Los 72 Angeles de la Cabala
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NITH-HAIAH: 'EL MA6O SOBERBIO'
Durante doce largos aqos, el joven
Nith-Haiah habia convivido con los sabios y los magos en
el Gran Templo de los Misterios. Habia recorrido un dificil camino
basta poder conseguir entrar como aprendiz al servicio de
uno de los siete Maestros, y una vez dentro su afan de
aprender le llevo a ganar rapidamente la confianza y el
afecto de sus instructores. Tras cuatro aqos de duro
aprendizaje, el joven buscador se habia convertido en
conocedor de los mas importantes secretos y era tan
fuerte su deseo por hacerlo conocer a los demas que en
muchas ocasiones olvidaba cosas fundamentales en su
comportamiento. -No olvides nunca que cuando hagas
uso de tu poder en el mundo exterior, debes hacerlo
siempre desinteresadamente, y lo que es mas importante,
hazlo humildemente y sirviendo al necesitado. Eran las palabras de su Maestro, que
veia como el ansia de su alumno por conocer la magia y de
cambiar el mundo le hacia olvidar lo Esencial. Llego el dia tan esperado por
Nith-Haiah. Entro siendo un ignorante aprendiz y salia
convertido en un sabio Maestro. Podia elegir entre quedarse como
instructor en el Templo o salir al mundo como un
revelador de misterios. Y, el elegio esto ultimo. Ya se encontraba de camino. Su unico
equipaje era un hatillo donde guardaba algunos ung|entos
curativos. Tan solo eso. No necesitaba nada mas, pues a
los Sumos Sacerdotes lo recibian y cuidaban en todas las
aldeas que encontrasen a su paso. El brio que le animaba hizo que no
tardase en llegar al a cercania de un humilde pueblo.
Mientras se acercaba pensaba en el modo de sorprenderles
con su magia. Debia darse a conocer cuanto antes, y asi
generarse sus simpatias. De este modo fue como se le
ocurrio invocar a los espiritus de la naturaleza, a los
Elfos para que producciesen los vientos; a las
Salamandras para que provocasen la furia del trueno, y a
las Ondinas, para que dejasen caer en la tierra sus
aguas. Nith-Haiah habia provocado una innecesaria tormenta. Los habitantes del pueblo no daban credito a lo que veian y maldecian a aquel tiempo, pues estaba destrozando las cosechas de sus campos, y ello significaba pasar un aqo de calamidad y hambre. El inexperto mago vio con terror en sus ojos todo el mal que habia causado, y se arrepintio de sus actos, mientras que recordaba las palabras de su Maestro: -No hagas uso de tu poder, si en tus actos no hay humildad. Era cierto -penso el mago -, habia actuado con arrogancia, y ahora debia rectificar todo cuanto habia hecho. Sin que nadie se percatase de ello, el mago invoco a los Gnomos, los espiritus de la tierra y les pidio que le ayudasen a poner orden el los campos. Y asi lo hicieron. Desde aquel dia el poder del Maestro estuvo siempre al servicio de causas justas. Fin |
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