LA POBLACIÓN 

EN SALAS

Sobre cada territorio se asienta una población cuyo número y características van variando a lo largo de la historia, la Demografía es la ciencia que estudia todo lo referente a dichos aspectos. Durante muchos siglos el progreso económico y social ha provocado un lento, pero constante, aumento de población. A veces las guerras, epidemias y hambrunas causaban un descenso demográfico. Hoy día la tendencia se ha invertido en los países desarrollados donde la elevación del nivel de vida conlleva un descenso del número de hijos, estas naciones están llegando al llamado "crecimiento 0" que puede provocar en el futuro graves problemas de relevo generacional.

Por motivos evidentes, no podemos dar para el valle de Salas cifras concretas de habitantes durante la prehistoria e historia antigua. No obstante, el número y extensión de los yacimientos arqueológicos nos permite observar un aumento de los parámetros a medida que pasa el tiempo, desde los escasos y reducidos asentamientos de los cazadores–recolectores, Tenadas del Hoyo, al primer poblado agrícola estable, el Castro, este asentamiento concentró la población de toda la zona aunque debemos pensar que dicho monte no estaba totalmente ocupado por casas, también había corrales, graneros y espacios vacíos entre ellas. La población parece disminuir o dispersarse durante el Imperio Romano entre varias villas y granjas.

El nacimiento del condado castellano coincide con una explosión demográfica ligada a la libertad y acceso a la propiedad de los pequeños campesinos, la Sierra se llena de pequeñas aldeas, nunca ha conocido nuestra tierra tantos lugares habitados. En el fuero de Salas nuestra ciudad ya aparece como el núcleo político y poblacional más importante de un pequeño territorio. A lo largo de la Edad Media muchas de estas aldeas irán desapareciendo y la población tenderá a concentrarse en los pueblos que hoy conocemos.

El primer censo o recuento de población fiable que conocemos lo ordenó Felipe II en el año 1.591 para poder cobrar el impuesto de "millones" por causa del desastre de la armada invencible, en dicho censo se incluye a Salas como cabeza de las tierras del Condestable en el Sur con 143 vecinos, Quintanar tenía en esos momentos 159 vecinos y Covarrubias casi el triple.

Durante el siglo XVII el imperio español entra en crisis por la "mala gobernación", guerras e impuestos sangran la nación castellana, los campesinos deben pagar por todos y así el campo se despuebla. Salas ve reducida su población a 70 vecinos (280 habitantes), la mitad que el siglo anterior.

Con el S.XVIII llega una nueva dinastía real, la borbónica, numerosas reformas revitalizan el país y la población vuelve a aumentar. En 1.753 se elabora el famoso Catastro de Ensenada, a su pregunta nº 21 se contesta: "Dixeron que essta villa se compone de zientto y veintte vecinos, con inclusion de veintte viudas, y ademas de estos de siette abittantes"1. La población se mantuvo estable hasta la guerra de la Independencia en que vuelve a bajar notoriamente, en 1813 sólo quedan unos 90 vecinos, la continua actuación en nuestra zona de la guerrilla y la feroz respuesta de las tropas francesas son responsables de esta tragedia. La lenta recuperación vuelve a ser truncada por las guerras carlistas, Salas será uno de los lugares que más sufran las exacciones militares por ser lugar de paso y abastecimiento de soldados cristinos y guerrilleros carlistas. El declive se recupera hacia mitad de siglo, contando la villa con 960 habitantes2. A partir de aquí la tónica vuelve a ser de un lento crecimiento, si exceptuamos la gran crisis agrícola de los 60 y la nueva carlistada. La estabilidad política y el pausado crecimiento económico provocan que a comienzos del nuevo siglo Salas casi llegue a los 1400 habitantes. Tras la gripe del 18 y la guerra de Marruecos la población crece, en 1.926 la inauguración del ferrocarril Santander-Mediterráneo revitaliza la ciudad y todo su entorno, el aumento llega incluso hasta la guerra civil, en 1937 ya hay 1712 habitantes3.

En los años 40 el pueblo sufre la miseria y el hambre de la posguerra, la población se contrae para volver a crecer lentamente a partir de los 50 y espectacularmente a partir de los 60, éstos traen el desarrollismo económico y la industrialización. Con la instalación de TAM Salas deja de ser rural y se estabiliza en torno a los 2000 habitantes, la prosperidad económica provoca un "baby-boom" de nacimientos que lleva a los 2200 habitantes en los años 70. Actualmente la población se ha estabilizado en torno a los 2000 habitantes, su lento descenso se ha visto compensado temporalmente por la llegada de inmigrantes búlgaros.

Sin embargo, esta estabilidad no logra ocultar dos hechos muy graves:

- Nuestra comarca ha perdido la mitad de sus habitantes en los últimos 30 años.

- La población emigrante es joven y predominantemente femenina.

