente el germen destructor de la vida en forma de obediencia ciega, condicionamiento y programación social.

Y las leyendas del Grial nos enseñan el camino adecuado para hacer frente a esta pandemia universal: el heroísmo, renunciar a nuestra cómoda vida a cambio de algo más importante que nosotros mismos, y que hoy se puede expresar como el retorno al Espíritu vivo.

Y esta acción no es por algo externo, una patria, bandera, creencia, religión, moda, ni siquiera por la justicia o por nuestros amigos, para que nuestro pueblo viva o por la libertad en abstracto, etc., sino para que el Ser que somos colme el vacío y la soledad del alma con la plenitud de la chispa divina que estaba dormida en nuestro interior.

Parzival se ha mantenido fiel a su amor (el alma iluminada), leal a la búsqueda de algo más importante que su propio ser; alcanzó la humildad y se hizo merecedor de lo que buscaba. Confió en lo espontáneo y evitó asumir ideas de otras personas acerca de lo sobrenatural. Asumió el delicado velo de la magia cuando se fundió en uno con su hermano gemelo Feirefiz (fue su última batalla con el caballero negro), y reconoce la atmósfera espiritual de la naturaleza como la suya propia, siendo a la vez alguien irrepetible como caballero dorado y una persona normal andando descalzo por los caminos, felizmente casado y con familia.

Lao Tzu afirma que la existencia es como una mujer. No que la Naturaleza sea femenina sino que en ella existe una receptividad femenina.

El budismo, taoísmo, jainismo e hinduísmo son más femeninas y menos violentas que los monoteísmos occidentales de orientación masculina.

Perce-a-Val es Perceval, el que pasa por el valle, en el vacío entre dos montañas. La mujer es valle, el hombre cumbre; una es receptiva, el otro activo. El macho parece sufrir un desequilibrio en la necesidad de acción que experimenta para demostrar que es verdaderamente macho, mientras que la mujer es más equilibrada. Las mareas de la vida pasan a través del útero femenino, mientras que dejan al hombre de lado. El hombre es nómada y necesita moverse como un vagabundo, la mujer como la naturaleza puede relajarse más fácilmente y dejar que las cosas ocurran a su tiempo. Las mareas y los ciclos de la luna acarician lo femenino.

Lao Tzu añade que una olla de oro y una de barro tienen el mismo espacio interno, lo mismo que un santo y un pecador, y esta cavidad interior no está condicionada por las acciones externas aunque constituye nuestra verdadera vida. Y está vacía, es nada, como el propio Grial que es también una vasija llena de nada, el principio de la receptividad, hasta el punto de poder encarnar todas las cosas (ideales u objetivos) para todos los hombres. Del Grial se dijo que 'alimentó a todos los que estaban presentes con lo que cada uno deseaba'.

El Grial expresa la primera manifestación europea del Tao, de un planteamiento vital que cree en la integridad de un sistema espontáneo y natural. Cada vez que Perceval deja sueltas las riendas de su caballo para que le lleve a su destino, acepta que ese destino será lo mejor que pueda sucederle, pero en cuanto toma el mando e impone su decisión mental al orden natural, se extravía en el páramo.

Increíblemente esta arcaica 'religión de la naturaleza' parece ser corroborada actualmente en los laboratorios científicos por los seguidores de la física cuántica. El vacío es cada vez más importante que el lleno, porque en ese receptáculo infinito se crean todas las formas.

La Portadora del Grial llevaba un talismán mágico que permitía manifestarse a la Naturaleza, y Perceval sólo tenía que desprenderse de su condicionamiento programado para que la naturaleza entrara en él y le marcara la senda sagrada. Feirefiz su hermano pagano, al estar ajeno a la programación cristiana y caballeresca podía escuchar mejor a la naturaleza, y por ello comprende de inmediato la hermosura de la portadora del Grial y su receptiva condición. Pero por ser pagano parecería lógico que Perceval quisiera cristianizarlo, aunque finalmente está claro que lo que necesita no es un bautismo sino algo real, beber el agua del pozo inagotable del Grial (es una de las Vírgenes del Pozo, de la tradición céltica) para abrir los ojos a un vacío más profundo.

Hoy muchos de los gurús, psicoterapeutas y maestros actuales están reproduciendo de nuevo la jerarquía piramidal, pero a Perceval se le aconseja siempre que sea humilde. Y tan sólo cuando dejó de ser el mejor caballero, cuando abandonó la búsqueda del objeto más sagrado del mundo, y cuando rechazó al Dios más grande se produjo el encuentro que transformó para siempre su vida y la del reino entero.

El yo-ego es la base que sustenta el sistema de poder, y que sobre todo nos impide vernos reflejados en la tierra estéril y convulsiva, escondiéndonos quién es el causante de la infertilidad y de la falta de introspección.

Hay que dejar de identificarnos con el vaso de oro y percibir el vacío que contiene, ya que ahí se esconde la fuente de curación, la base de la integridad y plenitud del Ser, y el propio Grial.

La gran pregunta: '¿Qué os aflige, tío?' ha de ser contestada. Y parece que a todos nos aflige el no podernos aceptar tal y como somos, no podemos asumirnos como seres perfectamente naturales. Si conseguimos comportarnos con espontaneidad, sin que se nos programe para asumir el sistema de creencias de otra persona, entonces podremos formularnos a nosotros mismos la verdadera pregunta.

 

LOS CONCHEROS: GUERREROS DE LUZ DEL GRIAL

Hoy estamos abiertos al trabajo con nosotros mismos y a la integración de nuestra Sombra psicológica; trabajamos en la Naturaleza celebrando la luna llena o en las cuevas, caminatas, cortados, bosques, ríos...; intentamos vivir de nuevo de forma alternativa con objetivos grupales y transpersonales, rompiendo el ansia de acumulación y la dependencia materialista del entorno social; participamos de una Tradición viva que exige el desarrollo de la humildad (unión-conformidad-conquista), la entrega sin límite de la energía personal y que nos permite abrir ventanas interdimensionales entre el cielo y la tierra; afrontamos desafíos iniciáticos y participamos activamente en conquistas y peregrinaciones que desarrollan el espíritu de servicio y facilitan el florecimiento de la luz. Entonces ¿cuál es la diferencia entre nuestra búsqueda actual y la que realizaban (a veces en solitario y otras como componentes de un ejército de justicia y paz) los caballeros de la Mesa Redonda?

Si su objetivo era lograr el matrimonio místico con su lado femenino e intuitivo para que la chispa divina del Grial pudiera florecer -tanto dentro del corazón como fuera en la tierra fértil y amorosa del Reino del Verano- ¿no es esto muy semejante a lo que hoy quisiera realizar cada uno de nosotros en su vida íntima y en el jardín florido de su propia casa y de su relación fraternal con el resto de sus compañeros de búsqueda y aventura? ¿Y esos ideales que los caballeros y las sacerdotisas perseguían en el siglo XIII, y que parecían haberse perdido para siempre o que no llegarían jamás, no son ahora realidades cercanas reconocidas por lo menos al nivel de conceptos sagrados por buena parte de la humanidad?

