TESTIMONIO DE DANI
(escrito a sus compañeros de clase)
(4 x A4) AL IMPRIMIRLO (4) ir a MENÚ PRAL. .Descargar BIBLIA 1.5 Mb.

Daniel Carmona Navarro
Sant Joan de Vilatorrada 21/12/1999

Queridos amigos:
Me dispongo a contaros de forma muy resumida las importantes cosas que me han pasado durante este año tan duro de mi vida. En ningún momento he pensado en escribirlo como una queja, no. Lo escribo para que podáis saber todo el proceso de lo que ha ido sucediendo, agradecer vuestro apoyo a todos los que habéis estado a mi lado ayudándome, y explicar el gran milagro que Dios ha hecho en mí.

Todo empezó en febrero, ya a finales, cuando después de unas pruebas médicas y unos síntomas raros que estaba teniendo me diagnosticaron lo que se llama “Enfermedad de Hodgkin”. Y ¿qué es eso?, preguntaréis algunos, como yo le pregunté a los doctores. Es una enfermedad en la sangre, un linfoma proliferativo, un tipo de leucemia (cáncer en la sangre). Pues sí, eso me encontraron. Me dijeron que había muchas posibilidades de curación, per que tendría que seguir un laaaargo y duuuuro tratamiento (quimioterapia y radioterapia).
Los que habéis estado a mi lado durante todo este tiempo ya habéis seguido de cerca todo el proceso, las reacciones y efectos que esto ha producido en mi cuerpo y estado de ánimo, pero voy a hacer un pequeño repaso.

La verdad es que no pasa cada día eso de que te diagnostiquen un cáncer, pero cuando me dieron la noticia no me desmayé ni me asusté, ni me deprimí. Tanto mi familia como yo nos quedamos tranquilos sabiendo que Dios tenía poder para curarme, que mi vida estaba en Sus manos, y que si Él lo había permitido, era con algún propósito concreto, como dice la Biblia: “...a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).” El caso es que enseguida empecé el tratamiento, que ha durado casi diez meses.

Antes de empezar me explicaron cómo iba a ir todo y los efectos secundarios que tendría. Me dijeron médicos y enfermeras (incluida mi tía que es oncóloga en el Duran y Reynals, Hospital oncológico de Barcelona), que ese tratamiento me haría debilitar mucho, que perdería el apetito, que tendría que dejar los estudios por este curso porque no podría llevarlo todo para adelante, que a la tercera semana de la primera dosis de quimioterapia se me caería todo el pelo, que tendría irritación de faringe y de esófago, y un montón de efectos secundarios más (vómitos, diarreas, etc...). Para la gloria de Dios tengo que decir que aunque todo este tiempo no ha sido un camino de rosas, he experimentado el amor y el poder de Dios a cada momento.
El tratamiento de quimioterapia consistía en que, encamado, me ponían por vía intravenosa un montón de líquidos venenoso y drogas químicas. Esto me lo ponían cada quince días y duraba un mínimo de cuatro horas (que algún día llegaron a ser más de seis horas). La radioterapia consistía en que me metían en unas máquinas que me irradiaban con rayos X de alta potencia durante unos minutos.

