NO FUE PREMATURO.![]()
¡Hola!, somos una familia cristiana compuesta por dos chicas (Maite de 23 años, y Lidia de 20), un niño, Joel, de 7 años, mi marido Ramón y yo Carmina. Quiero dar el testimonio de cuando nació Joel; de como vimos la mano de Dios obrar en él y como descubrimos que su Palabra es verdadera. Fue muy real en nuestras vidas.
Tengo que decir que tanto los
embarazos como los partos de mis dos hijas fueron perfectamente
normales y sin ningún tipo de problemas.
Cuando me quedé embarazada de mi hijo hacía dos años que
había tenido un aborto. Estaba de unas seis semanas en mi
primera visita al ginecólogo y éste nos dijo que el embarazo
hacía pocas horas que se había interrumpido. Esperé una semana
para más seguridad, después visité otro ginecólogo que lo
confirmó. No tuve ninguna clase de pérdida, así que tuve que
ir al hospital a hacerme un raspado.
Toda la familia, tanto nosotros como las niñas, deseábamos tener un niño en casa. Tardé dos años en volver a quedarme embarazada, cosa rara en mí ya que, en las otras ocasiones, me quedaba rápidamente.
Cuando todavía no estaba confirmado mi embarazo de Joel (aunque sí lo sospechaba), estando en una reunión de mujeres, me pasó esto: todas cogimos una promesa de la Biblia (hay muchísimas, unas 34.000). A mí me tocó una que me conmovió mucho pensando en mi embarazo y fue como si Dios me advirtiera diciéndome: ¡prepárate! La promesa está en el Salmo 23:4 que dice: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú (Dios) estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Antes de acabar el segundo mes de
embarazo empecé a tener pérdidas. Nos asustamos mucho, y
empezamos a orar a Dios que él cuidara al niño. Estando en el
hospital, el Señor me recordó la promesa del Salmo 23:4.
Al recordar esto me tranquilicé mucho. Estuve un mes haciendo
reposo y todo volvió a la normalidad. Pasaron tres meses más y
ya pensamos que todo iría bien. Yo me encontraba perfectamente
bien, disfrutando de mi embarazo como de ninguno antes (toda la
familia lo estábamos disfrutando).
El mismo día que cumplía mi
sexto mes de embarazo, me levanté por la mañana y empecé a
perder líquido, cómo si estuviera de parto. Llamé a la
comadrona y me dijo que fuera al hospital. Allí me dijeron que
no estaba de parto, pero que la bolsa del líquido amniótico se
había roto.
De éste hospital me llevaron al de Valle Hebrón de Barcelona,
porque allí están más preparados para estas cosas. Lo
confirmaron, y después de todo el día de pruebas, análisis,
etc., el médico habló con nosotros. Nos dijo que esto era muy
delicado, ya que estando la bolsa del liquido rota... En ella el
niño está protegido de golpes, infecciones, etc.
Ahora podía pasar cualquier cosa y si el liquido se corrompía
(que era muy fácil) habría que sacar al niño porque podría
morir él y yo también. Y si el niño nacía con seis meses de
gestación, los problemas que tendría serían grandes: desde
infecciones de cualquier tipo, problemas respiratorios, de
intestinos,... Debido a que todo él eran muy inmaduro, y podía
incluso morirse.
En fin, que nos lo pusieron tan difícil, que en esos momentos
parece que estás en un pozo oscuro y sin salida. El Señor me
decía en el Salmo
112:4 Resplandeció en las tinieblas luz a los
rectos; es clemente, misericordioso y justo.
Toda la Iglesia se identificó con
nuestro problema y se pusieron a orar, a pedir a Dios para que se
hiciese su voluntad. Sabemos que Él quiere lo mejor para
nosotros, que nos vaya bien, que seamos libres de enfermedades.
Al día siguiente una hermana de la iglesia vino con unas
palabras que el Señor le había dado para mí en 2ºReyes 2:21 Yo he sanado
estas aguas y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Fueron unas palabras de esperanza para mí y
decidí en mi corazón creerlas. No porque tuviera una gran fe,
yo en esos momentos no sabía ni entendía nada de porque estaba
pasando esto, sinó porque no me quedaba nada más, sólo confiar
en Dios y su Palabra. Y tengo que decir que con esta Palabra
pasé la prueba más dura de toda mi vida como cristiana.
A los pocos días descubrieron una
infección en el líquido. Fue muy duro para mí. Verdaderamente
pensaba que no la habría y fue una lucha muy dura pensar que la
palabra de Dios no fuera fiable o que Él me había fallado.
Pasé el día llorando. Fue un día insoportable diciéndole al
Señor: ¡Pero Señor como es posible esto, no podré confiar en
tu Palabra!
Al final del día el Señor me reveló por su Espíritu que esta
palabra de 2ºReyes
2:21 se cumpliría en mí
letra por letra, cuando Él dice: Yo he sanado estas aguas.