Más allá de todo lo que falta por realizar a escala humana y planetaria recordemos ahora algunas conquistas que han ido cuajando en estos últimos siglos de luchas y sacrificios contra el gobierno de la oscuridad: el respeto por la justicia, los derechos de los pueblos y la vida humana; la defensa de la naturaleza; la comprensión de que los problemas del individuo en la vida son responsabilidad de sus propios conflictos emocionales sin resolver; la revalorización de todo aquello que traspasa la mente lógica y nos abre a otras dimensiones mágicas de la conciencia; la comprensión del horror y la oscuridad que son capaces de crear los dogmas y la creencia de ser los únicos poseedores de la verdad; la reivindicación de lo femenino y el retorno de la devoción mariana; la vuelta de Jesucristo hombre como ser de Amor y no de culpa, pecado y muerte; el rechazo cada vez mayor de intermediarios sacerdotales en el vínculo del ser humano con el Gran Espíritu que llamamos Dios; la defensa de la libertad de pensamiento de cualquier individuo y la abolición de la esclavitud; los derechos de los niños contra la violencia y los malos tratos; la ayuda desinteresada a países en guerra, etc. 

 

LOS MISTERIOS INICIÁTICOS. CRISTIANISMO PRIMITIVO

 

1

Convertirse en Christos

Parece imposible comprender el sentido profundo de la búsqueda espiritual llevada a cabo por el Temple en la Edad Media (o la Hermandad de Sión, el Cister, los Merovingios u otros) si antes no asumimos, comprendemos y practicamos eso que podríamos llamar los antiguos Misterios Cristianos, tal y como se manifestaban en los tres primeros siglos de su historia.

¿Qué tipo de esfuerzo, cuánto espíritu amoroso y de servicio debía existir, y qué realizaciones convertían a un simple cristiano neófito en un Perfecto o Salvador del mundo? ¿A qué Misterios Menores se referían los escritos y las prédicas de San Clemente, de Orígenes, de Pablo de Tarso, de Jámblico y de tantos otros Padres de las Iglesia? Y en tercer lugar ¿qué relación guardaban los Misterios iniciáticos de Isis en Egipto (y en Sais y Tebas), los de Mithras en Persia, los de Orfeo y Dionysos, los Menores de Eleusis y Samotracia, los de Escitia y Caldea, etc. (todos ellos alabados por maestros de sabiduría como Píndaro, Sófocles, Isócrates, Plutarco, Platón...) con sus contemporáneos o posteriores Misterios Cristianos?

La esencia última de los Misterios Crísticos (vivos en la Gnosis de María Magdalena, en algunos Evangelios Apócrifos, y más recientemente en las enseñanzas del Tibetano y Shamballah) era la conversión del Iniciado en Dios o Christos, sea por fusión con un Ser Divino exterior a él o ella (seres espirituales ángeles, arcángeles...) o por la Realización del Yo o Si Divino a través del Enstasis o Samadhi a través de la Contemplación y la Meditación. (Plotino afirma en una de sus obras haber alcanzado ya ese estado, pero sólo tres veces por aquel entonces). Así el Iniciado tenía que abandonar la idea de un Cristo que fuera ajeno a su propia naturaleza esencial, para convertirse en Él (Pablo: 'no yo sino Cristo en mí').

Los Misterios Menores tenían como uno de sus objetivos básicos el despertar de las energías divinas en las Estrellas de Fuego del cuerpo sutil (centros psíquicos y espirituales o Chakras), además de su elevación por el Canal Medio (llamado 'la senda de los dioses'), en íntima relación con la médula espinal y la glándula pineal. Por eso el Tirso, o Vara que portaba el Hierofante en las ceremonias de Iniciación, terminaba en una pequeña esfera como empuñadura, y ser tocados en el Corazón con este símbolo de la Serpiente de Fuego Kundalini (cargado con las más poderosas Energías Crísticas que fluían a través de los grandes Maestros), equivalía a ser reconocido como iniciado en los Misterios.

En esta experiencia transcendente se manifestaban dos de los grandes arcanos de la Ciencia oculta: la ascensión del Fuego Divino y el Viaje del Alma por los mundos de Dios. Al contacto con el Tirso en el 'punto de ensamblamiento' de la Conciencia, el cuerpo del adepto caía en un profundo trance y el Ser, como alma libre, visitaba los más altos cielos espirituales guiado por el círculo de maestros.

Primero descendía a las más extrañas, oscuras y primigenias regiones del corazón de la Tierra (donde reina la máxima virginidad material, impermeable incluso a la Conciencia Crística), para ascender más tarde a la Montaña Celeste, donde la Envoltura Sutil era revestida con el Perfecto Cuerpo de la Felicidad que revelaba la esencia divina de la Presencia Yo Soy, mostrando al adepto su naturaleza crística. Sólo al amanecer del tercer día retornaba a su cuerpo denso (que yacía en un sarcófago protegido permanentemente por los maestros), santificándolo con la Vestidura de Gloria (Atma Sarup) que permite la unión del Hombre y Dios, del Hijo y del Padre, única cualidad capaz de devolver al Espíritu 'la gloria que tuvo antes de que el mundo fuese'.

Después de esta Muerte, Resurrección y Ascensión el Iniciado (que había trabajado largos años como aspirante y adepto) se convertía en un Hombre o Mujer Perfecto, en un Maestro que ha ganado la batalla y está listo para ser ofrendado, dedicando el resto de su vida al puro Amor, única fuerza capaz de transformar definitivamente, y después de innumerables vicisitudes, su cuerpo electrónico en deslumbrante Fuego Solar. Pues ¿qué otro premio era igualable a la Ascensión inmortal de su cuerpo físico transfigurado hacia las regiones etéreas de las Ciudades de Luz donde moran los Maestros Ascendidos?

El Gran Patriarca Orígenes en su obra 'Contra Celso' explica: '...porque nosotros hablamos sabiduría entre aquéllos que son Perfectos...' y '...estas enseñanzas secretas de Jesús fueron conservadas en el seno de la Iglesia', aunque la transmisión 'sobre la Divinidad de la Palabra sólo se exhibe a los puros de cuerpo y alma para la Revelación de los Misterios'.

Más adelante se refiere a las apariciones de Seres Divinos, como en los Misterios paganos; al conocimiento de las Jerarquías Celestes; y a las Oraciones o Decretos dados por los Ángeles, Arcángeles y Tronos. Se deja entender con total claridad en las enseñanzas de todos estos Primeros Padres de la Iglesia (casi todos ellos acusados, siglos más tarde, de actitudes heréticas, léase 'contrarias a la acumulación de poder y al imperio omniabarcante del sacerdocio fanático, ignorante y anticrístico') que no sólo se predicaba en parábolas dentro de las Siete Grandes Iglesias que existían en los inicios del Cristianismo (ahora sólo queda Roma, el sendero contrario al Amor).

Se hace nesesario distinguir las instrucciones que emanan de la Sabiduría de la Gnosis comunicadas en los Misterios (Pistis Sophia), de la corriente de Contemplación Mística (también dentro de la Gnosis) que conduce al Éxtasis, a la Visión Espiritual... y que necesita de un cierto Conocimiento para que sus practicantes no se pierdan en las regiones inferiores de los mundos invisibles. Esta misma Gnosis afirma que Jesús estuvo, por más de cincuenta años, visitando a sus discípulos después de su 'muerte' (en Cuerpo de Luz) para revelarles las Verdades ocultas.

El Gran Maestre gnóstico y crístico Valentino asegura, en su Pistis Sophia, que las lecciones de Jesús a sus Apóstoles llegaron tan sólo (en los primeros once años de su ministerio) a las regiones del primer Misterio, el Misterio dentro del Velo... Fue mucho después cuando Jesús les subió a la Montaña donde recibieron su Vestidura Mística sin costuras, así como el conocimiento de todas las regiones de los Mundos Espirituales y las Palabras de Poder para entrar en ellas. Allí les prometió: 'Yo os colmaré de Espíritu, de suerte que seréis llamados Perfectos en todas las perfecciones'... 'Y al fin les mostró el Misterio más elevado, el más sencillo e inefable, el más claro de todos aunque también el más elevado, el que sólo debe ser conocido por aquél que renuncia al mundo de modo completo'.

