Entrevista a Francisco Giménez
finalista del premio "Vargas Llosa" de novela 1997
con la novela "Sacristanes y Proxenetas"
(Ed. Libertarias)


Tiene aspecto de filósofo cachondo, pero es en realidad un excelente novelista, metido a profesor, que disfruta mirando y sugiriendo la lectura de su primer hijo: “Sacristanes y Proxenetas”, en clave de novela negra, con la Murcia huertana al fondo y con tantos rincones perdidos entre sus capítulos. Francisco Giménez Gracia, además de gran tertuliano, es un conocedor y escribidor de lugares del alma, lleno de humor y lucidez, pequeños sabores de la ciudad y grandes amigos. Son las seis de la tarde, me recibe en un instituto cartagenero donde actualmente da clases; finalista del premio de novela “Vargas Llosa” de 1997, su novela acaba de ser publicada en Ediciones Libertarias

El Confort del Sur: Al leer el título de tu novela me chocó el título: “Sacristanes y Proxenetas”, me dijiste que es una “novela negra”, realizada y desarrollada en Murcia. ¿Qué más puedes concretar sobre esta novela?

Francisco Giménez: Bueno, lo de “Sacristanes y Proxenetas” viene de una cita de Cioran que tengo aquí a mano y ahora te lo leo; dice Cioran: “Cuando desde mi buhardilla contemplo la ciudad, me parece que tan honrado es ser en ella Sacristán como Proxeneta”. Creo que es una cita muy bonita para encabezar una novela negra; y además el título tiene que ver con la trama de la novela, de modo que prefiero casi no desvelar el porqué de “Sacristanes y Proxenetas”. Efectivamente es una novela negra, una novela... Si quieres te cuento la trama...

CS. : ¿Actual? ¿Basada en hechos de la actualidad?

FG. : Si... Bueno, basada no está en ningún hecho concreto, pero fíjate la semana pasada salió una noticia en el periódico, una noticia que no desvelaré para no dar pistas, que parecía que estaba sacada de mi novela; y, mira, parece que ha venido la realidad para ponerse a favor de la salida de mi novela, porque, ya te digo que es pura ficción, pero son cosas que podrían pasar, digamos que está dentro de lo verosímil.

CS. : Con esta novela te quedaste finalista este año del premio “Vargas Llosa” que organiza la Universidad de Murcia y la CAM, pero tanto gustó al jurado que también esta novela ha salido publicada en el premio “Vargas Llosa” ¿porqué piensas que ha pasado esto? ¿por la calidad literaria, por el contenido?...

FG. : No sé, no sé; porque la verdad es que a mí me emocionó mucho... porque este premio no está previsto que tenga finalista... Ha ganado un escritor mejicano, yo no he tenido ocasión de leer su novela aún, pero cuando tuve la oportunidad de conocerle me pareció un hombre de una humanidad inmensa, un escritor interesantísimo, todo un personaje; además es un escritor que en su país es conocido, tiene ya novelas publicadas, asesor de la ONU, un hombre que ha viajado muchísimo, es todo un escritorazo. El hecho de estar a su lado... a mí la verdad es que me conmovía, y pienso que puede ser... bueno, así lo dijo desde luego el jurado, que aunque no estaba previsto que hubiera un finalista, pues que la novela mía tenía bastante calidad (por encima de las otras finalistas, que tenían todas suficiente calidad, dijeron), tenía suficiente entidad, digamos; que sería un desperdicio el que no se publicara. Entonces recomendaron a quien se hacía cargo económicamente del premio, a la Caja del Mediterráneo, que publicaran laobra; el director accedió enseguida, instantáneamente, estuvo muy simpático además, y, bueno, pues eso fue... y a mí me emocionó muchísimo, la verdad, todavía me dura.

CS. : ¿Tú piensas que en el fondo, al leer una buena novela, hay filosofía, e incluso poesía?

FG.- Sí, claro. Es que la filosofía es una “voyesis” en el sentido griego, es un obrar con las palabras, con un tipo determinado de palabras, con un género determinado de ideas que no son, en absoluto, diferentes de la de, al menos, la poesía que a mí me interesa. Por ejemplo: Alvaro Mutis, por ponerte un ejemplo, para mí es un poeta que difícilmente lo distingo de un filósofo; el propio Borges que te decía antes. La filosofía griega, que es la que más me ha interesado a mí siempre, pues Parménides es el padre de la filosofía contemporánea.

