REQUIEM POR UN QUIOSCO

Ya no existes quiosco de la Plaza Mayor de mi pueblo. Has sido historia durante 59 años. El 7 de febrero de 1942 acuerda el Ayuntamiento, siendo alcalde Don Feliciano Camarero, y concejales Antonio Medrano, Jesús Cabrito, Primitivo Ordóñez, Eusterio Alonso, Valeriano Rey y Lorenzo Benito, contratar las obras de embellecimiento de la Plaza Mayor, siendo por cuenta del Ayuntamiento facilitar los materiales, pero el acopio de piedra, "guarro" y cascajo se realizará por prestación personal. El 23 de mayo del mismo año, conceden amplias facultades al alcalde para la construcción del templete, sometiéndose al pleno y condiciones del técnico munipal. El 6 de junio se autoriza el arranque de piedra de la cantera de "Cansaburros".

No han sido muchos años, pero los suficientes para no olvidarte. Yo sé que la nostalgía sobre ti embarga hoy a muchos que te conocimos.

El quiosco de la Plaza Mayor de mi pueblo seguirá en nuestro recuerdo. Su simbología lo han plasmado numerosas fotografías a través de los años; lo hemos visto en programas de fiestas, carteles, tarjetas, postales, lienzos, fotos familiares, de peñas, de quintos, bodas, ..., en fin en cualquier motivo que mereciera la pena.

El quiosco de la Plaza Mayor de mi pueblo, sus piedras han sido testigos de escuchar la voa armoniosa de muchas parejas enamoradas, agarrados bien agarrados, dando vueltas bailando al son de la Banda de Música o del pianillo del "Tío Vidal". A ti, joven, si lees esto, te diría que a lo mejor tus padres se enamoraron allí.

El templete de la Plaza Mayor de mi pueblo ha visto como se encendían los fuegos artificiales por Cesáreo, Víctor, Félix, "Sorejo", "Chupi" y otros más, y como han dado gritos de sana alegría todos los jóvenes de Salas a su alrededor gritando, al unísono, "¡son, son, son, los de Salas son ...!". Los niños tuvieron en él cobijo y juguete. Muchos se salvaron milagrosamente en sus caídas desde los alto y, ¡como no!, también acogió a comilones y bebedores.

Pero el quiosco de la Plaza Mayor de mi pueblo, ha soportado lo más importante. La música bailable, popular, la que gusta al pueblo. Todavía quedamos varios músicos que consumimos bastantes años de nuestra vida encima de él. También nos precedieron otros, de los cuales adquirimos su saber, y tengo que hacer obligatoriamente mención a mi padre como director de la Banda y a otros, como Justo, el barbero; Cachorrito; Feliciano Camarero; Gaspar; Valentín; y un largo etcétera. Yo me precio de casi haberlo inaugurado y ser el último músico de estar encima, cuando la piqueta estaba cerca mordiendo implacable todas sus piedras. Me fui muy triste y le dije ¡ADIOS!.

En la actual remodelación, por decisión de la Corporación Municipal de hacerlo desaparecer, he oído las más diversas opiniones; desde que el Ayuntamiento ya había tomado la decisión antes de hacer la encuesta a los vecinos, que si tenía que haber convocado concurso de anteproyecto, hasta que de ninguna manera fuera destruído. Yo respeto todo.

A propósito de la encuesta, que según me han dicho ganó por muy poco la postura favorable a su desaparición, me reservo la opinión en las circunstancias como se hizo. Sabemos que esta clase de consulta requiere exponerla con el equilibrado estudio, teniendo en cuenta muchas cosas: por ejemplo, si hubiera contenido la propuesta de que el existente puede remodelarse haciéndolo artísitco, cubriéndole con una ornamentación como tienen los que se hacen hoy en día, que la nueva plaza tendrá un determinado entorno moderno para ensarzarle, ante la posibilidad de crear una banda de música, estoy seguro de que mucha gente habría dicho que NO a su desaparición.

La figura de un templete en la Plaza Mayor de un pueblo dice mucho más de lo que creen algunos. Es símbolo de cultura, de historia y, si está bien construido y decorado, puede considerarse hasta una obra de arte. Que yo recuerde, en nuestra provincia, sin ir más lejos, existen en Burgos: "El Espolón", que es precioso, y del Hotel Landa; Briviesca; Miranda; Belorado; Aranda; Pradoluengo; Villarcayo; Poza de la Sal; Lerma; Quintanar de la Sierra; y otros menores, todos bonitos, muy dignos para sus ciudades.

Por último, entiendo que la remodelación de la Plaza Mayor de mi pueblo ha suscitado mucha polémica entre la población, y que la decisión municipal de quitar el templete, así como de hacer otras importantes reformas, conlleva un riesgo al ser una plaza compleja.

De ahora en adelante quisiera ver en la Plaza Mayor de mi pueblo un recinto moderno, con árboles, flores, sin coches, como así son las que veo con frecuencia por ahí.

El tiempo dirá si fue un acierto a no.

José Contreras Camarero.


            

 

La Chinada Salas de los Infantes 2002