En esta sección encontrarás mucha información sobre la actriz protagonista de la serie, Calista Flockhart, agrupada en tres categorías diferentes:

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    Calista Flockhart nació el 11 de Noviembre de 1964 en Freeport, Illinois (E.E.U.U.). Su padre, Ronald Flockhart, era ejecutivo de una empresa de productos alimenticios, y su madre, llamada Kay, era profesora de Literatura. En la actualidad ambos están retirados.
    Calista se trasladó con sus padres a New Jersey, y en la escuela superior era animadora del equipo de baloncesto y participó en el consejo escolar, graduándose en 1983. Luego estudió Interpretación en la Universidad de Rutgers (New Jersey), y fue el primer año de carrera cuando, al intervenir en su primera obra de teatro, llamada "Picnic",  descubrió que ésa era su verdadera vocación.
    Fue presisamente en New Jersey donde consiguió su primer trabajo como actriz de teatro, aunque no lo pasó nada bien económicamente, ya que tuvo que trabajar de camarera y en un gimnasio, e incluso durante dos meses estuvo viviendo únicamente a base de raviolis, que le mandaba su hermano mayor, Gary.
    Tras trasladarse a Nueva York, empezó a hacerse un huequecito en el mundo del teatro: debutó en Broadway interpretanto a Laura en "El zoo de cristal", de Tennessee Williams, en el Teatro Rondabout. Poco después fue Natasha en "Las tres hermanas", de Chejov, papel por el que fue candidata al premio Tony a la mejor actriz de reparto. También trabajó fuera de Brodway, en obras como "All for One", "Sophistry" o "Beside Herself".
    En 1994 hizo su debut televisivo en "Quiz Show", aunque fue en 1996 cuando realizó su primer papel importante en "Una Jaula de Grillos", papel que consiguió después de que el director de la película, Mike Nichols, se fijara en ella cuando interpretaba "El zoo de cristal", comentada en el párrafo anterior.
    En 1997, David E. Kelley (creador de la serie y marido de Michelle Pfeiffer) buscaba actriz para su nueva serie, y aunque Calista en principio era un poco reacia a hacer televisión, debido a la popularidad que otorga, animada por sus amigos voló a Los Ángeles, junto con Jane Krakowski (Ealine), ya que eran amigas, para hacer el casting, y las dos consiguieron un papel en la serie.
    A partir de aquí ya conocéis la historia: la serie tuvo muchísimo éxito en E.E.U.U., y Calista obtuvo un premio Globo de Oro como mejor actriz televisiva del año, además de entrar en la revista "People" como una de las 40 mujeres más atractivas del mundo.
    En la actualidad Calista se ha comprado una casa en Los Ángeles, en la que vive con su perro terrier, Webster. Está soltera, aunque se le han atribuído varios romances: Matt Damon, Ben Stiller (de "Algo pasa con Mary") y David E. Kelley, aunque ninguno parece ser cierto.
    Su último trabajo en cine a sido en 1998, en "El sueño de una noche de verano", película basada en una obra de Shakespeare, en la que ha compartido reparto con actores como Kevin Kline, Ruppert Everett y Michelle Pfeiffer.

    Calista Flockhart ha intervenido en 3 películas, aunque bien es cierto que solamente en una de ellas ha hecho un papel protagonista, junto con actores y actrices de la talla de Michelle Pfeiffer o Kevin Kline. Las películas en las que ha intervenido son:

           -QUIZ SHOW (1994): película dirigida por Robert Redford y protagonizada por  John Turturro, Rob Morrow y Ralph Fiennes. Es la primera aparición de Calista en el cine, aunque es una aparición muy breve, ya que interpreta a una estudiante universitaria admiradora del profesor Van Doren (Ralph Fiennes), que acude a su despacho para conocerle. La escena es muy corta, dura más o menos medio minuto, pero por algo se empiza.

