SILENCIO Y EXISTENCIA

Abbé Henri Stéphane

 

San Ignacio de Antioquía habla del ォVerbo surgido del Silencioサ. Así el Silencio es el principio de la Palabra: la Palabra no existe más que por el Silencio, pero la Palabra manifiesta el Silencio, y sin ella el Silencio no existe. El Padre no es nada sin el Hijo, el Hijo no es nada sin el Padre, y su Existencia común no es otra cosa que el Espíritu Santo (1).

En esta perspectiva, el Padre se identifica con el Sobre-Ser, el Hijo con el Ser, el Espíritu Santo con la Existencia, conforme a la interpretación de F. Schuon (2). Así mirada, la Existencia es la transposición in divinis de la Existencia considerada como idéntica a la manifestación universal de la que el Ser es el principio. Hay analogía entre estos dos modos de existencia: ォYo existo porque Dios existe; Dios existe porque yo existoサ; la diferencia entre los dos modos es que, in divinis, la Esencia* es idéntica a la Existencia y que quoad nos, no es lo mismo. Nosotros no tenemos existencia que por él (per ipsum), mientras que él existe por si mismo (per Se): la causalidad y la creación implican la entera dependencia del efecto frente a la Causa y la palabra ォuniversalサ significa que la manifestación es toda ella ォvuelta hacia lo Unoサ.

No hay mejor argumento a favor de la ォexistencia en Diosサ, que no es un problema sino un Misterio que solo se alcanza al nivel del Silencio, como lo indica la etimología de la palabra ォmisterioサ (3). Observemos además que el Silencio es una posibilidad de no-manifestación que, en tanto que aspecto del No-Ser*, se identifica con él, al mismo título además que la ォTiniebla místicaサ (4), lo que confirma la identificación del Sobre Ser y del Padre, la ォDeidadサ eckhartiana y el Hyperteos de san Dionisio* situándose evidentemente en el mismo grado ォsobreontológicoサ.

El Logos, surgido del Silencio, se sitúa, al nivel ontológico* de la Epifanía, del Símbolo, del Icono*. Como consecuencia de ello, él es el Mediador que conduce a la Hipóstasis*, a la ォComunión del Padreサ. Así, la Palabra nacida del Silencio no puede mas que volver al Silencio y conducir al Silencio: la teología mística es necesariamente apofática*. El ォmuy teárquico Jesúsサ (san Dionisio) suspendido en el interior del triple círculo de las esferas celestes y sosteniéndose por su propia potencia, está en medio de los Angeles de los Arcángeles que han sido ォcreados en el Silencioサ (5). El es el silencio ォhipostasiadoサ, ォarquetipificadoサ, del cual el silencio del claustro o el del desierto, no es más que un reflejo lejano. Ocurre lo mismo con la Paz, con el Vacío, con la Soledad. Pero por lo mismo que el ォmuy teárquico Jesúsサ está en el centro del Pleroma*, figurado por la Sinaxis* de los Angeles, su Soledad es una Plenitud (6) comparable a el ォenstasisサ de las tres Hipóstasis* divinas, al ォVuelo del Solitario hacia el Solitarioサ (Plotinio, Eneadas VI, 9-11).

El Silencio del que aquí se trata es por lo tanto ォarquetípicoサ. Es el principio de la Palabra. En si mismo es ォno manifestadoサ, y se manifiesta por la Palabra, así como por las ォrupturasサ que son los tiempos de silencio del mundo manifestado (7). Es en esta perspectiva en la que es posible comprender que el ateísmo sea el ォtiempo muertoサ del teísmo, uno y el otro manifiestan el ォhiperteísmoサ realizado al nivel del Silencio arquetípico del que hemos hablado. Se reconoce una vez más la catafasis* y la apofasis* inherentes a toda vida espiritual.

Naturalmente, la apofasis no puede ejercerse más que en el interior de la catafasis, por lo mismo que no hay hueso sin corteza. En consecuencia, el ateísmo visto más arriba no puede ejercerse más que en el interior del teísmo (8) y no tiene nada que ver con el ateísmo masivo y vulgar del mundo moderno; todo lo más se podría ver esta forma de ateísmo como una degeneración o un reflejo invertido y ォsatánicoサ de aquel del que hemos hablado. Se puede decir además que el ateísmo puro es una monstruosidad, pero también que el teísmo puro engendra al anterior: ォYo digo: Dios es una esencia, pero enseguida lo niego diciendo: Dios no es una esencia. Dios es una esencia más allá de toda esencia; procediendo así, mi inteligencia se establece en el Infinito y se desvaneceサ (San Alberto el Grande) (9).

