TEMAS DE MEDITACIÓN SOBRE MARÍA
Abbé Henri Stéphane
«Solamente el nombre de la Theotokos, Madre de Dios, contiene todo el misterio de la economía de la Salvación» (San Juan Damasceno).
Si el Espíritu Santo personaliza la santidad divina, la Virgen personaliza la santidad humana.
No se puede comprender el Misterio de María más que refiriéndolo al Misterio de la Santísima Trinidad. En la aparición de Pontmain, la Virgen aparece en medio de tres estrellas fijas, figurando el triángulo trinitario.
«Tu has dado a luz el Hijo supremo sin padre, ese Hijo que había nacido del Padre sin madre»
así se establece una especie de complementarismo entre el Nacimiento eterno del Verbo y el nacimiento virginal de Jesús, Hijo de Dios: María es verdaderamente la Theotokos, la Madre de Dios. Desde esta consideración, ella es necesariamente Virgen. Ella es la «muy pura», la «muy bella» –tota pulchra est– ella es «bendita entre todas las mujeres», la Mujer eterna restituida en su virginidad maternal.
«Que vamos a ofrecerte, oh Cristo... el cielo te ofrece los ángeles, la tierra te aporta sus dones, pero nosotros, los hombres, nosotros te ofrecemos una Madre-Virgen».
Toda la humanidad en la Virgen da a luz a Dios, y es por eso que María es la nueva Eva, la Vida nueva(1). Esta manera de ver está confirmada por el Evangelio: «Alguien dijo a Jesús: He aquí tu madre y tus hermanos que quieren hablarte. Jesús le respondió: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? Y extendiendo la mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí a mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mat. XII, 46-50).
Ahora bien, el Padre no tiene otra voluntad que engendrar el Hijo Unico(2). En consecuencia es necesario que ocurra lo mismo con la Virgen, y finalmente con la Iglesia que engendra al Cristo en las almas por el bautismo.
«No puede tener a Dios como Padre aquel que no tiene a la Iglesia como madre» (San Cipriano).
El misterio de la Iglesia se expresa en la perfección divina de Cristo y en la perfección humana de María:
«Cantemos fieles, la Gloria del Universo, la Puerta del Cielo, la Virgen María, flor de la raza humana y generadora de Dios... »
«Madre de la vida, tu has traído al mundo la alegría y la dicha que secan las lágrimas del pecado»
«Tu regocijas a toda criatura» (3).
7 de mayo de 1974
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NOTAS
1.-
Eva, en hebreo, significa «vida».2.- Tema familiar a Maestro Eckhart.
3.- El padre reenvía aquí a L´Art de l´Icone de Paul Evdokimov, p. 217 ss., donde este tema es desarrollado y las referencias precisadas.
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