Por este conocimiento los hombres y mujeres se convierten en Christos, 'pues tales hombres son Yo mismo y Yo soy esos hombres'. Aquí está el Misterio más elevado por el cual los seres humanos son convertidos en pura luz 'y llevados (ascendidos) dentro de la Luz'. No hay otra fuente para el verdadero Amor, la enseñanza primera y última del Cristo, y también una de las más ausentes entre los que se llaman sus discípulos y administran los sacramentos que Él nunca transmitió. Porque el Amor es el gran Sacramento, la comunión entre hermanos, y sólo los Perfectos son capaces de contagiarlo con sus manos desnudas, con su aura o con la mirada de sus ojos.

De aquí deriva la pregunta clave del futuro religioso de nuestro tiempo: ¿volverá la Iglesia a la enseñanza mística, a los Misterios Menores, preparando así a sus hijos para el establecimiento de los Misterios Mayores, atrayendo de nuevo a los Ángeles como maestros y logrando de nuevo que Jesús actúe de Hierofante o Instructor divino?

Para que esto sea posible habremos de reconstruir entre todos la Jerarquía de la Inteligencia y la Santidad, reconociendo sólo a los que saben (a los que se han realizado) como instructores naturales de los que creen, de una manera muy semejante a los principios sinárquicos que el Temple intentó introducir en la Edad Media.

 

2

Las enseñanzas universales y atemporales

En los Misterios se enseñaba y se practicaba una Vía integral que resumía toda la ciencia del Ser y del Devenir: la constitución sutil del Ser humano, los Centros de conciencia-energía o Chakras, el Aliento de vida, el despertar del Fuego Divino y la división entre el Cuerpo natural y el Cuerpo espiritual.

Para Pablo de Tarso el Cuerpo Natural estaba compuesto de cuatro porciones separables y sujetas a la disolución. Las dos primeras eran materiales y se relacionaban con la Vitalidad y la Forma física. La tercera era el Cuerpo Astral o de los deseos que se manifiesta en los sueños y en el momento de la muerte, y la cuarta era el Cuerpo Mental que está relacionado con los planos celestes. Por su parte el Cuerpo Espiritual constituye una trinidad formada por la Envoltura Causal (la semilla y memoria interna de existencias anteriores), el Cuerpo de Felicidad (lo divino en el Hombre o Mujer iluminados) y la Mónada Espiritual.

El camino para que un Hijo del Hombre pueda asumir su realidad original como Hijo de Dios, es decir como un Salvador del Mundo, pasa por las Cinco Grandes Iniciaciones del Alma del neófito, en el sendero que ha de recorrer hasta alcanzar la Unidad nunca perdida con el Espíritu: '...porque en cada uno de estos hijos está Dios manifestado en la carne'.De esta manera se encadenan las sucesivas Grandes Iniciaciones: el Nacimiento del Cristo en el discípulo (después de la persecución de Herodes); el Bautismo con Agua y Espíritu para ser reconocido como Iniciado (unido a las tentaciones del desierto); La Transfiguración en la Alta Montaña y la Visión de los Grandes Seres por el Adepto (con la premonición del sendero hacia la Cruz); la Crucifixión del Maestro (dispuesto a ser ofrecido en la agonía del Huerto; y la Ascensión del Maestro en triunfo, desde las regiones inferiores de la inconsciencia de la materia densa, hasta convertirse en luz electrónica, en un hombre-dios, Señor de los Cielos y la Tierra (que es la verdadera Redención de la Carne o Inmortalidad de los Hermanos de Luz Ascendidos, uno de los Misterios menos comprendidos, por comprometidos, del sacerdocio actual).

Así mismo se transmitía la perspectiva mística y secreta según la cual fue realizada, en el origen de nuestro sistema solar, la distribución de las diferentes regiones de la Tierra entre los 'Espíritus directores' (en palabras de Orígenes) o grandes Guardianes de Poder. ...'Y el Altísimo estableció los términos de los pueblos y las razas conforme al número de los ángeles de Dios'.

Se enseñaba la ubicación de los Centros de Poder de la Tierra; el Eje espiritual masculino (en los Himalayas) y femenino (en los Andes) que atraviesa el planeta y conduce cíclicamente los destinos del mundo; las etapas evolutivas del despertar de las diferentes razas y naciones para la evolución interna de la humanidad; las antiguas civilizaciones que han habitado la Tierra, su origen planetario, sus logros y las conquistas intemporales que nos han transmitido; los Regentes, Representantes y Centros de Iniciación de cada uno de los Siete Rayos, así como su papel en la historia humana, en la evolución planetaria y en el desarrollo interior del Ser; y un largo etc.

La Iniciación en los Misterios Mayores permitía invocar la aparición de Seres Superiores, dioses manifestados para enseñar, elevar o purificar con su mera presencia. "El Iniciado aprendía a separarse del cuerpo mientras vivía en él y a dirigirse hacia su eterno Principio Inteligente" -Jámblico.

Cuando aparecen los dioses o fuerzas arcangélicas, el Alma obtiene la libertad de las pasiones e instintos, una perfección transcendental, y una mayor Energía y Conciencia en todos los conceptos, participando del Amor Divino y del 'Océano de Beatitud'. Así en el contacto con la Vida Divina nos hacemos divinos. "Entre la Trinidad (Voluntad-Poder, Amor-Sabiduría e Inteligencia creadora) que es expresión del Espíritu Divino, y la especie humana hay muchos grados y jerarquías de seres invisibles. Los más elevados entre ellos son las Siete Llamas delante del Trono de Dios o los Siete Grandes Espíritus Cósmicos, cada uno a la cabeza de una inmensa hueste de Inteligencias, Tronos, Potestades, Principados, Dominaciones, Arcángeles, y Ángeles que se pueden convocar (como en todos los Misterios profanos de la antigüedad o aún en las Escuelas y Ordenes esotéricas de nuestro tiempo) de diferentes maneras y utilizando los Nombres secretos de Poder y ciertas Ceremonias de Llamado.

Por tanto, son siete grandes ejércitos de seres que inundan el universo (cada uno cualificado con una de las frecuencias de los Siete Rayos) y constituyen el alma de las energías naturales. Sin ellos la Materia o naturaleza no sería capaz de portar la vida en su seno y se mantendría por siempre virginal. Superiores o inferiores evolutivamente con respecto al ser humano, pueden ponerse en contacto con nuestra conciencia a través de colores, formas o sonidos primigenios, o a través de mudras o signos de poder que son el precio que el Iniciado ha de pagar para 'vencer' a los Guardianes de las Puertas (del conocimiento)... Los egipcios, los aztecas, los tibetanos o el Evangelio místico cristiano llamado 'Pistis Sophia', coinciden aproximadamente en los métodos intemporales utilizados, aunque la vida de Jesús el Cristo y sus cinco grandes Iniciaciones son un compendio inigualable y un acto de impecabilidad suprema para el despertar de la conciencia individual y colectiva en la humanidad.