            -UNA JAULA DE GRILLOS (1996): película dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Robin Williams, Gene Hackman y Nathan Lane. En esta ocasión Calista realiza un papel secundario, interpretando a Bárbara, la hija de un senador conservador (Gene Hackman) que quiere casarse con el hijo del dueño de un pub de ¿Drag Quiens?, que se llama Armand Goldman y que es homosexual y judío. Antes de casarse, se organiza una cena para que los padres de los novios se conozcan, teniendo Armand (Robin Williams) y su hijo (Dan Futterman) que mentir acerca de su ocupación y horientación sexual, creándose una situación muy divertida, aunque al final acaba por descubrise toda la verdad.

            -EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1998): película basada en una obra de William Shakespeare del mismo nombre, y dirigida por Michael Hoffman. Ésta es la primera ocasión en que Calista realiza un papel protagonista, junto con otros actores como Rupert Everett, Michelle Pfeiffer y Kevin Kline. La película se ambienta en la Toscana de fines del siglo XIX, y cuenta la historia de una joven que se escapa junto con su enamorado a un bosque, para evitar que su padre le case con otro hombre, Demetrio, que sale al bosque a perseguirla, sin saber que al mismo tiempo otra joven, Helena (Calista Flockhart), que está locamente enamorada de él, le está siguiendo. La situación se enreda más cuando, una vez perdidos en medio del bosque, topan con las ninfas y los sátiros, que festejan la llegada de la noche. A la derecha puedes observar una foto de un momento de la película.

    En televisión, además se ser la protagonista de la exitosa serie "Ally McBeal", Calista Flockhart intervino en 1992 en un episodio de la serie "Family in Crisis".


     

    ENTREVISTA CON "TELE INDISCRETA"  (12-18 JUNIO 1999)

    ENTREVISTA CON "BLANCO Y NEGRO"  (26 SEPTIEMBRE '99)

    ENTREVISTA CON "TELE INDISCRETA"   (10-16 ENERO 2000)
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

    ENTREVISTA CON "TELE INDISCRETA", (12-18 JUNIO '99)

    P. ¿Es Ally McBeal un nuevo modelo femenino?
    R. En absoluto. Esa generalización sí que es machista. En televisión hay diferentes series o programas protagonizados por hombres, toda clase de hombres, y para la gente son sólo personajes. Pero cuando una mujer es la estrella de un show, ya se la considera un modelo: así son las mujeres. Pues no: así es Ally McBeal.

    P. A muchas mujeres les gustaría abofetearla.
    R. Y a mí también. Ally es un completo desastre, pero quizás en esa ambigüedad resida su encanto. Se parece más a la realidad que a lo que nos han estado vendiendo en los últimos años. Es una heroína corriente, pero hay que decir que tiene un punto de caricatura.

    P. ¿O sea que no la tomas en serio?
    R. No, no se me ocurriría tal cosa.

    P. ¿En qué te pareces a ella?
    R. Soy tan optimista, tan contradictoria y tan vulnerable como ella. Y como ella, sobrevivo. Pero creo que soy mucho más independiente que ella respecto a los sentimientos.

    P. ¿Es Ally el fin del feminismo?
    R. ¡Dios mío, no! Yo me considero muy feminista, lo que pasa es que las de hoy no queman sus sujetadores en las manifestaciones. Ahora todo es más sutil.

    P. Muchos te han comparado con Michelle Pfeiffer, la esposa de David Kelley (creador de la serie).
    R. Eso es muy halagador pero casi me obliga a pedir disculpas a Michelle.

    P. Se ha publicado que David y tú teníais una relación.
    R. Lo sé, y siento decir que no es así. Le conozco muy poco, a pesar de que no sería nada sin él. Ahora acabo de terminar en Italia una película con Michelle y con Kevin Kline: "Sueño de una noche de verano".

    P. ¿Cuánto tiempo vas a permanecer en la serie?
    R. No lo sé. Hasta que David diga basta. He firmado por tres temporadas más, pero estuve histérica cuando terminó la primera. En el descanso echaba de menos a mis compañeros de rodaje, somos una familia de chiflados, nos reimos todo el día.

