MANIFESTACIONES "POLSTERGEITS"

ÍNDICE


Sr. lector, le voy a invitar a que Ud. participe conmigo de un juego muy divertido, tan divertido que nos va a llevar al "otro lado". ¿Le suena a Ud. algo "El Experimento Filadelfia"?, pues eso en verdad ocurrió, e incluso se hizo una película sobre ese tema; pero claro, cuando los "niños" se empeñaban en jugar con fuego acaban quemándose, y aquellos "niños" vaya si se quemaron, ¡y de que forma! Esto ocurrió, si mal no recuerdo, entre "Mayami" y Florida en los "Yunatis Steits". El experimento consistió en probar una maquinita que generaba frecuencias vibracionales, y aplicarla a un buque de guerra con su tripulación incluida, se comienza el experimento en Miami, y desaparece el buque apareciendo después cerca de las costas de Florida, pero ya con algunos cambios en su estructura, o sea, que de la tercera parte de la tripulación nunca más se ha sabido, la otra tercera parte, unos cadáveres desperdigados por el mar y otros agonizando en la cubierta, y el resto "fundidos" a la estructura metálica del barco, desde un pié hasta otros de la cintura para abajo aún con vida; bien, pero como no quiero entrar en detalles, ni exponer mi punto de vista sobre dónde, o en qué puntos cometieron los errores que dieron origen a tamaña catástrofe, vamos a continuar con otra vertiente del tema que nos ocupa.

Bueno, vamos a jugar. Supongamos que Ud. y yo somos buenos amigos, y nos encontramos en su casa tomándonos un estimulante café, y hablando de unos determinados proyectos que juntos queremos realizar; cuando de pronto suena el teléfono, y Ud. solícito lo descuelga a la segunda llamada, la voz que le reclama es la de un amigo común nuestro llamado Antonio, que en un tono y forma gravemente preocupado, solicita que vayamos a su casa dado que en ella están ocurriendo cosas terriblemente preocupantes. Intrigados en gran manera por lo ocurrido, prestos nos dirigimos allá.

Nos recibe Antonio con el rostro demudado y una gran preocupación en su semblante, acompañándonos a una habitación situada en la segunda planta que daba a la parte norte del jardín, y al abrir la puerta de la misma nuestra sorpresa fue mayúscula. La habitación era de una superficie aproximada de unos 20 metros cuadrados y a pesar de estar las ventanas cerradas no entrando luz del exterior, y tanto los apliques de las paredes como la pantalla del techo apagados; la iluminación uniforme que había en su interior nos "cegaba" los ojos, dando la impresión que habían instalado en aquella estancia 100 focos de 1.000 W. cada uno, pero lo que más me sobrecogió es ver como los armarios, mesillas, la cama y una cómoda se tambaleaban con violencia hacia los lados como si una fuerza invisible y sobrehumana los proyectara a un lado y a otro; las sábanas y cortinas ondeaban en el aire suspendidas como si de un desfile olímpico se tratara, unos zapatos "andaban" en el vacío alternativa y acompasadamente, folios en suspenso que se comportaban como alfombras voladoras, los cajones de la cómoda se abrían y cerraban violentamente dando la..."

¿Verdad, mi querido amigo, que esto pudo haber ocurrido?, de hecho, casos como estos o similares, están en las crónicas de sucesos en todas partes de este planeta como el pan de cada día. Pero, continuemos jugando y supongamos por un momento que tanto a Ud. como a mí nos funciona nuestra capacidad cerebral al 100%, y en el mismo momento en que se están produciendo los hechos anteriormente relatados, nosotros, y después de intercambiar una mirada de complicidad, durante unas décimas de segundo, concentramos nuestra energía mental sobre un micro-sensor determinado de nuestro cerebro, y a partir de ahí se genera en todo nuestro cuerpo un intensísimo "cosquilleo" pero al mismo tiempo agradable. ¿Qué está ocurriendo?, fácil, que hemos enviado unas pequeñas pulsaciones eléctricas a partir del micro-sensor que hemos activado a una zona específica de nuestro sistema nervioso central, generando éste a su vez pulsaciones electromagnéticas de mayor intensidad, enviándolas uniformemente a todo el sistema nervioso tanto interno como periférico de nuestro cuerpo, y generando en las partículas que conforman toda la estructura molecular del mismo, un mayor nivel vibracional acelerándolas a niveles muy superiores al normal de las mismas, y ante el estupor y la cara de imbécil de nuestro amigo Antonio, comenzamos a desaparecer ante sus ojos y a elevarnos en el vacío...