En relación con todo lo expuesto, una buena parte de los Misterios Menores se referían a la experimentación en vida de la existencia post-mortem, lo que permitía al Iniciado alcanzar la dicha futura más allá de los cuerpos densos. El Alma aprendía a actuar fuera de estos cuerpos hasta alcanzar el Paraíso y allí conocía realmente la 'vida después de la muerte y antes del nacimiento', familiarizándose con ella. Los medios utilizados para recorrer este sendero eran la Luz y el Sonido internos (la Forma y la Voz de Dios), la transmisión directa de la energía del Amor que abre todas las puertas sutiles, las Palabras o mantras de invocación, la Música de las esferas, el Silencio mental y el color de los rayos en acción. Seres invisibles servían de guía a través de la luz azul en la frente, símbolo del maestro interno, y poco a poco se atravesaban no sólo los Mundos del Alma (astrales o mentales -experiencia 'post mortem'- y causales) sino que alcanzaban los Mundos de Dios.

En el universo no hay más que Energía-Conciencia pues 'Dios es Vida'. Una antigua enseñanza (que cada vez cobra más importancia en nuestro tiempo) es la comprensión de las fuerzas que, viniendo del espacio, tienen una influencia profunda sobre nuestra vida planetaria (Gaia, Gea, Tonanzin, Guadalupe, Jagadamba...), afectando tanto a la humanidad en su conjunto como al individuo:

*La constelación de la Osa Mayor o Dragón de siete cabezas (energía masculina relacionada con el centro coronario); Las Pléyades también llamadas las Siete Hermanas (esposas de las siete anteriores, femeninas y relacionadas con Ajña); La estrella Sirio o Sothis, fuente masculina del mental de nuestro Logos o Espíritu Solar (femenino) a través de Venus (que se relaciona con Anahata, el centro del pecho).

*Los Siete Sistemas Solares de los que el nuestro forma parte; Los Siete Planetas Sagrados a los que todavía (y por muy poco tiempo) la Tierra no pertenece y que son: Vulcano (oculto) del Primer Rayo, Mercurio del Cuarto Rayo, Venus del quinto, Júpiter del segundo, Saturno del tercero, Neptuno del sexto y Urano del Séptimo Rayo; Los cinco Planetas no sagrados: Marte del Sexto Rayo, la Tierra del Tercer Rayo; Plutón del primero, la Luna del cuarto y el Sol del Segundo Rayo (el sol y la luna ocultando y velando cada uno de ellos a otro planeta no visible)...

*Los centros básicos del Planeta Tierra van cambiando según las épocas y las necesidades del Plan Divino sobre la Tierra, pero hay que señalar la importancia de los centros de México, Darjeeling, Grecia, Santiago de Compostela, sur de Inglaterra, Ginebra, Pirineos, Jerusalem, Los Andes, Tokyo, New York... pronto despertará también un centro africano y más adelante Australia.

Así mismo los siete chakras o centros de fuerza-conciencia en los cuerpos etérico, astral y mental del ser humano.

*Las doce Constelaciones zodiacales y algunas de las estrellas más próximas como Antares o Betelgeuse...

Nunca hay que olvidar que volamos a velocidad incomprensible hacia la constelación de Sirio, donde nuestro nuevo sol central en la próxima etapa evolutiva será Alcyone. Mientras tanto lo que podríamos considerar como el Poder de la Oscuridad o el Mal en nuestro sistema, está firmemente sustentado en Orión (y algunas estrellas negras), polo negativo de nuestra galaxia.

 

3

El sentido profundo de la Gnosis

Lo esencial es comprender que la enseñanza del Cristianismo esotérico o de los Misterios Menores no es la de ser salvados por un Cristo externo, sino el ser glorificados por el Cristo interior, ayudando de esta manera al Cristo externo en su labor planetaria. Es necesario pasar del estado de discípulo al de Hijo, que finalmente y después de toda una vida entregada al servicio de la luz, abocaba en la Resurrección o Ascensión del cuerpo a los cielos. Así el Cristo, glorificado en lo humano, encarnaba en uno (o una) de los Perfectos Salvadores del mundo.

Y nunca habrá que olvidar, con Eckhart que 'la Deidad Suprema es la Esencia Absoluta (Wesen), incognoscible no sólo para el hombre sino para sí misma. Es tinieblas y absoluta indeterminación, Nicht, en contraposición con Icht o Existencia definida incognoscible (véase el paralelo con el vacío búdico, el Tonal-Nagual de los Toltecas, o el Pakriti-Purusha, lo indescriptible conocido y lo indescriptible desconocido del Samkya que está en la base de la Yoga de Patañjali).

A pesar del mensaje vivo del Cristo, el Amor divino como energía más alta y necesaria para la evolución del ser y de la vida universal, no ha podido introducirse en la naturaleza humana ni terrestre. Este Amor sólo puede existir protegido por la humildad y los cristianos han renunciado muy pronto a practicarla como no sea de 'boquilla'. Y aunque Jesús se haya manifestado, y se manifieste aún, como la encarnación de ese Amor, sus llamados sucesores como San Pablo eran incapaces de comunicarlo a sus respectivos fieles e iglesias. Pues se insiste en que sólo algunos de los primeros Apóstoles (Juan, Santiago, más tarde Pedro...) y los Perfectos de los tiempos iniciales o de las iglesias ortodoxas de las Gnosis (sobre todo con la irrupción de los Cátaros en la zona pirenaica) eran capaces de transmitirlo por imposición de manos o por el aura que su sola Presencia (pensamiento electrónico) creaba a su alrededor. En esto seguían el camino de los Esenios, voluntariamente autoexcluídos de los Evangelios, que eran capaces de renovar esta transmisión en cada Comunión o Agapé, también designadas como Fiestas del Amor.

No hay que olvidar, antes de terminar, el recuerdo a María Magdalena que simboliza el Amor perfecto hacia el Maestro, Amor que se manifestará diez siglos después con la devoción a las Vírgenes Negras y en los Templos levantados en su honor, especialmente en toda la zona sudeste de Francia y Nordeste de España, y no en el nombre de María la madre del Señor. Fuera o no la esposa de Jesús y la madre de sus hijos (como afirma la Gnosis), llevara o no en su vientre -cuando desembarcó en la costa norte mediterránea- la Sagrada Sangre del Salvador (el verdadero Grial de una sangre espiritualizada, capaz de manifestar los secretos actualizados del código genético del futuro) entronizada más tarde en la dinastía merovingia... lo cierto es que sigue simbolizando actualmente la magia y la majestad de la Madre Naturaleza, de la Diosa encarnada.

La traición del cristianismo imperial al mensaje transcendente del Cristo fue gestándose progresivamente: Hasta principios del siglo IV se extiende el período de resplandor del cristianismo. Cuando se volvió religión de estado fue el Zoroastrismo el que ascendió como portador de la antorcha del Sol invicto. Y en el siglo VII es el Islam del Profeta el que toma el relevo de la locura divina. Por tanto al fin del primer milenio la humanidad ha renegado por tres veces del Amor para poner en su lugar el culto al orgullo, a la ambición y al juego del poder personal. Un orgullo que es hijo de la intolerancia ('yo tengo la verdad y tú te equivocas') y destruye epidémicamente el germen del Amor. Ya sólo hay lugar para la culpa y el pecado, para la dura ascesis y el sacrificio de sangre, para la oración de arrepentimiento y la esclavitud de la obediencia monacal. Toda la gloria se había perdido, todo el Amor por la existencia, lo femenino, la magia de la naturaleza y los demás seres. El mensaje de Jesús había sido corrompido y mancillado para siempre.

Hoy más que nunca debemos recordar que Jesús vino a mostrar a los hombres y mujeres de la Tierra que por el simple hecho de ser humanos ya están salvados para siempre jamás y que, bautizados externamente o no, podemos vivir si lo deseamos, y de una vez por todas, como encarnaciones plenas y totales de lo divino. Pero el Evangelio siríaco, basado en el Sermón de la Montaña, fue sustituido interesadamente por la degenerada aristocracia monacal por el testamento griego o canónico, y Jesús dejó de ser un hombre pleno del Amor Divino (como el Buda Sakyamuni que renunció para siempre a ser confundido con algo divino) para convertirse en un dios inalcanzable y por tanto inimitable.