    P. Pero hace unos meses se publicó que querías abandonar la serie.
    R. Sí. Fue uno de mis ataques de pánico. Creía, y en realidad lo pienso, que si permanezco demasiado como Ally me va a ser difícil convencer a la gente de que sé hacer otros papeles. Ahora estoy decidida a seguir mientras dure la buena racha.

    P. Y también has doblado tus honorarios desde el año pasado.
    R. He trabajado mucho para llegar hasta aquí. Ahora por fin me siento un poco satisfecha con mi vida. Tengo una casa en la playa y un terrier llamado Webster que me trae las zapatillas cuando llego. Aunque de vez en cuando echo de menos Nueva York, una ciudad donde puedo pasear y pasar inadvertida; en los Ángeles me siento atrapada. Aquí todos mis amigos son gente que vive de mí: mi publicista, mi jefe de prensa, mi secretaria...

    P. ¿De verdad no compartes el éxito con nadie?
    R. Pese a todos los romances que me han colgado, con nadie. Si no veo nada espectacular a mi alrededor, prefiero estar sola. Como dice Ally, no necesito un hombre para estar hecha polvo. Y no creo que en Hollywood encuentre al hombre de mi vida. Sólo confío en Webster.

    P. ¿Quién es tu mejor amiga?
    R. Lisa Nicole (Carson), que interpreta a Renee, mi compañera de apartamento.

    P. ¿Cómo se siente alguien a quien de la noche a la mañana todo el mundo sigue sus movimientos?
    R. Pues ahora ya no puedo insultar a nadie en una cola de tráfico. Quiero decir que la fama te da mucha independencia prefesional pero te la quita personal, y eso ya no tiene tanta gracia. No me importa que se interesen por los pijamas de Ally siempre que dejen en paz los míos. Por otra parte, con el tiempo mi piel se va haciendo más gruesa: ya no soy tan vulnerable a las críticas como al principio.

    P. ¿Cómo te comportas en público ahora que eres famosa?
    R. Pues bastante poco natural. Quiero decir que si antes protestaba por un mal servicio en un restaurante, ahora me lo callo pra que no piensen "mira esta estirada de la tele".

    P. ¿Conseguirá Ally a Billy en la próxima temporda?
    R. No está escrito todavía, pero deberían mantener el tira y afloja. Sin embargo, he recibido miles de cartas pidiéndome que le dé una nueva oportunidad.

    P. ¿Te disgusta que la gente no distinga entre tú y tu personaje?
    R. A algunos de mis compañeros no les importa porque eso aumenta su popularidad. Pero yo no soy tan esquizofrénica...

    P. ¿Qué es lo que menos te gusta?
    R. Que haya más mujeres que hombres.
    Texto: Lisa Hartman
     

    ENTREVISTA CON  "BLANCO Y NEGRO", (26 SEPTIEM. '99)

    P. Desde hace tiempo, usted lleva una agenda muy apretada. ¿No deseaba tomarse un descanso durante el paréntesis de rodaje de "Ally McBeal" y ahorrarse un complicado rodaje en Italia?
    R. No, tenía ganas de ir. Creo que alguien me preguntó: "¿Quieres hacer una película de una obra de Shakespeare en Italia?" y no tuve elección. Ahora, todo el mundo me está diciendo: "¿Cómo has hecho eso? Estás cansada, y no has descansado". Y lo cierto es que este rodaje me ha hecho revivir. Ha sido muy divertido.

    P. ¿Le resulta fácil interpretar a Shakespeare?
    R. Yo no diría que es fácil, pero creo que Shakespeare es muy accesible y humano, y eso sí lo hace más fácil.

    P. ¿Había interpretado a Shakespeare antes?
    R. Algunas veces, no he hecho demasiadas cosas.

    P. ¿Qué opina de la fascinación que se siente en Hollywood por su obra?
    R. Bueno, pienso que simplemente se ha descubierto lo que muchos ya sabían desde hace tiempo: es bueno, accesible, vende, es divertido y todos nos identificamos con él. Es intemporal.

