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La Terapia Gestalt es de orientación humanista y está
dirigida, sobre todo, al desarrollo personal.
Aquí se muestra una breve descripción
de esta forma de trabajo.
La Terapia Gestalt, más que una teoría de la psiquis, es un eficaz
abordaje terapéutico y una filosofía de vida que prima la conciencia
(awareness, darse cuenta), la propia responsabilidad de
los procesos en curso y la fe en la sabiduría intrínseca del organismo
(la persona total que somos) para auto-regularse de forma adecuada
con un medio cambiante.
Antepone
la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto
y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global
de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos...y requiere
del terapeuta un uso de sí como instrumento (emocional, corporal,
intelectual) que transmita una determinada actitud vital en vez
de practicar únicamente una técnica útil contra la neurosis.
Hay
tres premisas que fundamentan la Gestalt como una terapia con sus
aplicaciones en el campo de la Psicología Clínica.
1ª. El darse cuenta:
sólo cuando el individuo se da cuenta de lo que hace y de cómo lo
hace podrá cambiar su conducta.
2ª. La homeostasis:
proceso mediante el cual el organismo interactúa con el ambiente
para mantener el equilibrio.
3ª. El contacto: es
imprescindible para el crecimiento y el desarrollo del ser humano.
1. Darse
cuenta
El darse cuenta es la capacidad que tiene cada
ser humano para percibir lo que está sucediendo, aquí y ahora,
dentro de sí mismo y del mundo que le rodea.
Dentro de
esta experiencia en el aquí y el ahora, se pueden distinguir tres
tipos de darse cuenta, que se denominan como "áreas del darse
cuenta" o "zonas de contacto".
a) El darse cuenta del mundo o
zona externa
Se relaciona
con el contacto sensorial. Nos permite ponernos en contacto con
los objetos y acontecimientos del mundo que nos rodea, de todo aquello
que está fuera y de lo que ocurre más allá de nuestra piel.
Fórmulas:
"Yo veo, toco, oigo, huelo,..."; "yo percibo, aquí
y ahora,...";...
b) El darse cuenta de sí
mismo o zona interna
Comprende
todas aquellas sensaciones y sentimientos que ocurren dentro de
nosotros. Nos permite ponernos en contacto con nosotros mismos.
Fórmulas:
"Yo siento, me siento..."; "yo siento, aquí y ahora,...";...
Para ponerse
en contacto con uno mismo es conveniente hacerse las siguientes
preguntas: ¿qué estoy sintiendo?, ¿dónde lo estoy sintiendo?, ¿cómo
lo estoy sintiendo?.
c) El darse cuenta de la fantasía
o zona intermedia
Incluye toda
la actividad mental (pensar, imaginar, recordar, planificar,...).
Nos permite ponernos en contacto con nuestras fantasías.
Fórmulas:
"Yo pienso, imagino, recuerdo, deseo,..."; "yo pienso,
aquí y ahora,...";...
2. Homeostasis
Ningún organismo
es autosuficiente, sino que en todo momento forma parte de un campo
que lo incluye tanto a él como a su ambiente.
Este equilibrio
homeostático (o proceso de autorregulación) es sinónimo de salud,
puesto que si el organismo permanece en estado de desequilibrio
con su entorno durante mucho tiempo enferma, al no poder satisfacer
sus necesidades.
3. Contacto
Cada persona
tiene su espacio vital dentro del cual, y dependiendo del momento,
puede recibir o abrirse a determinadas personas, pero nadie puede
invadir su espacio. Si esto ocurre, nos sentimos amenazados en nuestra
integridad e individualidad.
Cuando hacemos
demasiado hincapié en sostener rígidamente ese espacio vital, corremos
el riesgo de reducir el contacto con los demás. Esta reducción del
contacto conduce al hombre a la soledad que, sin embargo, elige
como opción más segura y menos generadora de angustia. La mayoría
de las veces esta reducción del contacto se realiza por temor o
miedo y, aunque el deseo de contactar con los demás sea grande,
ese temor que sentimos cuando alguien se acerca nos impide retirar
nuestros límites y abrirnos.
Cuando sucede
lo contrario, es decir, cuando nuestro yo está en continuo contacto
con el mundo, mostrando una extraversión compulsiva, se pierde esa
intimidad creativa y de concentración, diluyéndose los límites del
yo, haciéndose a veces difícil distinguir entre el ambiente y el
yo.
El trabajo guestáltico
El objetivo
de un encuentro guestáltico es descubrir e incrementar el darse
cuenta; no está diseñado para lograr una catarsis, aunque si la
expresión es honesta no se interfiere con ella.
El terapeuta
se centra en el "qué" y "cómo".
Qué y cómo proceden de la observación exacta, por
qué conduce a la especulación.
Pasos por
los que atraviesa un experimento o trabajo guestáltico:
1º) Preparación del campo de trabajo
a) Tener la voluntad de explorar la
perspectiva de la otra persona.
b) No interrumpir a la persona, sino
permitirle que desarrolle los sentimientos e ideas que espontáneamente
surjan en él, en ese momento, con el propósito de entender más plenamente
que está sucediendo con el paciente.
2º) Negociación o consenso entre
el terapeuta y el paciente
a) Hacer saber al paciente que la terapia
guestáltica implica experimentación.
b) Que el paciente acceda a llevar
a cabo la experimentación.
c) Hacer notar al paciente que no está
solo en este proceso, sino que el terapeuta lo acompaña en su aventura.