Desaparecemos ante la vista de nuestro amigo que está a punto de infarto y...; entramos en la habitación donde antes habíamos visto lo que tanto nos impresionó, pero no abrimos la puerta siquiera, sino que la traspasamos, y ¡oh, sorpresa! lo que vimos nos sorprendió sobremanera, toda seguía moviéndose de la misma forma que "antes" habíamos visto, pero la causa de aquel "fenómeno" no era ni más ni menos que unos "gamberros", muy parecidos a los humanos, pero mucho más pequeños, que estaban divirtiéndose asustando a los seres que no podían verlos. ¿Que cómo hacían que los muebles se movieran, los focos volaran como alfombras "mágicas" y los zapatos caminaran? pues de la misma forma que lo hubiéramos hecho nosotros sin que otra persona presente lo pudiera ver. Hay una cosa que me sorprendió, y es que aquellos seres (que dicho sea de paso irradiaban una potente luz o energía que se proyectaba fuera de sus cuerpos, aunque unos más que otros, posiblemente controlada por su voluntad), decía que aquellos seres parecían no haber advertido nuestra presencia allí,... mucho me temo que nos ¡hemos "pasao"!, ¡estamos por encima de su nivel vibracional!, nos alegraba después de todo que esto fuera así, ya que nos permitía observar con detenimiento sus aspectos y sus gamberradas sin ser vistos por ellos.

No tenían pelo en sus cabezas, unas cabezas descomunales en proporción al enclenque tamaño de su cuerpo, ojos diminutos dentro de unos estrechos y alargados párpados "orientales", pómulos salientes y bocas pequeñas y planas, prácticamente carecían de nariz aunque se adivinaba como si la hubieran tenido alguna vez antes de ahora, vestían una especie de "mono" grisáceo muy ajustado al cuerpo y no calzaban ningún tipo de zapatos, ya que el mismo "mono" que vestían era integral. De pronto se me ocurrió experimentar una idea y alargarlo mi mano suavemente intenté tocar a uno de los seres que en esos momentos pasaba "como una moto" con una lámpara de pié en una de sus manos, y ¡sorpresa!, no ocurrió nada, o sea, no sentí su cuerpo ni tampoco él me percibió a mí; luego eso me sugirió que: si yo hacía girar los brazos de menor a mayor velocidad y en forma de aspas de molino, podría darse el caso de que en un momento determinado de la acción, y mientras el individuo en cuestión se "divertía", coincidiera la velocidad de mi mano con la velocidad vibracional de su estructura molecular, y la de su cuerpo en movimiento, pero las primeras intentonas no me dieron resultado y ya estaba por dejar la labor cuando en la última intentona, y cuando más rápido hacía girar el brazo, ¡¡zas!!, sentí un dolor en mi mano al mismo tiempo que noté que el individuo en cuestión salió despedido hacia atrás, y traspasando la pared de la casa se perdió tras una arboleda que había a unos 150 mts. detrás de la misma. Nos miramos con asombro mi compañero y yo, y sin pensárnoslo dos veces, nos fuimos contra ellos repitiendo la misma operación que tan apetecible resultando me había dado, dándoles de "hostias" que seguro no comulgarían durante mucho tiempo, pero lo más divertido era verlos en el desconcierto que se había apoderado de ellos mirando a todas partes sin saber, como ni de dónde, les venían los "meteoritos", abandonando como "almas que se lleva el diablo" entre sonidos guturales que más parecían insultos, su lugar de diversión, mientras yo en mi interior les decía: "a la tuya por si acaso". Y haciendo una regresión física a nuestro estado anterior, aquí se cumplió la misión. ¿Que esto pudo haber ocurrido? La respuesta es Ud.

Créame, amigo lector, sólo nos causa temor lo que desconocemos, pero cuando le encontramos una explicación racional ese temor es relativo, y digo relativo, porque aunque lo conozcamos, todavía no podemos dominarlo o controlarlo. Pero hay alguien maravilloso cuyo poder y amor está muy por encima de todo poder y de todo amor (ver 1º de Pedro 3:22). Luego, como esto es así, y si estamos haciendo su voluntad después de haberle conocido (que muy pocos son los que le conocen), y estamos con él y en él, (ver Juan 15: 1-17). (5) ), entonces desaparecerá de nosotros todo temor, ya que el temor lleva implícito en sí mismo el castigo (1º de Juan 4:18), ya que el que teme, aún no se ha perfeccionado el amor de Dios en él.