    P. ¿Qué aportó usted a Helena, su personaje en "El sueño de una noche de verano"?¿Conectó con él?
    R. Helena está un poco obsesionada con Demetrio, por decirlo de una forma suave, y creo que todos podemos identificarnos con eso. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar un persona para conseguir lo que quiere? Al parecer, Helena está dispuesta a llegar muy lejos.

    P. ¿Hay algo de usted en eso?
    R. Sí, cómo no. Creo que esa fantasía, esa imaginación y esa ambición existe en todos.
    [..........]
    P. Usted conoce a Shakespeare, le gusta, pero ¿ha sido siempre así?¿O era de esas niñas que en instituto...?
    R. No, en el instituto me encantaba Shakespeare. Descubrí "Romeo y Julieta" a los catorce años, aunque, por cierto, odiaba "El sueño de una noche de verano". También tenía catorce años la primera vez que leí esa obra. Y ahora he descubierto que siento un nuevo amor po ella: es maravillosa.

    P. ¿Pensaba en ser actriz por aquel entonces?
    R. No, no seriamente. Creo que me interesaba sin saberlo. No era nada que pensase que podría hacer profesionalmente.

    P. ¿Qué pensaba hacer?
    R. No tenía ni idea de lo que iba a hacer.

    P. ¿Qué era lo que usted odiaba de la obra que ahora ha interpretado en el cine?
    R. Creo que, en realidad, no la entendía. Recuerdo que pensé, cuado la leí, que era una comedia sosa, ridícula y frívola. Pero todo lo que odiaba en ella lo aprecio ahora. Todas las contradicciones y las yuxtaposiciones imposibles... Eso es lo que la convierte en una verdaera obra maestra.

    P. También es sensual.
    R. Mucho.

    P. ¿Habló usted de esto con Michael Hoffman, su director, cuando estaban realizando la película?
    R. Por supuesto. Esta obra, a pesar de ser traviesa, divetida y un poco misteriosa, trata del amor y la pasión, y de hasta dónde llega uno para conseguirlo. Y el sueño es una pesadilla. No es un sitio agradable para estar. Hay un lado oscuro en todo ello que, al final, se resuelve. Y hemos descubierto que es muy psicológica. Para mí, el personaje de Helena fue muy interesante. Hay una patología que vive en ella.

    P. ¿Cómo consiguió meterse en este personaje?
    R. La primera vez que fui al rodaje, no tuve tiempo, entre el final de "Ally McBeal" y el comienzo de la película, de preparar el personaje. Probablemente, iba en el avión hacia Italia diciéndome: "¿Cómo me voy a sacar a Ally de encima y comenzar un nuevo papel mañana?" Lo pensé durante un segundo y enseguida lo dejé pasar. Saqué todo lo que pude del texto, y no tomé ninguna decisión consciente más que la de interpretar a Helena.

    P. ¿Le preocupa que nosotros tengamos que sacudirnos a Ally cuando veamos la película?
    R.Por supuesto que lo harán, ¿no? Probablemente. En realidad, eso está fuera de mi control. La olvidarán o no, no lo sé. Realmente, no hay nada que yo pueda hacer al respecto.Pero espero que con el tiempo, y cuantos más papeles interprete, y más músculos mueva, y más variedad de personajes encarne, la gente finalmente la olvide.

    P. Debe de ser un poco desalentador que la reconozcan como alguien o algo determinado.
    R. Sí, creo que es un ligero obstáculo. Un obstáculo que tendré que superar.

