
Ciertas Palabras
del Sur
12 Poetas de la Ciudad
| Esta pequeña antología
empieza como principio de un viaje... cuando se viaja aparecen dos movimientos
diferentes; el viaje interior, con sus cambios de horario, de comidas,
de costumbres... sentimientos, deseos, oquedades... y el viaje exterior.
el cambio de paisajes, la línea blanca de la carretera, las ciudades,
los rincones, las humedades... La necesidad y la banalidad de las cosas,
el tremendo peso de las ausencias y la soledad que deja el desencanto sirven
de referencia para construir pequeños paisajes, que hacen del viaje
algo más entrañable. Cada autor es una parada necesaria,
referencia para conocer la menera de sentir y escribir de poetas cercanos,
que existen o dejaron de vivir en este pequeño país que nos
rodea. Desde María Cegarra a Antonio Llorente hay una caravana de años, quizá dos o tres generaciones, diferentes influencias literarias y ambienatales... situaciones políticas y artísticas. Desde la ilusión y la emoción de los primeros brotes de artistas en la ciudad, incluso escondiéndose porque podían ser tachados de indeseables, hasta el triunfo de la simulación en la cultura y la fugacidad del deseo. En mitad de esos años existen creadores no ya tan jóvenes, pero maduros, que ha vivido siempre con la cercanía de la poesía en su cotidianeidad. Algunos escritores de los que aquí vas a leer, han publicado ya bastantes libros en diferentes editoriales sobre poesía en España, otros aún casi nada han publicado, aunque son nuevos talentos reconocidos y de indudable excelencia. Algunos ya han fallecido, como María Cegarra (intensa musa de Miguel Hernández y de La Unión) o Mariano Pascual de Riquelme (y alguna vez habría que plantearse un merecido homenaje a la trayectoría poética de estos dos autores); otros se mantienen vivos mientras les quede cuerda en el ánimo. Al fin se ha pretendido no realizar una exhaustiva visión de la realidad poética de Cartagena, sino símplemente esbozar una breve pincelada sobre alguno de los creadores más cercanos a nuestra experiencia, mezclando lo muy nuevo con lo menos nuevo, buscando un poco la intemporalidad que la poesía alienta... esas sensaciones transmitidas, redefinidas, reconstituidas... envueltas en este caso en bits y pixels.
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maría cegarra
La cuartilla es un pequeño lago frío
donde la letra es quilla que navega perdida
Se deshojan las palabras
Como una rosa seca, sin color.
Desbocados los verbos,
Culpan, acusan, nos insultan.
La voz se pierde en el hoyo repleto
del corazón.
O cae el barro de las sucias pisadas.
Lejanos los hombres,
Descontentos, confundidos,
Sin encontrarnos...
Arcilla endurecida
Dios está solo.
Me moriré en La Unión, junto a las minas.
Con un rumor de mar a mi costado.
El cante de mi tierra como rezo
Y el trovo de un amigo por corona.
Tengo miedo que me cubra la tierra
Pero el amor callado de mi ensueño
desgarrará la oscuridad silente
alcanzando la luz inconsumible.
Mi mesa con su enredo de cuartillas.
Cartas que no alcanzaron su respuesta.
Un libro abierto, un retrato escondido.
Envuelta en soledad de soledades.
Sin que nadie la recoja y la viva.
La emoción de mis versos al olvido.
pedro mateo
Terrible nacer rodeados de minuciosos
cuidados
cuando el final no sabemos. Tras el fatal momento,
el viento no será el ya viento y el cuerpo que amamos
enviará desde el húmedo suelo su verdadero adiós.
De la tristeza profunda sólo
manifestamos lágrimas
y algún leve asentir con un gesto o con el abrazo
de la muerte, como una hermana o frontal enemiga,
su presencia siempre por los artificios del sueño.
Mas esitmar la verdad, apostar
con ardiente firmeza
por la exaltación del espíritu y lograr una nobleza,
he ahí la admirada pugna humana, el fervor no caído,
la creación entusiasta continuada a través de siglos.
(Atenas, noviembre del 82)
Afrodita, tú que eres
por mil veces bendita,
haz que el amor venga raudo,
que otra vez hiera el costado.