CS.- Volvamos un poquito a la novela. ¿Es una sátira contra la sociedad? ¿Son una serie de personajes que buscan y no encuentran, que pululan por esta ciudad moderna? Y también una pregunta doble: ¿Te inspira esa tradición de la novela negra española o buscas otras fuentes?

FG.- Sí, es novela negra. A mí siempre me ha gustado leer la novela en general, que se suele poner como una novela menor; parece que los premios literarios y tal buscan las novelas inclasificables en ningún género. A mí me gusta la novela en general, me gusta la novela negra, me gusta la novela erótica, me gusta la novela de ciencia-ficción, cuando es buena, claro. Por ejemplo, Vargas Llosa, por nombrar al autor que le da nombre al premio, tiene una novela erótica magnífica que es “El Elogio de la Madrastra”, y esta vez que he tenido oportunidad de conocerle, pues él me confirmaba que disfrutó mucho escribiéndola. Yo novela negra he leído mucho, pero, desde luego, la que más me gusta es la novela negra española. Creo que el mejor escritor de novela negra es España es uno que no es muy conocido que se llama Carlos Pérez Giner, es un hombre que tiene una novela... por ejemplo tiene una que se llama “La Mano Armada” y otra que se llama “Días de Guardar” que son impresionantes. Luego, también me gusta horrores Vázquez Montalbán... y un escritor mejicano que se llama Paco Ignacio Taibo II (porque su padre se llamaba también Paco Ignacio Taibo) tiene unas novelas que se desarrollan en México DF, fabulosas. Creo que son los tres escritores que, no sé si me han influido, pero a quienes, desde luego, más me gustaría parecerme. Paul Auster, por ejemplo, me encanta... pero yo, leyendo una novela de Alvaro Mutis, de García Márquez o Vargas Llosa... escritores argentinos nuevos: Alman Barsi, un tío impresionante; Melvos Giardinelli que ha escrito una novelita pequeña que se llama “Luna Caliente” que es una preciosidad, entre el relato largo y la novela corta... no encuentro en la literatura anglosajona, nada que se le parezca, por no decir de la francesa o la alemana, etc. Hay una producción tan rica en el mundo de la literatura en español que, desde luego, es todo un privilegio poder leer y poder escribir en esta lengua. Tenemos mucha suerte por eso, yo creo, quienes hemos nacido en esta lengua

CS.- ¿Puedes compaginar entre la enseñanza, entre tus viajes entre Murcia y Cartagena y el espacio y la tranquilidad sosegada, la soledad sonora para poder escribir? ¿Hay poca relación entre enseñanza y escritura?

FG.- Sí, hay poca. Por desgracia hay poca. Creo que hay poca porque el Ministerio no fomenta mucho que el profesorado adquiera determinados niveles de excelencia. Con esto no quiero ni ponerme flores ni reclamar reconocimientos especiales, pero, te digo lo mismo que antes, reconocer un hecho... ¿para qué te voy a contar? A escala personal creo que es muy bueno compatibilizar dos actividades cualesquiera porque la una te descansa de la otra. Yo tampoco me veo como escritor al 100%; me gusta mucho escribir en la medida que por la tarde vengo al instituto y doy clase; y me gusta la enseñanza porque por la mañana descanso y hago otras cosas. Saca uno tiempo para todo porque en realidad mis aficiones coinciden con mis devociones ¿no? y entonces para mí, pues prepararme una clase supone estudiar, y eso me encanta. Y si mi profesión es la lectura, yo me paso la vida leyendo y escribiendo, y si mi afición es la escritura: igual. También salgo con mis amigos y esto, pero yo llevo una vida tranquila, no soy de muchos amgos y esto...

CS.- En cuanto a la utilización del idioma, parece ser que tú te ocupas mucho de ello. Se ha alabado mucho este aspecto en esta novela.

FG.- Desde luego, eso me preocupa. El lenguaje es una casa de la que debemos ocuparnos y debemos cuidar, y en nuestro caso tenemos una casa que es un palacio... es el mejor palacio que existe. Tenemos la responsabilidad de tenerla en orden, y es una responsabilidad que es un placer. El verbo español, el sistema verbal español, al lado del inglés... el poder elegir los verbos adecuadamente es un trabajo gozoso, es un ejercicio intelectual de los que realmente te cosquillean en la parte que más gusto le da a uno. Y el vocabulario tan rico que tiene nuestro idioma, un idioma que hablan unos países tan grandes, tan amplios y con tanta variedad de culturas dentro de ellos. Somos tanta gente que hablamos español como lengua materna, que esa lengua materna luego se subdivide en muchas culturas, eso crea un idioma tan rico, tan inmenso que es un lujo, un privilegio y un gozo poder escribir en él. Me duele cuando hay escritores que, al menos conscientemente dicen ellos, limitan su estilo ¿no?, tienen una prosa pobre...yo creo que hay que esforzarse al máximo para crear una prosa precisa y utilizar esos recursos tan bonitos que tiene nuestro idioma. Yo, en ese sentido, he aprovechado muchas palabras que se conservan en la Región de Murcia, que son preciosas, pertenecen a nuestro castellano más rancio, y que me ha gustado mucho oírlas, descubrirlas, buscarlas en el diccionario y encontrar como las autoridades literarias consagran con el uso egregio estas palabras que utilizan los huertanos.