    P. ¿Hace algún esfuerzo consciente para pasar desapercibida en público? ¿Ha inventado algún truco que la ayude?
    R. Ésa es una pregunta interesante. No creo haber utilizado nunca trucos conscientemente para intentar esconderme. Pienso que estoy un poco más alerta, sólo por cuestiones de seguridad y cosas de esas. A veces es agradable intentar mantener el anonimato, aunque no tengo ningún truco. Pero, mire, ahora hasta podría ser espía: he salido del ascensor y nadie se ha dado cuenta.

    P. ¿Cómo se sintió cuando voló hasta Italia?
    R. Me sentí muy libre. Estaba menos cohibida de lo que a veces estoy aquí. No siempre me siento cohibida, pero, a veces, cuando salgo de la casa... ya sabe, hay mañanas en las que simplemente no quiero que nadie me vea. Y al minuto alguien me reconoce, y me digo: «Vale», y él o ella me comenta: «Se te ve mucho mejor en la televisión». «Sí, bueno, muchas gracias».

    P. Además de eso, ¿qué le dicen?
    R. Son maravillosos. Son encantadores, les encanta la serie, les encanta Ally y la admiran y la respetan. Ha habido personas que me han dicho que tienen una foto de ella en la pared. Y cuando algo va mal en el trabajo, la miran y sacan fuerzas. Para mí es una sensación realmente buena, porque cuando actúas, eso es lo que quieres: comunicar y llegar a los demás. Si me preguntara qué significa actuar, le diría que eso es lo que significa para mí. Y cuando tienes éxito en eso, es una sensación realmente buena.

    P. ¿También le envían cosas sus admiradores? ¿No desean cobijarla y consolarla?
    R. Sí, he recibido algunos regalos muy agradables. Creo que Ally es extremadamente... Bueno, ya no sé lo que es Ally Pero es, supongo, vulnerable, alguien a quien la gente quiere cuidar o, al contrario, desea herir. Creo que es muy personal, lleva el corazón al descubierto de tal manera, que la gente piensa que la conoce. Además, a través de la televisión te metes en la alcoba de millones de seres desconocidos una vez a la semana, te plantas en su casa. Así que no me extraña que tengan semejante camaradería. Sienten, de verdad, que te conocen.

    P. ¿Qué tipo de regalos le envían?
    R. He recibido jarras, libros, pijamas... Cosas bonitas, cosas maravillosas.

    P. Muchos de los que trabajan en la serie han trabajado antes en el teatro...
    R. «Ally McBeal» tiene un reparto maravilloso y nos comunicamos verdaderamente bien entre nosotros. Hablamos todos el mismo idioma, en lo referente a la actuación y la dirección. Hay un vínculo común. Conozco a Gil (Bellows) desde hace años, de Nueva York, y también a Jane (Karakowski). Así que más o menos todos hemos llegado a Hollywood al mismo tiempo. Ha sido maravilloso tenerlos allí.

    P. ¿Va a volver al teatro?
    R. Bueno, ésa es mi intención, eso es lo que quiero hacer: volver a Nueva York a representar una obra de teatro. Pero no puedo hablar de los detalles, porque todavía no he cerrado el trato. Pero sí le puedo decir que, de salir adelante, va a ser realmente duro. No voy a tener días libres, aparte de los lunes, nuestros días negros. Pero es bueno para el alma: volver a casa, volver a mis raíces... No es por dinero, no es por la crítica, no es por nada... Sólo por mí.

    P. ¿El volver al teatro significa también recargar sus baterías?
    R. Espero que sí. Pienso que sí. La idea me ilusiona.

    P. ¿Echa de menos Nueva York?
    R. Sí, un montón, aunque me está empezando a gustar Los Ángeles y no creí que eso fuera a pasar. Paso mucho tiempo haciendo excursiones a pie, me encanta poder conducir cinco minutos y encontrarme en la cima de una montaña, y ver el océano, las montañas de cumbres nevadas, y no tener la sensación de estar en una ciudad. Hay también cosas maravillosas, como el tener más espacio. En Nueva York, estás en esos apartamentos diminutos y aquí tienes árboles y hierba. Es agradable. Y puedes salir del coche, y hablar sola y cantar en voz alta. Eso no se puede hacer en el metro. Bueno, sí que puedes, pero todo el mundo pensaría que estás loca.