 

 

EL VUELO DEL ALMA HACIA LA PLENITUD

1

La escala bíblica de la ascensión a los cielos

Dicen las escrituras hindúes y budistas que la columna vertebral es el eje de la Tierra, con el Monte Meru al Norte y el Potala al Sur. Este llamado 'Templo del Alma' se convierte en el Templo de Salomón cuando el fuego oculto de la Diosa Kundalini se eleva sutilmente afectando a las 33 vértebras de la columna que 'resplandecen como el sol por 33 años'. Y Jesús afirma que 'levantará de nuevo el templo en tres días' después de su muerte (por Crucifixión a los 33 años, la cuarta Iniciación, equivalente a los 33 grados iniciáticos en las Ordenes Ocultas). En su parte inferior la columna vertebral sustenta el fuego sagrado o 'infernal' del sexo, mientras que en lo alto sostiene la perfecta esfera del cielo en el cerebro.

La región cervical está en relación con los siete planetas (Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna), y el hueso Atlas sostiene el universo; la región dorsal está relacionada con los doce signos del Zodíaco, la región lumbar con los cinco elementos y la región sacra está regida por Escorpio (donde descansa Kundalini). En lo alto el cerebro está rodeado de los 22 huesos del cráneo (14 frontales y 8 posteriores), y de ellos dice la Quaballah: 'el Señor dispuso las 22 letras hebreas en forma de muralla'.

En el cerebro los seis lóbulos de cada hemisferio (las 'doce luces' o 'moradas') que se unen en el Cuerpo Calloso (el trono del Señor) La zona frontal es la parte objetiva y voluntaria, y el cerebelo la parte inconsciente del sistema extrapiramidal y otros. Los doce centros son la Corona de Espinas de Jesús (por el sufrimiento que producen cuando se ilumina el centro coronario, que otorga poderes espirituales después de la segunda 'noche oscura' en Kether). Se dice que los doce discípulos (o luces) 'reciben al Cristo con sus puertas y ventanas cerradas' en el interior del Tercer Ventrículo, que se llama 'la Gloria del Sakinath' o la Divina Presencia.

En este cerebro, que ha de volverse telepáticamente sensible al mundo de las almas, conviven tres glándulas (pineal, pituitaria y carótida) que forman el 'triángulo de fuego', un transmisor de pura energía a través del centro Alta Mayor (equivalente a la proyección en la médula del centro Ajña Chakra), que está en comunicación energética y luminosa con Anahata chakra en el pecho. El mismo Ajña es el receptor de energías mentales o del alma, y el director de la Energía Espiritual. Por encima hay otros centros, todos ellos dependientes de la luz de Sahasrara, el centro coronario, que permite el descenso de las fuerzas del Espíritu sobre el Alma o psiquismo. Cuando Sahasrar (a través de Ajña) y Anahata se unen, el centro coxígeo (Muladhara) despierta y se revela la gran luz de la Iniciación.

Dice la historia oculta cabalística que el héroe Chiran es 'el fuego espiritual subiendo los 33 escalones de la espina dorsal y penetrando en la Cámara alta del Cielo' (cráneo), de donde pasó al trono de Isis (glándula pituitaria) para invocar al dios Ra (glándula pineal). Entonces 'la Palabra sagrada y secreta le fue revelada'.

También Moisés, por su parte, sacó de Egipto (la mente apegada) a las doce tribus de Israel (facultades o luces en el cerebro), levantando la serpiente en el desierto (Kundalini irguiéndose desde la pelvis).

En América el Dios Salvador andrógino es Quetzalcoatl (Gukumatz, Kukulkán...), la Serpiente emplumada, y éste ha sido siempre el símbolo del Espíritu ascendente, designado también como 'Señor del Amanecer'. Y Asanga afirma que es necesario 'descubrir la serpiente de la ilusión con la ayuda de la Serpiente de la Sabiduría, y entonces la serpiente dormida ascenderá hacia el Lugar de Encuentro'.

De esta manera, y a través de los Centros etéricos, las frecuencias astrales, mentales y sobre todo espirituales llegan a la Conciencia, transformándonos en 'elegidos que están marcados en la frente' (Apocalipsis). Las siete Iglesias o etapas de evolución son los 7 planetas (estrellas), los 7 chakras, y las 7 iniciaciones (nacimiento, bautismo, transfiguración, crucifixión, resurrección, elevación y unión). Los cuatro Seres 'alrededor del Trono de Dios' son los Cuatro Señores del Karma: Miguel (Sol), Gabriel (Luna), Rafael (Mercurio) y Uriel (Venus). Los pétalos de los cinco primeros Centros suman 48 y los del sexto Ajña 96, en total 144 que es el símbolo de la Obra espiritual realizada: 'los 144.000 seres que serán salvados' (número simbólico para expresar el conjunto de los Hijos y Defensores de la Luz, aunque hoy en día resulta tan ridículo objetivamente que no alcanzaría ni al 0´0025% de la humanidad).

En esta perspectiva, no podemos olvidar el tema del poder interno de la sangre, denominado el 'calor del Alma', que alimenta pránicamente al cuerpo, a las emociones y a los pensamientos. Cuando la sangre se coagula se libera la sutil esencia vital y espiritual que lleva consigo. Éste es el sentido que se otorga al Grial de 'recuperar la sangre del Señor agonizante', recogida en la leyenda por José de Arimatea.

Recordemos también que el color rojo sangre es atribuído a Lucifer, el 'portador de la Luz', que perdió la esmeralda más grande y poderosa de su corona (Sahasrar), al caer en la Tierra sagrada (muladhara y zona sacra), en la que más tarde se talló la copa del Grial (símbolo del corazón, Anahata), que representa a la humanidad doliente que ha perdido el Poder del Verbo Creador. Pero en el hombre, la irradiación magnético-luminosa de la sangre es oscurecida por las secreciones hormonales (emociones) de las glándulas endocrinas inferiores. Y la sangre roja se vuelve negra y vela la Luz. Por eso Lucifer se ha vuelto el símbolo del Ángel Caído. El ser humano debe redimirlo por la secreción de las glándulas endocrinas superiores o emociones elevadas, que segregan el néctar de la Humanidad inmortal.

 

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El viaje del alma y los mundos del espíritu

Únicamente en la línea esotérica de la Gnosis fueron conocidas las Palabras de Poder para atravesar, en envoltura sutil, los diferentes mundos (o estados de conciencia) que corresponden a los planos de existencia universal. Y como la disparidad de criterios es muy amplia (junto a la ignorancia aparente de ciertos aspectos que un día debieron estar vivos en la enseñanza crística), he preferido utilizar el camino de una Vía espiritual que conozco más íntimamente y que aún se mantiene viva en los corazones de tantos Adeptos del Viaje del Alma.

La antigua Tradición de la Orden Iniciática de los Vairadgis utiliza un lenguaje distinto al sánscrito para la designación de los chakras cerebrales, distinguiendo varios niveles de acción interna. Para ellos el Centro Psíquico (Dodal Kanwal) está situado detrás de los ojos, en la línea de su base y en medio del cráneo. Encima de él está Ajña chakra (Chandal Kanwal) que provee un centro de acción a las cuatro facultades mentales (en sánscrito Manas o sustancia mental; Buddhi o intelecto discriminante; Chaitta que capta la belleza de las formas; y Ahamkara que toma las decisiones y ejecuta las órdenes establecidas), y sobre ambos está el Tisra Til o Tercer Ojo donde se concentra la atención al meditar.