O hazlo por tu mano, que mía
ya no siento mi vida,
que en noches, oh Afrodita,
se transforman mis días
y amargo es el insomnio
si lejos está de mis labios.
mariano pascual de riquelme
Quisiera bucear en el secreto
de tu pecho virgen.
Estar contigo en tu verdad callada.
En la teoría que aún eres.
Botar en la pelota inalcanzable
de tus sueños de niña
y oír el zumbido
cuando se abre
la caracola del deseo.
Lo que más me alimenta es el pan de tus besos.
Se me van de las manos cientos de hijos
como ríos sin cauce.
¿Cuando podré dormir tu melena de loca
definitivamente sobre mi pecho en vilo?
Te espero en el jardín de los paraguas
todos los días en que no llueve.
Quiero sentir helado
aquél viento creador del primer día.
Ven a verme en invierno.
Cuando el mundo esté a punto de arrojarse
a un tren de madrugada.
Antes que rumoreen en torno a nuestra dicha
las hélices del tiempo fugitivo.
Seguiremos la vía de siempre
cogidos de las manos absolutas.
¿Hacia dónde? Hacia dónde.
Seremos los mismos de antes
y los que se marchen mañana.
maría teresa cervantes
Te devuelvo tu ayer, aquellos días
que me diste sin fecha, sin condición alguna.
Mis primeras angustias se me fueron contigo.
¿Te acuerdas de la lluvia?
Algo nos anunciaba la tristeza.
Las manos indecisas, la memoria,
los pasos cautelosos en la arena dorada.
Castelldefels, el mar,
nuestras quejas marchitas,
nuestras dos soledades.
Era la culpa rota, amontonada, fría.
Hoy no quepo con nadie en ningún sitio.
Hoy me vino el león muy de mañana
mostrándome su lengua blanquecina,
su mala digestión, su soledad.
Me vino de costado, gris oscuro,
rastreando las sombras, los recuerdos,
sin saber su estructura ni su origen.
Sus melenas cayeron en mi almohada,
vencidas, sudorosas, como en días lejanos,
quedándose en mareas vespertinas.
Sin embargo sus garras se me agarran,
me empujan
al río más lejano de mi infancia.
Cada vez más humano se me clava
y bosteza de nuevo. Y yo me extiendo
sin espacio ni senda,
sitiada de dolidas remembranzas.
¿Es que no hay ruiseñores en la selva?
Esta raza de bestias me preocupa.
Por ese miedo,
al qué dirán,
el poema de hoy
aún no lo he escrito
pero...
lo escribiré más tarde
o quizá al atardecer,
o... cuando caiga la noche,
o tla vez, el de hoy
no lo escriba nunca.
Porque hoy,
hoy tengo miedo,
hasta de escribir.
.
Entre miedos y llantos
voy caminando a ciegas,
por la noche
de mis desengaños.
.
Un viaje inevitable
se inicia en mi mente,
insistente, es el miedo
que me abate,
ante el saber del
no regreso
.
Mis días se han convertido
en piedras de pedernal y,
mis noches, mis noches son
glaciares de miedos.
Dadle tiempo, y mi alma
se volverá de antracita.
maría teresa esteban
El cielo es negro.
Las estrellas cayeron al mar,
no sé cómo.
Tú estabas en la arena solitaria,
blanco, resplandeciente,
mirando la retenida ola
que nunca llega a la orilla.
La tarde es azul.
Las montañas mienten en su grandeza,
tú sabes cómo.
El agua extiende en su superficie
todo el brillo de mis ojos futuros.
Pero tú sigues mirando
la gigantesca ola
que nunca llegará a la orilla.
Como fuego triste, tembloroso
deshojado
aviva sin quemar todo lo que ha hecho
en sus regresadas manos.
Y sólo se le enciende el deseo
cuando contempla muy de cerca
la espuma, el coral,
el tiempo mojado.
.
juan antonio rubio
Cada palabra
es una angustia sin límites
que rodea lentamente
la zona de nuestros labios.
En la arena, en el portal,
somos piedras desalentadas
por vivir con nuestros sueños
de adolescentes en el barro.
Por eso adelantamos
el juego junto a la vida
la bodad frente al odio
y el amor frente a la ausencia.