Este texto es decisivo para mostrar el carácter intemporal de la dialéctica en cuestión y la simultaneidad de las ォtres víasサ (via positiva, via negativa, via eminentiae) o también de las tres fases de la Vía (10): ォEnseguida yo lo niegoサ. Lo que aparece como dialéctica histórica a los ojos del profano, y que lo es aparentemente a nivel del mundo manifestado, es en realidad intemporal, simultáneo, no manifestado a los ojos del ォTeólogoサ: el tiempo de la historia está integrado por el escaton (11). La liturgia es esencialmente escatológica, y es en este sentido que ella es un memorial: ォactualizaサ quoad nos lo que es eterno in divinis. Ocurre lo mismo con la Palabra que manifiesta el Silencio: el Logos actualiza quod nos el Silencio eterno del Hipertheos. Es en este sentido que el Logos es Mediador y principio de reintegración de todas las cosas (Efes. I) a la vez Creador y Redentor (12), y es en este sentido que se identifica con la Existencia (omnia per ipsum facta sunt), bien sea en modo manifestado, bien sea en modo principial o no manifestado, y finalmente con el Espíritu Santo: ォEste me glorificará, porque él recibirá lo que está en mí, y os lo anunciará. Todo lo que el Padre tiene está en mí. Es por eso que he dicho que él recibirá lo que está en mi, y que él os lo anunciaráサ (Juan XVI, 14,15)

Este texto de San Juan expresa ォen modo teológicoサ a la vez el ォmilagro de la Existenciaサ(13) y la ォIdentidad Supremaサ. El Espíritu Santo ォrevelaサ el Logos: ォEl os lo anunciaráサ. Es el sentido profundo del kerygma (la proclamación de la Palabra): ォEl recibirá lo que está en miサ y ォTodo lo que tiene el Padre está en míサ. El me glorificará, y es esto lo que él os anunciará. El os anunciará que in Principio erat Verbum y que omnia per Ipsum facta sunt: es el ォmilagro de la Existenciaサ; y él os anunciará que Verbum erat Deus: es la ォIdentidad supremaサ.

ォYo existo, tu existes, por lo tanto El existeサ. A la pregunta: ォソQuién eres tú?サ se ha respondido: ォYo soy Tuサ. ォYa no hay más ni tu, ni yo, sino Elサ. A la pregunta: ォソQuién soy yo?サ la respuesta es: ォTu eres Esoサ (14). 

 A un ateo que pide pruebas, P. Evdokimov propone que entre en si mismo, y que encuentre el verdadero silencio donde él perciba como una espera que le viene del ォPadre que está presente en lo secretoサ (Mateo VI, 6).

ォEs en el Silencio, en efecto, donde se aprenden los secretos de esta Tiniebla de la que es poco decir que brilla con la más cegadora luz en el seno de la más negra oscuridad, y que, aun permaneciendo ella misma perfectamente intangible y perfectamente invisible, colma de esplendores más bellos que la belleza, las inteligencia que saben cerrar los ojosサ (15)

ォSegún los Padres, antes de escuchar las palabras del Verbo, hay que aprender a escuchar su silencio... y el Silencio significa aquí encontrarse dentro de la Palabraサ (16). Por lo tanto se trata del Silencio, principio de la Palabra, o del ォVerbo surgido del Silencioサ, del Verbo Mediador; designando las palabras ォantesサ y ォdentroサ, como la palabra ォprincipioサ, una relación ontológica, fuera del tiempo y del espacio.

Paul Evdokimov añade: ォNo es a nivel más que de su propio silencio que el hombre puede hacerloサ, y declara más lejos que para realizar la ォunión místicaサ que depende de la Gracia, ォtodo lo que el hombre puede hacer, es constituir su ser en lugar de Dios mediando el recogimiento silencioso, ォhesiquiaサ... ォla humildad oranteサ...サ

Se reconoce la actitud o mejor el ォestatus ontológicoサ de la Theotokos*, por que se sitúa mucho más allá de la sicología y de la moral. Este ォlugar de Diosサ no es otro que el ォseno virginalサ de la Theotokos, donde se realiza el ォNacimiento eternoサ. Aquí no nos queda más que citar a Maestro Eckhart:

ォCelebramos aquí, en esta vida temporal, el nacimiento eterno que Dios Padre ha realizado y realiza todavía en la eternidad, a saber que este mismo nacimiento se ha producido también en el tiempo, en la naturaleza humana... (17) pero cuando ese nacimiento no se produce en mí ソqué me importa?... ソEn que lugar del alma perfecta el Padre pronuncia su palabra eterna? Todo lo que yo digo aquí no es válido más que para un hombre perfecto...

