
Juan Antonio
Rubio
El Arbol Blanco
Aterrizan los planetas detrás del deseo
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Y de improviso, un corazón se deshace
tanta soledad hay en la calle,
que el mejor silencio es abandono
el amor elige al amor sin cambiar de rostro.
Un mundo se columpia, vejación de los astros
paseo la miseria tan a menudo por las puertas
que no me acuerdo de tus manos
y amo para olvidarte.
Entonces, un deseo de cordura inválida
de ternura profunda, como risa,
se adentra en el espacio de la noche,
mas, es un beso
que te he hecho con las manos
y el corazón de mis ojos
que se entrega en el silencio
* * *
La lejanía de la ciudad
construyó un silencio
una esterilidad del paisaje
de imágenes y sombras
como la ruina
que siempre permanece
y tanto nos gusta.
Acá es difícil
entre tanta miseria
reconstruir el caos y el corazón
de tantas cosas,
pero la espera es infinita
y los amigos
islas en la noche.
* * *
A LA AUSENCIA DE TÍ
Enfrente me mueve la noche
y su fiera morada de otros tiempos
en este paisaje y en este mundo tan loco
parece tarde dolerme, y acariciar una esquina
este sueño pálido de la muerte.
Pero es distinto lo que pienso y siento
que sigue conmigo, por humedales de arena,
donde todas las ciudades se pierden
y esconden los mejores secretos
en el tránsito de la vida
a la noche.
Mas la vida y la noche
tal fortuna, gozarla de plata,
en el recóndito silencio
del que te habla en varias voces
o destella una luciérnaga
cada tres segundos
en la oscuridad baja de la selva.
* * *
Si he de mirar el mar
que sea como una bella costumbre
hacia la noche.
Que pueda cobijar mis heridas
del alpargate del sueño.
Encender la emoción
que se necesita siempre
para ensogar esta vida,
que la juego con el agua.
* * *
Si yo tuviera hormigas
las lanzaría a comerse la arena,
luego jugaríamos a tener ejércitos
sin importar las rebajas,
ejércitos de plástico,
que pondríamos en la noche
a vigilar tanto silencio.
* * *
Siempre poseemos el instinto
de mirar el universo
como una habitación que gira
alrededor de una nostalgia,
que no es tristeza
ni necesidad de perderla
sino alimento de la soledad
que con tanta luz
se deshace.
* * *
Está hecho el mar
de pedazos de tí
que como una noche
llevan la historia
de mis sentimientos.
* * *
Y al pensarte
tal vez existir
es una forma
de ser hermosos.
* * *
a Derek Wallcott
Amor de los Papagayos
nacidos en las islas de poniente
por allí los intrusos
son esclavos del color
y los sabuesos negros
tienen su carne plateada,
y regalan sus poemas
como lágrimas al mar.
En la playa,
el sol vertical hiere mis ojos
y una mujer negra tensa mi pelo
en la arena.
Pesco y sobrevivo danzando,
Comiendo arroz y exhudando poesía
es el amor de los papagayos
que viene enamorando
con las olas del mar.
* * *
Hay quehaceres que van sin nadie
esperanza que termina con las horas
y más tarde aparece
al lado del amor.
Hay razones para mirar
dentro de tu corazón
como una hoguera
y las quema el aire
y salen de tu cuerpo
golpeando el mío
quedando para siempre.
Como si fuera mi soledad
lo único que conoces
pero un poco de ella
más la solidez de tu hermosura
es lo que llena mi esperanza.
* * *
Como un ave de risa
melancólico de tantas noches
tantas palabras
que crecieron a mi lado.
En la zozobra del corazón
golpea el mar
repitiendo el eco
de tantas ausencias.
Si en algo creo
es en mi dolor
de este amor
que no vuelve.
Pero algunas veces
se consiente todo
y poco se espera
de tantas palabras
¿Qué queda de la ternura de ti?
de tanta certeza.
Tal vez el sueño
no acabe nunca
y nuestro corazón
seguirá intacto
riendo a la muerte.