ciego por
voluntad propia
¡Qué horrible ha de ser vivir solo en el vasto universo sin un Padre Celestial que nos conozca, nos ame y se preocupe por nosotros! Para el ateo no hay ninguna verdad absoluta: no hay belleza intrínseca, todo es relativo.
Él se ha persuadido a sí mismo de que ambos, el universo y él mismo, llegaron a la existencia por casualidad. Por eso no puede tener una meta real ni un destino.
Él piensa que es solamente una «máquina biológica» que existe sólo por un accidente cósmico. Conforme con ese concepto, uno debe obedecer sus impulsos erráticos y buscar sensaciones agradables.
Cristo está cerca, parado en las sombras, listo y deseoso de ser su Compañero Divino. Quiere ser su Guía y su Libertador; pero el materialismo humanista no ve las realidades espirituales. ¿Por qué? Porque "el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos" (2ªCorintios 4:4). Los ateos ciegos se condenan a una existencia sin significado y a un futuro sin esperanza.
Hace 3.000 años, David, el profeta real, declaró: "Dice el tonto en su corazón: No hay Dios" (Salmo 14:1). Esta inspirada declaración indica que el gran problema de los ateos no es intelectual sino moral y espiritual. Por eso el salmista continúa diciendo: "Se han corrompido, hacen obras abominables" (Salmo 14:1).
Es lógico creer en Jesucristo. Si no podemos creer en Uno que demostró claramente su divinidad, entonces, ¿en quién podemos creer? La incredulidad es solamente un esfuerzo para cubrir la rebelión de una vida torcida.
En una ocasión sostuve un largo debate con el dueño de un negocio en Chile. Éste afirmaba que la Biblia estaba llena de errores y que Dios no existía. Todo su discurso era muy intelectual. Después supe que aquel ateo había abandonado a su esposa y que vivía en adulterio con la hermana de ella.
Nosotros, a quienes los ojos se nos han abierto para mirar a Jesús, la Luz del mundo, sabemos que nuestro amoroso Creador se preocupa por cada uno de nosotros como si fuera el único ser en todo el universo.
Fuente: FELIPE SAINT. 'Dibujos que hablan al corazón (ochenta escenas dramáticas sobre verdades bíblicas)'. Sin copyright. Publicado por Libros CLIE. 1990. pág.42-43. (Realmente un buen libro.)
ISAÍAS 9:6 "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz." S.BIBLIA. (LBLA)