Es la Décima Puerta, que permite viajar a los mundos etéreos de la mente. El Alma ha de serenarse fijándose en él, que es la ventana entre lo físico y lo espiritual. El Atma Sarup o Cuerpo de Gloria (el 'hábito sin costuras' de quinta dimensión) sale a través del Tisra Til. El Alma, por su parte, reside en Bodal Kanwal o centro más elevado de Pinda, el universo físico. Desde aquí el que medita se concentra en Tisra Til y traspasada la región de Pinda entra en el Anda, la zona astral cuya capital es Sahasrara-dal-Kanwal, la Jesusalem celeste del Apocalipsis, que abre el camino hacia Dios.

Con la contemplación en Sahasrara-dal-Kanwal (chakra coronario) se viaja por la senda de Eck, el poder cósmico de la Shakti. La atención se retira del mundo externo y se pone en la coronilla de la cabeza (en contemplación), hasta que reuniendo todas sus energías en este punto, traspasa la apertura interna, abandona el mundo físico y penetra en la región más elevada.

Es así como se alcanza el Samadhi profundo en que uno no se distingue del objeto de la meditación. Nos hacemos Uno no con Dios, sino con el Espíritu o Esencia de Dios, y en ese plano los Maestros espirituales te enseñan progresivamente los Libros Sagrados del Viaje del Alma (son doce y todos juntos forman el Libro de los Mundos de Dios, encontrándose cada uno de ellos en uno de los diferentes planos sutiles).

Progresivamente vamos atravesando las etapas de Chela o discípulo, Practicante, Acólito, Salvador y Adepto, antes de convertirnos en Maestro de la Orden de los Vairadgis. La Iniciación del plano físico nos convierte en Acólito; la del astral en Arahata (ambas pueden ser en sueños, incluso hasta la cuarta) y constituyen el paso de la Primera Barrera para entrar en los Mundos del Alma o del Nagual); la del causal en Arhat y la del mental en Chiad; la del plano átmico en Mahdi (este es el primer mundo real del Espíritu, en el que hay que entrar de manera consciente); la del 6º mundo Alakh Lock en Shraddha; el Alaya Lock en Bhakti; el 8º Hukikat Lock en Jñani; el 9º o Agam Lock en Maulani; el 10º que es Anami Lock en Adepiseka; el 11º que es el mundo de Sugmad o Dios en Kevalshan (el Océano de Amor y Misericordia) y el 12º de la Realización del Sugmad en Mahanta Maharai, el Hijo o Iniciado de Dios. Alcanzar un nivel por encima del 7º plano es prácticamente excepcional mientras estamos encarnados en la Tierra y por ello hay que explicar que la 8ª y 9ª Iniciación implican un trabajo a nivel universal.

Se trata de un sendero solitario, acompañados y guiados por un Viajero Espiritual que nos conduce mundo tras mundo según nuestras capacidades del momento. Y esto sigue así hasta que se alcanza el nivel del Adepto (el 5º plano) en la segunda Gran División (entre los Mundos engañosos del Alma y los Mundos reales de Dios), entrando en los siete planos de Dios, el Gran Espíritu, que son siete diferentes formas de existencia espiritual. Progresivamente el Alma viaja a través de los mundos solares, lunares y relampagueantes o astrales, hasta los mundos de luz, y mientras tanto pasa por los planos astral, causal y mental hasta Atma Lock, el plano del Alma. Allí abandona los mundos del Alma y el cordón de plata, haciendo estallar su cuerpo luminoso para atravesar la frontera de la Tercera Atención y desdoblarse directamente por el chakra coronario, sin contacto ya con los planos de energía material. Es importante el Intento por conocer los Mundos internos y el ansia por disfrutar de la Felicidad que hallaremos en ellos, ya que una vez alcanzados los Mundos de Dios contaremos siempre con la continua presencia del Maestro o Viajero Espiritual, con quien contactaremos a través de la corriente del Sonido sutil o Vahni, y no a través de técnicas definidas externamente.

La clave del Viaje del Alma no es el Amor, sino el desapego. El ideal es la libertad, hasta alcanzar el estado de Esksar, la Conciencia del Cristo o la Naturaleza Búdica sin deseo. Los mundos del Alma están dirigidos por el Poder de la Mente Universal o fuerza negativa del Señor del Universo, que siendo parte de la Jerarquía espiritual está establecido en el polo negativo de la creación (crea mundo de espíritu-materia dominados por el tiempo y el espacio) y es considerado por todas las religiones conocidas como su Dios. El Señor del Mundo es llamado de muchas maneras y uno de sus nombres es Kal Niranyan o Sanat Kumara, y sus avatares son los llamados Salvadores de la Humanidad. En contraste con los Mundos del Alma están los Mundos del Espíritu Puro, más allá del quinto plano, donde vibra el Sugmad, el verdadero Dios y poder positivo del universo. ¿Por qué ésta separación? Porque si la fuerza espiritual del Eck entra en contacto directo con la fuerza física negativa (cuerpos sutiles densos), sucede una gran explosión (a la que ya me he referido con anterioridad) para la que hay que estar física, mental y espiritualmente preparados, con una estructura emocional y un sistema nervioso bien fortalecidos por el trabajo interno.

 

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Los planos inferiores del alma

El primer plano del Alma es la zona de Ashta-del-Kanwal, la región astral pura gobernada por Kal Niranyán, donde está situada Sahasra-dal-Kanwal también llamada la montaña de luz, la capital del mundo astral. Aquí habita la manifestación de todo el mundo Pinda y del poder negativo del Universo, el rey de los planos del alma.

En el segundo plano, conocido como Brahmanda o mundo astral, habita el gobernador central de esta región (llamado Brahma) que a veces es venerado como el ser supremo de toda la creación. En este plano se encuentra la ciudad de Kailash o Jerusalem celeste, y es la región más elevada reconocida por la mayoría de las religiones, incluido el cristianismo. Es el hogar de casi todos los líderes religiosos. Brahma es el administrador del gran poder llamado Aum (Shakti), y los verdaderos viajeros espirituales lo consideran un Dios egoísta que trata de hacer que todos le veneren dando muy poco a cambio, y para ello se vale de Maya, la ilusión de las formas, del tiempo y de la mente, para mantener a sus seguidores bajo su dominio.

En tercer lugar se encuentra el Daswan-dwar, el plano puro del Alma, donde se comprenden todas las cosas por percepción directa, sin mente que interfiera. En esta región el Alma logra la forma más elevada del Samadhi, llamado Nirvikalpa. También se adquiere aquí el conocimiento secreto de todos los mundos inferiores.

El sonido divino que emana de las fuentes es indescriptible. Este plano consta de cinco mundos, cada uno gobernado por un Brahm. Su señor es Omkar, Parabrahma o Akshar Purusha, que vive en Maha Sunya, el reino vacío, más allá del bien y del mal. Su poder vibratorio es tan poderoso que nadie puede permanecer frente a él largo tiempo.

En el cuarto mundo está la tierra de Sohang o Bhanwar Gupha. Ésta es la parte superior del plano mental gobernado por el gran Soham o Mahakal. Sólo algunas escrituras sufis e hindúes hablan de esta región (Rumí, Kabir, Nanak, Hafiz, los Radha Swami...). Ésta es la puerta estrecha para llegar al Absoluto, donde se obtiene el permiso para continuar ascendiendo hasta la inmensidad del Amor y la Misericordia.