ォUna palabra del hombre sabio es así concebido: Cuando todas las cosas reposaban en un profundo silencio, descendió a mi, desde lo alto, del trono real, una palabra secreta...サ

ォソDónde está el silencio, y donde está el lugar en el que esta palabra es pronunciada?... en la parte más pura que el alma puede presentar, en su parte más noble, en su fondo, resumiendo: en la esencia* del alma. Ahí está el profundo silencio, porque ahí no ha penetrado nunca ninguna criatura ni ninguna imagen de ningún tipo..., en la esencia no hay ninguna especie de obra. Por que las potencias por intermediación de las cuales el alma actúa proceden del fondo del alma, pero en el fondo mismo, no hay más que el profundo silencio. Aquí solamente hay lugar y descanso para este nacimiento, para que Dios el Padre diga ahí su palabra...サ

ォSi quieres encontrar en ti este noble Hijo, es necesario que abandones la multiplicidad y vuelvas a tu punto de partida, el fondo del cual has venido. Todas las potencias del alma con su eficacia, todo esto es ォla multitudサ: memoria, razón, voluntad, ellas te diversifican todas, es por eso que debes abandonarlas todas... Entonces podrás encontrar el Hijo, de otra manera no, 。verdaderamente no! Nunca ha sido encontrado entre los ォamigosサ entre los ォparientesサ y ォconocidosサ (Luc II, 44) 。Ahí más bien se le pierde totalmente!サ (18)

Un punto importante a subrayar, y que exigiría un desarrollo mayor, es lo que podríamos llamar la espera de Dios y correlativamente la del hombre: ォQuien quiera entonces encontrar luz y penetración en toda verdad, que espere y ponga atención a este nacimiento en él...サ(Ibid); ォHe aquí que yo me planto ante la puerta y llamoサ (Apoc. III, 20).

 

NOTAS 末末末末末末末末末末末末末末末

Para los términos marcados con un * consultar el GLOSARIO.

1.- Se subrayará la relación entre esta manera de ver y la ォmaternidad hipostática del Espíritu Santoサ.

2.- Ver los tratados sobre la trinidad.

3.- Ver R. Guénon, Apreciaciones sobre la Iniciación, p. 126.

4.- Ver san Dionisio el Areopagita. La Teología mística; ver también La Vida de Moisés, de San Gregorio Nacianceno.

5.- Ver Paul EVDOKIMOV, LエAmour fou de Dieu, p. 38.

6.- Es el estado de Muni; cf. R. GUÉNON, El Hombre y su devenir según el Vedanta, cap XXIV.

7.- Cf. F. SCHUON, El Ojo del Corazón, capítulo. Sobre el Sacrificio.

8.- Esto corresponde a la necesidad del exoterismo.

9.- Cf. Maestro Eckhart: ォcuanto más blasfema, más alaba a Diosサ; ォroguemos a Dios de ser liberados de Diosサ.

10.- Cf. la simultaneidad de lo Estados del Ser. Las vías positiva, negativa y de eminencia son las tres vías clásicas para ォdemostrarサ la ォexistenciaサ de Dios.

11.- En el sentido preciso de la integral matemática (Cf. R. GUÉNON, Los principios del cálculo infinitesimal, cap. XXIV). Es la ォconsumación del cicloサ: ォYo estoy con vosotros hasta la consumación del sigloサ (Mat. XXVIII, 20) y ォTodo se ha consumadoサ. Para el escaton (lo último) cf. P. EVDOKIMOV, o.c., p. 22 y el Arte del Icono, p. 36.

12.- Cf. L. SCHAYA, El Hombre y lo Absoluto según la Kabala. Ver también A. COOMARASWAMY, Hinduismo y Budismo.

13.- Ver F. SCHUON, Senderos de Gnosis, Ver a Dios en todas partes.

14.- Tat tvam asi, celebre ォgran palabraサ (mahâvâkya) extraída del Châdogya Upanisad* (Vi, 8,7) y que funda la no-dualidad (advaita)

15.- San Dionisio Areopagita, Teología Mística. Este texto muestra las relaciones que existen entre las ォposibilidades de no-manifestaciónサ tales como el Silencio y la Tiniebla, así como su efecto sobre las ォinteligencias que saben cerrar los ojosサ. Subrayaremos también la relación de lo que precedo con la doctrina palamita de la Esencia Incognoscible y de las ォenergíasサ. Se ve entonces mejor como el Silencio visto desde este punto de vista sobreontológico y no manifestado, no puede presentar con el silencio del claustro y del desierto más que una relación de analogía.

16.- P. EVDOKIMOV, LエAmour fou de Dieu, p. 39.

17.- Se concibe con facilidad la relación entre el Nacimiento eterno y el ォrenacimiento espiritualサ (Juan III, 5) del que el Bautismo constituye el ォRito iniciáticoサ

18.- Sermón: Sobre el Nacimiento Eterno.

 

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