La historia del Ballestar está vinculada al antiguo monasterio del císter de Santa Maria de Benifassà. Según las crónicas del monasterio, sus habitantes trabajaban como jornaleros para dicho convento, situado a unos tres quilómetros del Ballestar.

El monasterio tiene su origen en la donación que hizo Pere II, en 1208 del castillo y la comarca de Benifassà a Guillem de Cervera, más tarde monge de Poblet, monasterio de la orden del císter, al cual hizo donación del lugar de Benifassà.
El 1233, Jaume I el Conqueridor confirmó la donación y encargó a los monges de Poblet la fundación de un monasterio en estas tierras. La creación del monasterio propició la población de la comarca llamada la Tinença. Los pueblos que la forman son: el Ballestar, la Pobla de benifassà, el Boixar, Coratxar, Fredes, Bel i Castell de Cabres. En un principio, estos pueblos eran granjas que el monasterio explotaba con sus propios elementos: un monge, algunos conversos y criados en cada una. Después fueron pobladas, siéndolo El Ballestar y La Pobla de Benifassà el año 1261, con la obligación de pagar diezmos, primicias y novena al monasterio y al obispo.

La huella del monasterio en el pueblo se hace patente en el campanario de la iglesia donde, bajo la esfera del reloj, se encuentra una lauda sepulcral de piedra labrada del siglo xv, representando a un hierático caballero vestido con el hábito cisterciense.

 

 

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