Los habitantes de la ciudad de Uri se encargan de reunir las partes elementales de la esencia espiritual, para que la vida sea posible en los planos inferiores a la Segunda Gran División (mundos de la mente-corazón). Aportan almas-átomos que aún no se han manifestado y que deben descender a los mundos elementales. El sonido de este plano es semejante al de una flauta (Sohang Shabda) y su origen se encuentra en el palacio de cristal donde habita su Señor. Kabir relató que en este plano había 80.000 continentes con bellas residencias para los que en él habitan. El color de esta región es azul. Soham mismo está en el origen de toda la luz de este plano, y aparece como un joven tibetano de unos 25 años sentado cómodamente en un cojín.

Así finalmente se llega a la quinta región del Sat Lock, la primera verdadera manifestación del Espíritu, esa entidad conocida como Sugmod o Dios. El sonido es como de gaitas y se vive en la eternidad.

Para llegar a este plano hay que pasar por una zona de tan intensa y profunda oscuridad que tan sólo un veterano y poderoso Viajero Espiritual puede iluminarnos el camino. Éste es el hogar permanente y verdadero del Alma, que al llegar a este plano ha disfrutado ya del resplandor de 16 soles, y es aquí donde contempla la primera manifestación del Ser Supremo, Sat Nam, uno de cuyos cabellos brilla más que diez mil soles. Cuando se le contempla, algo dentro de nosotros grita desaforadamente: 'Yo Soy Él, Yo Soy Dios'.

Es un mundo de miles de colores y piedras preciosas, con flores de loto de kilómetros de diámetro y el agua de sus ríos calma la sed del Espíritu ('el que beba del agua que Yo le daré no tendrá nunca más sed'). Sat Nam es parecido a un indio americano bronceado, con brazaletes en los brazos. De él emana una luz cegadora y es la primera manifestación limitada del Ser Supremo. Primero hay que unificarse espiritualmente con Satnam participando de todos Sus atributos. Sólo así se puede continuar la ascensión a otras regiones.

Y más adelante todavía quedan otros planos con sus gobernantes: Alakh Lock, Alaya Lock, Hukikat Lock, Agam Lock, Anami Lock y Sugmad Lock. Cada uno de ellos revela el divino conocimiento que no permite ya ninguna satisfacción en los planos duales de Kal Niranjan. En palabras del Libro de Job: '¡Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, porque la mano de Dios me ha tocado!'.

Si hubiera que resumir la composición interna del ser humano, habría que insistir en la importancia del germen espiritual o Tuza, que conserva el secreto divino de la imaginación sagrada que el Sugmad desea de nuevo para sí mismo, y por eso llama a todas las almas a regresar a Su lugar en el mundo lejano.

El Tuza es el ser humano verdadero y está compuesto por el Cuerpo Físico; el Cuerpo Astral o Nuri Sarup (cuerpo de luz) que toma su forma dependiendo del carácter del individuo y que posee cinco sentidos internos, siendo ajeno a la muerte y acompañando como vehículo al Tuza en el plano astral; el Cuerpo Causal o Karan Sharmir, mucho más sutil que el astral, en donde descansa la semilla de todo lo que va a tener lugar en la vida de la persona.

Este cuerpo está dividido en dos estratos que recubren el Tuza y su misión consiste en transmitir impresiones entre la mente y el Tuza por un lado y entre la mente y el cuerpo astral por otro.

El cuarto cuerpo es el Cuerpo de la Mente, que es como una coraza alrededor del Tuza. Cuando llegamos a la región de Daswar Awan todos los cuerpos, excepto el de la mente, han sido abandonados pues el Tuza ya no los necesita. Puede conocer ya todas las cosas y regocijarse con ellas mediante la percepción directa. Si el Tuza traspasa esta región, deja también caer el cuerpo mental y se convierte en sí mismo sin ningún soporte. Todo el conocimiento se abre ante él sin necesidad de intermediario. Este Tuza o espíritu es la quintaesencia de lo humano.

Es el momento de recordar que Nuri Sarup, el cuerpo de sueño sólo permite alcanzar los templos de la Sabiduría de Oro correspondientes a los planos por debajo del quinto, ya que en sueño es casi imposible alcanzar Atma Lock cuya vibración exige que entremos conscientemente.

Como ya he explicado, cada uno de estos Templos conserva en su interior uno de los Libros Sagrados y es regido por uno de los antiguos maestros de la Orden Vairaji (los Viajeros del Espíritu).

El primer templo es dirigido por Fubbi Quantz y se encuentra en el Monasterio Katsupari al norte del Tibet. El segundo es el de Gare-Hira en Agam Dess (Himalayas) morada de los Eshwar Kanedale, los Comedores de Dios que se alimentan del espíritu cósmico, y está dirigido por Yaubl Sacabi. El tercero es la morada de Moksha en la ciudad de Retz, sobre el planeta Venus y lo dirige Ramí Nuri. El cuarto está en el plano astral, en la ciudad de Sahasra-dal-Kanwal y es el Templo de Azkléporiz dirigido por el hindú Gopal Dass. El quinto es el templo de Sakapori en el plano causal dirigido por Shams-i-Tabriz (el maestro sufi de Rumi). El sexto está en la ciudad de Mar Kailash en el plano mental, dirigido por Towart Managi (hombre santo de Abisinia). En el plano búdico se encuentra el chino Lin Tsi, en el Monasterio de Karakota, en la ciudad de Ashint, de belleza estremecedora. Tindor Saki dirige el Templo de Param Akshar, la morada del conocimiento imperecedero. Está en el quinto plano de Atma Lock en la ciudad de Akshar, donde hay una comunidad de Adeptos que son Viajeros del Alma, y donde está la sede de la Orden iniciática de los Vairaji. En los siguientes planos están Tom Geshig, Mesi Gokaritz (griego), Kadmón en Hukikat Lock se encierran las profecías de toda la vida universal), Agnotti, etc.

 

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Surat, Nirat y Tasawar (el Sonido, la Luz y la Contemplación)

Tanto el Sonido como la Luz llegan a través de la repetición de los mantras que corresponden a los diferentes planos terrestres (tierra, agua, aire, fuego y éter para el Sonido interno) y a los Planos Celestes (astral, causal, mental y búdico para la Luz de Dios)

 

Surat: Repetir nueve veces cada uno de los siguientes mantras relacionándolos con sus chakras respectivos: Kalim en la base de la columna (Muladhara Chakra); Omkar en la zona genital y bajo vientre (Swadisthana); Hirim en la zona abdominal (Manipura); Soham en el pecho (Anahata Chakra); Shirim en la garganta (Vishuddhi) y 27 veces Hu (el Nombre Secreto de Dios) haciéndolo resonar desde el entrecejo (Ajña) a la nuca (médula oblonga y bulbo raquídeo). Al terminar seguir un rato repitiendo Hu mentalmente, mirando relajadamente al entrecejo, hasta poneros a la escucha del sonido interior a partir de la nuca y entre los dos oídos (preferiblemente el derecho).

Estos sonidos son como de truenos, el rugido del mar, tintineo de campanas, el agua fluyendo suavemente o el zumbido de abejas. En los planos más elevados se asemeja al sonido de flautas, muchos violines, un órgano o instrumentos de viento, hasta llegar a la Música del Universo o Música de Dios (el sonido de grandes aguas de Pentecostés).

 

Nirat: Una vez traspasados los cinco elementos a través de sus respectivos mantras, alcanzamos a ver una luz azulada o blanca en la frente, que sólo en contacto con la vibración más elevada del Espíritu se transforma espontánea y meditativamente en el verdadero Ojo espiritual.