CS.- Entonces, ¿crees que con la situación actual de empobrecimiento del propio lenguaje, del castellano, con la influencia de los medios de comunicación y del mundo anglosajón, que se destila en las modas y en los gustos y una serie de cosas, hay pocos francotiradores, entre ellos tú, que se dedican a ir contra eso, a no dejarse influir por la moda y por la utilización escasa y pobre del lenguaje... tú te puedes considerar un francotirador, un habitante de una isla en el océano...?

FG.- No, no... no creo, porque pienso que hay mucha gente por delante de mí que lo hace mucho mejor que yo. La literatura española... en español, digamos para entendernos, es magnífica y además pienso que, por lo de los escritores que se empobrecen que te he comentado antes... a mí me da pena más por ellos que no por la suerte del idioma. Creo que aunque nos solemos quejar por la influencia del inglés y eso, yo creo sinceramente que es al revés. De hecho en Estados Unidos se están quejando continuamente de una presencia invasiva del español sobre el inglés. Y no me extraña, de hecho el inglés es una lengua que tiende a dispersarse mucho; nosotros tenemos unas Academias que funcionan la mar de bien y hay un registro de español culto el cual puede entenderse por todo el mundo, cosa con que los ingleses tienen cada vez más dificultad.

CS.- ¿Y te interesa la poesía?

FG.- Sí, si me interesa, aunque leo menos.

CS.- Has escrito alguna vez poesía.

FG.- No, lo he intentado, pero ... ¡buf!, eso sí que es difícil. Desde luego a mí me supera mucho, a mí la gente que es capaz de escribir un buen poema me parece de otra raza, es algo que está tan fuera de mi alcance que lo veo absolutamente admirable.

CS.- Bueno, Francisco, y ya para terminar, vamos a volver a la filosofía ¿cómo está el nivel de la filosofía en España, porque aunque en los institutos y escuelas a la filosofía no se le quiere dar importancia, existen autores como José Antonio Marina, Eugenio Trías, a los autores que has comentado antes... qué te parece esto?

FG.- Yo creo que existe un nivel buenísimo, como no lo ha habido nunca, yo creo que desde Aberroes o Séneca no ha habido tan buenos filósofos como los que hay ahora. Y hay gente joven buenísima, Manuel Hernández, de la Universidad de Murcia, es un talentazo, es la persona más inteligente que he conocido en mi vida. Y es una lástima que ahora que hay todas estas nuevas generaciones, gente mayor, gente de todas las generaciones ya consolidada, haciendo filosofía a un nivel internacional, pues les estén machacando el trabajo. Ya volverán las aguas a su cauce, la filosofía es muy mala de matar, se pasó mil años en la Edad Media y en el Renacimiento toda Europa se puso a hacer filosofía. Cuando la podan, luego sale con más fuerza, no pienso que en eso vaya a haber problemas. Por decirlo claramente, la reforma esta de la enseñanza ha machacado bastante a las humanidades, el caso del griego y el latín, me parece una lástima. Yo no escribiría como escribo si no hubiese tenido un buen profesor de griego y de latín, esoa mí me ha ordenado la cabeza sintácticamente. Claro yo, si algún día tengo hijos no van a tener problemas, mi mujer es profesora de latín, conque fíjate, mis hijos van a aprender latín y griego, pero yo lo siento por los demás, es una lástima que se pierda todo esto, espero que no. Lo veo difícil porque esto es como un tubo de dentífrico al que han sacado el dentífrico de dentro, va a ser muy difícil arreglarlo.

Son las siete y cuarto de la tarde, Paco Giménez tiene que volver de nuevo a sus clases de filosofía; nos despedimos y quedamos para un futuro y cercano encuentro.
Francisco Giménez presentó su novela “Sacristanes y Proxenetas” el pasado 2 de abril en la librería Espartaco de Cartagena.


Entrevista realizada por Juan Antonio Rubio, marzo de 1998




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