A todos los que de alguna manera nunca hicieron nada por comprenderme; a todos los que trataron de impedir esta "locura" e hicieron lo imposible por conseguirlo; a todos los que vieron en mí un enemigo público a lo James Bond; a todos los que con su fétido aliento consiguieron que echara las tripas por la boca.
En fin, a todos los que con su "desaliento" consiguieron que fuera posible que esta "obra" esté en sus manos en la actualidad, y que pueda "disfrutar" de ella enriqueciendo su acervo espiritual con sus "inventadas" locuras.