Los 72 Angeles de la Cabala
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HABUHIAH: 'PAGANDO DEUDAS' Los
habitantes de la comarca de Lumar se sentian muy
orgullosos de ser propietarios de aquellas fertiles
tierras. Nadie
habia visto jamas campos tan ricos y fecundos como
aquellos. Los
mejores y mas gustosos frutos crecian en los arboles de
aquella region, y ninguna otra cosecha podia compararse a
la que se recogia cada aqo en aquellas tierras. Eran
verdaderos artesanos de la agricultura. Amaban
profundamente el campo y los espacios libre donde gozaban
de la gratitud que le otorgaba la naturaleza. La
salud y el bienestar era compartido por todos y aquella
felicidad era para muchos una recompensa Divina. En los
jardines de palacio crecian y exhalaban las mas bellas
flores, y en ellos, pasaba las templadas tardes
primaverales la hermosa princesa Violeta, que se
embriagaba con la suave brisa de aquellas seductores
aromas. Sin
embargo, en el Libro del Destino habia una cuenta
pendiente que Lumar y sus habitantes debian pagar, y
habia llegado la hora de hacerlo. Cierto
dia, al atardecer, cuando el Sol cedia cortesmente su
hegemonia en el firmamento a su amada Luna, una espesa
nube cubrio por completo el cielo impidiendo que sus
nitidos rayos llegasen a la tierra. La oscuridad llego
antes de tiempo y aquel hecho llamo la atencion de los
expertos conocedores de los simbolos de la naturaleza. - Debe ser una
nube de polvo -replico uno de ellos -. - Tal vez sea
una bandada de pajaros, en este tiempo suelen emigrar de
otras tierras -expreso un segundo -. Pero
no tardarian en salir de aquella jncertidumbre, pues
aquel extraqo ruido vino a disipar sus dudas. Eran
langostas, una terrible plaga de langostas. Eran tantas
que habian oscurecido la tenue luz del Sol. Aquello
tan solo podia significar una sola cosa, la devastacjon.
No podian creerlo. Tantos esfuerzos, tantos sacrificios,
para que en pocas horas todo quedase destruido por
aquellos parasitos hambrientos. Pero a
pesar de sus muchos talentos, nadie pudo evitar que Lumar
la comarca mas rica y prospera de cuantas se habian
conocido, se convertiera en un desolador desierto. Al
menos ellos sobrevivieron a aquella masacre, pero durante
cuanto tiempo? Habian perdido todo cuanto tenian. De que
se alimentarian? En
poco tiempo aquellas preguntas encontraron respuestas. El
hambre estaba azotando a aquel pueblo y ya eran muchos
los hombres, mujeres y niqos que estaban enfermos. El rey
de Lumar tambien sufrio en sus carnes aquella tragedia,
su hija, la princesa, estaba muy enferma. Tan
solo les quedaba una unica esperanza, consultar con el
sabio Habuhiah, el conocia todos los secretos de la
naturaleza. - Cual es la
causa de esta desdicha sabio anciano? -pregunto con
amarqura el rey -. - Cada fruto
tiene un arbol y cada arbol un tronco. Cada tronco una
raiz y cada rajz una semilla -contesto el anciano -. - Que quereis
decir con ello sabio Habuhiah? - Debeis saber
que esta devastacion es solo el fruto, un fruto que hace
mucho tiempo fue sembrado por vosotros en otra vida.
Vosotros lo habeis olvidado pero en la memoria de la
naturaleza todo esta escrito, y yo la estoy leyendo. Es
el pago por vuestra pasada ambicion. Desolasteis las
tierras de otros pueblos, pues erais un pueblo guerrero.
Ahora debeis dar vida a los campos, pero debeis conocer
el dolor que se siente cuando los esfuerzos se hacen
vanos. A partir de ahora podreis trabajar de nuevo las
tierras, vuestra deuda esta pagada. Id tranquilos, pues
vuestra hija al igual que los demas se salvara. Pero
hacedle saber cual fue su pasado mal, para que ninguno de
ellos vuelva a errar. Desde
aquel dia, el pueblo de Lumar trabajo con una nueva
ilusion, pues sabian que el futuro estaba en sus manos y
en este, tan solo habia amor por la tierra y por cuantos
habitaban en ella. Fin |
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