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Mi intención es recopilar la mayor cantidad de recetas tradicionales de cada región española, sobre todo con vuestra ayuda, así que ¡ANIMAOS! y mandadme alguna que conozcais para incorporarla a esta página.
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Guiso de garbanzos con piñones
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GUISO DE GARBANZOS CON PIÑONES
Ingredientes:
Realización:
Los garbanzos dejados a remojo el día anterior, se cuecen con agua, sal y laurel.
Mientras tanto, se trinchan la cebolla, los ajos y el perejil y se colocan en un mortero añadiéndole el pimentón, algo de sal y pimienta, el puré de tomate y el azafrán; se remueve un poco y se le añade una tacita de agua de la que está cociendo los garbanzos.
Se pone una cazuela de barro al fuego con el tocino y el pie de cerdo; en cuanto empieza a dorarse, se le añade el aceite y luego la composición que hay en el mortero. Se hace un buen rehogado y a continuación se le agregan los garbanzos que se habrán escurrido después de haber retirado el laurel, junto con los piñones. Se mantiene el guiso a fuego muy suave por espacio de un cuarto de hora.
Ingredientes:
Realización:
Después de purgados los caracoles, se bañan con agua y sal y se refrescan en sucesivas aguas hasta que queden bien limpios. Luego se colocan en una cacerola, se cubren con agua limpia y se les de un hervor durante cinco minutos. Después se escurren y se reintegran nuevamente al utensilio puesto sobre el fuego con agua nueva, el ramillete de hierbas, sal y pimienta y se cuecen por espacio de hora y media.
Mientras tanto, se coloca en el fuego una sartén con el aceite, cuanto está caliente se le añade la cebolla y los ajos trinchados, las tiras de pimiento y la guindilla. Al empezar a dorarse se añade el chorizo, el jamón y el pimentón y se procede a rehogar.
Más tarde se incorpora la harina y el vino blanco. Diez minutos después se le añade un tazón de agua en que se están cociendo los caracoles, y transcurridos cinco minutos, se escurren los caracoles y se agregan al sofrito. Se tapa la sartén, se rectifica de sal, y se les da una hora más de cocción, y a la mesa.
Realización:
De un pan casero redondo o uno rectangular de miga, se cortan rebanadas de pan de tres centímetros de espesor; luego se dividen en tiras rectangulares de diez centímetros de largo por tres de alto.
Se pone la leche, fría, en una cubeta o en un lebrillo con un poco de sal y se baña en ella el pan. Mientras tanto, se coloca una sartén muy limpia al fuego con el aceite, cuando está muy caliente, se sacan las tiras de pan de la leche, se depositan encima de un lienzo, dándoles vuelta para que se escurran ligeramente, y se fríen. Al estar doradas por ambos lados, se retiran de la sartén, se dejan escurrir un poco y se pasan por una fuente en la que habremos puesto el azúcar, rebozándolos por ambas caras. Se recomienda comerlos calientes.
Es muy generalizada la costumbre de acompañar con ellos una taza de chocolate.
Se migan cuatro panecillos, con toda su corteza, y se bañan las migas con leche, en la que se habrá puesto sal, debiendo llegar el líquido casi a cubrirlas.
Se pone una sartén al fuego con manteca de cerdo y cuando está caliente se le adicionan cuatro dientes de ajo y un poquito de sal. Se fríen los ajos bien dorados y luego se apartan y se tiran. Se escurren bien las migas y se echan dentro de la sartén, friéndolas con las grasas que contienen, se les da un par de vueltas con un tenedor sin aplastarlas y extendiéndolas bien, como si se quisiese hacer una tortilla. Se tapa la sartén y se le da la vuelta a la composición, friéndolas un poco más por la parte invertida. Una vez doradas, se ponen a la mesa.
Ingredientes
Realización:
Después de lavar bien las berzas, se cortan en rodajas delgadas y se escaldan con agua hirviendo, previamente salada. Se escurren, se secan y se pican con el cuchillo.
Se pone una cacerola al fuego con manteca, cuando está caliente, se le agregan las berzas y se rehogan, se sazonan con sal y pimienta y se añade la harina, pasada por un tamiz, repartiéndola por encima de la verdura. Se remueve y minutos después se le incorpora el caldo.
Se continua el guiso para que la salsa reduzca, hasta su total cocción.
Ingredientes:
Realización:
En una cacerola se mezclan el azúcar y la mantequilla con la ayuda de una espátula. Se sigue trabajando el conjunto, se la añade la canela y luego los huevos. Se mezcla pacientemente, se le incorpora la harina, poco a poco, en forma de lluvia y después las ralladuras de limón, sin dejar de remover la masa, hasta que se consiga una composición parecida a los buñuelos.
Se preparan unas cajitas de papel, que se llenan con la pasta y se introducen en el horno para su cocción. Se cocerán rápidamente.
Una vez listas y frías, se envuelven con papel fino o parafinado
Ingredientes:
Realización:
Se purgan y limpian exteriormente las anguilas, se despellejan y lavan nuevamente, se enrollan y se ponen dentro de una olla, cubiertas con vino tinto y se dejan macerar unas dos horas.
Se pone una cacerola ancha al fuego con el tocino, que se deja derretir, luego se le añaden las anguilas, manteniéndolas enrolladas, se sazonan con sal y pimienta y se les añade el laurel. Se tapa la cacerola y se obturan las juntas con una masa hecha de harina y agua, y se cuecen al horno por espacio de unos 25 o 30 minutos. Se pueden hacer en la cocina.
Una vez cocidas, se dejan enfriar un poco sin destapar la cacerola, después se sacan las anguilas y se cortan en cuatro pedazos cada una, los cuales se colocan en una fuente y se cubren con su propio jugo.
"En una cazuela de barro se derriten cuatro onzas de manteca de cerdo y se rehogan una libra de cebolla y media de nabos. Se añade perejil, orégano, tomillo, media docena de dientes de ajo y un poco de pimiento dulce. Bien frito todo esto y antes de que la cebolla tome color, se fríe y se hace cocer durante cuatro horas, y después de incorporar agua, pata, oreja y hocico de cerdo, bien partido todo en pedacitos pequeños y convenientemente deshuesado. Se agraga una libra de buen jamón y se completa la sazón. Cuando todo hierve a borbotones se echa el arroz, que cocerá a medias, sobre fuego vivo. Entonces se retira; se cubre la superficie de la cazuela de lonjas de tocino fresco, muy delgadas. Se tapa la cazuela con tapa de hierro y se pone rescoldo encima. Cuando el tocino llegue a torreznarse se quita la tapadera, se deja reposar el plato y se come uno hasta la cazuela"
Receta de Alvarez Builla de Alcañices, Zamora