Una vez en presencia de la citada luz repetimos nueve veces el nombre místico de los diferentes planos del Alma para que la luz nos llegue (en diferente intensidad y colorido) a través del sonido (Es el Zikhr, el canto de los nombres de Dios). Kala para el Mundo Astral de color rosáceo; Aum para el Mundo Causal de color naranja; Mana para el Mundo Mental de color azulado; Baju para el Plano Búdico de color violáceo; Sugmad para el Plano Espiritual de color amarillo dorado. Al repetir Suuug Maaad nos mantenemos unos minutos atentos a esta luminosidad interior, dejándose absorber en ella completamente.

La luz y el Sonido son la Voz y el Cuerpo de Dios y es a través de ellas como se manifiesta toda su magnificencia en los Mundos Espirituales. Es como un verdadero caleidoscopio de luces vibrantes que se irá convirtiendo en el Ojo espiritual, un halo dorado rodeando a un túnel azul o cielo oscuro y una pequeña estrella blanca luminosa en el centro. Hay que dejarse absorber por el túnel de luz, aceptando las sensaciones de electricidad en los músculos y en la espina dorsal, luego la felicidad, el calor o frío desde el entrecejo y quizás se llega al punto de que la respiración se desvanece completamente y toda la energía de los cinco sentidos se acumula en el ojo espiritual. Y esta fuerza vital crea un enorme túnel azul oscuro (color del infinito) por el cual atraviesa el Alma.

 

Tassawar: Después de Surat y Nirat hay una tercera práctica que consiste en contemplar mentalmente y sin distracción la imagen de un Viajero Espiritual, del Guía Interno o del Ángel Guardián, repitiendo el nombre espiritual del Maestro, hasta poder entrar con él en los Mundos Espirituales. En cualquiera de estas tres prácticas Sugmad, lo invisible e inaudible, puede hablar y mostrarse a nuestra percepción sin previo aviso. La imagen del Maestro o Guía Espiritual puede ser sustituída por la contemplación de un Lingam de color morado, mientras repetimos Shivo´ham, 'Yo soy de la Esencia de Shiva'. 

 

 

APÉNDICE: LA HERMANDAD INVISIBLE DE JESÚS

(del "Libro de Urantia")

 

"El eclesiasticismo es por siempre incompatible con la fe viva, con el espíritu en crecimiento y con la experiencia directa de los socios de Jesús en la fe, dentro de la hermandad del hombre en la asociación espiritual del reino del cielo. El laudable deseo de preservar las tradiciones del logro pasado conduce a menudo a que se defiendan sistemas de adoración obsoletos. El deseo bien intencionado de fomentar antiguos sistemas de pensamiento, impide eficazmente el patrocinio para crear medios y métodos y adecuados, para satisfacer los anhelos espirituales de las mentes en expansión y en avance del hombre moderno. Asimismo, las iglesias cristianas del siglo XX son enormes obstáculos, pero totalmente inconscientes, al avance inmediato del verdadero evangelio, las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

Muchas personas sinceras que ofrecerían con regocijo su lealtad al Cristo del evangelio, encuentran difícil apoyar con entusiasmo una iglesia que exhibe tan poco del espíritu de su vida y enseñanzas y que erróneamente se considera fundada por Él. Jesús no fundó la así llamada iglesia cristiana, pero ha fomentado en toda forma acorde con su naturaleza, dicha iglesia como el mejor exponente existente de su obra de vida en la tierra.

Si la iglesia cristiana se atreviese a abrazar el programa del Maestro, miles de jóvenes aparentemente indiferentes correrían a ingresar en dicha empresa espiritual y no titubearían en recorrer todo el camino de esta gran aventura.

El cristianismo se enfrenta con el peligro mismo expresado en uno de sus lemas: "Una casa dividida contra sí misma no perdurará". El mundo no-cristiano no capitulará ante una cristiandad dividida en sectas. El Jesús vivo es la única esperanza de una posible unificación del cristianismo. La verdadera iglesia, la hermandad jesuística, es invisible, espiritual y está caracterizada por la unidad, no necesariamente por la uniformidad.

La uniformidad es la característica del mundo físico de naturaleza mecanicista. La unidad espiritual es el fruto de la unión de la fe con el Jesús vivo.

Ahora, la iglesia visible debería negarse a seguir dificultando el progreso de la hermandad invisible y espiritual del reino de Dios. Y esta hermandad está destinada a tornarse en un organismo vivo, en contraste con una organización social institucionalizada. Bien podría utilizar estas organizaciones sociales, pero no puede ser suplantada por ellas.

Pero el cristianismo, aún en el siglo XX, no debe despreciarse. Es el producto del genio moral combinado de los hombres conocedores de Dios de muchas razas durante muchas épocas y ha sido verdaderamente uno de los más grandes poderes en pos del bien en la tierra, y por lo tanto ningún hombre debe de considerarlo con desprecio, a pesar de sus defectos inherentes y adquiridos. El cristianismo sigue tratando de llegar a la mente de los hombres reflexivos con fuertes emociones morales.

Pero el comprometimiento de la iglesia en el comercio y en la política no tiene excusa; estas alianzas profanas son una traición flagrante al Maestro. Y los verdaderos amantes de la verdad mucho tardarán en olvidar que esta poderosa iglesia institucionalizada frecuentemente se atrevió a sofocar una fe recién nacida, persiguiendo a los que llevaban la verdad si por azar aparecían envueltos en atavíos no ortodoxos.

También es muy cierto que esta iglesia no habría sobrevivido a menos que hubiese habido hombres en el mundo que preferían este estilo de culto. Muchas almas espiritualmente indolentes anhelan una religión antigua y autoritaria de rituales y tradiciones consagradas. La evolución humana y el progreso espiritual no son suficientes para permitir a todos los hombres prescindir de la autoridad religiosa. Y la hermandad invisible del reino bien podría incluir a estos grupos familiares de distintas clases sociales y temperamentales si tan sólo éstas desean volverse hijos de Dios verdaderamente conducidos por el espíritu. Pero en esta hermandad de Jesús no hay lugar para rivalidades sectarias, resentimientos de grupo ni afirmaciones de superioridad moral e infalibilidad espiritual".

...

"La gran esperanza de Urantia (La Tierra) yace en la posibilidad de una nueva revelación de Jesús, con una presentación nueva y ampliada de su mensaje salvador, que uniría espiritualmente en servicio amante a las numerosas familias de sus seguidores profesos actuales".

...

"Si el cristianismo pudiera tan solo captar más de las enseñanzas de Jesús, podría hacer mucho más para ayudar al hombre moderno a solucionar sus problemas nuevos y cada vez más complejos.

El cristianismo sufre de un gran obstáculo, porque se ha identificado en la mente de todo el mundo como parte del sistema social , la vida industrial y las normas morales de la civilización occidental; así pues, el cristianismo parecería patrocinar, sin intención, una sociedad que se tambalea bajo el yugo de tolerar una ciencia sin idealismo, una política sin principios, una riqueza sin trabajo, un placer sin límites, un conocimiento sin carácter, un poder sin conciencia y una industria sin moralidad.

La esperanza del cristianismo moderno consiste en que deje de patrocinar los sistemas sociales y las políticas industriales de la civilización occidental, inclinándose humildemente ante esa cruz, que tan valientemente ensalza, para aprender allí nuevamente de Jesús de Nazaret, las verdades más grandes que el hombre mortal puede escuchar jamás: el evangelio vivo de la paternidad de Dios y de la hermandad del hombre". 

(Del "Libro de Urantia", páginas. 2.084, 2085 y 2086)