PRESENTACIÓN
El Padre Henri Stéphane fue un sacerdote de la Iglesia Católica. Vivió ignorado de todos, con excepción de algunos amigos para los cuales él represento una especie de maestro. De su vida podemos contentarnos con decir que se desarrollo bajo el doble signo de la oración y de la teología. El Padre entró en las ordenes después de haber seguido estudios científicos que le condujeron al más alto nivel de competencia en ese ámbito. Pero pronto comprendió que esa ciencia profana no era más que un «saber ignorante» comparado con lo que santo Tomas de Aquino llama la «doctrina sagrada». Siendo a la vez profundamente místico y perfectamente riguroso, estudio la teología en una época en la que todavía no se había dejado de enseñar. El habría podido sin embargo, como muchos otros, quedar rebotado o decepcionado por la sequedad, el dogmatismo y quizás la estrechez de un discurso que se preocupaba más de las formulaciones que de su contenido. Pero Dios le dio la gracia de nunca sufrir esos límites, probablemente inevitables, y de siempre percibir, más allá de las palabras, la inefable realidad que ellas designan. Centrado esencialmente en el misterio trinitario, él veía esta teología volverse gracia y vida en san Juan de la Cruz o en sor Isabel de la Trinidad.
Es en este momento cuando fue conducido a leer las obras de René Guenon (1). El rigor y la amplitud de las perspectivas guenonianas le impulsaron a un estudio atento de toda la obra. A decir verdad, lo que le interesaba esencialmente en esta obra era la metafísica, el simbolismo y la crítica del mundo moderno. Las consideraciones sobre la iniciación le fueron siempre bastante ajenas. A esta lectura añadió la de Frithjof Schuon (2) cuya autoridad no le pareció menos grande, y que, sobre la mística cristiana y universal, proyectaba luces únicas. Por otra parte el conocimiento de la Ortodoxia, a través de Vladimir Lossky y Paul Evdokimov, le abrió el mundo de los iconos. La liturgia icónica iba a jugar un papel importante en su doctrina espiritual.
Incomprendido por todos fue acusado de «modernista» antes del Concilio a causa de su interés por el simbolismo, por la metafísica y por las doctrinas orientales, y marginado por ello. Después del Concilio se le acuso de «integrista» dada su fidelidad a la liturgia latina y a la espiritualidad tradicional y también fue marginado por ello.
El último periodo de su vida fue marcado por la crisis de la Iglesia Católica, crisis abierta por el Concilio Vaticano II. Esta crisis, él la había previsto desde hacía mucho, y la veía desarrollarse ante sus ojos con la precisión de un teorema. Durante este período la parte que podía ocupar la doctrina guenoniana en su vida intelectual pasó progresivamente a un segundo plano. Cada vez más, fue la lectura de la Escritura la que se volvió fuente de su meditación, con la práctica de la liturgia según el rito antiguo, la contemplación del arte sacro y la oración. Despojado de toda función oficial, entro poco a poco en un retiro total.
Todo lo que él quiso comunicar se encuentra en tan solo dos volúmenes de tratados y sermones: «INTRODUCTION A L´ÉSOTERISME CHRÉTIEN», verdaderos tratados de metafísica cristiana.
De entre los ciento ochenta tratados contenidos en estos dos volúmenes, hemos seleccionado apenas unos cuantos como muestra y presentación de la obra de este desconocido autor. El lector interesado no tendrá, por el momento, más remedio que recurrir a la edición francesa de sus obras:
INTRODUCTION A L´ÉSOTERISME CHRÉTIEN
Abbé Henri Stéphane
Dervy Livres
ISBN 2-85076-087-0
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(1) - La edición digital de la mayoría de las obras de René Guénon puede encontrarse en: "Biblioteca de la Tradición" y en la página: «TEXTOS TRADICIONALES».
(2) - Actualmente no hay edición digital de las obras de Frithjof Schuon. La editorial Olañeta va publicando poco a poco su obra completa, tarea que va ya muy avanzada. Un índice muy detallado de sus obras en: "Indice de Obras de F. Schuon". Página principal de F. Schuon (en Francés e Inglés): www.frithjof-schuon.com/index.html
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