    P. Si observar la naturaleza humana forma parte de la interpretación, ¿es difícil hacerlo cuando las personas reaccionan al verla en público?
    R. Hay veces en las que no me atrevo salir fuera porque lo que me encuentro es un poco abrumador y hasta aterrador, pero la mayoría del tiempo simplemente trato de vivir mi vida y hacer lo que tengo que hacer, y no le presto mucha atención a eso.

    P. El año pasado fue usted blanco de los ataques de los medios de comunicación. ¿Consigue quitarse ese peso de encima?
    R. Comencé a tomármelo como algo personal, y me sentí horrorizada. No podía creerlo. Y sin embargo, ya no me escandaliza nada de lo que dicen sobre mí. No hago caso y mantengo el sentido del humor. No me lo tomo como algo personal, no lo leo. Me centro en mi trabajo, me centro en mi vida y trato de dejarlo pasar.

    P. ¿Acepta usted la teoría de que se apresuran a construirla para luego darse la vuelta y echarla abajo?
    R. Bueno, tengo muchas teorías al respecto: la explotación de los seres humanos es asombrosa. Piensas en el por qué, si es esto lo que queremos, si la sociedad pública quiere el cotilleo. Yo creo que sí. ¿O es lo que nos estamos alimentando para después... qué vino primero? ¿Quién sabe? Y además, no tenemos realmente una religión en la que todo el mundo crea, así que tenemos estos diosecillos, una idolatría que fabricamos, estos personajes famosos. Y, después, queremos su ropa sucia. Porque ahora que los hemos convertido en dioses, quizá queramos humanizarlos un poco, para que se parezcan más a nosotros. Y además, creo que hay algo respecto a los personajes famosos: la gente quiere vivir indirectamente otras existencias a través de esos rumores, ya sabe, rumores de líos amorosos. Y todo parece lujo y fascinación, aunque nada de eso esté sucediendo. La gente puede
    pensar, «¡vaya!», y vivir a través de ellos.

    P. ¿Piensa que la celebridad es una religión que todos compartimos?
    R. Es posible.

    P. ¿Cuál es la cosa más extravagante que ha oído sobre usted misma?
    R. Algo así como que mi perro, Webster, también era anoréxico. Esto es lo que pasa con la Prensa amarilla, así es, pero, a veces resulta divertida y muy inteligente.

    P. No parece que esté usted amargada por eso.
    R. No lo estoy.

    P. ¿Cuándo supo que quería ser actriz?
    R. Cuando presenté mi solicitud para la Universidad de Rutgers y decidí que quería tener una especialidad. Y lo único en lo que estaba remotamente interesada era en la interpretación. No pensé que fuera a mantenerme en la especialidad de interpretación cuatro años y convertirla en mi profesión, pero sí deseaba centrarme en algo específico. No sé por qué. El primer año interpreté una obra titulada «Picnic», y ya me quedó muy claro que eso era lo que quería hacer.

    P. ¿Haría algo extravagante por recargar las pilas?
    R. Bueno, no es que sea precisamente extravagante, pero si no estuviera trabajando, me instalaría en una pequeña villa de Italia. Saldría del país tan pronto como me fuera posible.

    P. ¿Le gusta viajar?
    R. Nunca he viajado lo suficiente. Cuando tengo los billetes de avión, en el último minuto siempre pasa algo. Así que sólo he estado en Londres e Italia. Y quiero ir a París. Viajar sirve para expandir tu mente, para crecer y para conocer otras culturas. Es fascinante.