Cuando algo se sana es porque está enfermo. Él me reveló que
esas aguas estaban enfermas pero que Él las había sanado. Él
ya lo había hecho, pero yo estaba pasando por el proceso. Y
cuando decía que no
habrá más muerte ni enfermedad", me
recordó que dos años antes en la bolsa de las aguas había
muerto el feto.
Fue una maravilla esta revelación, volví a quedar llena de esperanza. Y así se cumplió: trataron esta infección y a los 15 días desapareció.
Durante todo el tiempo me hacían
controles de todo tipo, para ver que el niño estaba bien.
Al pasar los días descubrieron que el niño no cogía peso, que
algo raro pasaba, que si continuaba esto tendrían que sacarlo
porque peligraba su vida al no recibir alimento. Dios por su
Palabra me confirmó esto y también que nacería por cesárea,
en Isaías
66:7 antes que estuviese de parto dió a luz;
antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo.
Al día siguiente (a los 2 días antes de cumplir los siete meses
de embarazo) nació mi hijo por cesárea. Su peso era de peso de
820 gramos, y su talla era de 34 centímetros.
Enseguida lo llevaron a la incubadora, le hicieron una revisión
y el pediatra me dijo que lo habían encontrado mucho mejor de lo
que se habían pensado.
A pesar de que Joel, estuviera en
la incubadora no necesitó respiración asistida. Después de
unos días probaron a darle de comer por la boca y se le
irritaron los intestinos.
Los tenía muy débiles y tenía peligro de perforamiento. Si
pasaba eso tendrían que operarle. Pero Dios lo libró de eso. Le
dieron el alimento por vena y a los 15 días probaron de nuevo.
Respondió favorablemente.
Al cabo de una semana de nacer, me
dieron de alta en el hospital, pero Joel se quedó allí. Fue un
tiempo difícil para nosotros, ya que permaneció en el hospital
durante cinco meses largísimos.
Los tres primeros meses sin poder tocarlo ni abrazarlo, solamente
verlo a través de un cristal. Se hacía insoportable.
Cada día cuando veía a mi hijo
en la incubadora, tan pequeño, yo confiaba que el Señor lo
cuidaba pero no podía evitar el ponerme a llorar, pensando
porqué había pasado esto. Por su Palabra, Dios, me hablaba:
"Bienaventurados los que
ahora lloráis, porque reiréis. Lucas 6:21
A la vez fue una experiencia con el Señor maravillosa, el ver
como se fue cumpliendo todo lo que Él me iba hablando. Se
cumplió sin faltar una sola promesa.
En Isaías 38:15-20 dice:
"¿Qué diré? El que me lo ha dicho, Él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma. Oh. Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán. y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás y harás que viva. He aquí amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte: ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad. El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos. El Señor me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa del Señor todos los días de nuestra vida.
Cuando tenía tres meses lo
operaron de una hernia inguinal. Tras pocas horas de la
operación sufrió un colapso pulmonar debido a los anestésicos
usados en la operación. En ese momento estábamos mirando a
través del cristal y vimos como la enfermera iba a buscar a los
médicos para que vinieran rápidamente a reanimarlo.
Corrieron las cortinas y ahí nos quedamos angustiados, mi marido
y yo, sin saber que pasaba. En momentos así te pasa de todo por
la cabeza. Una vez más comprobamos que la Palabra de Dios es
verdad. El niño se recuperó, pero a causa de esto permaneció
dos meses más en el hospital.
Durante estos 5 meses que
permaneció en el hospital, en numerosas ocasiones nos habían
dicho: "dentro de un mes os podréis llevar al niño,
pero pasado ese mes nos volvían a decir: "dentro de 15
días. Pasados esos 15 días nos volvían a decir que nos
esperáramos otros 15 días, y así iba pasando el tiempo.
Un día leí en la Palabra de Dios, en Hebreos 10:37 "Porque aún un
poquito, y el que ha de venir vendrá y no tardará, después de leerlo estuve segura de que
pasaría. En todo este tiempo el Señor me enseñó que podía
confiar en Él y que si decía algo lo cumpliría.
Y así fue. A la semana siguiente nos dijeron: "mañana os llevaréis a Joel.

De eso han pasado más de 7 años. Joel es un niño precioso lleno de salud, de vitalidad,... Tiene una salud perfecta, es inteligente....
Hace poco descubrí el porqué Dios permitió que pasara todo esto: Todos los años en el hospital donde nació le hacen un control de crecimiento, y el médico me dijo que mi hijo no fue prematuro. Él no estaba para nacer, tuvieron que sacarlo porque no se alimentaba. Entonces me di cuenta de que, si no se hubiera roto la bolsa del liquido amniótico, no habrían visto que el niño no se alimentaba. Me hicieron controles de todo tipo continuamente y sin ellos probablemente habría muerto.
Dios usó esta experiéncia para enseñarme que Él es verdad y su Palabra también. ¡A Él sea la Gloría!

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Nota: Joel es un nombre hebreo que significa 'Yo soy es poderoso'. 'Yo soy' es el nombre de Dios.
MATEO 28:18 "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." S.BIBLIA.