Las consecuencias de estos hechos son la despoblación total de la comarca en un futuro cercano (zonas como Lara ya son un desierto demográfico), y el aumento del número de solteros solos en la zona, con lo que se reducen las posibilidades de renovar la población con nuevos nacimientos.

Con una comarca escásamente poblada, 9,6 hb/Km2 en 1991 frente a 27,1 de Castilla y León y muchísimos más en el resto de España, el futuro de Salas puede ser muy oscuro. Salas es un centro de servicios de la comarca y necesita a ésta para sobrevivir.

A las dos características negativas antes comentadas de la población serrana, emigración y despoblación, debemos añadir una tercera que acentúa su carácter negativo: el envejecimiento. A mediados de los 80 el 15% de la población de Castilla y León tenía más de 65 años (Salas el 17%) superando con mucho los índices de los países más envejecidos de la C.E.E. Este desastre se ha agravado en el 2000 cuando casi el 30 % de la población salense tiene más de 60 años. Por el contrario, sólo un 11% de la población salense es menor de 15 años frente al 22% de la población española en 1986. Una tasa similar de envejecimiento presentan los pueblos pinariegos, siendo el doble en pueblos como Pinilla de los Barruecos y la Revilla, y más del doble en Rabanera o Riocavado.

Si contemplamos las pirámides de población salenses podemos observar como las de siglos pasados tienen una base muy ancha, con abundante población joven, y una cúspide muy estrecha, pocas personas llegaban a viejos. Esto índica una sociedad agraria preindustrial típica de los países subdesarrollados. La forma piramidal va cambiando a lo largo del S.XX, estrechándose la base y aumentando la cúspide, hasta llegar a adquirir en el año 2000 la característica forma de "hucha", típica de los países desarrollados con graves problemas de envejecimiento.

La diferencia entre el número de nacimientos y muertes en un año establece el crecimiento de una población, aunque es más fiable hablar de tasas de natalidad y mortalidad. En siglos pasados ambas variaban enormemente de un año a otro, aunque el saldo solía ser ligeramente favorable a la natalidad. Por ejemplo, en 1730 en Salas frente a una altísima natalidad del 40 por mil había también una altísima mortalidad del 37 por mil. La tasa de natalidad se mantuvo constante mientras la de mortalidad fue descendiendo gracias a las mejoras en alimentación, medicina e higiene. A partir de los años 70 el desarrollo económico ha ido haciendo bajar ambas (12,8 frente a 7,5 en 1974). Sin embargo, el proceso ha cambiado a finales de los 90, la natalidad se ha estabilizado en un nivel bajo en torno al 6,5 por mil mientras la mortalidad ha aumentado hasta el 12,5. Esta aparente paradoja del aumento de la mortalidad se debe al envejecimiento de la población y está dando lugar por primera vez en la historia de Salas a un crecimiento natural negativo, es decir, mueren más personas de las que nacen, un dato que se comprueba fácilmente a nivel de calle viendo la frecuente presencia de esquelas en las paredes. Este hecho apaga el ánimo y enturbia el optimismo en el futuro.

Las consecuencias de nuestras estructuras demográficas serán muy negativas ya que habrá una fuerte demanda de servicios asistenciales por parte de la población anciana junto a una posible reducción de los ingresos estatales debida a la disminución de la población que cotiza a la Seguridad Social. Esta situación se notará mucho más en las zonas rurales, harán falta menos escuelas y más asilos y servicios médicos. Aunque aumenten los nacimientos, será necesaria la presencia de trabajadores inmigrantes extranjeros, éstos pueden ser la solución para superar el bache demográfico en que nos encontramos.

Las verdaderas soluciones al problema, mucho más complejas, pueden pasar por los siguientes puntos.

- Evitar que la población joven y cualificada huya de Salas ofreciendo atractivos que superen a los de las grandes ciudades.

- Potenciar el empleo femenino, especialmente entre los 20 y los 35 años, que redunda en la fijación de la población masculina.

- Facilitar la vida de los salenses con hijos pequeños estableciendo guarderías gratuitas y ayudas familiares.

- Aumentar el papel de Salas como cabecera comarcal de servicios manteniendo los juzgados, notarías y registro, cuartel, etc, y aumentando la oferta hotelera museística, comercial y médica, centro de salud y cruz roja.

- Sería fundamental asimismo contar con alguna industria de transformación de productos cárnicos y de elaboración de muebles a nivel medio.

Desde Salas debemos fomentar también la revitalización de la comarca (Agalsa) ya que no podemos prosperar si los pueblos de la Demanda desaparecen. Un futuro negro de puede evitar si se aportan nuevas soluciones e ideas.


1 Archivo Diputación Provincial. Catastro de Ensenada. Libro de lo General. Salas de los Infantes.

2 Censo de la población de España. Imprenta Nacional. Madrid, 1858.

3 Desde finales del siglo XIX poseemos una serie completa de datos en el archivo histórico municipal de Salas.

Alberto Bengoechea Molinero


 

La Chinada Salas de los Infantes 2002