En seguida que me diagnosticaron la enfermedad empezamos a orar, a pedirle a Dios que me curara, que sabíamos y creíamos que podía curarme con sólo decir una palabra, y ¡así fue!. Ya desde el primer análisis de control que me hicieron (me los hacía cada dos dosis de tratamiento) me dijeron que todo había vuelto a la normalidad, que ya estaba curado, pero que preferían seguir el tratamiento hasta el final porque había menos posibilidades de recaída con el tiempo. ¡¡¡Fue un milagro!!!
Durante el tratamiento la verdad es que hubieron días en los que reaccioné mejor y días en los que reaccioné peor, pero no me ha pasado ni mucho menos lo que me dijeron en el hospital. Llegó la tercera semana (cuando se tenía que haber caído el
pelo), pero yo sabía que si Dios quería, se caería el pelo, pero que si Él no quería, aunque a todo el mundo se le cayera con ese tratamiento, a mí no me ocurriría,....y no ocurrió. Pasó la tercera, cuarta, quinta, sexta semana, y el pelo seguía ahí. Al acabar la quimioterapia se veía que se había aclarado un poco, pero no había pasado lo que los médicos habían dicho. Quizá piensas que fue porque el tratamiento era suave, o por que yo tenía muchas fuerzas, pero no fue por eso. Mi doctor ni se lo creía, y cuando se lo creyó, después de tirarme del pelo, me dijo que yo era el primer paciente en toda su vida y su carrera al que no se le caía el pelo con ese tratamiento. Las enfermeras que me iban tratando me dijeron que en todo yo era la excepción, porque no me pasaba nada de lo que me tenía que pasar.
¡Ahhh!, se me olvidaba decir que tampoco ocurrió lo que me dijeron respecto a los estudios, aquello de que tendría que dejarlos porque si seguía haría un esfuerzo muy grande pero que suspendería, y eso era contraproducente para mi estado de ánimo. Pues bien, yo no podía quedarme quieto y perder un año de la carrera, que ya es larga (seis años). Así es que seguí con todo para adelante. Seguí con los estudios, seguí con el grupo de scouts, seguí haciendo ejercicio, etc... Ese segundo cuatrimestre del curso me fue milagrosamente bien. Me presenté a todas las asignaturas menos una, saqué buenas notas, y esa una me la saqué en septiembre (¡aunque el médico me dijo que no me la sacaría ni a tiros!). "Será porque estás muy fuerte o eres muy listo”, quizá pienses, pero no es verdad ni una cosa ni la otra. Todo ha sido un puro milagro.
Ahora que he acabado puedo decir que Dios ha sido muy bueno conmigo, y que me ha dado las fuerzas que necesitaba a cada momento, y tengo que decir que aunque todo este tiempo no ha sido un camino de rosas, he experimentado el amor y el poder de Dios a cada momento.
He experimentado lo que ya sabía, que Jesucristo sigue vivo hoy, y que el sigue haciendo milagros en los que creen, como dice la Biblia: “
Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)”.

Mi situación actual es la siguiente: Ahora que he acabado el tratamiento me han hecho una prueba (una gammagrafía de Galio), para ver como está todo después del tratamiento. Me la hicieron este lunes 20/12/1999, y no me darán los resultados hasta enero, pero estoy seguro de que todo saldrá bien. Pero tengo que decir una cosa, que doy gracias a Dios por todo lo bueno y por todo lo malo. Si sale todo bien... ¡Gloria a Dios!, y si sale mal... ¡Gloria a Dios también!. Como he dicho al principio, mi vida está en sus manos, Él me la ha dado, y él me la puede quitar cuando sea su voluntad. Dice la Biblia: “si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos del Señor somos. (Romanos 14:8)”. No me da miedo la muerte, ¡al contrario!, me identifico con lo que dice el apóstol Pablo “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces que escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario. (Filipenses 1:21-24).” Yo creo que aún me queda mucha guerra que dar aquí abajo, que no es el momento de irme, que aún tengo mucho que aprender y mucho que ayudar como médico, y que aún tengo que decir a mucha gente las buenas noticias: que Cristo vive, que él salva, que Él sana, y que él es la respuesta para todo el mundo.

Tengo que dar muchas gracias a mucha gente. Primeramente muchas gracias a Dios por cuidarme y sanarme, Señor, te lo debo todo a ti. Gracias a todo el personal sanitario que se ha portado muy bien conmigo y que han hecho todo lo que estaba en su mano. Muchas gracias a mi familia y amigos que han estado ahí cuando los he necesitado, porque me han dado su apoyo y su amor en todo momento. Muchas gracias a mis profesores que has sido muy comprensivos, y muchísimas gracias a mis amigos y compañeros de la universidad por vuestro interés cuando me habléis llamado, visitado, o simplemente os habéis interesado por la situación; gracias por vuestro apoyo y comprensión cuando he tenido que ir pidiendo apuntes; gracias por estar ahí. A todos vosotros ¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!.
Si queréis preguntarme cualquier cosa, estoy a vuestra disposición, y ya sabéis donde encontrarme.
Siempre vuestro y a vuestra disposición:

(firmado: Dani Carmona)

______________

P.S.(fuera del escrito): 17/01/2000. Resultados finales. Ni rastro de cáncer o indicios.
Nota: si ves que puede hacer bien a otra persona, puedes pasarle este escrito.

Ir a 'pelos'
(4 x A4) AL IMPRIMIRLO (4) ir a MENÚ PRAL. .Descargar BIBLIA 1.5 Mb.
Ir al Principio

LUCAS 4:18,19 "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor." S.BIBLIA. (LBLA)