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San Sebastián, 1912. Bailarina y
bailaora.
La muerte de su hermana
Encarnación
la Argentinita la había dejado profundamente deprimida, y sin ánimo
de volver a bailar. "Pero venía mucha gente amiga..., todos me decían
que el mejor homenaje que podía hacer a mi hermana era éste: bailar,
presentar las coreografías que hizo mi hermana..., yo creo que era una
cosa piadosa, muy digna de agradecer, que me hiciera salir un poco de mi
letargo..." Entre todos la convencieron. Así nació el Ballet Español
de Pilar López, que el 10 de junio de 1946 se presentó en el Teatro
Fontalba de Madrid con éxito de clamor. Pilar se convirtió en una nueva
luminaria del baile nacional. Había comenzado a trabajar sola en espectáculos
de variedades, no uniéndose a su hermana hasta que Argentinita formó su
primera Compañía de Bailes Españoles. Desde 1946 hasta 1973 Pilar López
mantuvo prácticamente sin interrupción su compañía de ballet. Fueron
veintisiete años en los que realizó un trabajo realmente trascendental
para el baile español y para el flamenco.El 4 de Noviembre de 1974
participa en el homenaje al bailarín Vicente
Escudero, con la presencia en la sala de él mismo en el teatro
Monumental de Madrid, bailando magistralmente la Danza ritual del fuego
del "Amor Brujo" de Falla y "La Caña" haciendo pareja
con Antonio Gades.
Es tal la cantidad de obras que
incluye, tal la cantidad de nombres de primera fila que pasan por sus
formaciones, es un trabajo tan bien hecho el suyo, que parece imposible
hallar nada semejante en la historia de nuestra danza. Algunas de sus
realizaciones más logradas fueron: Los Cabales, Flamencos de la Trinidad,
Madrid Flamenco, Preludios e Imágenes de Debussy... Hay que subrayar que
Pilar López siempre tuvo una idea muy clara del trabajo coral en su compañía,
sin divismos ni estrellas a cuyo lucimiento se supedita todo lo demás. Ni
ella misma. "Antonio tenía quizás una compañía más numerosa que
la mía, yo tenía otra visión del formato; cada uno en su casa dispone
la casa como le gusta y yo prefería llevar menos gente y, para mí, más
aprovechable: o sea no llevar bulto; llevar por ejemplo cuatro o cinco
buenos bailarines que en un momento dado... Como yo he tenido la teoría
de no hacer divismo conmigo, pues claro he dado ejemplo para que los demás
no lo hagan... y entonces: que teníamos que salir por separado, pues salíamos
por separado; que teníamos que salir todos juntos, pues salíamos todos
juntos... Si después nos hacía falta hacer un trío, pues un trío; o un
'duetto'... Pero que fuéramos aprovechables, como se suele decir, para un
barrido y para un fregado. Yo trabajaba mucho en equipo, porque lo creía
conveniente; a lo mejor hay una niña que acaba de llegar y tiene una idea
que a mí no se me ha ocurrido, ¿por qué no?."
De Pilar López va a quedar, además de su gran obra, su excepcional
trabajo como maestra. "Una de las mejores forjadoras de talentos que
ha tenido España", a juicio de Bourio. Muchas de las primeras
figuras del baile flamenco de las últimas décadas se formaron junto a
ella, especialmente hombres, bailarines y bailaores. Greco, Manolo
Vargas, Roberto Ximénez, Alejandro
Vega, Antonio Gades, Farruco, Mario
Maya, el
Güito... La lista sería interminable, y es curioso constatar cómo
cuantos trabajaron con ella le guardan no sólo admiración, sino también
respeto, gratitud y cariño. No es frecuente en el flamenco. Antonio Gades,
por ejemplo: "A Pilar López le tengo que agradecer toda la vida,
nunca se lo agradeceré bastante, que me enseñase antes que la estética
de la danza, la ética". Mario Maya tuvo la suerte -así lo considera
él, ciertamente- de encontrarse junto a Pilar cuando era un adolescente
de catorce años: "Cuando yo paso a Madrid y entro ya en el ballet de
Pilar López, entonces es cuando verdaderamente me doy cuenta y soy
consciente de que realmente esto es algo hermoso a lo que hay que ponerle
la máxima atención. Es cuando tengo la suficiente lucidez para darme
cuenta de lo que quiero (...) Pilar, posiblemente no haya sido maestra
porque ella nunca nos ha enseñado en el sentido de lo que se pueda
entender por maestra. Ella lo que hacía era darnos a nosotros todo el
medio artístico que a ella le rodeaba. En realidad, culturalmente, para
todos los que estábamos con ella, ha sido nuestra maestra; la maestra de
toda una generación".
Maestra en un sentido mucho más amplio que el de la simple docencia en
una escuela de baile. El coreógrafo José
Granero lo ve también así: "Pilar no nos enseñó realmente a
hacer pasos, lo que enseñó a todo el mundo Pilar López fue a
desarrollar esta profesión de una manera coherente y reflexiva, potenció
a cada uno en su forma, ha tenido un ojo maravilloso para poder potenciar
eso en cada uno. La línea que a mí siempre me ha gustado más ha sido la
de Pilar, sin quitar mi admiración por otro tipo de coreógrafos o
bailarines de la época, pero lo más importante para mi fue el impacto de
Pilar López. Yo creo que realmente la que renovó la danza española y la
llevó por un camino muy serio ha sido Pilar, más que otros personajes.
Ella dio un sello muy especial a la danza española. Todavía el otro día
estaba viendo lo de Duende y misterio del Flamenco y ahí lo ves muy
palpable, que hay una seriedad, un saber estar en este sentido, que no había
una forma comercial de exponer la danza, sino de una manera más
seria". Pilar López, sin embargo, siempre que se le habla de esto,
con su sencillez habitual quita importancia a cosas que la tienen tanta:
"¡Hombre! Mucha gente me dice: '¡Hay que ver los bailarines que Vd.
ha hecho...!' Y yo creo que no he hecho nada, o casi nada, porque lo
importante era que existiera esa 'materia'. Tal vez mi mérito, si he
tenido alguno, ha sido el saber hacer un buen 'diagnóstico' de gente que
a lo mejor no se esperaba mucho de ellos y que yo -tal vez por tener un
buen ojo- pues 'diagnosticaba' y más tarde o más temprano terminaba
dando su fruto...". Ha hecho películas. |