3º) Generación de autoapoyo tanto
para el paciente como para el terapeuta
El terapeuta
debe establecer las condiciones tanto en su cuerpo como en el ambiente,
que den un apoyo óptimo para él y para el paciente (cuidar su posición,
su respiración, así como los distractores potenciales; de tal manera
que todo lo que de él emane esté bien fundamentado y plenamente
basado en su organismo total).
4º) Exploración del nivel del darse
cuenta
Sólo cuando
el terapeuta puede atender a la conducta no verbal del paciente
y, casi en forma simultánea, a sus propias sensaciones, será capaz
de tener una figura clara de lo que está sucediendo con él y con
el paciente.
5º) Graduación y selección del
experimento
a) Focalización (da el proceso y la
dirección de la sesión terapéutica) y Tema (da el contenido de la
misma). Un tema traerá a colación otro y otro, de entre los que
el terapeuta escogerá el que considere más importante.
b) Graduar el nivel de dificultad del
experimento, para alcanzar el nivel óptimo de ejecución para el
paciente en ese momento.
6º) Localizar y movilizar la energía
congelada en el paciente
Encontrar
dónde está activada la energía del paciente o dónde está estancada
(por lo general, una persona va a tener la necesidad de sacar a
flote áreas de su vida en las que ha invertido grandes cantidades
de energía o donde, por el contrario, siente una carencia de esta).
7º) Focalización
Para poder
desarrollar un experimento o trabajo terapéutico se necesita encontrar
un suceso que necesite seguimiento o ser trabajado. La focalización
será la que defina el proceso a llevar a cabo y la dirección que
este tendrá durante la sesión terapéutica.
8º) Actuación
Actuar la
situación inconclusa que está emergiendo en la conciencia generalmente
conlleva un alto grado de ansiedad, que tiene la posibilidad de
expresarse libremente dentro de la actuación, lo que favorece que
la energía antes bloqueada pueda al fin expresarse.
9º) Relajación
a) En posición cómoda, respirar profunda
y lentamente hasta lograr un estado de serenidad interior.
b) Enfocar la atención en cada una
de las partes del cuerpo.
10º) Asimilación de lo sucedido
a) Preguntarle al paciente cuál fue
su experiencia.
b) Facilitar que integre esa vivencia
en su vida diaria.

Trabajo con las polaridades
Todo evento
se relaciona con un punto cero a partir del cual se realiza una
diferenciación de opuestos. Estos opuestos manifiestan, en su concepto
específico, una gran afinidad entre sí. Al permanecer atentos al
centro, podemos adquirir una capacidad creativa para ver ambas partes
de un suceso y completar una mitad incompleta. Al evitar una visión
unilateral logramos una comprensión mucho más profunda de la estructura
y función del organismo.
En términos
de polaridades, los sentimientos negativos suelen coincidir con
el opuesto que no logra emerger como figura y desequilibra la percepción
de su otra polaridad (la aceptada y aceptable). Las emociones negativas
son ciertamente esenciales para la dicotomía de la personalidad.
No sólo tenemos el deber de exponerlas, sino también el de transformarlas
en energías cooperadoras. Durante este proceso encontramos una fase
transitoria: el disgusto, vía la codicia, se transforma en discriminación;
la ansiedad, vía la excitación, en un interés específico como la
hostilidad, excitación sexual, entusiasmo, iniciativa, etc.; el
miedo, vía la sospecha, se transforma en experimentación, esto es,
en una ampliación de las órbitas de la propia vida; y la vergüenza,
vía el exhibicionismo, en autoexpresión.
La filosofía
básica de la terapia gestalt es la diferenciación e integración
de la naturaleza. La diferenciación conduce por sí misma a polaridades.
Como dualidades, estas polaridades se pelearán fácilmente y se paralizarán
mutuamente. Al integrar rasgos opuestos, completamos nuevamente
a la persona. Por ejemplo: debilidad y bravuconería se integran
como una silenciosa firmeza. Tal persona tendrá la posibilidad de
ver la situación total (una gestalt) sin perder los detalles. De
este modo, obtiene una mejor perspectiva que le permite enfrentar
la situación mediante la movilización de sus propios recursos.

Trabajo con los sueños
Los sueños
ocupan un lugar especial en la terapia gestalt por la inmediatez
con que pueden ser vividos y experimentados por el soñante.
La técnica
que se utiliza para trabajar los sueños y llegar a darse cuenta
de su significado para la persona que sueña, consiste en pedirle
primeramente al soñante que relate el sueño en primera persona y
en presente; es decir, que lo relate como si estuviera pasando en
este mismo momento. Mediante este sencillo mecanismo, la persona
se compenetra más íntimamente con su sueño que si habla simplemente
de él. A continuación, se trata de localizar el sueño en el espacio,
distribuyendo las distintas partes de que se compone como si se
estuviera representando en un escenario. Así, el sueño se convierte
en una experiencia nueva y viva que hace que la persona adquiera
un mayor compromiso con lo que está sucediendo en su sueño.
Se trata de
que la persona se dé cuenta de aquellas partes suyas que están proyectadas,
ya sea en personas, en objetos o conceptos. La alienación se produce
cuando la persona niega la existencia en ella de partes que le pertenecen.
"Ese no soy yo" decimos cuando algunos aspectos de nosotros
no nos gustan. Esto empobrece al individuo y sus intercambios con
el mundo se hacen más reducidos y deformes. Pero los sueños no son
simples proyecciones, sino que también podrá verse a través de él,
el tipo de contacto que está estableciendo el paciente con los demás,
la activación de sus angustias, temores y todas las características
que puede asumir el contacto en cada persona y en cada momento.
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