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Jeliel: "La Nueva Esencia" En el Gran Libro de los Misterios, donde se recoge fielmente el paso de los tiempos, esta escrito en letras de oro una hermosa leyenda que sucedio hace ya muchos, muchos aqos, tantos que su recuerdo se funde en el acontecer de los dias. Dejad que os cuente lo que mis ojos pudieron leer afortunadamente en ese Manuscrito Sagrado... Sucedia entonces el segundo dia Cosmico, y los obreros trabajaban infatigables en la construccion de un majestuoso templo. Debian darse prisa, pues era voluntad del rey, el Supremo Kether, que su hijo Jeliel, el mas diestro y habil de los guerreros, se desposara, en la magia del secreto, con la adorable Hochmah, princesa de la Luz. Y asi seria, pues al cabo de dos lunas, Jeliel y Hochmah se desposaron sellando su union con un ritual magico inspirado por los Dioses en la emancion de una nueva esencia llamada Amor. Kether, el viejo y noble soberano, dejo feliz su reino en manos de su hijo, y busco la paz de sus ultimos dias en el cobijo de la meditacion, retirandose en la soledad que le ofrecia el templo. Desde entonces, seria Jeliel quien gobernaria junto a su hermosa y sabia esposa Hochmah. Kehoch, la ciudad oculta, daba cobijo a un pueblo habitado por almas impetuosas, enirgicas y ardientes, bregados en el arte de colonizar, y por ello sus hombres eran expertos guias y magnificos aventureros. Pero los tiempos habian cambiado y tras muchos aqos de ir de aca para alla, una parte del pueblo se sintio cansado, y ello les llevo a solicitar una audiencia con el monarca.
Esas fueron las palabras de un pueblo que sentia que algo importante habia cambiado en sus vidas.
Pero aquella respuesta llevaba en ella la semilla de la division, pues su esposa Hochmah se sentia atraida por la misma voz que hablaba a su pueblo, y el rey no queriendo romper sus compromisos, decidio abandonarla. Cuando la noticia fue conocida por los fieles hombres del reino, no pudieron evitar sentir en su pecho una profunda rabia.
El palacio se vio asediado por los mismos hombres que un dia lo habian custodiado. El pueblo se habia levantado contra la voluntad y el sometimiento del rey tirano. Sin embargo, Jeliel llevaba sangre divina en sus venas y su mente recibio un rayo de luz que le hizo comprender que con su energico comportamiento se estaba oponiendo a la Voluntad Divina. Aquella Luz le hizo evidenciar el poder de la Nueva Esencia, el Amor. Desde entonces, su voluntad no fue otra que la de compartirlo con su esposa y su pueblo. Fin |
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