Si he de mirar al mar
que sea como una bella costumbre
hacia la noche.
Que pueda cobijar mis heridas
del alpargate del sueño.
Encender la emoción
que se necesita siempre
para ensogar esta vida
que la juego con el agua.
(De "Tal vez el Desierto")
janine alcaraz
Hay un nombre anclado
en la tristeza que me invade
esta tarde.
Procuro no darle muchas vueltas
para no marearlo.
Finalmente
lo escribo en una hoja
que, inmediatamente arrugo
entre mis manos.
Con un gesto de falsa indiferencia
lo tiro al desengaño.
Cabalgamos
por parajes imprecisos
de la noche.
Recorren mi nuca
promesas de fruta y flores.
En las crines de la yegua cálida
presiento
al tigre fluvial que me amenaza.
Sorbemos nuestros placeres
sin pasión.
antonio marín albalate
Ahora sabes
Ángel caído
De lo efímero de las cosas
De cómo un instante del resplandor que creías eterno
Se diluye tristísimo en la sombra de la duda.
Y llega un desamparo muy grande
Hasta tu voz
Nublando la tarde
Y sucede la más insufrible
de las palabras
Tu orfandad ascendiendo como un clamor
Y como vals añorante de
luz
Acontece el amor oscuro.
(Del libro "Oscura Voz")
.
FINALMENTE AGOSTO
De púrpura y brillante
Como un incendio magnífico,
Como aquel libro de Virginia Woolf
Como la mentira más perfecta.
No de nieve, ni amarga, ni oscura;
Prometía el verano, en su crepúsculo,
La nube blanda aquella que tu cuerpo
Bañado por la Costa de la Muerte.
(Del libro "Estación de la Nieve")
.
antonio llorente
Si los dos somos para cada uno
un recuerdo
no escribamos cartas que mueren en los buzones,
no lloremos esas lágrimas
que nadie alcanza a contemplar,
no amontonemos en los negros cajones
promesas rojas y recuerdos invisibles.
Si en cierta manera estamos muertos
el uno para el otro,
no surjamos cada noche de la tumba
para recorrer un cuarto vacío sin el otro,
no prolonguemos la madrugada
ante la cerveza y el whisky,
ni inventemos ritos de amor
siniestros y fantasmales,
ni adornemos la memoria
de teatros de papel consumidos
por las llamas.
Si la vida ha terminado, no nos besemos
necrófilamente
entre un tumulto de trenes pasmados
y almohads despiertas, secas y turbias.
Regresas, o viajas,
y a veces te encuentras
sumideros del alma,
extraños castillos
de habitantes superfluos.
Te demoras en sentir,
sobrevives sobre un desierto
de arenas muertas
y fantasmales.
Compiten con la sombra
de tu hambre
y quemas el papel amarillo
de tus poemas más dulces.
Te haces hombre y adelgazas,
plantas un árbol y te nace un cuchillo.
A veces sólo te vale la poesía.
A veces nada.
josé torres
Me he perdido en mi pueblo.
diría que me he diluido o me he disuelto
en una repetición aburrida de mi.
La realidad es un mapa sin rótulos
ni indicaciones...
no hay cotas ni profundidades;
sólo ves eternos abismos
o cumbres inalcanzables.
.
Los colores y las líneas,
los puntos de luz que se mezclan
y
brillando
forman imágenes lógicas,
que se cuelan tras los sentidos...
jugando entre neuronas...
La información y los sonidos,
las voces y los ruidos que se ahogan
en
silencios,
separándose en bloques independientes
que me alborotan la caja de resonancias,
el cubil gris de archivo
y grabación.
(Del libro "Mi Habitación Repleta")
.
inmaculada marín
Me prometí férreamente
a la oscuridad,
con el silencio que sabes teje,
la fina tela de un día más otro,
y así,
rechacé tu vino, aún sabiendo
que no habría de regresar
la rosa negra de la vida,
cuando girase mi cabeza,
buscando de nuevo respirar,
en la estación última
el aire pleno
de sus humedades.
No deben tener prisa
al amor ni la palabra.
Mecer despacio
la propia voz,
como la vida.
Porque tenías razón.
Al final,
la historia de las almas,
es siempre la de los cuerpos.