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CREO que, en materia de arte, las reglas han de ser violadas cuando se
las conoce y cuando se tiene el suficiente talento como para violarlas
con acierto. Los puristas, los pedagogos del baile flamenco -los
pedagogos a secas, claro-, nunca entendieron en buena parte, y se morirán
sin entenderlo, que Vicente Escudero, a cuya gloriosa ancianidad
acudimos hoy, tiene un talento endemoniado y emparentado con la poesía,
con las ideas, con la pintura de sus años de mocedad y madurez, de
manera que la revolución del baile comienza en él y que no ha sido ni
es hombre Vicente de los de atenerse a "lo de siempre".
Por supuesto que conoce muy bien "lo de siempre": sin
conocerlo muy bien, su arte no hubiese podido diverger, diferenciarse,
ser distinto, ...(continuará)
Fernando Quiñones
Madrid, Octubre de
1974.
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