PROLOGO
¿Sabéis el porque durante esta existencia he vivido en la duda permanente?, pues debido a que siempre me horrorizó la idea de estar descansando en el error, así como me da grima el pensar que existen personas cuyo único objetivo en esta vida que le ha tocado vivir es la de encontrar la felicidad a toda costa, sin pararse ni por un momento a considerar lo que para ello ha tenido que dar a cambio, y lo más triste y lamentable es que no cae en la cuenta, que el ser feliz en un mundo tan imperfecto como este es la más grande de las quimeras cuándo la miseria, el sufrimiento y la muerte es el acontecer inexorable de cada día a la mayor parte de esta humanidad, y a mi por lo menos, me sería prácticamente imposible, no ya el ser feliz, sino ni siquiera el intentar serlo mientras no encuentre y arranque de raíz, si en mis manos estuviera, la causa de tantos males; y dado que el tal hacer formaría parte de un deber auto-impuesto, es cuando realmente comenzaría entonces a vislumbrar lo que realmente es la verdadera felicidad, lo demás no es más que egoísmo y mezquindad.
No sé dentro de qué contexto lo dijo, pero bástame saber que lo que dijo es una gran verdad, lo que me es más que suficiente para concordar con lo que un pensador llamado Otto Von Bissmark en un momento determinado de la historia expresó. "El hombre no ha venido a este mundo a ser feliz, sino a cumplir con su deber.", y ese deber no es que esté en mí, sino que yo soy ese deber.
Así que si por expresar lo que siento, alguien se rasga las vestiduras, ¡qué lo haga!, ya que si el valiente no me da miedo, los hipócritas siendo unos cobardes me darán menos. Santiago Rusiñol dijo que: "El que busca la Verdad, merece el castigo de encontrarla.", ¡¡Bendito castigo, digo yo!!, ya que si por amar lo que es justo en un mundo de injusticias merezco ser castigado, es que sin dudas existe un mundo de Verdad, al cuál he de ir, más los hipócritas, los mentirosos, los cobardes e incrédulos, y los que buscan la felicidad efímera en un mundo de mierda como éste, en aquel mundo ¡jamás podrán entrar!.
Cuando decidí llevar a cabo la labor más importante de mi esta vida, como es la de separar de cualquier escrito considerado "sagrado" lo profano de lo Santo, y lo precioso de lo vil; nunca sospeché cuánto iba a cambiar mi esta vida a partir de ese preciso momento; ya que a partir de ahí, todo fue una sucesión de acontecimientos enfrentados unos en contra del otro, con la finalidad de ser el último más cruel que el anterior, como si alguien bien definido, al que conozco muy bien, se empeñara hasta las últimas consecuencias en hacerme desistir del objetivo o misión que se me había encomendado llevar a cabo.
No trato de presentarme ante nadie como un héroe ni siquiera como un ser excepcional, ya que sólo soy un pobre hombre humano lleno de miserias y temores ante sus propias imperfecciones, y que solo aspira a que lo poco que pueda hacer, hacerlo bien dentro de la relatividad que nos conforman como seres imperfectos, y que solo el poder del bendito dios que he conocido hará que mi despreciable labor sea digna ante sus ojos.
Quién piense, y por lo tanto crea en su corazón que la "Biblia" es la palabra de Dios, bien haría en no molestarse en leer, lo que en estas páginas expongo; quién por el contrario crea que es un deber de todo bicho viviente inteligente el cuestionarse aún hasta su propia existencia, en un mundo edificado sobre los basamentos de la mentira y el egoísmo hipócrita, comprenderá el porqué de la misma, recibiéndola y aceptándola como algo que era necesario sacar a la luz, a pesar del pataleo y rechinar de dientes de los fanáticos oscurantistas religiosos.
Lejos de mí el pretender dogmatizar nada que no lo haya sido por el Autor de la vida, solo me limito a exponer ante el lector analítico lo que yo veo en las propias escrituras ó "Biblia" y escritos afines; las consecuencias que de ello se deriven son de mi personal responsabilidad ante el lector que me juzga y el tribunal de CRISTO que me ha de condenar; de lo que el fanatismo religioso y sectario pueda opinar, solo genera en mi, conmiseración y desprecio ante lo patético de sus equivocadas y destructivas creencias.
Por lo que bien haría el buscador sincero, en no dejarse arrastrar por la aparente verosimilitud de lo que digo, sino que paso a paso vaya comprobando que lo que aquí manifiesto, no es cuestión de interpretación personal, ya que eso sería lo más fácil por mi parte, sino que lo que aquí expongo es lo que entre líneas, con caracteres simbólicos unos, y alegóricos otros, podemos ver dónde otros no han podido ni podrán ver jamás, ya que carecen del único Espíritu que guía a toda justicia y a toda Verdad, el Espíritu de nuestro dios y Redentor el CRISTO.
El autor.