    P. ¿Ha pensado durante cuánto tiempo quiere seguir haciendo «Ally McBeal» y qué haría después?
    R. Tengo algunas ideas en la cabeza, pero nada demasiado específico. Creo que uno de los peligros de trabajar en una serie de televisión, aun cuando sea maravillosa, es que no quieres convertirte en una víctima de esos paréntesis que se abren entre temporada y temporada de rodaje, si de verdad quieres trabajar. Así que es importante tener proyectos propios y yo tengo cinco o seis pequeños proyectos que siempre he querido hacer. Espero, entre otras cosas, poder crear una productora y contratar a algunas de las personas que conozco desde hace tiempo, que escriben, dirigen
    y producen. Y, de paso, crear trabajos para mí, como actriz. Actuar es un placer, me di cuenta inmediatamente el día en que intervine en «Picnic», me sentí de repente cómoda, quizá saciada. Me sentí plena, satisfecha. No pido nada más a la vida que seguir sintiéndome así.
     
     

    ENTREVISTA CON "TELE INDISCRETA" (10-16 ENERO 2000)

    P. ¿Por qué crees que la gente te identifica tanto con Ally?
    R. Es una trampa. Un actor se esfuerza por hacer un personaje creíble y real y acaba presa de él para toda la vida. Les ha ocurrido a muchos colegas. La gente cree que Ally y yo tenemos la misma personalidad, lo cual no puede estar más lejos de la realidad, pero lo considero un cumplido. Sin embargo, esto va a durar sólo un par de años más.

    P. ¿Te cae bien tu personaje?
    R. Sí, me gusta mucho, pero jamás la tendría como abogado (risas). Me cae bien precisamente porque no es perfecta, porque, aunque contradictoria en su forma de pensar y de vivir, es honesta.

    P. ¿Cómo ha cambiado tu vida?
    R. Del todo. Por mucho que otros digan "a pesar de la fama soy el mismo", no es verdad. Uno ya no puede moverse con libertad y eso te condiciona el carácter. Yo antes vivía en Nueva York, donde era más fácil pasar inadvertido. ¿Pero en Hollywood! Bueno, no quiero ser ingrata. Debo mucho a este papel, me ha abierto puertas y la posibilidad de elegir otros trabajos.

    P. ¿Qué sientes cuando todos los ojos te miran en un restaurante?
    R. Procuro no pensar en ello o no podría comer. El público se mete en casa de Ally hasta su habitación. Luego cree que te conoce, en realidad...

    P. Quizá eso les anime a rumorear sobre tu posible anorexia. He leído que también preocupas a los productores de la serie.
    R. Siempre he sido una persona muy delgada. Aprecio el interés pero no es necesario que nadie se preocupe por mí. Si quieren despedirme por ello que lo hagan.

    P. ¿Te has enamorado alguna vez de alguien inadecuado, como Ally?
    R. Sí, y estoy convencida de que por amor se pueden hacer las cosas más absurdas y ridículas del mundo. A mí me ha ocurrido. Estar enamorado es como estar enfermo, contagiado con un virus que curiosamente parece explicar tu comportamiento a los ojos de los demás. "¡Ah!, es que está enamorada", se dice, y ya se comprende un comportamiento extraño, mucho más si uno pierde pie en la relación amorosa como le ocurre a Ally.

    P. ¿Qué dice tu familia de tu éxito?
    R. Mis padres, Ron y Kay, y mi hermano, Gary, son un pilar fundamental para mí. Están muy orgullosos. No habría llegado donde estoy de no haber contado con su apoyo. Aparte de ellos, es muy fácil decir que no necesito a un hombre a mi lado o que no quiero tener hijos, pero la verdad es que hay que seguir los consejos del reloj biológico. Espero, como Ally, que llegue pronto el momento.

    P. ¿Aún tu edad es un secreto?
    R. No creo que mi edad sea relevante. Si una actriz pretende ser camaleónica e interpretar muchos personajes distintos, me parece muy importante conservar cierta ambigüedad. Y al público ¿qué más le da?

    P. Después de trabajar 14 horas al día, ¿a qué dedicas tu ocio?
    R. Lo que más me gusta es ir a una librería, de esas pequeñitas que tienen cafetería, y pasar el tiempo curioseando libros.