FRAGANCIAS MARIALES EN EL SANTUARIO DE LAUS

Fenómenos de perfumes inexplicables señalan a veces las apariciones públicas de la Virgen María, independientemente de la persona del (de los) vidente (s). Serían un signo de la unión existente entre Cristo y su Cuerpo místico, unión que viene a recordar la Madre de la Iglesia, y de la cual ella se hace ocasionalmente el instrumento. El ejemplo más interesante de un tal prodigio es sin discusión el del santuario de Laus, en la diócesis de Gap, en los Hautes-Alpes. Una modesta capilla rural datada de 1640 fue ampliada a partir de 1666, a continuación de las apariciones de la Madre de Dios de las que fue favorecida la pastora Benita Rencurel. La vidente misma exhaló más de una vez misteriosos perfumes:

Ha sido manifiesto que Benita ha estado a menudo impregnada, sobre todo en el momento de sus extasis, y que los testigos han visto en ello una bendición especial de Dios sobre ella, y un motivo para acoger con más confianza los consejos que ella transmitía en nombre de la Virgen. Es por haber sentido este suave olor que un generoso artista donó al santuario en 1716 la bella Virgen de marmol de Carrara que orna el coro. (R. de Labriolle, BenoÎte, la bergère de Notre-Dame du Laus, 1977)

No solamente estas fragancias eran perceptibles a partir de Benita, sino que además –de manera objetiva, diríamos– se manifestaban (y se manifiestan todavía) en el santuario, independientemente de la vidente:

A partir de Pascua de 1666 se señalan cada vez más frecuentemente los famosos perfumes de Laus, sobre los cuales M. Gaillard se extiende largamente en su relato, para extraer de ello una teología olfativa de dudoso gusto. (R de Labriolle, BenoÎte, la bergère de Notre-Dame du Laus, 1977)

Estos perfumes, inexplicables naturalmente, son uno de los rasgos originales de este santuario. Desde el origen, han sido interpretados como un signo de consagración del lugar:

Percibí un olor tan suave durante un cuarto de hora, que en mi vida he olido nada parecido, y que me causó una satisfacción tan grande que quedé fuera de mi mismo. Lo cual me confirmó todavía más en el buen sentimiento que he tenido siempre hacia esta aparición, ya que los buenos olores que se sienten en un lugar son marcas visibles de la santidad de ese lugar (...) Lo cual no habría yo osado comunicar si una infinidad de otras personas de condición y dignas de fe no me hubieran relatado haber sentido semejantes olores en ese santo lugar. (R de Labriolle, BenoÎte, la bergère de Notre-Dame du Laus, 1977)

Este fenómeno excepcional es percibido por los creyentes igualmente como una llamada a la oración y a la conversión:

Este perfume de efectos espirituales podía predisponer a una autentica conversión. ¿Por qué no habría, en este lugar elegido con ese objetivo, algunas gracias sensibles evocando los perfumes del Esposo divino, cantados en la Biblia? La Piedad oriental lo comprende sin dificultad, y la atracción de las multitudes de Siria hacia la tumba perfumante del monje Charbel lo muestra con evidencia. (R de Labriolle, BenoÎte, la bergère de Notre-Dame du Laus, 1977)

(Encyclopédie des phénomènes extraordinaires dans la vie mystique - Joachim Bouflet - Tome 1)

 

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Enlace: http://www.total.net/~erger/laus.htm

Enlace: http://www.notre-dame-du-laus.com/